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miércoles, 17 de octubre de 2012

Una noche de cumpleaños -III -

   Esos instantes que no la tenía a mi lado era como una espina que se clavaba en mi cuerpo.
- ¿ Dónde estará ?.-¡ Quería saber donde estaba ella !-.
Estar con los ojos vendados creaba malestar en mi cuerpo. De pronto, note como en mis pies recobraba la suavidad de unas manos llenas de ternura. Notaba como una pierna era abierta y amarrada . Estaba siendo atado a la cama con la goma elástica para iniciar esos juegos que me había avanzado. A continuación, la otra pierna para ser atada de igual manera. Su cuerpo desnudo fue recorriendo mi desnudes hasta que elevó mi brazo para ser atado también  De la misma manera actuó con la otra mano. Presentía fascinación, misterio, inquietud, morbo, pasión y juegos sexuales.
 ¡ Todo lo que hiciera me apetecían. Ahora si estaba rendido a aquella mujer cubierta de sensualidad !.
   Su lengua recorrió mis frente pasando por las mejillas. Notaba un cosquilleo por mi contorno tumbado en la cama que me hacía elevar mi miembro. Camino de mi boca, su lengua se detuvo. Ahora eran sus labios los que estaban unidos a mis labios . Su beso fue apasionado, algo superior a lo entregado anteriormente. Fue tan exquisito que no quisiera que fuese dejado de besarme. Saltó de encima de mi cuerpo.
 - ¡ Sigue, me gusta que me beses !-
El eco de mis palabras se perdían en el silencio de la habitación. Esos momentos fueron eternos. El fresco que iba haciendo erizó mi bello . Era como si por la puerta hubiese penetrado el viento. Volvieron las manos sensuales a mi pecho, pero algo no cuadraba en mi mente. Sus manos estaban más frías. Una sensación que percibió mi piel y me hizo cavilar momentáneamente. Todo fue como el rayo en la tormenta. En mi miembro erecto note como su boca daba un frenético placer a mi cuerpo. Su masturbación era más intensa , menos cautelosa pero más delirante, como si quisiera que llegase pronto a correrme. Pasé en unos momentos, de las cavilaciones a estar exultante sexualmente. Me latía el corazón con mas fuerza. Aquella boca administraba una masturbación con más ritmo. - ¿ Sería fruto de esos juegos que decía ? -
   Pasados unos minutos, las manos tomaron el calor adecuado. Mi cuerpo ya rebosaba una efusiva explosión de deseo. De mi mente había desaparecido los pensamientos dubitativos. Me tocaba mis testículos, con la mano me masturbaba intensamente y , a continuación, se detenía. Yo, moviendo mi cuerpo todo lo que daba la elasticidad de la  goma, no podía permanecer quieto. Gemía, suspiraba , echaba la cabeza atrás y sufría deliciosamente toda la abundancia de estímulos que me inyectaba aquella mujer. El estado en el cual me encontraba era enaltecimiento total. Entregado por completo a los deseos de mi misteriosa dama de la noche.
   - ¡ Para, para....que no quiero correrme aún !-
Sin mencionar palabra alguna, se levanto de la posición que estaba y se acopló encima . Abrió sus piernas para situarse en mi cintura. Tomó mis manos. Entrelazadas con las mías las fue elevando para llevarlas a sus pechos. Me encantaba tocarlos. Con mi tacto, notaba aquella piel suave. Tocaba sus pezones. Otra sensación se apoderó de mi. Sus pezones estaban muy erguidos. Como la vez anterior, a cada momento que dudaba , ella era como si lo notase y rapidamente, me llevase a disfrutar de lo que me hacía. Esta vez metió sus dedos en mi boca. Hizo que los chupara mientras que con su otra mano llenaba mi prepucio de saliva. La masturbación declinaba lo pensado. La excitación me hizo gemir de gusto cuando introdujo mi pene en su vagina. Estaba humedecida. Dentro notaba un fuego que iba recorriendo mi desnudez. Sus movimientos no se hicieron  esperar a lo cual pude gritar :
- ¡ Follame ! -.
Ella notaba la dureza pues sus suspiros entrecortados así lo corroboraban. Gratificante era toda su destreza al dosificar los impulsos que salían de mi cuerpo. Al decirle que no quería correrme tan pronto, fue jugando como había dicho. Mientras la penetraba dulcemente, su pelo en mi pecho era como una caricia emocionante. Su boca mordisqueaba mis pezones erguidos. Cada vez que se contoneaba encima de mi, más suspiros salían de mi boca. La respiración palpitaba; era una exhalación de bocanadas de aire lleno de lujuria. El pene erecto quería introducirse más y más dentro de aquella vagina que hacía temblar mis piernas. Podía moverme algo pero esa sensación de estar prisionero o atado, más virilidad me hacía alcanzar.
   Sin sacar mi pene de su agujero de placer, fue girándose.  Aquello ya era mortificante. Enloquecí al contacto en el giro de sus labios vaginales con mi pene. La convulsión hacía estallar todas las neuronas sexuales y el punto de ebullición placentero estaba a punto de rebosar de gusto. Sin detenerse , se movió fogosamente. Su brío me elevaba a estados inenarrables  Cabalgaba con una maestría como si toda la vida fuese estado haciendo ese movimiento...pasados unos minutos , ya no podía contenerme más . Solo pude dejar escapar un suspiro seguido de unas palabras: - ¡ Me corrooooo ! -
    Mi liquido seminal estaba dentro de su vagina. Ella ya se había detenido con sus suspiros pertinentes. No decía palabra alguna pero en los jadeos sonoros se le notaba que también estaba repleta de placer. En un estado de explosión sexual maravillosa. Me pene, sin decaer en la flacidez, lo notaba descargado de intensidad. Llevaba un rato a pleno rendimiento y el vigor había bajado un poco. La chica se levantó. Noté sus labios en mi boca. Sabían diferente pero estaba cubierto de una pócima sexual tan agradable que no deliberé en nada. Los besos seguían sobre mi boca, en mis mejillas, en mi pecho... estaba a su merced. Aquello que hacía me producía un gozo exquisito después de haberme corrido dentro de ella.
   Fue calmándose el prolongado latido allí tumbado. No sabía que hora era y me daba igual. Aquella mujer era mi locura, mi deseo....pero, volví a pensar en sus labios, en sus pezones, sus manos frías...
¿ Cómo podía ser aquello si la chica estaba ardiendo al levantarse. Si la primera sensación fue notar que sus pezones eran pequeños  ?..¡ .no lograba entender nada !...¿ Y por qué antes me hablaba y ahora, después de darme el mayor de los placeres, no articulaba palabra ?. Seguía confundido, aunque ella seguía besando mi pecho...

continuará.

viernes, 12 de octubre de 2012

Una noche de cumpleaños - II -

   Ante aquellos ojos, que no cesaban de mirarme, notar su mirada era como un colapso de ideas en mi mente. Estaba embrujado por su parpadear y aquel pelo me tenía rendido al mayor de los deseos. Ningún camino me llevaba a la razón ya que estaba confuso por lo que estaba sucediendo. Mientras divagaba en las conjeturas de la situación, por mi piel, iban deslizándose unas manos suaves que me tocaban deliciosamente. Lograban perturbar desde mi pensamiento hasta las neuronas de mi interior. Las dulces caricias que se proyectaban en mi figura, me hacían descontrolar y quedar condenado a las gesticulaciones amorosas que lanzaba sobre mi persona.. Estaba al amparo de ella, a lo que quisiera hacer conmigo.
Sus dedos iban introduciéndose en mi boca. Los chupaba despacio. Sus efusivos actos bajaban por mi espalda, se dirigían a las extremidades y regresaban a mi corazón para estar en un candente estremecimiento. Cada latido de su corazón era una persecución sexual que llegaba hasta los poros de mi piel.  Estaba exultante por cuanto me hacía . La miraba y se pacificaba mi descontrol. Toda la dulzura de sus guiños, del parpadear de sus ojos, de sus besos lanzados hacia mi boca...¡ no creía que estuviese pasando en realidad !.
Ella, muy aplicada en su empeño, lograba encender cada vez más la llama de mi sexo. Con el roce de sus manos en mi pecho, en el cuello, en los pezones... mortificaba las neuronas sexuales de mi mente. Hacía que sólo viese sus ojos y aquella lengua que recorrería sus labios embriagados en placer.
-¡ Intentaba contenerme pero hasta cuando !-. Quería dosificar los lances provocativos que me estaban enloqueciendo pero no podía contenerme ante ella . Había caído a la efervescencia de aquella desconocida dama de la lujuria. Su descomunal elixir pasional me hacía deambular por los mares del más profundo desenfreno. Sentía la lujuria correr por mis venas hacia mi miembro que se había erguido; listo para complacer a la diosa del amor que estaba encima de mi.
    Ya estaba sumido en una delirante relajación. Dejaba llevarme al tacto de aquellas manos que inculcaban gozo en mi cuerpo. Con sus labios puestos en mi piel, el acaloramiento bajaba cautelosamente por mi pecho. Su voz me despertó de aquella exquisitez:
 - ¡ Verás como esto te gusta más !-
   Fue escuchar el eco de su última palabra y esbozar un suspiro que cubrió el silencio de la habitación. Mi pene estaba dentro de su boca. Sus labios me masturbaban por instantes , a la vez, que su lengua recorría todo el grosor de mi erección. Alternando su movimiento en la rapidez y la pausa, la masturbación bucal hacia cubrirme de un estremecimiento ponderoso. De su boca, corría la saliva con el propósito de lubricar mi pene. Gota a gota iba dejándola caer en mi glande para que no se resecase; así no notaría el estrepitoso dolor que pudiese producir... el dolor que ella quería entregarme era el del placer .
Era una imagen provocadora. Cada expresión de su cara me tenía pasmado y repleto de fogosidad. Al detenerse en la masturbación, me miraba sonriendo para después seguir con sus movimientos bucales.  El sudor cubría mi torso desnudo. Las gotas de entusiasmo verificaban que estaba a merced de aquella mujer. Estaba empapado en su sensualidad y en sus plácidos mordisqueos.
Su mano acariciaba mis testículos, mientras la otra, buscaba producir elevadas sensaciones camino de mi ano. Al notar las caricias, el delirio me acogía. El gusto era algo superior a lo experimentado. Mis partes vitales palpitaban hacia un estado indescriptible pero más delicia absorbió mi cuerpo cuando lentamente mi culo se sintió penetrado.  El gemido fue desorbitado. Seguro que haría despertar a mi pareja que dormida había quedado junto a la chimenea. Entre la masturbación que me producía sus manos, los besos de su boca en mis testículos y la penetración de su dedo en mi ano, estaba cubierto por el mayor frenesí al que había sido sometido.
   Acaparando un perseverante deseo de fornicar con esta dama de la noche que decía era mi regalo de cumpleaños, la atraje hasta ponerla frente a mi cara. Su mirada audaz me paralizaba. La besé con ímpetu.  Ahora era yo el que posaba mis ojos ardientes sobre ella y la volví a besar nuevamente. Ella, diestra en el juego de la seducción amorosa, comprobó que mi corazón y mis partes sexuales querían llegar a la agitación  sexual más intensa. Sin dejarme articular palabra alguna, su voz se clavó en mis sentidos. Sus labios chupaban mi lóbulo de la oreja y la lengua acariciaba la parte interna.
- ¡ Cariño, no vayamos tan aprisa. El juego sólo acaba de comenzar. Cierra los ojos y te llevaré a un orgasmo que no me olvidarás jamás !.
   Como estaba en un estado que me dejaba hacer cuanto ella dijese, acepté su decisión. Se levantó de la cama para ir hacia la oscuridad. En su mano traía un pañuelo junto con unas cuerdas elásticas de igual tamaño. Sin decir palabras, se montó encima de mi comenzando las caricias y los besos para calmar mi incertidumbre. Su sensibilidad me calmó. Atrajo mi cabeza y besó mi boca. El beso se hizo eterno. Complacido, me dejé llevar por sus manos que cerraron mis ojos. Noté como me cubría con el pañuelo que traía en la mano. El juego acababa de comenzar pero prefería estar con mis ojos viendo su desnudez y cuanto pasase a mi alrededor. El misterio me llevaba a una respiración más intensa. Se me secaba la boca y no verla me producía inquietud. Ella volvió a calmarme con sus besos. Estaba a su merced, era su prisionero.
-¡ Tranquilo !. ¡ Voy a cambiar de postura. El juego acaba de comenzar. Disfruta y luego me lo agradecerás cuando todo haya sido algo superior a cuanto has vivido !.

Continuará.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Una noche de cumpleaños - I -

    Sentado en mi sillón dejaba pasar el tiempo tras una tarde sin acumulo de nuevas experiencias a pesar del día señalado que era. Mi compañera dormía junto al calor de la chimenea acogida por un feliz sueño que la hacía ser un ángel bendito. Yo estaba sumido en la vaguedad ya que ni leer me apetecía . Dejaba evadirse mi mirada al amparo de la oscuridad y mi pensamiento que fuese libre por el silencio de la noche.
   Una sombra avanzo hacia a mi tras abrirse la puerta. Estaba todo tan oscuro que no distinguía quién podría ser a esas horas. Su feminidad era un baño de estremecimiento en mi cuerpo desnudo y notaba el frescor de la intemperie. La noche se regocijaba en cada sensación que iba acaparando el momento de manera que la seducción de aquella desnudez, que se aproximaba a mi, era un erotismo digno de la mejor novela de amor. 
   Su atracción hacía desvanecer mis ojos. Me tomó de la mano. La llama de la lámpara que daba luz en el fondo de la habitación se contoneaba como el vendaval seductor que tenía frente a mi. En la penumbra descubrí unos ojos verdes que me guiñaban con un atrevimiento impetuoso. Su pelo liso caía sobre su rostro radiante haciendo ver que era una mujer con una plenitud de belleza. Derramaba lujuria al humedecer sus labios con la lengua. Estaba confuso pero ya mi libido estaba en estado álgido y no perdería la oportunidad que me brindaba el destino. No llegaba a coordinar mis sentidos para saber por donde había entrado ni como había hecho para no escuchar ruido alguno...¿ Me abría quedado dormido ?.
   Se me acercó, me tendió su mano incitándome a levantarme e ir hacia las escaleras con dirección hacia la parte superior de la casa. Al levantarme, me susurró al oído: - ¡ Tranquilo. Soy tu pequeño regalo de cumpleaños !. ¡ Sé que es la primera vez que vas a gozar de esta manera ! ¿ Es cierto ?. Seguía sin entender nada. ¿ Quién estaba detrás de todo aquello si mi compañera estaba en casa ?.
   Subimos las escaleras paso a paso como si la prisa no fuese nuestro deseo. Su contoneo me llevaba de la mano como si fuese limpiando mi baba ante la vista de aquellos vaivenes de un culo apretado. Al llegar al pasillo, me indicó que fuésemos a mi habitación. Con dulce afonía en sus palabras, me dijo : - ¡ Vamos a la cama. Vas a disfrutar lo que no has disfrutado en este día tan especial para ti. Te llevaré a los estados que en sueños has deseado alguna vez. Seré tu ninfa de amor y la vestal que quieres poseer ! -
   Era tan elegante en su galanteo, en su desnudez y en su seducción, que no me percataba de nada de lo que sucedía a mi alrededor. Mis ojos solo estaban en ella. La miraba con delicadeza. Estaba embobado por su cuerpo desnudo y deseoso de hacerle el amor. Me acerqué tímidamente a ella . En mi cautela buscaba los secretos que se enredaba en su piel, el contacto furtivo, el ímpetu sexual y derramar todo el frenesí contenido en mi interior producto de la seducción a la que era sometido.
   Me acosté a su lado en la cama. Percibí el dulce aliento salir de su boca. Me besó y cerré los ojos. No quería abandonar aquel momento aunque no sabía si era un sueño o una realidad. Dirigí mis besos hacia su cuello. Su piel desprendía un olor a aromas de hierbas de amor, de felicidad...Abrí mis ojos y contemple su cara que me sonreía muy pausadamente.
   - ¡ Ni siquiera sé tu nombre !- le dije.
   - ¡ No importa, solo has de pasarlo bien con lo que yo te haga !.

Continuará...
 

domingo, 7 de octubre de 2012

Dieta para la semana...


LUNES -
La dieta del cucurucho: Comer poco y follar mucho.

MARTES -
La dieta de Benito: Comer bien por la mañana y en la noche echarse un polvito.

MIERCOLES -
La dieta de Andres: Un polvo al derecho y otro al reves.

JUEVES -
La dieta de Guido: Igual que la del cucurucho pero mas seguido.

VIERNES -
La dieta de Granada: A la mañana un polvo y a la noche una gran mamada.

SABADO -
La dieta del Mingo: Meterla en sabado y no sacarla hasta el domingo.

DOMINGO
- Dia libre. Hacer el amor sin límite.

viernes, 5 de octubre de 2012

tu cuerpo y el mio.

Busco tu mirada en la noche. Se apaga una luz
y tus ojos son la claridad en mi cuerpo.
Me besas en los labios y se estremece
toda mi piel que se eriza por la seducción de tu boca.
La desnudes desemboca en los deseos lujuriosos
que despejan las brumas de lo requerido al entrar
en contaco tu cuerpo con el mio.
Tus pechos, tus piernas...en el monte de Venus
se desata interminables sensaciones de placer
que hace que tu silueta femenina
alcance un delirio pleno.
 
Antes de los preliminares de la sesión sexual,
las reacciones pasionales conllevan estimulaciones
al sentir las caricias de tus manos impetuosas.
Ahora mi mano ardiente y directa
me lleva a notar la humedad de tu clitoris.
Con cada caricia manual, tu inhibicion
traslada tu sentir pasional a una fantasia libinidosa.
En el conjunto de emociones que recibes
cada sensacion aumenta tu orgasmo.
La copulas labrada sin articifios
son los detonantes para alcanzar el pleno placer.
Cada penetración un suspiro, una queja al viento
y un susurro lujurioso que hace estremecerme .
 
Mis proporciones falicas son un aumento prolongado.
Los movimientos aplicados con suntuosas caricias
absorben todo mi delirio intriseco.
La suavidad del acto sexual me conmueve. Me vuelve
a pasados estados de frenesí junto a ti.
Rapido, lento, una posición, otra....
Me siento atrapado en los jadeos de tu boca
hasta que ya no puedo
contener más la salida de mi líquido seminal.
Gimes de placer cuando se descarga mi pene en tus pechos.
Te gusta, gritas de placer ....y te miro los ojos
que se vuelven como dos diamantes que los clavaría
en mi pecho. Allí serían la luz que me guía los pasos
para que te encuentre de nuevo otra vez. 

viernes, 28 de septiembre de 2012

Besos en la noche.


Estoy a merced de tus manos, de tu boca, del ardor de tu deseo... de la gratificante pasión que siento  cuando estoy disfrutando de tu compañía.
 Quiero cenar contigo.
 Las miradas se suceden. Una sagaz intimidad recorre cada gesto de unos ojos entusiasmados en el ardoroso ambiente creado por besos y caricias nocturnas. Nuestros cuerpos obedecen, sin titubear, al crecimiento pasional y se detienen las palabras en unos ojos que hablan.
Surge un guiño encaminado a lo que se añora. Sentir cerca tu amor es el liquido que calma mi sed . Quiero hacer de la noche una  fantasía mutua  donde sucumbamos, el uno en el cuerpo del otro, al tolerante fuego que nos abraza.
Ya en la cama, y sin adentrarme en la indecisión, desprendo de tu figura  la ropa que cubre tu torso. El calor nos va pudiendo lentamente. Es veneración lo que siente mis ojos al ver tu piel . Tenue claridad que llega a mi adentro.
El mutismo de las bocas dan paso a unos suspiros pretenciosos.  El estado de impaciencia acapara el entusiasmo de las caricias que se deslizan por la desnudez. Estalla el placer. Los pezones se vuelven duros por una brisa que corre y resbala por una piel que se va humedeciéndose por los besos.
Los labios se unen. La fogosidad se delata en el aliento de unas bocas que se buscan.Las lenguas se sumen en el gusto y se llenan de amor. El desequilibrio emocional es un brotar de felicidad.
Un cosquilleo bajo el vientre, da una profunda alarma al motor de mi cuerpo. Expuesto a tu sumisión, soy un espasmo de delirio y me hallo en un encantamiento indescriptible.
Enloquecemos en los besos. Los juegos labiales provocan sensualidad y surge mordiscos suaves que provocan el escalofrío sin dolor. Son momentos en que el temblor nos acoge.
En el camino de la efusividad, te veo.
Sufro de una gélida explosión de amor. Mis pupilas se engrandecen al mirarte en la apagada claridad de unas luces que dan un acogedor ambiente. Me siento tan feliz que no reparo en el tiempo.
Enajenados nos encontramos y es lo que nos encamina hacia el punto álgido del enloquecimiento sexual. En mi adentro  solo resuenan las palabras de tu boca. Me desvanezco. Cada caricia en mi pecho desnudo es un implícito regazo de mansedumbre .
Estoy exaltado por tus besos y ahora me siento cautivado cuando tu lengua recorre mi torso. Atraes mi boca a tu boca y quieres llegar a lo más oculto de mi sexualidad. Es un vicio ceremonial en el cual nos adentramos para calmar el placer requerido al encontrarnos en esa calle desierta de sensaciones.
Desnudas mi intimidad. Descubres el desenfreno al que estoy expuesto con tu presencia. Tu seducción me envuelve en la perseverancia de unos besos frenéticos que desequilibra las pulsaciones de mi cuerpo.
Te miro y chorrea por mi boca el sabor de tu boca. Verte en cada movimiento que despliegas es desgarrar el entusiasmo de mi virilidad. Cabalgo en un gusto que da vitalidad a la furia de mi deseo.
Te Amo, Te quiero. Quiero volar por las estrellas junto a ti disfrutando del amor que practicamos en el silencio de la noche .
El gozo que sale de tus labios me convulsiona. Tu masturbación es una carrera de prolongado delirio. Quedo reducido a suspiros y subes para mordisquear mis labios. Tus palabras siguen insinuantes. Me besas.
- ¿ Te ha gustado ? -
-¡Te amo mi bella musa de amor !-.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Te miro y te deseo.

Desde la desnudez de tu espalda hasta tus glúteos, un baño de caricias es el estimulo que produce mi lengua ardiente deseosa de saborear el amor de tu piel. Es frescura, dulce aroma, belleza y tersa como los pétalos de una rosa. Al tacto de tu cuerpo, me siento delirar. Con besos en tus pechos, me siento inmerso en un deseo que me descontrola en el espacio y en el tiempo.

 - ¡ Despacio, despacio...hazme volar en el más lujurioso placer ! -

Tus palabras se llenan en mi boca al besarte. Mi lengua recorre cada labio y siente la suavidad con que me amas. Congraciado estoy ante tanta belleza pero, aunque siempre te veo preciosa, hoy, te veo más bonita que una ninfa de amor. Sufre mi corazón el palpitar del tacto de tus manos en mi pecho. Cada caricia es un orgasmo sensitivo en mi cuerpo. El sumo placer nos lleva a una batalla de besos y así estar sumisos al calor de los cuerpos involucrados en la tentación seductora.

- ¡ Ahhhhhhhh, está humedecido, verdad ! -

Mis dedos te buscan. Quieren estar fusionados con la plenitud ardiente de tu sexo. Los ríos de placer van surgiendo al derramarse en mi mano. Busco el clímax de tu clítoris con la yema de mis dedos que ansiosos se muestras por una masturbación que me susurras con la voz entrecortada . Te muestras provocadora lo que hace que mi excitación vaya aumentando sin inhibición. Traspaso las regla de la corrección y quiero morderte el cuello, que sientas el agradable dolor del placer que produce mi boca.

- ¡ No te detengas y hazme enloquecer adentrándote en mi !-

Sin más concesiones, tu osadía hace que mi pene vaya introduciéndose suavemente en tu vagina. Se abren unos labios que estaban deseosos de sentir la firmeza de mi cuerpo desnudo. El jugo de la vibraciones nos hace exhalar suspiros e insinuaciones acaloradas por el momento en que nos vemos inmersos. La penetración se hace reiterativa hasta lograr la exaltación de tu delirio. Balanceos que nos llevan a metas agradiadas por la fantasía sexual son el deleite de nuestras gesticulaciones. El sudor cubre nuestra piel. Cada gota resbala por nuestros cuerpos dando veracidad al placer en el cual nos encontramos. Te miro para decirte te quiero. Tu sonries . En la expresion de las sonrisas nos buscamos nuevamente para gozar del apetito sexual. Al llegar al punto de ebullición de nuestros sexos, el frenesí ya nos hace cabalgar intensamente para conseguir la plenitud de nuestro orgasmo.

- ¡ Te amo !-

La respiración se va sumiendo en la calma. Los besos surgen congratulados para dar trasmisión de paz en los cuerpos desnudos. Ahora son las miradas las que se sienten vibrar. En los ojos se refleja la felicidad alcanzada al hacer el amor. Es sexo pero logrado con deseo, cariño y la pureza del quererse mutuamente.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Estoy en tu piel...


Te abrazo. No quiero que te marches de mi lado.
Solo requiere mi deseo estar amarrado a tu cuerpo desnudo
y notar la suavidad de tu piel. Sentir como te hierve la sangre
por el encuentro de nuestra desnudez.
Beso tu cuello. Seductor momento que me incita
a no dejar que mis labios se detengan pues es tan bonita tu piel
que parece un mar donde pasaría la vida.
Te acaricio. Noto tus pechos erguidos, firmes y poderosos
fruto de la excitación en la que estamos envueltos.
Ahora te muerdo el lóbulo de la oreja. Un suspiro sale de tu boca.
Una exhalación de placer que me hace no dirigir mi lengua
hacia otro lugar y si recorrer toda la sensualidad que se introduce
en tu adentro para explosionar como susurros al viento.
Cada beso son estímulos excitantes y repletos de ternura.
Posados los besos en tus pechos, me hace estar sumiso a ti.
 Mi boca recorre la firmeza de los pezones. Quiero hacerte
viajar en la elevación suprema de las convulsiones sexuales.
Mis proporciones fálicas aumentan embriagado por tu feminidad
y por cuanta belleza se derrama en mis brazos.

Sigo el curso de tu desnudez . Tu intimidad , tu refugio de placer...
me acoge tus labios vaginales con unos esplendor que me desborda.
Ese rincón de felicidad abre las puertas a las yemas de mis dedos.
Penetro en la candente vagina y se vuelve tu respiración jadeante.
Noto como esos labios humedecidos arden por la descarga sexual
a la que son sometidos . Sin parar de masturbar mi miembro,
me siento unido al delirio que mutuamente nos damos. Tus manos
dan placer a mi pene haciendo que engrandezca.
Ya no me contengo. Estoy en un estado de ebullición orgásmica
que solo me  conduce a penetrarte suavemente .
Explosiono a cada movimiento de mi cuerpo en el tuyo. Tus manos,
abrazadas a mi cintura , me guían por los caminos del amor pasional.
Las intensas pulsaciones se vuelven fatiga por la intensidad suministrada
a la copula anhelada y producto de un ferviente amor.
Te giras. Mis manos en tu cintura te atraen hacia mí.
Mi boca busca tu clítoris para no dejar de humedecerlo y succionar
el jugo de tu cuerpo.

Te penetro y los gemidos se esparcen por el silencio.
Perseverantes movimientos  son los preliminares de un orgasmo
que es la verificación de una noche de pasión y un estado de lujuria.
Se produce el momento culminante cuando ya no se puede contener
un miembro que se descarga por la excitación sufrida. Allí dentro
sigo con suaves movimientos para que llegues al clímax superior.
Enloqueces con el gusto alcanzado. Los movimientos de cabeza
se manifiestan por la fogosidad de tu cuerpo al alcanzar
el orgasmo deseado.
Ahora sucumbimos en la placida cama a la calma.
Permanecemos abrazados y vemos pasar las horas.
Te beso y sonríes. Allí sucumbiremos al amor entregado
hasta la recuperación del cansancio padecido
y volver a claudicar a un amor eterno.

martes, 11 de septiembre de 2012

Te echo de menos...

Respiras con intensidad. Los gemidos te delatan como el sonar de un trueno. La puerta cerrada me infunde a pensar que te masturbas y estás en los márgenes de un orgasmo que te lleva al delirio. Quedo allí quieto, escuchando como hablas sin cesar y te deleitas con la fricción de tus manos en la vagina. Cada suspiro me excita, me hace incrementar el estado de mi miembro y embriagarme del placer en que estás envuelta. Ahora te hundes en la humedad de tu vagina. Cuanto más la estimulas más excitada se pone lo que provoca que tu descarga pasional te lleve a lugares clandestino donde quisieras ser envestida por el miembro más frenético.
Allí expectante de tus jadeos no puedo parar de tocarme mi pene oculto. El grosor que alcanza me lleva a un punto de excitación extraordinario y me incita a entrar. Calmo mis deseos. Ya estás sumisa al orgasmo que te viene  pues tus gritos así lo hace pensar. las palabras te llevan a soñar despierta y persigues que te toquen tus pechos, que derramen el liquido seminal por tus pezones para tu seguidamente chupar....
Integrado en tus palabras, ya no puedo contenerme. En tu cara se refleja el desconcierto pero quedas sin palabras cuando llego hacia ti y te beso. Mis manos ahora son esas caricias que te estimulaban tu vagina. Agarro tu mano para ponerla en mi entrepierna . Tu maestría sabe lo que deseo. Mientras me masturbas, te beso tu cuello, te acaricio los pecho y estiro esos pezones grandes. Sin dejar que se te pase la excitación en la que estabas inmiscuida, te giro para llevarte al lavabo. Mis manos recorren tu espalda y seguidamente me acacho para lamerte tu húmeda vagina. Mi lengua la recorre. De nuevo los gemidos te llegan y yo me excito más y más.
Sin más recreo en tu vagina, me pongo de pie. Me masturbo unos segundos y te penetro. Ahora si sientes lo que es sentir los estímulos que te llevan al placer. Cada sacudida hunde más mi miembro. Tu reacción es no parar de moverte para hallar el requerido orgasmo. Con mis manos sobre tu cintura te atraigo cada vez más a mi cuerpo y te recorro tu cuerpo notando la suavidad de tu piel. Tus suspiros ya son tan intensos que no puedo contenerme más.
¡ Si, mi amor, que placer me das cada día !.
- ¡ Llegué en el momento preciso para así corrernos los dos juntos  !-.
Amor, te echaba de menos y sólo puedo consolarme cuando me masturbo porque noto que estas dentro de mi.

martes, 4 de septiembre de 2012

Pasión en el baño.

Exhalo un suspiro. Mi cuerpo desnudo es todo relajación en la bañera .El agua me cubre dando una gratificante sensación a mi caluroso cuerpo. Se me va mi pensamiento a la noche anterior donde una preciosa mujer me enloqueció por su fascinante sensibilidad y sensualidad mostrada al estar juntos en aquel grato lugar.
 Mi mente se congracia con los momentos sexuales acontecidos y me llevan a la conexión con el amor de la noche anterior donde estaba condenado a la desnudez de esa mujer que me adentro en el mayor de los placeres otorgados. Lentamente, y con el pensamiento puesto en las horas pasadas, siento como mi corazón se desboca. Esto hace que mi sexo se fortalezca al ver dibujada la silueta de mi acompañante en la soledad del baño. El cuerpo se me estremece haciendo que no pueda contenerme . 
Me toco. La excitación va aumentando. Sensación que me cubre como si sus manos acariciasen mi cuerpo y me masturbasen en este preciso instante. Comienzo a esbozar los primeros desalientos desbordados por el gusto que me consuela. Tal sensación de placer me lleva a sumergirme en un sueño enfrascado en un éxtasis supremo.
Cierro los ojos. Mi cuerpo ya está perturbado por una agradable masturbación que gratifica mi pensamiento en aquella mujer que dio todo a mi persona. Sin dejar de acariciarme de manera moderada para no eyacular inmediatamente, noto el olor de su piel, de su vagina...Esos ojos castaños me impulsaban a besarlos sin cesar. Enfrascado en su pelo, me sentía cubierto por chorros de amor que me sumergían en un delirio excitante cuando su cabello se esparcía por mi cuerpo. Cada mordisco de su boca, me ahondaba en la lujuria. Sentía morir por lo que estaba provocando y su amplitud de estímulos me llevaba a la más fértil fantasía erótica. Estaba sumiso a su voluntad. Temblaba cada vez que su boca se abría para recibir mi pene erecto. Chupaba sin cesar. Su intensidad me cubría de un palpitar desgarrador, lo que provocaba que mi corazón latiese a un ritmo intenso.
Aquella tensión muscular me abrumaba. Ella lamía con tal maestría que perdía la conciencia y la noción del tiempo. Con habilidad, se colocó encima de mi cuerpo e introdujo mi pene en su vagina. Al contacto de aquel calor húmedo sólo pude gemir de placer. Cada movimiento de cintura me sumergía en lo más grato de la felicidad, cada músculo estaba a merced de aquella penetración apetitosa. Sus embestidas producían una ebullición de vigoroso placer. Estaba sin tensión lo que me llevaba a querer más y más. Ella lo notaba y más diestra era su intensidad. Atraía su cabeza hacía mi para besarla e introducía mis dedos en su boca para que los chupase como si estuviese chupando nuevamente mi miembro.
Mientras los felices momentos pasaban por mi mente, yo seguía con masturbándome. Estaba llegando a sentir como pronto me correría de placer.Seguía viendo pasar cada gesto de ella, cada beso y cada posición para copular con mayor placer. Por detrás, el delirio me llevaba a una respiración entrecortada. Con mis manos puestas en su cintura, entraba y salía en su vagina con mi pene repleto de virilidad. Las convulsiones aparecían como una alarma que nos advertía de que cada cual llegaba al orgasmo deseado. 
En ese preciso instante, ya no pude contenerme más y me corrí. Mi pene al salir por encima del agua parecía un volcán derramando lava. Estaba nuevamente mermado por ella. No estaba pero pensar en su cuerpo y en aquella noche me hacía sentir el hombre más feliz. 
Al llegar la noche iría en su búsqueda. Mi pensamiento no dejaba de estar con ella...¿ Me habría enamorado en eso que llaman a primera vista ? 

domingo, 2 de septiembre de 2012

El sexo y los horoscopos. ARIES.


Los Aries tienen un espíritu indomable, les gusta probar de todo en la cama.  Acostarse con un  hombre aries  es tan emocionante como estar en un campo de guerra, puedes esperarlo todo.  Los aries tienen  una sexualidad impulsiva.
Gustan del sexo fuerte, así como de explorar todo el cuerpo de su compañera, un aries puede llevarte donde nunca has llegado.
La mujer Aries es aventurera y atrevida en el sexo, le gusta llevar el control, es ardiente y necesita sexo con frecuencia.
Amuleto sexual: Esposas rojas
Los Aries pueden ser muy morbosos y, en general suelen ser impulsivos y con gran iniciativa…por eso un amuleto que les permita tomar de su propia medicina los vuelve locos.
Tienen una personalidad fuerte y les gusta dominar pero son impacientes y se cansan rápido de las cosas (por eso su tendencia a la infidelidad), así que las esposas pueden satisfacer sus deseos a la vez que entrenarán su aguante en la cama y lucharán contra su punto débil, que suelen ser los nervios.
El color rojo estimulará su energía y su pasión.
Signos compatibles: Escorpión


Mujer bajo el signo de Aries (marzo 21 - abril 20)
Salvajemente aventurera, hace el amor donde quiera, sabe lo que quiere: sexo intenso y frecuente. Tiene necesidad de tomar control completo, pero está enamorada del amor.
Como compañera es ardiente, leal y sentimental. Su signo compatible: solo Escorpio.
La atracción más fuerte: el cosquilleo de la barba de un hombre.
Hombre bajo el signo de Aries (marzo 21 - abril 20)
Acostarse con él es como acostarte en un campo minado. Nunca se sabe que va a suceder, nunca esperes a que él espere a que tú estés lista, te rompe la ropa encima si está listo.
No lo tientes si no estás preparada para poner tus palabras en actos, le fascinan las fantasías de esclavos y amos, le gusta todo a la fuerza. Al hombre de Aries le gusta explorar, así que debes estar lista para ir adonde ninguna otra mujer a llegado.
Su posición favorita es la mujer de rodillas arrojándose un poco hacia el frente.

Qué les gusta en el sexo a los hombres de Aries: 
Como todo hombre, al ariano le gusta el sexo. Pero, en especial, este signo es muy enérgico, apasionado e impulsivo. Muchas veces puede convertirse en una fiera en la cama, lo cual puede disgustar a su pareja si ésta es muy sensible.

Quien dome a este hombre en la cama, lo tendrá para siempre. Es importante que al ariano se lo sorprenda... no soporta el aburrimiento ni la rutina. Si el sexo se vuelve rutinario, no estará contento y los problemas pueden surgir en la relación.

Es importante que le destaques sus proezas sexuales, no llegar a adularlo, pero sí hay que decirle las cosas que está haciendo bien. Es un hombre que aprende, así que la próxima vez, lo hará mejor.

El ariano es una fiera, lo estimula que lo peleen en la cama... así que un "agresión sana" no está demás. También es un hombre dominante: hay que dejarse dominar, porque lo excita mucho.

Le gusta también el equilibrio; así que no esperes que él te dé placer todo el tiempo, debe haber una contraprestación.

Qué les gusta en el sexo a las mujeres de Aries: 
La mujer de Aries: apasionada, sexual, impulsiva... estas características que muchas veces pueden traerle problemas, en el sexo se convierten en una bendición. La ariana puede convertirse en una fiera en la cama, lo cual puede disgustar a su pareja si no le gustan las expresiones.

Quien dome a esta mujer en la cama, la tendrá para siempre. Es importante que a la ariana se la sorprenda... no soporta el aburrimiento ni la rutina. Si el sexo se vuelve rutinario, no estará contenta y los problemas pueden surgir en la relación.

Es importante que le destaques sus proezas sexuales, no llegar a adularla, pero sí hay que decirles las cosas que están haciendo bien. La buena ariana siempre aprende, así que la próxima vez, lo hará mejor.

Es una mujer aventurera: ama las experiencias y los retos. Es importante que siempre la retes a desafíos nuevos y excitantes.

A este signo le gusta también el equilibrio; así que no esperes que ella te dé placer todo el tiempo, debe haber una contraprestación.

conquistar a un Aries.
La vida sexual con ellos puede ser realmente asombrosa. Hay que tener la mente abierta ya que los Aries son una especie de exploradores sexuales. Los aries quieren probar todo los que hay bajo el sol. El sexo para ellos es una aventura.
Con los Aries hay que ser enérgico. Variedad, espontaneidad y entusiasmo son claves para mantener a un /a amante Aries satisfecho /a.. Hay que recordar que los pertenecientes a este signo se aburren fácilmente. Y el sexo es "el entretenimiento de Aries". Así que prepárate para que sea ¡un buen show!
Tranquilízalo /a. Aunque aparentan ser muy seguros /as de sí mismos /as, tienen un gran temor a ser rechazados /as. Los /las amantes Aries necesitan conocer que estas totalmente 
con ellos /ellas...
La relación sexual con ellos requiere tener confianza. Las parejas Aries no son aptas para los blandos de corazón. Pueden ser calculadores, insensibles, por tanto deberás tener confianza en ti mismo /a para que la cosa funcione. Es frecuente tener discusiones con ellos /ellas, aunque eso sí, tendrás la ventaja de un /a amante que pasa por ser un artista cuando se trata del sexo.

martes, 21 de agosto de 2012

Quiero sentir el furor de tu boca.



Saltan al silencio de la noche
Profundos latidos de placer,
Íntimos gemidos sobre tu figura
Que me hacen enmudecer.
Sueño con la humedad de tu entrepierna
Y con los espasmos que colman tu corazón.
Introduzco mis dedos en tu vagina,
Y la satisfacción aumenta sin pudor.

Invade tu vagina ardiente
Un delirio de ilusión
Besarte es mi deseo
Y un soplo en tu interior.
Con el ritmo de tu mano
se potencia la excitación de mi polla,
¡ sigue vida mía,
Que ahora quiero sentir tu boca ¡.


Un deseo quebranta tu vagina empapada en jadeos,
Surgen los gemidos a un vaivén desenfrenado,
un elixir de sensaciones
que provoca el lujurioso momento en que estamos.
Abrazados en silencio
Follamos como seres enamorados,
Frente a frente
Nuestros besos reposan en los labios.

Chupando tus pezones entre mis manos
Siento emerger el frenesí,
me estremezco al dejar en tu boca
mi pene erguido deseando vivir.
Mi cuerpo sufre vertidos de gusto con tu babear
y hace que todo sea felicidad,
con mi mirada perdida
ese lamer me hace palpitar.

Al querer sofocar mis espasmos
una repentina explosión de júbilo me provoca,
el desenfreno llena mi extasiado cuerpo
al sentir mi polla correrse en tu boca.
Apacible caigo en la cama
gritando ¡ te quiero !,
tu destreza complace
mi anhelo de deseo.
Hacer del momento orgásmico un delirio
es el mayor éxtasis ,
radia felicidad en el encuentro
por estar adosado a tu cuerpo
y me abrazo a tus besos
para sentir el gozo de este amor intenso.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Quiero que me hagas el amor.



Me despierto en la noche. El calor me invade . Quiero recibir el frescor de su desnudez. Congraciado por la belleza de su figura, no puedo dejar de contemplar la hermosa silueta de vestal del paraíso del amor que presenta allí tendida a mi lado..
La miro. No quiero despertarla. Se me altera las pulsaciones solo de verla así toda desnuda. Siento desenfreno y la impaciencia me lleva a sentir el esplendor del aura sexual que desprende su cuerpo.
La abrazo. Mi pecho, ungido en esa piel que chorrea sensualidad , es puro cariño para cada poro de su piel. No puedo contenerme y me deslizo hacia ti. Sigue dormida con una sonrisa en su boca que es sinónimo de felicidad.
Su cuerpo adosado al mío me hace estremecer en un juego de sentimientos que enaltece mi corazón.
Una noche de desenfreno es el baño de lujuria que me sumerge en su respiración. No quiero dejarla marchar pues junto a su desnudez siento crecer mi felicidad; junto a sus caricias, siento que mi corazón late con tranquilidad y junto a su boca siento el aliento de vivir en paz.
Quererla como la quiero, es la exhalación que se desprende al besarle, al sentir sus labios humedecidos juntos a los míos que sólo quieren recibir los estímulos que profesa en las cuestiones de amor.
Mi mano va acariciando su silueta.
La ternura y la suavidad va deslizándose en su piel y hace que no se despiertes al sentir el tacto que da mi boca condenada a estar besándola a cada momento.
Eres pura fantasía erótica.
Enloquezco cuando no te encuentro y me masturbo en la soledad queriendo las sensaciones reciprocas de su destreza.
¡ Te he despertado, amor !.
Sus ojos estaban más bonitos que nunca. Igual eran el reflejo de la luna que entraba a través de la ventana abierta y transmitía una pasión intensa.
Toco su espalda, acaricio su entrepierna y el estremecimiento cubre todo el sueño del placer que nos lleva a estar sin represión alguna.
Los momentos los tenemos que hacer culminantes y satisfacer cuanto anhelamos. Cada juego sexual nos llevará a la impaciente pasión para recordar estos intensos instantes donde los cuerpos se sienten poseídos por el sexo.


Al tacto de mis manos en su piel se estremece su cuerpo y se gira para, boca arriba, darme todo el esplendor de su belleza corporal.
Sin detener mis ojos hacia su semblante, vuelvo a darle las caricias que la hagan soñar con majestuosas sensaciones sensuales culminantes en el acto amoroso sin límites ni pudor.
Sus pechos alzados desean ser lamidos por mi lengua . Toco los pezones y sufren la repentina excitación, esto conlleva a elevarse más y más... Paseo sus pechos con un roce placentero que le hace ir abriendo la boca, lo que me hace pensar que le va gustando cuanto le hago.
Surgen los suspiros, los quejidos, las perturbaciones y las contracciones vaginales. Hablan de que está inmersa en una grata estimulación, cosa que la eleva a notar los primeros impulsos del orgasmo.
Con delicadeza, bajo mi mano para adentrarme en su río de placer. Introduzco mi dedo en su clítoris y los espasmos no tardan en aparecer. Ya todo es más intenso, la respiración es jadeante y los suspiros se hacen audibles con prolongados delirios...
De pronto, sus ojos se abren. Me mira y por su boca salen unas palabras que es mi deseo : ¡ Quiero que me hagas el amor !.

viernes, 10 de agosto de 2012

Hazme clandestino en el placer.

Hazme clandestino a cada sorbo conmovedor
que tu boca da a mi cuerpo.
Cabalga en la noche sobre mis sentimientos
al fino de lo irracional para hacer de mi virilidad
una convulsión sin límites , sin pudor
donde los estímulos excitantes nos lleve
a una copula sin artificios.
El olor de tu cuerpo me excita, 
cada caricia manual y bucal 
proporciona el crecimiento de mi miembro.
Tu vagina, en su punto de ebullición
tras ser lamida por mi boca anhelante de ti,
deseará recibirlo con los labios abiertos
para así ser penetrada con la intensidad frenética 
hasta concluir en los orgasmos abrumadores deseados.
En el coito , los suspiros se desbordarán 
hacia una descarga pasional logrando un delirio
que haga hundirnos en la humedad de nuestros sexos.
El sudor cubrirá nuestra piel y las gotas de amor
resbalaran por tus pezones deseosos de besos
deslumbrando mi pasión a dar más intensidad
al acto del placer que recibo de tu vulva 
hambrienta de mi sexo.
Al llegar a los estados orgasmicos indescriptibles
el aliento será entrecortado y lleno de satisfacción,
 un encantamiento en las miradas 
y en unos labios repletos de entusiasmo
será el goce alcanzado en el acto sexual.
En el abrazo final descansará la pasión,
los sueños volarán sin barreras
y la canción del amor hará dormir la fatiga
de dos cuerpos cubiertos de placer. 

Dario.