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jueves, 7 de noviembre de 2013

Pasión en la Universidad - 2 -

  El nuevo día acontecía brillante. Mi respiración estaba más serena y los nervios, aunque se resignaban a marcharse, estaban controlados. El ajetreo en el tren me llevó a otear los perfiles femeninos...no hallé lo que buscaban mis ojos. Mi expresión fue que las casualidades sólo surgen un día y luego, todo pasa inadvertido.
   El tren no se hizo esperar. La diversión en las caras de los jóvenes me hacían recordar mis momentos de estudiante...en ese pensamiento estaba cuando a lo lejos vi tres chicas que corrían desesperadas. El tren debía salir. Mi impulso fue apretar el botón de abrir la puerta y así que se detuviese. Con ahinco advertí a  aquellos jóvenes que venían corriendo. Una sonrisa en mi adentro me hizo cambiar mi opinión sobre las casualidades... Dos gestos de agradecimiento entraron por la puerta, pero una sonrisa bonita, un " buenos días " y la palabra " gracias " salió de la cara de aquella joven que me había quitado el sentido en la noche. Con una señal le señalé mi asiento. Sólo fue la sonrisa la que habló con negación al ofrecimiento y sus ojos dieron a ver que iba con sus amigas que estaban de pie al otro lado.
   El rumor corría por aquellas jóvenes y , seguro, que hablaban de mi acción para que no perdiesen el tren y por ofrecer el sitio a su amiga.
Las clases transcurrieron con el sentido propio de los inicios. Cada vez que tocaba dar clase a aquella cara bonita me costaba porque en mi corazón se producía algo que no llegaba a comprender...los días fueron pasando. Algunos días nos encontrábamos con el saludo pertinente y otros no, aunque, eran los menos. Siempre estaba ella esperando a las amigas y, otras veces , estaban juntas como esperando a que yo llegase para entrar conmigo o un poco detrás...¡ en sus conductas se veía claro su espera !.
   Mientras, la relación con los profesores iban sucediendo, en especial, con una profesora, de nombre Leonor, que vivía cerca de mi casa y mi calle, era su paso obligatorio. Cuando supo dónde vivía, se ofreció para llevarme en la vuelta. No suponía ninguna molestia, también llevaba a otra compañera. En la mañana, nuestro horarios diferían, por lo cual, no podía irme con ella , así que el tren era mi medio más rápido, cómodo y barato...además, tenía ya el aliciente de ver a aquella princesa juvenil.
   La primera reunión de profesores tuvo lugar a los dos meses de iniciado el curso escolar. La noche se nos presentó sin esperarlo. Algunos profesores, sobretodo los solteros, decidimos ir a cenar y tomar una copa. Al final quedamos los tres que siempre íbamos de regreso en el coche. El ambiente creado fue extraordinario y de lo que menos se hablaba era del trabajo. Aquella reunión había surgido de la nada y no era el tema del trabajo la mejor conversación para amenizar esas horas de descanso. Al estar dos mujeres y yo solos, ya surgieron temas más personales, familiares e íntimos. Ellas preguntaban buscando saber sobre mi estado, de mi personalidad....saber en un conjunto global de como era mi vida y como había llegado a aquella ciudad siendo de un lugar tan opuesto al lugar que nos encontrábamos.
   La charla se hizo amena. Ellas contaban de sus circunstanciales vidas y más morbosa se hizo la conversación cuando una dijo que estaba divorciada. Su pasado había sido fatal con su pareja y que ahora llevaba 6 meses divorciada. El cambio de universidad le había venido bien. No tenía hijos lo que le hacía estar más tranquila. Su familia en cualquier momento podría venir a visitarla o al contrario. La otra era todo lo opuesto pues había dedicado su vida a estudiar y sacar las oposiciones de profesor que es lo que le había gustado desde un principio, aunque también, influenciada por su padre.
   Entre preguntas y respuestas la medianoche acababa con un día para comenzar otro. La mujer divorciada que era la del coche fue la que mencionó que el trabajo no sabía de juergas nocturnas. Una vez en el coche explicó que primero me dejaría a mi y luego a la otra compañera...así era lo pactado. La conversación siguió. En un momento dado le dije a mi compañera que mi calle se la había pasado, ella, muy sorprendida y echando la culpa a la noche, se excusó diciendo: - cambio de planes ; primero dejaré a Sonia  y, después, te dejaré a ti, Dario.
   Poco conocía a Leonor, pero intuía que aquello lo había hecho deliberadamente...Tal como lo dijo lo hizo. Cuando nos despedimos de Sonia, me miró: - ¿ una última copa te apetece ?-
Su mano fue a mi pierna y la insinuación sólo llevaba un camino....¿ En tu casa o en la mía ?. De mi boca salieron las palabras que Leonor esperaba , aunque, no sabía si era lo correcto.
   A esas horas en la calle no había nadie. Entramos en silencio con dirección al ascensor. Ya dentro, las miradas se fusionaban hacia algo que ambos deseábamos. El acercamiento no se hizo esperar. Con gran intensidad aparecieron los besos y las primeras caricias en todo el cuerpo. Su boca me mordía los labios y seguidamente el cuello. Sentí que el bocado estaba marcado. El suave dolor así me lo decía. Sus manos no paraban hasta que la cremallera de mi pantalón se bajó. Noté como su mano tocaba mi pene. Ante las intensas sacudidas, la erección aumentaba...allí mismo se inclinó y lo metió en su boca. El sudor me corría por la frente con el pensamiento puesto en lo que estaba haciendo y con el temor de que cualquier vecino quisiera coger el ascensor. La situación sería muy comprometida ....
   La parada nos hizo ver que estábamos en mi piso. Los besos volvieron a intensificarse. Ella me reclamaba apasionadamente. Mientras metía la llave y abría la puerta, no paraba de tocar mi polla que fuera estaba. Ya dentro todo fue diferente. Antes era ella la que me buscaba...ahora, era yo la que desabrochaba su camisa y el pantalón que llevaba. Mi mano entró en su coño y noté humedecida su vagina. Mi boca buscaba sus pezones y en ese camino, mi lengua iba llenando su piel de saliva. Ya en sus pechos, con mi otra mano libre,  quité su sujetador. Sus tetas eran como todo en ella: una hermosura en todos los sentidos. La hora de dirigirse a la cama no llegaba. En el pasillo ya se encontraba con su cuerpo superior desnudo. En el suelo había tanto ropa de ella como mía.
    Si antes ella me había lamido mi polla, tras desnudarla completamente, era yo el que le chupaba su húmeda vagina. Su rajita de placer estaba rapada y más gusto me daba lamerle todo aquel coño que era para mi en esta noche. Le metía la lengua hasta todo lo que daba decir. Las lamentaciones surgieron con un descontrol tanto en su interior como en el mio. El disfrute la llevaba a pedir más. Ante su respuesta, metía un dedo para después meterle dos y moverlos rápidamente, a la vez, que le metía mi lengua en su clítoris.
   Así, de forma pausada, llegamos a mi habitación. No pensamos ni en la copa que nos íbamos a tomar ni nada...lo mejor era estar follando toda la noche y que el día aconteciese de la forma que fuera.
 
Ella se tendió en la cama y con sus manos me llamaba. Pronto estuve a su lado ya que mucha ropa no me quedaba encima. Desnudos nos fundimos en un abrazo intenso. Sólo notar nuestro cuerpo a cuerpo, la tentación llevó a engrandecerse mi pene. Ella lo notó en su piel...con suavidad fue bajando de mis labios hacia mi pecho. Su lengua jugaba con mis pezones . El gusto era extenuante. Me llegaba unas sensaciones agradables, aunque, más gusto noté cuando , de nuevo, su boca recibió a mi polla. Cada mamada me hacía cerrar los ojos. Echaba el pellejo hacia atrás y la saliva, que salía de su boca, se esparcía por mi capullo que comenzaba a enrojecer. A continuación, con la palma de la mano lo volvía a extender lo que me producía más satisfacción. Mis deseos era que ya se montase encima y follar...pero ella llevaba el control de todo y con calma me apaciguaba.
   El 69 fue ese momento maravilloso en el cual sentimos que uno estamos dentro del otro. Si ella me masturbaba rápido o lentamente, al igual, hacia yo en su coño. Pasados un tiempo....las desbordantes acciones iban tomando furor interno.
    Fue en ese instante cuando si se posó encima de mi. Su vagina se abría de forma cauta al ir entrando mi polla. Sin llegar a cubrir toda la profundidad, comenzó a moverse. Hacia delante, hacia atrás...haciendo círculos e , incluso, los compaginaba haciendo un ocho que cuando lo culminaba más intensamente subía para después bajar con más rapidez. Mis manos tocaban su muslos, la cintura y unos pechos que estaban con unos pezones duros y grandes. Cerraba los ojos para disfrutar de los movimientos que me daba. Cada vez iba con más rapidez. Los suspiros cambiaron a jadeos. Ella gritaba como poseía por el dios del placer. Cogí sus manos apretándolas fuertemente y que las sensaciones se transmitieran de su cuerpo a mi cuerpo y de manera adversa. Su voz entrecortaba me suplicaba que quería más, más, más....
   Me elevé abrazando su cuerpo. Mi boca chupaba sus pezones y los mordisqueaba...Cambiamos de posición para penetrarla por detrás. Su mano agarró mi polla para masturbarla y así que no decayese...tras su acción se la metió. En aquella posición, era yo el dominante. Le daba palmadas en su culo a lo que correspondía con un gemido intenso y con la petición de más...Dejé de sostenerla por la cintura....ella debería ser la que se moviese buscando la profundidad y el movimiento que desease. Sabía en el sexo, su dedicación fue plena por buscar a cada momento la culminación de los sentidos. Lo mismo iba suavemente que la penetración la intensificaba, lo mismo se movía de un lado a otro que solo era a dentro y fuera. El ritmo lo ponía ella...su respiración se volvía por momentos acalorada al igual que la mía.
   La noche iba pasando sin saber cuando caeríamos rendidos por el disfrute al que estábamos entregados. El ritual de la posición lo cumplimentamos...buscamos otra postura que nos llevase a un final que no se hacía esperar...ya iba notando como ese placer que hacia soltar el semen iba llegando. Ella tendida y yo encima buscábamos follar intensamente. Nuestros sexos estaban acalorados por la impetuosidad administrada. Los espasmos complacientes aparecieron.
   Ella con sus manos en mis brazos apretaba con furor. Cerraba los ojos fruto del regocijo y gritaba de forma delirante. El ritmo se hizo más perseverante y mis palabras alentaron a mi compañera....¡ me voy a correr !. Ella, con rapidez se posicionó en la postura del 69. Mientras me chupaba mi polla, yo hacía lo mismo con su sexo...la explosión máxima del placer no se hizo esperar mucho y ambos quedamos complacidos cuando mi semen se quedó en su boca y ella tenía su coño humedecido de un flujo interno.
   Al volver al abrazo y al beso gratificante, las miradas se cruzaban sin salir palabra alguna de las bocas. Los labios se unían en besos de cariño como regalo de lo vivido.
- ¡ Perdona, no te he dejado correrte dentro de mi porque .... ! Con el dedo de mi mano silencié sus palabras. Comprendía lo que hizo y no había que darle más vueltas. Yo sabía que no tenía preservativo puesto y que igual ella no tenía ninguna protección ...ni tomando nada y el riesgo podía ser elevado. Aquel asunto pasó como un relámpago y allí en la cama quedamos mirando la noche.
 
Después de un periodo de tiempo, ambos sucumbimos al sueño. Todo había sucedido tan rápido que nada tenía explicación. Pronto me desperté y miraba su cuerpo. Era una mujer con firmeza, con valor y gran personalidad. Mi evaluación me llevaba a verla posesiva y siempre sabiendo lo que hacía...Al sentir un escalofrío corporal, se giró y sus ojos se abrieron. Ninguna palabra dijo aunque los besos volvieron a comenzar. La noche seguía su caminar al igual que nuestro empeño en disfrutar de la pasión a la que nos habíamos entregado. Nuevamente estaban nuestros cuerpos en la lujuria, deseosos de hallar el máximo placer por parte del otro...así conseguimos llegar casi al alba hasta caer fulminados nuevamente tras correrme en su cuerpo esta vez. Seguidamente la misma acción, el sueño aunque esta vez, sólo yo fui el que quedó bajo un dormir intenso. Cuando desperté ella se fumaba un cigarro mirando tras la ventana como la ciudad iba comenzando su quehacer diario. Tras fumarse el cigarro volvió a la cama. Sus palabras fluyeron como en la cena...en ese preciso instante ya me contó más de su vida que no había contado antes y sus problemas con su ex. Así nos llegó la hora de bañarnos, vestirnos e ir a clase....Un nuevo día nos esperaba. Este sería agotador por la falta de sueño y por el desgaste concebido.
   Al montarse en el coche, un nuevo beso fue como dar las gracias. Ambos lo tomamos así. Debía darme prisa para coger el tren...ella tendría que ir a su casa, preparar alguna cosa que tuviese e irse también para la universidad pues la diferencia conmigo era de una hora.
- ¡ Hasta luego, en la cafetería nos vemos !. Un guiño fue el adios...y con el recuerdo de lo vivido vi como se marchaba el coche. No podía quedarme pensativo porque el tren no espera....

sábado, 2 de noviembre de 2013

Pasión en la Universidad - 1 -

   Con la designación de mi nuevo lugar de trabajo quería encontrar más tranquilidad, aunque, también deseaba sentirme más abierto al entorno repleto de gente. En ese mundo loco de ir y venir me hacia sentir más realizado. El estar tan prisionero en lo que supone un lugar pequeño me producía un ahogamiento profundo, y yo, quería sentirme en libertad y con independencia. Ahora, impartiría la enseñanza en una ciudad que poseía de todo, tanto en comunicación como es distracción en las horas libres. Además, quería pasar más desapercibido que, al fin al cabo, era mi deseo...
   Aquel primer día fue como el comienzo de un trabajo nuevo. El nerviosismo lo llevas por dentro...Al ir a sacar el billete de tren, pues la universidad quedaba a las afueras de la ciudad, tropecé con una muchacha joven. Con todo mi respeto le pedí disculpas y ya le pregunté sobre qué tren coger. Su perfil daba a entender que estudiante era. Muy amablemente me indicó. En sus ojos vi el mejor despertar en mucho tiempo. Era brillante su mirada, ojos azules, pelo largo...era una belleza hecha mujer, aunque su edad rondaría los 20 años. Las indicaciones fueron perfectas y, con el pensamiento en la chica, trascurrió mi entrada en la sala de profesores. Las presentaciones y la cordialidad fueron perfecta...al poco tiempo comenzó " mi calvario ", la hora de enfrentarse a mi primera clase. Ese nerviosismo que se había paliado con la visión de la joven, se acrecentaba y ella no estaba. Al entrar, todo fue rutina. Había 34 personas, aunque en la lista que me facilitaron debía haber 40. Para no entrar en materia, poco a poco, fue paseando por el aula y haciendo que los alumnos dijesen su nombre y el por qué de la elección de la asignatura de Historia.
Cada cual decía su opinión mientras yo iba viendo los perfiles de cada cual. Uno me llamó la atención. ¿ Era o no era la chica que me ayudó en la estación de tren ? Sin duda, al girarse comprobé que era ella. Su iluminación me deslumbró y aquellos ojos me producían un estremecimiento que no lo había conseguido cualquier mujer. Con la sutileza de una dama pronunció su nombre y su interés en la materia.  Su voz me cautivaba, era como una caricia en mi corazón. No sé si se notaría pero mi acaloramiento se fue elevando fruto de verla como una chica poseída por la delicadeza de la primavera...Con mis ojos puestos en ella transcurrió la clase. Cuando salía, mi impulso fue llamarla. ¿ Macarena, puedes venir ?...Al acercarse, mi corazón latía a un ritmo desorbitado. Le agradecí su colaboración en la estación...ella con un gesto amable lo agradeció y se marchó por la puerta con otras amigas. En el pasillo, tanto ella como sus amigas se giraban con esa sonrisa juvenil. A la chica le decían cosas y ella se sonrojaba...
   El día transcurrió ya dentro de la normalidad. El regreso fue muy esperado, aún tenía que colocar libros y algunos enseres en su piso alquilado. Al no tener mucho que preparar para el día siguiente, la tarde la pasé paseando y conociendo más cosas de aquella ciudad que me producía mucha admiración. La noche se hizo derogar...el tiempo había cambiado y aunque anochecía un poco antes, aquel día parecía como si no
quisiese llegar la noche. En la cama recordaba lo vivido en todo el día y allí estaba presente aquella joven que me había deslumbrado. Con tanto debatir con lo hallado, la tentación no la pude contener. Primero fueron unas simples caricias en mi pene cubierto. Seguidamente, y al calor que estaba entrando en mi cuerpo, la masturbación no se hizo esperar. Suavemente me tocaba. Veía la cara de la chica y eso hacía que más intensamente me tocase. El placer iba adentrándose en mi cuerpo desde pies a cabeza. La imaginación se echó a volar viéndola a mi lado en su desnudez completa. Notaba como ella era la que me masturbaba con una suavidad tan agraciada que me producía un gusto desorbitante.
   Su dedicación me tenía encendido mi interior. De su boca salía saliva para echarla en mi polla y así no se resecase mi glande. Al notar la lubricación, el gusto se hizo más intenso. Por mis testículos corría unas sensaciones maravillosas, por mis piernas subían unas corrientes nerviosas que me tenían ido el conocimiento, a mi corazón llegaban cantidad de espasmos desequilibrantes que hacían que estuviese entregado en cuerpo y alma a aquella joven que me masturbaba de forma espectacular.
   La masturbación la acompañaba con chupadas que ya  me desmoronaban. Cuando la sentía en su boca, el equilibrio mental se desparramaba totalmente y me sumergía en la plenitud de la pasión. De los movimientos rápidos pasó a un movimiento apacible....Su mirada se posaba en mis ojos. Las palabras no surgían pero los ojos hablaban por si solos. Las pautas las marcaba ella porque yo me encontraba en una situación que tenía tensos todos los músculos.
   De nuevo, de su boca salió saliva. Ahora la ponía en sus yemas de los dedos y tocaba mi glande. El clímax extenuante me mortificaba. La suavidad administrada era el descontrol en los nervios sensitivos de mi adentro. Nuevamente con destreza se aplicó en la masturbación. De mi boca salía suspiros intensos y enloquecedores. Mi concubina me daba sensaciones placenteras que me llevaban a gratificantes oleadas de placer. Tan intensa se hizo su dedicación en mi pene que ya no pude contenerme más. El semen salió como la lava de un volcán. En mi vientre calló gran cantidad...en ese instante la realidad me condujo a abrir los ojos.
Aquel momento lo había vivido tan real y había sido tan agradable que me contuve un rato en aquella posición. Era como esperar que apareciese en ese momento de relajación de mi cuerpo. Su presencia me llenaría de satisfacción al lamer mi leche caliente y que ella me dijese que le gustaba. Después se deslizaría por mi cuerpo hasta mi boca para fundirnos en un beso que nos llevase a un querer interminable...nada aconteció como lo soñado, sino que expandí mi semen por mi vientre y allí exhausto conseguí la llegada del sueño.
   Pronto sonó el despertador...la maldición salió rotunda, pero un nuevo día esperaba y ya había que acometer las clases con dedicación, contundencia y haciendo ver que la Historia era preciosa si se sabe entender.

miércoles, 30 de octubre de 2013

tu en mi y yo en ti.


Aborda mi cuerpo con tus besos
cuando tu cariño quiera entregarse a mi.
En la voracidad del amor,
que tu boca calme las ansias de mis besos.
Me entregaré a ti 
segregando de tu corazón
el impulso para hacer el amor
y hallar el camino del placer
al estar desnudos hasta el amanecer.
Al encuentro de los sentimientos con la luna
miraré tu cara para albergar en mi corazón la belleza de tu piel.
Las caricias aflorarán con suavidad para que sucumbas
ante la ternura que te entrego.
Como mujer sensual que te muestras, quiero hacer de tu pasión
la culminación que nos lleve a un apogeo sexual en toda la noche.
En cada movimiento que nos pida el cuerpo
lograremos alcanzar estímulos vehementes y cubiertos de gozo,
así, el camino del amor nos inducirá a fornicar con un apetito
que nos libere de las tensiones de la distancia.
Tu en mi, yo a tu placer...juntos bajo los efectos del sexo
y conjuntados en la prácticas de las posturas más sensuales.
Tus manos recorren mi cuerpo colmando de un apoteosis sexual  mi pensamiento en ti.
Desfallezco ante tu presencia enamorado de los besos que me entregas
y el amor tan profundo que encontramos cuando tu estás encima de mi.
Tus movimientos son de una excitación palpable y nada de sueños....
te siento en mi adentro
te excita mi penetración y la erección de mi miembro
te lleva a la confesión de que no quieres abandonar el gusto 
que recibes de mi cuerpo.
Avivado de tanto mirarte y con el desenfreno a flor de piel,
el entusiasmo nos lleva al salvaje mundo de sexo.
Es el encuentro de nuestras miradas.....nos fundimos en la pasión,
en el querer, en el cariño, en el sexo y en la lujuria.
¡ ven, atrapame en las redes de tu sexo !
¡ ven para quedar doblegado entre tus piernas !
¡ Enciende la llama que da fuego a tu cuerpo
y dame el calor que llevas dentro !
Doblegados caeremos tras asumir el valor de las miradas incesantes,
de esos labios que me besa y esa boca
que muerde mis pechos.
Tu en mi, yo en ti
la pasión nos une, nos lleva a desearnos.
Hagamos que el silencio se marche
y en la habitación, los susurros de amor
se expandan por las paredes.
Tu en mi y yo en ti
te quiero, mi amor.

jueves, 24 de octubre de 2013

Tu acción es pura tentación.

Sentado en el sillón veo amanecer. Los primeros rayos de luz iluminan tu cuerpo desnudo tendido en la cama. Un baño de satisfacción es contemplarte mientras me fumo un cigarro en la calma de la habitación. Huelo el perfume que ha dejado la noche de pasión de nuestros cuerpos entregados al amor. Tu torso desnudo me recuerda los momentos pasionales en la noche y mi deseo se agudiza con tentaciones que me cubren toda mi desnudez.
   Al estar fundidos en el acto sexual, hemos encontrado la liberación de los sentidos y nos hemos desahogado de ese tiempo sin tener caricias ni besos. El tiempo nos ha llevado a la ausencia, aunque cada unión la viviremos como si estuviésemos unidos día a día. Nuestro encuentro será intenso hasta el extremo más lujurioso. Sellaremos con los besos la pasión distante y cuando hagamos el amor, recibiremos los impulsos sexuales más consoladores. La combinación de sexo y amor nos colmará hasta caer rendidos en la noche.
   Entretanto que te miro y en mi cabeza secunda los deseos, te estremeces con un movimiento sutil que descubre al completo tu cuerpo de diosa de amor. El contoneo sobre las sábanas dejan a mis ojos en una desbordante sensación. La provocación iniciada me incita a ir a tu lado al amparo de tu cuerpo ansioso de placer; cuerpo que quiere saborear un nuevo apareamiento y llegar a la extenuación más sublime.
   Ante las insinuaciones, mi control ha prevalecido. Tus manos han recorrido el vacío dejado por mi cuerpo en la fría cama y me llamaban , a la vez, que te ibas acariciando tus pechos que se mostraban con gran esplendor. Bañados los senos en caricias suaves, los pezones han florecido como flores en la mañana....desde mi lugar en la habitación los he visto como se ponían duros. Cubierto de una situación placentera, mi miembro ha iniciado su elevación y por mi interior, una agradable emoción ha recorrido cada palmo de mi piel.
   Al ver que mi regreso se demoraba, tus manos han comenzado en el diestro saber de las caricias estimulantes. Una, de forma vertiginosa, se deslizaba hacia tu vagina; tanto los dedos como la vagina y el clítoris han jugado apasionadamente para alcanzar ese gusto delirante que ha provocado los primerizos gemidos placenteros. La otra, se ha mantenido en tus pechos con camino hacia tu boca para chupar los dedos de tu mano de forma excitante... Una vez más las ganas me impulsaban a ir a la cama y entrar en contacto con tu cuerpo para que las frías sábanas se tornasen en un calor agradable.
 
Sin más titubeos, has comenzado a masturbarte con gran pasión. Ahora, mi mente hablaba a mi corazón diciendo que la calma había merecido la pena. Una de las cosas que me atraían de ti era verte entregada a la masturbación. Mientras alcanzabas el deleite supremo, tus ojos, al abrirse, aparecían más bonitos y en tu cara se reflejaba una ternura que me descontrolaba mi vivir. Verte entregada al consuelo propio, te llenaba de una belleza que me apasionaba....
   Entregaba en tu dedicación, alcanzabas momentos de un regocijo superior que te hacía elevar tu cuerpo de la cama. Te retorcías de gusto con los dedos de una mano penetrando tu vagina y los de otra mano introduciéndose en tu ano. La excitación te cubría toda tu piel de tal manera que te hacía ser la hija de Apolo. Cada envestida que te dabas alcanzaba un estremecimiento alentador. Tus dedos humedecidos los chupabas de forma tan sensual que yo quisiera estar con esos dedos en mi boca....vuelta otra vez a las envestidas ya no te detuviste a más titubeos. Tu dedicación estaba puesta en llenar tu cuerpo de éxtasis y correrte de gusto con el flujo que saliese por tu vagina.
    La masturbación intensa hizo que los gemidos se intensificasen hasta que un grito impetuoso recorrió las paredes de la habitación. La respiración era profunda y susurrabas palabras de satisfacción. Ahora si era el momento de levantarme e ir hacia ti. Me eché en la cama, te entregué mi abrazo y te dije lo mucho que me excitaba verte masturbarte. El intenso beso nos unió. Abrazados quedamos viendo como el sol daba brillantez a un cielo azul como los ojos de mi chica. El día nos esperaba...era hora de disfrutar de otro placer.

viernes, 18 de octubre de 2013

Encuentros de placer.

Con ese suculento amor que depositas en mi,
incrementas múltiples alicientes para caer rendido a tu cuerpo.
La exquisitez de tu piel dispara mis deseos
y sólo se calma mi ansiedad 
al tenerte agazapada entre mis manos
que te abrazan con un frenesí impulsivo.
Con suculentas caricias abordo tus senos
alejando ese nerviosismo inicial... ya en ellos
el tacto en los pezones hace que la excitación te suba
entrando tu interior en un acaloramiento intrépido.
Fluye una corriente alentadora que va de pies a cabeza
cargada de placer y que provoca un conjunto de estímulos
tanto perseverantes como desbordantes que consiguen
llevarte a una palpable humedad en tu vagina.

Fulminantes besos me llevan a estar atrapado en tu boca.
Me acuno en tus labios con el fin de obtener el mejor sabor de tu entrega.
Tu mirada me fulmina con esos suculentos ojos 
que me llevan a un mar de amor del cual no quiero salir.
Me acoplo a ti con precisos besos
y caigo rendido a tus imperiosos deseos.
Mientras nuestros labios se funden al encuentro del delirio bucal,
el fuego embrujado me cubre mi cuerpo y más logra
cuando te pones encima de mi con la disposición de hacer el amor.
Tu desnudes, ese olor perturbador y esos ojos combativos
me seducen sin contemplación para caer rendido a ti.
Deslizas tu boca por mi pecho desnudo con el objetivo
de producir esos espasmos sensuales y sensoriales que haga
que mi miembro no pueda contenerse.
Colmado de pasión reluce entre tu mano.
La masturbación no se demora mientras tus ojos me brindan
una excitación contundente.
Sin poder contener el aliento, los gemidos derrotan al silencio
y me desvanezco ante tus toques manuales en mi pene.
Un abrazo nos une logrando un disfrute subliminal
y más estimulaciones logro cuando tu lengua recorre mi cuello
y el lóbulo de mi oreja.
Me besas y de tu boca sale esas palabras que aguardo con tesón:
- ¡ Hagamos el amor hasta que caigamos rendidos por el placer ! -
Los movimientos se suceden acompañados de ansiosas maniobras corporales
complaciendo los cuerpos al encuentro de las sensaciones sexuales.
Saboreo tus labios en un profundo beso...
tu mano consigue que mi miembro
halle el camino de tu vagina.
Nos fusionamos con el consecuente brotar de gemidos.
Nos regocijamos en la copula intensa con exhalaciones de palabras
que evidencian el puro amor que posee nuestros corazones.
La culminación nos deja en una extenuación alarmante
con la piel empapada en el amor entregado.
Te beso....me besas.
Nuestros labios se recrean como finalidad de lo expresado
en el placer hallado.
Es el premio tras un fornicar extenuante 
donde las sensaciones amorosas han corrido
como gotas de agua que van al mar.
El abrazo nos une con miradas que se desean
y el nuevo beso nos colma de felicidad.
Unidos quedamos al amparo de la noche
con las ganas al servicio del momento
para volver a encontrarse mutuamente
en el placer.

viernes, 11 de octubre de 2013

Masturbación hasta desfallecer.

Con una fuerza efervescente entras en mi cuerpo.
Tus besos, por lugares insólitos, hacen que se contraiga mis músculos
y que mi piel sea azotada por un vertiginoso placer.
Esas caricias conmovedoras se deslizan hacia mi entrepierna,
una llama persistente fluye en mi adentro...
tus dedos juegan con mi sexo y entro en un éxtasis sugerente.
Con la palma de la mano tocas mi enrojecido prepucio...
suspiro, susurro y mi cuerpo comienza a arder.
El contacto de tu lengua ya me lleva a padecer 
el estremecimiento más suculento
y más conmoción hallo
cuando tu mano comienza a masturbarme.
La excitación se hace irresistible al aumentar el ritmo 
con la consiguiente marea sexual que me aborda.
Una energía incesante me corre por mi piel
con la habilidad de tu boca.
La dureza del falo te hace persistir con más intensidad.
Sobrecogido por un chorro de placer
me muevo para apaciguar la masturbación entregada
y no correrme deliberadamente.
Por las piernas, un río delirante va contracorriente
llenando mi cara de gesticulaciones.
El gusto es arrebatador.
La erección va sucumbiendo a la plena dedicación
y las contracciones conmemoran la tarea sexual
de la belleza que está a mi lado.
Ahora su saliva en mi miembro lubrica y hace
que se alivie un resecado pene.
Ante la impetuosidad nuevamente entregada,
la respiración vuelve a profundizarse y convertirse en gemidos.
Su lengua rocía mis testículos de saliva.
Sus besos me mortifican más
y las consecuencias de la excitación aparecen
cuando las primeras gotas de semen emergen.
Contenerse es una acción imposible
y descargo todo lo contenido en la boca
que espera el líquido seminal.
La capacidad del disfrute se ve reflejada en su cara
y satisfecha me besa.
Rendido en la cama sufro aún los espasmos 
surgidos de la masturbación contundente.
La beso...
sus labios me reciben mientras cierra sus ojos.
El amor comienza a surgir para copular
cuando la luna se entregue a la noche
y las estrellas brillen
hasta que llegue el amanecer.


lunes, 7 de octubre de 2013

Mal destino - y III -

   Los destellos de la noche no se hizo esperar. Apareció mientras mis pasos iban dispuestos hacia un hogar donde nada encontraba, pues el calor de la mujer a la que amaba ya se había deteriorado. Pasaron algunos días desde el encuentro con mi compañera de trabajo y había trascurrido como un mes desde que vi a mi esposa gozando con su amante en mi cama. La convivencia iba por unos cauces que nombre no tenía. Ella seguía durmiendo en la cama matrimonial pero yo no podía dormir con ella. A cada momento la veía haciendo el amor con aquel joven y así decidí irme a otra habitación hasta ver en lo que quedaba nuestra relación.
   Con paso firme andaba por la calle solitaria. Todo el cielo gris lo llevaba en mi espalda aunque llegando a mi casa, la negativa me hacía deteriorar mis pasos y casi prefería irme a tomar una copa....El razonamiento correcto me hacía ver que lo mejor era afrontar la realidad. Una ducha, una cena rápida y a la cama o un rato con el ordenador hasta que el sueño me llevase a dormir. Mi mayor propósito era no hablar mucho con ella , aunque, ahora yo había hecho igual como si le fuese devuelto la moneda. Nuestro estado había llegado a tal extremo que nada era razonable en nuestra relación.
   Al entrar a casa, el pensamiento me llevaba a aquel día que la vi retozando como una concubina. El saludo no se lo negué mientras se dirigía a la cocina. Mis ojos se quedaron con un enardecimiento desmesurado. No sabía si habría estado con alguien o es que había salido fuera, pero estaba con una belleza como hacia tiempo no la había visto. Estaba arreglada con una hermosura desequilibrante. De pronto, me abordaron las ganas de besarla, de acariciar sus pechos e incluso de alzar su falda y hacer el amor con ella. Sin pretenderlo quizás, me había seducido y mi corazón estaba conmocionado por el resurgir al que estaba sometido.
-¡ Hoy te veo muy guapa !- ¿ Has salido ?
    Tal vez la pregunta sobraba...igual había metido la pata. Sin furor se giró y dulcemente dijo que había salido a pasear con su amiga. Más tarde se encontraron con su madre y estuvieron almorzando juntas ya que llevaban mucho tiempo sin coincidir las tres. Sus palabras no fueron ofensivas y si de una ternura como pasaba en otro tiempo. Aquellas palabras fueron el comienzo de mis dudas y pensaba en que todo era una falsa...en ese instante sonó el teléfono.
-¡ Deja, yo lo cojo !-
La suegra comenzó con su discurso gratificante hacia mi y me hizo tranquilizar cuando dijo que mañana a ver si podía acompañarla de nuevo como en esta ocasión porque debía ir al médico y así lo pasarían también como en este día....
-¡ Es tu madre. Quiere hablarte !-
Con gesto sonriente le entregué el teléfono marchándome hacia la cocina. Mi estado corporal rebosaba satisfacción por saber que no había estado con ningún hombre. A su regreso, la mesa estaba puesta y todo dispuesto para sentarnos a cenar. Una sonrisa se produjo en su boca. Estaba sorprendida aunque no sabía que había sucedido ni que había hablado con su madre...tampoco pregunto y cenamos cordialmente como no lo habíamos hecho en días. Le ayudé a fregar los platos pero siempre mostrando mi sonrisa e incluso dedicándole palabras dedicadas a su belleza.
   En un momento me detuve a contemplarla en toda su hermosura y no aguanté más mi deseo por besarla. Al principio se mostraba sorprendida. Se dejó llevar e intercambiamos besos como cuando eramos un sólo corazón pleno de amor. Mi resistencia se fue debilitando hasta tal punto que metí mi mano entre sus piernas. Ella lo aceptó con deseo. Sus palabras sonaron en mi oído muy fraternizadoras. La calentura sexual iba aumentando cuando, ahora, ella metía su mano en mi bragueta y me sacaba mi pene con la consiguiente acción marturbatoria. Cada movimiento que propinaba en mi miembro hacia que engrandeciese. Mientras, yo no paraba de tocarle su clítoris y la vagina. A cada segundo estaba más humedecida y más ganas me daba de seguir en la acción que me encontraba. Por un instante nos detuvimos, nos miramos y comprendimos que sería la noche donde íbamos a disfrutar del amor, del sexo o de lo que fuese pero no nos íbamos a separar ya iniciado aquel suculento juego de amor.
   La puse sobre la mesa, eché su falda hacia atrás y mientras la miraba, le bajé el tanga muy suculentamente. Los ojos hablaban de sexo, de pasión, de frenesí y del calor interior a la que estaban sometidos los cuerpos. Mi boca fue a parar a sus ingles. Las caricias con mi lengua en sus muslos la hacían cerrar los ojos y disfrutar del estremecimiento. Las ansias le podía, al igual que a mi y con sus manos en mi cabeza apretaba como si no quisiese que me separase de su entrepierna. Poco a poco fui subiendo el deslizamiento de mi lengua hacia su coño que aparecía con una hermosura persuasora. Con mis dedos abrí sus labios vaginales. Metí mi lengua dentro buscando el clítoris que me llamaba para ser avivado en el placer más profundo. La excitación nos llenaba a ambos ya que mientras mi boca permanecía en su vagina, me iba masturbando para ir alcanzando los mismos estímulos que yo le administraba a ella.
-¡ Quiero que me folles aquí mismo !-
   Aquella voz se clavó en mi alma. La insinuación había que corresponderla inmediatamente...ahora, mi boca cargada de besos iba sumiendo por su vientre, al mismo tiempo, que mis manos se posaban en sus pechos. Cuando mis labios llegaron a los senos, toda su belleza me esperaba con plena desnudez. Los pezones al recibir el contacto de mi lengua enardecieron elevándose. A la misma vez, que mi lengua jugueteaba con un pezón, mi mano tocaba el otro pecho descubierto. Tras unos momentos lamiendo su cuerpo, mi boca fue hacia su boca. Ahora las lenguas se fundían en un beso interminable. El gusto nos corría por la piel que comenzaba a llenarse de un rocío sudoroso fruto de la intensidad del amor nocturno. Me detuve un segundo para contemplarla y descubrir la belleza que atesoraba. De nuevo mi dedicación iba en dos caminos, uno hacia su boca y otro hacia su húmeda vagina. Un suspiro intenso la llevó a sentir dentro mi pene. Engrandecido se abría paso hasta lo más hondo de su coño. De los suspiros fue pasando a los minuciosos gemidos que, a cada vaivén que le propinaba, se iban intensificando. La convulsión le abrasaba aunque pedía más y más. Era una fuente de lujuria cuya voracidad no tenía límites. Quería ser follada salvajemente pero también con la ternura más sublime.
   Abierta de piernas, mi pene se introducía con ritmo frenético. Para hacerle llegar a ese orgasmo delicioso, comencé con mi pulgar a excitarle su clítoris. Eso lo acogió con mucho agradecimiento pues un grito lo confirmó. Su cuerpo doblegado a la pasión que le iba recorriendo por cada rincón de su interior, se sentía con una agitación maravillosa. Estaba tentada por  la penetración y por las caricias...efectos agonizantes que la tenían en la cúspide del clímax sexual.
- ¡ Mi amor, quiero follarte por detrás !-
   Su cuerpo se giró y aquel trasero se contoneaban esperando ser embestido con furia y pasión. Su movimiento inicial me hacía estremecerme completamente. Me entregaba a lo que me daba y no quería separarme de aquel cuerpo que tanto había deseado y al que tanto adoraba. De su movimiento pasamos a que yo me moviese con más plenitud hasta que mi pene estuviese dentro completamente. Su dominación me hacía entregarme en un arrebato desbocado. Me echaba encima de ella, me agarraba de sus hombros para así metersela hasta el final y que sus gemidos se hicieran más intensos. El gusto me iba llegando y así se lo hice saber.
- ¡ No te detengas. Quiero que te corras dentro de mi !-
   La inducción me hizo cogerla de la cintura y con fiereza penetrarla. Si sus lamentos eran placenteros, mi jadeos se aceleraban...la culminación estaba cercana. Mi pene lo notaba encendido en placer y a punto de expulsar todo el semen contenido de varios días sin hacer nada. La consumación aconteció con un sabor delicioso.
-¡ Me corrooooo !-
   Unos instantes recibió mi semen en su coñito pero se giró y puso su boca en mi pene. Cada mamada era una expulsión más de líquido seminal. Estaba debilitado en aquel momento, aunque, no desfallecería completamente. La subía a la mesa, abrí sus piernas y comencé a lamer nuevamente su coño lleno de humedad y con una disposición integra para estar toda la noche follando sin parar. Entre mi lengua y mis dedos la embaucaron en una desintegración vibrante que le recorría cada palmo de su piel. Con intensidad la penetraba. Su agitación le hacía temblar hasta que ya no pudo contenerse más....Cerró sus piernas y en el quejido se quedo con los ojos cerrados. No mencionaba palabra alguna. Soplaba como deseando que el placer llenase todo lo que la rodeaba. Abatida abrió los ojos; sonriente se mostró y sus palabras avivaron el silencio: - ¡ Eres el hombre que más feliz me ha hecho !-
   Guiado por su mano llegamos a la cama. A cada paso de las horas la entrega era total...unas veces hacíamos el amor con ternura, otras la lujuria nos llevaba a la feroz seducción, otras nos mirábamos y entregados a un abrazo nos guiábamos por los sentidos y el apetito sexual...La noche transcurrió como el brillo en los ojos de unos enamorados. Exhaustos quedamos en un profundo sueño. Ninguno de los dos habíamos previsto que la noche transcurriese de esa manera. Todo había surgido de la nada y el placer nos había vuelto a unir.
   Cuando los ojos de ella recibió unos fuertes rayos de luz, lo primero que quiso  fue encontrarse en un beso con mis labios... sólo encontró el vacío en la cama. Con desesperación buscó por la casa. Al volver a la cama si halló una carta con mis palabras de despedida. Hacer el amor con ella había sido lo más bonito de la despedida. La convivencia no iba a mejorar por haber estado follando. Ya nada teníamos que decirnos. En la carta iba también mi sinceridad, le mostraba que la había traicionado después de lo visto con aquel joven. No se lo decía para hacerla sufrir sino para que notase que ya no seríamos los mismos. Además, no podía quitarme la visión de aquel joven acariciando su cuerpo y dándole un placer inmenso. Mi traición había sido con aquella amiga del trabajo que le había presentado en alguna fiesta.
   No deseaba que me buscase pues me iba a tomar unas vacaciones para desconectar de todo. Solitario vagaría un tiempo para encajar cada pieza de mi vida en su lugar. A mi regreso pasaría por mi equipaje y a solucionar los papeles del divorcio.  Mis letras no significaban un hasta nunca sino un hasta pronto y quedar como dos personas que se quieren pero que no pueden convivir....al final mi despedida era : " te quiero, mi pequeño colibrí...siempre estarás en mi ".

sábado, 28 de septiembre de 2013

Mal destino - II -

   Paseando por la calle, aún no me podía creer lo que días pasados habían visto mis ojos. Mis horas en la oficina se hacían eternas, no deseaba volver a casa. Nada me consolaba. Mis compañeros de trabajo veían que estaba diferente, que mi rostro era todo un poema de desencuentros y que ese ánimo que dispensaba a todas horas del día, ahora, se había convertido en un conformismo desmesurado que me hacía estar evadido de la realidad. Seguía pensando en su desnudes, en aquel joven penetrándola y dándole un placer exquisito...los recordaba derretidos en el amor y me comían los celos y los pesares.
Mi negación me llevaba a ninguna parte pues en ningún lado estaba bien.
   De pronto, una voz femenina me llamó, me era familiar. Al girarme, vi la brillantez de ojos más bonita que había visto. Seguía mostrándose con un cuerpo tan espectacular que podría uno perderse en su piel. Estaba más elegante que cuando trabajaba en la oficina...¡ cualquiera diría que le había tocado una lotería y que le había ido muy bien en esos meses que llevaba sin verla !
   Con vehemencia, y con esa forma tan sutil y agradable que tenía de tratarme, me saludo. Su abrazo me pareció eterno. Era lo mejor que me estaba pasando en varios días y no había ocurrido nada aún; solamente saludarnos y estar sorprendido por verla de nuevo ya me alegró la mañana. En la sonrisa vi los recuerdos. Nunca sucedió altercados entre nosotros, aunque, siempre desee estar en la intimidad con ella. Lo había intentado en alguna ocasión, pero por unos motivos u otros, nunca llegó a culminarse la cita.
    Esta chica se había marchado de la oficina al amparo de un nuevo trabajo con mejor posición, y no había más que verla, parecía una gran señora.... y más, con el vestido ajustado que llevaba puesto. Sería la impresión de encontrarme o el fresco que iba corriendo, que sus pezones se alzaron y me avergonzaba mirarlos. Su sensualidad me descentraba antes y ahora me producía latidos desgarradores en mi corazón.
- ¡ He estado en la oficina saludando a mis amigos pero no te vi. He preguntado por ti y me han dicho que acababas de salir ! ¿ Qué te ocurre, han insinuado que te has vuelto más silencioso y en tu cara no se refleja la alegría de siempre ? -
- ¿ Quieres tomar un café y así recordamos los viejos tiempos ?- me alegro mucho de saludarte y haberte encontrado.

   No sabía si el café era bueno, lo que si eran bonitos eran sus ojos. No pude contenerme en cogerle la mano al mismo tiempo que le hablaba de que no me iba bien en mi matrimonio. Fue la conversación idónea para entablar un dialogo duradero. No quería soltar su mano, ella tampoco le molestaba mi acción. Mis ojos reflejaban el jubilo...no quería saber del tiempo. Tanto en las preguntas como respuestas salía el amor, la pasión, los celos, la convivencia, y por supuesto, el sexo. Al mencionar esa palabra me entro una marea de sensaciones que me vi atrapado en los besos de aquella mujer. Mi respiración comenzó a ser irregular fruto del éxtasis que se estaba apoderando de mi cuerpo.
- ¿ Qué te ocurre, te incomodo con mis preguntas ?-
- ¡ Nooo, es que hace tanto tiempo que no te veo que pareces ahora más bonita que cuando compartías con nosotros los días !
 
Ella se ruborizó, no esperaba tal respuesta. La conversación tomó un rumbo más personal e intimo. Hablábamos de ella y de mi. Tenía que decírselo porque si no iba a explotar por dentro: - ¡ Sabes que llegué a quererte mucho de un modo distinto a la amistad !.
Si antes se había ruborizado, ahora, no sabía como reaccionar; un estremecimiento plácido le acarició su cuerpo. Un gesto con su dedo me hizo acercarse más a ella. El beso no se hizo esperar. Llegados a ese momento sus labios se fundían en los mismos, su mano tocaba mi pecho y , como deseosa de culminar la caricia, me tocaba mi pene que ya se había puesto engrandecido. La situación se tornaba embarazosa ya que no era lugar de los hábitos en los que estábamos inmersos.
- ¿ Quieres dar un paseo ?-
No hizo falta decir nada. Nuevamente me besó y salimos de aquel lugar.
- Tengo tiempo libre para mi...¿ Quieres ir a algún lado en especial ?-
Las dudas me poseyeron de la misma forma que lo hicieron cuando estuve con ella en aquella comida de empresa. Estaba tensón ante su pregunta. Ella lo notó y quiso calmarme: - Espero no incomodarte con mi sinceridad. Siempre me quedaba diciendo como serías actuando de amante -
   - La verdad que dispongo de todo el tiempo posible. Si quiero ir contigo a donde a ti te apetezca y pasar a tu lado esas horas que te queda por estar aquí -.

   La habitación era fría, poco alentadora para una mañana de amor. Las palabras dejaron de ser intensas. La seducción a la que estaba siendo sometido me desbordaba y me hacía pensar en mi mujer y que de ese modo le pagaría con su propia moneda... pero no podía echarme atrás pensando. Mi mujer me había puesto unos cuernos grandísimos, ella había gozado y sepa Dios, cuántas veces lo habría hecho y con cuántos hombres. Yo llevaba un tiempo que ni masturbarme me apetecía. Allí a mi lado, tenía a una diosa de la belleza que me reclamaba el sexo que antes no pudimos disfrutar.
   Al ir desnudándose, su piel parecía más bonita. Su cuerpo era un campo de flores en el que bañarse con un aroma de pureza inigualable. Cuando se quitó el sujetador, ya  el descontrol me pudo y me abalancé hacia ella besándola apasionadamente. Cada beso me desahogaba del tiempo pasado y de lo presenciado en casa. Sólo quería disfrutar de su cuerpo, de su amor, del encuentro...perseguir a cada instante las emociones sexuales más pasionales posibles.
   Encima de mi, sus movimientos eran un reclamo al gusto. Nos adentrábamos en lo prohibido de los juegos sexuales y nos gustaba estar uno cerca del otro. Ambos eramos sometidos a ansiosos deseos. Nuestra consigna era conseguir la extenuación más suculenta que pueden dar dos cuerpos que se involucran en el sexo más apetitoso. Cada vez que lamía sus pezones me llenaba del fuego de su interior. Las caricias en sus pechos me hacían entrar en una fusión sabrosa de la cual no quería separarme.
    Los movimientos llevaban a disfrutar de una variedad de posiciones; el mismo placer alcanzábamos al penetrarla por detrás que haciendo un 69. Los gemidos se esparcían por la habitación cuando metía mis dedos en su vagina y ella me masturbaba mientras nos besábamos acaloradamente. Su vagina empapada en ese baño de excitación me volvía loco...no podía parar de darle más intensidad; quería que se corriese. De la misma manera, ella me sometía a una masturbación delirante y de mis genitales subía tan agradables sensaciones que no se podían describir.
   Antes de volver a introducir mi pene en su vagina, lo movía por sus labios vaginales. Me miraba con satisfacción. Su lengua relamía los labios en una actitud de lo más estimulante. En sus ojos veía los espasmos sensuales que albergaba su cuerpo...era una fuente lujuriosa y yo quería beber de aquel agua que salía por su vagina. Comencé a lamerle su clítoris y más cachonda se iba poniendo. Se derrumbaba ante lo que le hacía y más gusto consiguió cuando la puse a cuatro patas y metí mi pene en su ano. Su chillido fue delicioso...más ímpetu puse en mi movimiento hasta que ya los gemidos se convirtieron en gritos apasionados. Cada vez más fuertes salían de su boca y me susurraba que no me detuviese.
- ¡ Sigue, sigue, que me viene un orgasmo maravilloso !-
Me echaba encima de ella para así tocarle sus pezones y que entrase en mas éxtasis aún. Le encantaba que le tocase las tetas ya que disfrutaba de ese momento. Sin más contemplaciones, la penetré por su vagina. Las envestidas nos llevaron a una respiración desorbitada y cuánto más rápido la follaba, más cerca estaba mi semen de salir.
-¡ Córrete dentro de mi !-
Así lo hice. Mis suspiros eran intensivos lo que me llevó a desfallecer momentáneamente. Fue cuando mi pene salió de su sexo. Mi semen lo notaba caliente y se lo restregaba por su vagina. Ella se tocaba....le metí, de nuevo, mi polla, aunque, los movimientos no eran tan impulsivos pero le sirvió para encontrar el orgasmo que había buscado desde que le dijeron que me encontraba mal y me había ido a casa.
   En aquella cama quedamos convulsionados por la explosión sexual que habíamos degustado. La miraba y más bonita me parecía.
- ¡ Debemos irnos porque mi tren sale pronto !-
En la estación nos despedimos. No quisiera que se fuese ido, pero su sitio ya no estaba en esta ciudad. Con un guiño me dijo que la próxima vez sería mucho mejor...Vi marcharse el tren, mi sonrisa me decía que estaba contento por lo vivido.
   La tarde iba menguando y me apetecía tomar una copa. Quería saborear yo sólo el encuentro con aquella mujer que antes había sido maravillosa por su amabilidad y amistad, y ahora, porque me había dado unas horas sublimes tanto de amor como de conversación.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Mal destino - I _

Quería dar una sorpresa a la mujer de mi vida. Con un ramo de rosas en la mano y haciendo un esfuerzo grande, abrí la puerta del piso con el mayor de los silencios posibles para que no escuchase mi regreso.
   Al  entrar en la casa, la soledad  me ha recibido con los brazos abierto. No era mi hora de llegada normal, pero unas transacciones aceptables hicieron que todo fuese muy bien en cuanto al trabajo y merecía unas horas de relax. Quería estar en casa descansando mejor que en cualquier lugar de copas celebrando lo conseguido con los empresarios extranjeros. Esos quehaceres burocráticos los dejaba para los jefes que ellos si sabían disfrutar de esos acontecimientos.
Mi llegada a casa tan temprano suponía una situación anómala, aunque, más extrañado me he quedado al ver que ella no estaba. En aquellas horas del día siempre estaba en casa dedicada a sus labores o incluso un rato con Internet. Mi pensamiento evadió cualquier tormento. Me decía que por cualquier circunstancia podía haber salido o podía estas tomando un café con una amiga. No era usual en ella y de hacerlo, me habría llamado como tantas veces había hecho. No debía acoger malos augurios ni entrar en torpes conjeturas. El silencio sepulcral si me conmovía y deseaba que volviese pronto.
 
   Mientras aguardaba su regreso, me daría una ducha. Relajarme era lo que más me apetecía después de la intensidad en las negociaciones. Con dirección al baño, escuché unos sonidos de queja que extraño mi pensamiento. Con paso sigiloso, llegué a nuestro dormitorio. Allí tendida en la cama era una Venus maravillosa. Estaba desnuda completamente. Boca abajo mostraba su espalda y los deseos hacia ella me pudieron...en ese momento se movió, y con la cintura levantada, mostraba ese culo tan perfecto que poseía y se mostraba esa vagina que deseaba ser chupada.
   Vi aparecer su mano por debajo del cuerpo  y comenzar a masturbarse lentamente. Estaba tan preciosa que contemplarla ya era todo un gozo. Con avidez comenzó a tocarse. Su clítoris estaba enrojecido lo que me llevó a pensar que llevaba rato dándose placer o que algo había provocado esa extenuación y humedad tan voraz que mostraba... sus manos acariciaban su entrepierna y recorrían sus muslos. Notaba como sentía un estremecimiento que la llevaba a mover la cabeza en movimientos enloquecedores de gusto. Sus labios vaginales recibían las caricias más suculentas lo que propiciaba que más gruesos y excitados se fuese poniendo... era todo un espectáculo verla allí en la cama tendida.
   Jugaba con su sexo humedecido. Sus pechos deseaban ser acariciados al ver que sus pezones mostraban una fortaleza grande. La piel le relucía en aquel perfecto cuerpo.
   De pronto, mi alma se sobrecogió de tal manera que no veía la lógica ni me explicaba la razón de ser de lo que escuchaba.
Tras la puerta, la voz de un hombre se pronunció : - Cariño, sigue así. Masturbate que yo me estoy masturbando y pronto te voy a follar. Te follaré tantas veces pueda y quiero que hoy me saques toda la leche de mi cuerpo -.
Era la sensación más desagradable que podía esperar. No podía creer lo que escuchaba.
El hombre apareció sin percatarse de mi presencia pues la puerta no estaba completamente abierta. Dirigiéndose hacia la cama, llevó su mano a la húmeda vagina. Al sentirla, ella gritó de forma extenuante y gratificadora. Mas entusiasmo alcanzó cuando le metió los dedos y comenzó a lamerle el clítoris.
- ¡ Sigue así, no te detengas, sigue, sigue !-
Con la otra mano le acariciaba su piel y se alzaba para llegar a sus pechos. Estaba en los pasos previos para follarla y así derretirse ambos en el amor más profundo.
   Inmersos en el juego sexual y con una vehemencia apasionada no se percataron de mi presencia en ningún momento. Os miraba sin saber que hacer ni como actuar aunque la rabia se iba apoderando de mi templanza.
-¡ Amor, follame de nuevo !-
Aquel hombre introdujo su pene de forma impetuosa. De la boca de mi mujer salió un gemido, su sumisión era plena. El placer le recorría por cada palmo de su piel. Su excitación iba en aumento cada vez que la penetraba.
- ¡ Siiii, sigue así, pero quiero que me des más placer. Follame diferente a las veces anteriores y que nos corramos juntos, y esta vez no la saques de dentro !
Yo seguía contemplándola sin dejar de pensar en nuestras horas de amor y en la unión que nos hacía ser una perfecta pareja. Aquel momento que estaba viviendo era más doloroso que si fuese perdido el mejor negocio de mi vida...la perdía a cada suspiro que daba y cuánto más la pasión iba absorbiendo de aquel joven. Me sentía desvalorado, perplejo...el ser que más quería en mi vida me jugaba una de las peores situaciones. Nunca imaginé que fuese a estar con otros hombres mientras nuestro amor reluciese como la luna.
Ahora cada grito, cada gemido, cada suspiro...cada susurro era un puñal en mi corazón, cada embestida que le proporcionaba su amante me ahondaba más en la desgracia...iba comprendiendo su codicia y que sólo le apetecía estar follando a cada momento fuese con quién fuese.
En ese instante en el cual yo me iba perdiendo por lo contemplado, cambió de posición.
-¡ Cambiemos de posición, tesoro. Quiero ponerme encima de ti. Debemos hacer las mejores posturas del kamasutra, así , alcanzaremos la plenitud del sexo !-
Sus gestos, sus movimientos, los gemidos de excitación...verla allí subida encima de aquel tipo que yo ni conocía me ponía en los peores pensamientos. Todo era una agradable visión para el indiferente pero yo iba sufriendo de una manera desmesurada. Aparte de ser una diva del sexo, era mi mujer la que estaba retozando en el placer y la veía con gran pasión como si encima obtuviese más recompensa de aquel tipo joven.
   Estaba más preciosa que nunca con su pelo alborotado y sus pezones enrojecidos fruto de sus manoseos y los que le daba él cuando ponía sus manos en sus pechos. Te contemplaba, y cuanto más lo hacía más excitado me iba poniendo. Quisiera ver sido el que estaba allí tendido en la cama contigo encima. Salí del trabajo con la idea de estar todo el día contigo desnudos por la casa y follando a cada momento. Quería recompensarte por esos días de mi nerviosismo y dejarte a un lado.
 
   Con mucha prudencia fui abriendo un poco más la puerta. Sus gemidos iban incrementándose y el jadeo del hombre se elevaba con más intensidad. Sus ojos seguían cerrados para ser más real el momento y adquirir todo el jugo de amor que le daba la mujer que brincaba encima de él.
- ¡Me corro , me corro ¡- , eran sonidos que emitías con lujuria para que los percibiese tu amante y así que se excitará más .... así te lo decía él también y tu obedecías a todas sus palabras y deseos. Ese gusto que te estaba dando te hacía alcanzar un estado sexual apoteósico... Al intensificar el movimiento, ambos se aferraron al camino del desenfreno total. Ella no podía contenerte y él, agarrado a su cintura con las manos, la atraía severamente para que no se saliese su polla de su coño completamente humedecido.
La frustración me podía. ¿ Cómo podía pasarme esto a mi cuándo le daba todo lo que quería e incluso hacía el amor cuando deseaba, aunque viniese cansado del trabajo ?... Las deducciones no tenían lógica y me iba pudiendo la ira.
 
   Con una dulzura en su boca lo beso pidiéndole que no se la sacase y se corriese dentro de ella... El joven hizo caso y un grito frenético fue la declaración que se había corrido dentro. Ella seguía en su empeño hasta que por fin, le vino ese orgasmo que deseaba y que tanto había buscado.
Calló rendida en la cama. Su sonrisa fue una imagen veraz de lo logrado. El jubilo le salía por todos lados y la satisfacción se le notaba. Vuestras manos se enlazaron en señal de amor mientras mi sangre hervía de dolor.
   Ya que había concluido la sesión placentera, abrí la puerta de par en par. Si la sorpresa de él fue continuada con un sobresalto apabullante, tu cara, al percatarse de mi presencia, fue un cambio radical como si fueses pasado en segundos de la claridad del día a la oscuridad de la noche.
Tenía ganas de cualquier cosa en aquel momento pero mi calma supo sacar la cordura....
-¡ Tú, vístete y vete. No tienes la culpa...No tardes mucho vaya que vea en ti al culpable que eres también !-
El joven a medio vestir salió de la habitación sin abrir la boca.
Después puse mi mirada fijamente sobre ella. A pesar del miedo que le corría por la sangre, parecía tranquila esperando cualquier reacción.
- ¡ Con respecto a ti no sé que hacer ahora mismo. No sé si echarte de la casa y repudiarte o intentar pedirte una explicación y amarte más intensamente para que tu me ames más !-
El llanto no significaba nada. Fui a ducharme y entrar en ese relax que necesitaba. Había vivido unas horas intensas tanto en el trabajo como en mi casa...¡ Fuese sido mejor haber ido al bar a tomarme una copa !. Allí fuese conversado con alguna chica que precisase también una copa o un poco de compañía.. Las palabras volarían hacia los sentido e igual lo fuese pasado tan bien como lo había pasado mi mujer, de esa manera, ambos fuéramos logrado un placer maravilloso y nadie se fuese enterado de lo vivido por cada cual.
  El destino, a veces, juega una mala pasada.

martes, 17 de septiembre de 2013

Quiero hacer el amor contigo.

Cuando me miras siento escalofríos en mi piel
los precipitados latidos de mi corazón 
se vuelven marea
provocando en mi un oleaje apasionado
que me riega la desnudes de mi cuerpo .
En tu euforia me pierdo,
me siento abrazado por un bosque de estímulos
del cual los senderos me llevan sólo a tu cuerpo.

¡ Quiero hacer el amor contigo !

El estruendo del querer que nos acoge será
la liberación de los sentidos buscando la intensidad
del sexo que deseamos en la noche.

¡ Encontremos el tacto que nos una para llegar
a satisfacer nuestro impulsos más lujuriosos !
¡ Ven y me masturbas,
yo te daré ese placer que ambos deseamos !

A cada movimiento de seducción
hallaremos ese fuego llamado placer
del cual deseamos ser participes
y entregarnos a él enteramente.

De nuestro interior surgirá el flujo del deseo, 
de la pasión, de los espasmos y jadeos deliberantes.
Seremos fuego que se rocíe por cada cuerpo
dando un regocijo ejemplar para así encontrarnos
en el anhelado amor nocturno.

¡ Buscaremos el orgasmo con la plenitud de nuestros sexos
y aliviaremos las ansias de tenernos mutuamente !.
¡ Tu en mí y yo en ti...
almas que buscan sin contemplación
la capacidad de disfrutar del cuerpo a cuerpo,
corazones embriagados en las miradas
deseosos de copular al llegar las horas del alba !

sábado, 14 de septiembre de 2013

Pasión en el tren.


El café sabía a agua, típico de estaciones de tren. Un sabor amargo me indicaba que no tomase café allí aunque me invitaran. Ahora comprobaba porqué había tan poca gente a aquella hora de la mañana . Solamente una mujer mayor era la concurrencia de aquel bar.
Mis ojos se detuvieron un instante en su persona. Su belleza la hacía ser un mujer apetecible, madura pero con un aspecto joven. Tenía ojos bonitos, pechos seductores que le salían por el escote del vestido negro ajustado que llevaba y unas piernas que me enseñaba con descaro. Cuanto más la miraba más se acariciaba sus piernas para continuar hacia su entrepierna. Era una situación conflictiva. Mi pene que entró flojo se erguía para ponerme en evidencia. Aquella mujer conseguía ponerme cachondo perdido.

En ese momento , entró el tren. Su pitido me bajo del estado al cual había subido. Muy rápidamente salí del bar con mi cartera delante para que no se notase mi bulto entre mis piernas.
Me acople en mi departamento que marcaba mi billete y esperé a que se pusiese en marcha para revisar los papeles de negocios. Estaba conmocionado por la seducción a la que había sido sometido...pero era tan bonita aquella mujer que no me la quitaba de la cabeza. Me recorría por mi cuerpo toda su belleza... aunque se debía calmar mi pensamiento para que se relajase aquel bulto que me delataba. Igual podía entrar más pasajeros o en la próxima estación entrar más gente , no era razón que yo apareciese con mi pene erguido fruto del momento vivido. Me dije que mejor estaría sin compañía. Salí al pasillo para fumar un cigarro y ocurrió lo inesperado. Una voz de mujer se acoplaba detrás de mi. Apareció para decirme : ¿ Joven, me das fuego ?.
Ella estaba allí. La mujer del bar me estaba pidiendo fuego. Me quedé que no sabía como reaccionar: - ¡ No te pongas nervioso que no te voy a comer, hombre !-.
Ella cogió el encendedor ante mi inoperante movimiento y encendió su pitillo.
Con agradecimiento me lo devolvió para entablar conversación.
- ¿ Se ha calmado tu pajarito ?- dijo con voz tierna y dulce.
El sonrojo en mis mejillas hablaba por si mismo. La erección persistente me delataba. Ella sabía que yo la había estado mirando todo el rato... Mientras me hablaba, mi pene se iba engrandeciendo a cada palabra que salía por aquella boca encantadora,  y más, cuando puso su mano en mis partes. Sus caricias me llenaban de un gusto sublime. Ella me cogió mi mano y se la puso en su entrepierna. El goce era maravilloso. Susurrándome al oído, quiso que nos fuésemos a su departamento. La mujer viajaba lejos y había elegido la parte de los departamentos-cama que estaban a continuación de donde yo estaba ubicado. Entramos y colocó en la puerta el cartel de NO MOLESTEN.
Ella me besaba apasionadamente. Sólo pude dejarme llevar e ir a buscar su vagina con mi mano. Aparté su tanga . Mis dedos, índice y corazón, se adentraban en su coñito que estaba humedeciéndose. Mi cuerpo encendido no asimilaba nada. Mi dedicación era darle placer y hacer el amor con aquella mujer de la cual no sabía ni el nombre. Tenía ansias de aquella belleza seductora y ella más de mi visto lo pronto que me quería llevar a la cama.
Su experiencia hizo que sosegase mi ímpetu. -¡ Calma , cariño .Tenemos toda la noche para llegar al orgasmo que deseamos !.
Con rapidez nos desnudamos y caímos en la cama buscando la unión de nuestros cuerpos. Con sus manos puestas en mi cabeza me incitaba a comerle aquel coño que derramaba placer y desprendía tanto fuego como un olor que me atraía. Mi lengua lamía sin parar . Ella , muy habilidosa, se fue girando para poner mi polla en su boca . ¡¡ Como gozábamos en el silencio de la noche !!.

Cuando mi pene se encontraba en su mayor plenitud, se lo metió en su rajita húmeda. Comenzó a moverse sobre mi con movimientos lentos y llenos de lujuria. Mi boca lamía sus pechos y recordaba como se los tocaba ella en el bar de la estación. Esto me hacía tener más intensa mi polla que se abría paso entre sus labios vaginales ardientes.
Mi boca jadeaba. Mi voz se entrecortaba y la respiración se hacía intensa...todo era por los movimientos intensos que ya iba dándome y me hacía alcanzar sensaciones inigualables. Se movía con soltura y elegancia. Sabía cuando parar, cuando ser más intensa. Estaba completamente tan seducido por aquella mujer que no me dí cuenta que habíamos llegado a mi destino.
Inmerso en satisfacerla y en alcanzar lo supremo del sexo, quedé allí follando sin percatarme que tenía que bajarme. El tren se puso en marcha y nuestros cuerpos seguían con los movimientos de placer. Ella se puso de espaldas para que la penetrase por su culo que se abría con esplendor ante mi. - ¡ Sigue , no te pares, no te pares !- me decía con una intensidad apasionada.
De pronto , ya no pude aguantar más y con mi voz entrecortada, le susurre que me iba a correr. Se colocó delante de mi polla para chuparla con maestría, lo que hizo que mi leche se derramase con mas gusto. Me corrí sobre sus tetas . Quedé muerto , inerte ante aquella preciosa mujer que me había hecho feliz .

¡ Siento correrme !. Con su dedo en mi boca, me mandó callar para decirme: ¡ Tranquilo , cariño, tenemos toda la noche para que hagas que yo me corra también !.
El tren caminaba hacia un lugar incierto pues nada era apreciable en mí. Aquella mujer me había hipnotizado de tal manera que había dejado de percibir las horas. Solo la veía a ella...sus pechos y su coño estaban a mi disposición y lograríamos gozar plenamente. Satisfacer sus ganas era mi deseo. Todo en mi era complacerla y así pasamos largo rato hasta conseguir que ella se corriese también.
Cuando llegaba el tren al destino de la mujer , me dijo que era el final. Me besó . Era el beso de la muerte pues sabía que no la volvería a ver jamás.
-¡ Me lo he pasado muy bien contigo , pero debo vestirme que el tren llega a mi ciudad !-.
Quedé desolado porque se iba, además, me percaté que me encontraba muy lejos de mi lugar de destino. Ahora debería volver y dar explicaciones por mi ausencia.
Al besarla de nuevo en el arcén, sentí que mi timidez había concluido. Aquella mujer me había enseñado todo lo relacionado con el placer, los encantos de la pasión y la seducción. La vi marcharse con la elegancia que la había visto en el bar de la estación....siempre la recordaría como una bella canción de amor.

lunes, 9 de septiembre de 2013

He sentido la llamada de tu amor.

He sentido la llamada de tu alma. El silencio nos acoge.
 Dos cuerpos paralizados cruzan miradas intensas.
Es sometimiento lo que siento al tenerte frente.
Te contemplo y más te quiero.
Siento como late mi corazón cuando contemplo esos pechos desnudos sedientos de mis besos.
Se rocía en mi piel una sensación que me devora. El descontrol al saberte mía, me impulsa a adentrarme en tu cuerpo para disfrutar de ese amor que nos produzca un placer incontrolable.
Quiero absorber el olor de tu piel al entrar en contacto cuerpo a cuerpo.
Te miro...fluyen esos sentimientos que me conducen a ti cada día
y que me hacen inculcar la pasión que te desprendes por tu boca en cada suspiro de amor.
Al entregarme a ti, me regocijo en la expresión de tus ojos. Tu boca es la cueva de la cual no quisiera salir. Allí vivo con la saliva de tu ser, allí respiro con la corriente de vida que me das...
La conquista de su piel sedosa es mi deseo. Al estar atrapado entre tus manos, siento que me olvido de vivir. Tu eres mi fuente de energía y a ti quiero estar adosado.
Otro suspiro... Un delirio de deseos lascivos me encamina a la humedad de tu entrepierna.
Mi boca estalla en las sensaciones más sublimes. Ese olor vaginal hace que pierda la noción del tiempo y sólo me satisface estar beso con beso con tus labios sexuales.
Te brillan los ojos al sentir que ya estoy dentro.
Notas como mi lengua te provoca ese gusto perdido en los días sin mi... te contoneas y mis manos cabalgan con tus movimientos.
Tus pechos desnudos son mi emoción ponderosa. Quiero tener tus pezones jugando con las yemas de mis dedos. Hacerte sentir fuera de la realidad es mi dedicación pues haremos el amor hasta que el amanecer nos diga que ya salió el sol.
Arde tu cuerpo en un fuego desequilibrante.
Dentro de ti, mi pundonor quiere llevarte al camino de la felicidad. Cada envestida busca alcanzar un orgasmo que nos haga naufragar en los estímulos más maravillosos.
Tu conmigo, yo abrazado a ti...
Vivir el placer a tu lado es conseguir asumir que el amor es el camino que nos marca el destino.
Siempre a tu lado para sentir que mi corazón late por ti...

sábado, 31 de agosto de 2013

Placer desconocido...

Se arrodilló ante él. Quería desequilibrar toda la integridad que poseía, así obtendría el ímpetu y la fuerza de aquel erecto miembro que llamaba a ser masturbado tanto manualmente como por una boca que se abría para recibir un agradable placer. Dulcemente, estiró la piel hacia atrás. La cabeza de aquel viril órgano apareció rojiza. Su olor era intenso; un afrodisiaco para ella. Una vez llevada la piel hacia su tensión idónea, la mano se aferró al cuerpo de aquel miembro que estaba bien fortalecido. Los dedos se enroscaban dispuestos a dar el consuelo más emotivo que se puede dar en aquellas circunstancias.
Presionó el miembro. Estaba rígido como una piedra. Aquel aprisionamiento produjo un leve dolor a él que exhaló un gemido medio de placer combinado con un esbozo doloroso. El estremecimiento acaparó la alteración de todas las neuronas sensitivas. En su entrepierna sufrió un pinzamiento que le produjo sensaciones muy agradables con la consiguiente intensidad del pene. La acción masturbadora no se hizo esperar. A cada masaje, él tragaba saliva; suspiraba intensamente. Sentía cubrirse de una excitación ponderosa, a la vez, que su cuerpo, en general, se iba acalorando por los movimientos a los que era sometido.
Los suspiros se hacían interminables conducidos por palabras llenas de un placer estimulador. No podía zafarse de aquellos síntomas de extenuación que le brindaba aquella mujer  deseosa de sexo. No deseaba incurrir en la osadía de desligarse de aquel volcán de fuego sexual. Sin repulsa ninguna iba recorriendo el glande con una dedicación plena. En cada lametón, alzaba su cabeza para ver los gestos que salían de la cara de aquel hombre entregado a los placeres bucales.
Al paso del tiempo, su compostura se debilitaba...no sabía hasta cuándo sería capaz de contenerse sin derramar el semen en la boca de aquella impulsiva dama. Se mordía el labio inferior fruto del éxtasis. Cerraba los ojos y sus manos apretaban la cabeza de ella para que así todo el pene entrase en su boca.
Las mamadas se sucedían de cada vez más intensas y lubricantes. La saliva no permitía que el glande se cubriese de sequedad alguna. Los gemidos resonaban en aquella silenciosa habitación. Del movimiento intenso, pasó a un ritmo lento. Ella era consciente del estado en el cual se hallaba. Sabía que si seguía con el rimo intensivo, pronto eyacularía. Su cometido no era ese tan pronto. En la lentitud, fue recobrando fuerzas. A pesar de minorar la dedicación, unas primeras gotas seminales hicieron ver que si seguía pronto se correría completamente.
Las contracciones se calmaron, ya dejaron de ser perpetuas y mortificantes para dar paso a un placer exhaustivo. En la calma notaba la dulzura de aquella mujer. Su boca sabía conducirlo a un gusto pleno con unos masajes labiales estupendos. La relajación fue como un baño de agua cuando el acaloramiento te hace presa de la fatiga.
Ese estado fue momentáneo pues la mujer paulatinamente fue acelerando el ritmo nuevamente. Mientras masturbaba el cuerpo del pene con su mano bien adosada, su boca abierta recibía aquel glande que nuevamente comenzaba a ponerse colorado. Ahora la recompensa fue mayor. El delirio se mostraba de manera suprema hasta tal punto que él echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. El placer le corría por las venas regando todo el cuerpo de aquella agradable sensación.
La mano dejo de masturbarlo para pasar al tocamiento de genitales. La boca era la encargada de concluir el trabajo administrado por la mano incesante. En sus entrañas, el fuego le sobrecogía. Su poder se iba debilitando y, en ese momento, ella no se detendría. Las intensas chupadas provocaban un desliz pasional. Sin poder contenerse más eyaculó dentro de la boca de ella. Las gotas salieron con fuerza llegando hasta su garganta para en el debilitamiento, ir llenando su boca totalmente.
Estaba feliz por dar a aquel hombre unos momentos maravillosos.
El se sentía inmerso en un gusto continuo...estaba también lleno de placer de aquella mujer de la cual sólo sabia el nombre.

martes, 27 de agosto de 2013

Odas de amor....


Odas de amor discurren por mi desnudes en tu espera.
Te deseo y quiero alcanzar el punto culminante contigo,
entrelazados copularemos en una acción perfecta
y alcanzaremos esa excitación ponderosa
que sea similitud a una bocanada de brisa de amor.

Ante tu cuerpo desnudo las contracciones interiores
se vuelven dagas que quieren entrar para darte placer.
Llamo a tu puerta sexual con caricias tenues
y la ternura te hace doblegar al gusto incipiente.

Cada estimulo es un atisbo de desmoronamiento ante los besos.
Los lugares vulnerables al tacto, tanto labial como manual,
son recorridos con un empeño descomunal para que así
sientas que tu cuerpo es invadido por sensaciones desbordantes
que te lleven a saborear la poesía erótica de mi deseo.

Ya dentro estoy. Caliente está tu cuerpo y más delirante el mío.
El placer se acomoda en mi miembro y erecto se muestra
para producir una marea sexual creciente en el tuyo.
Las contracciones en la vagina hacen producir movimientos vertiginosos
lo que nos conducirá a caer fulminados por el sexo.

Copulación, masturbación....pezones que incitan al lamerlos,
el juego del amor es un cantar tan apetecible que a nadie 
le es indiferente.
El retozar es un condimento sexual que nos lleva al delirio
y a sentirse extenuado cuando el placer supremo te aborda.

Ahora me regocijo en tu desnudez para saborear tu piel,
vinculados estamos por un acto sexual que nos complace
y nos lleva a encontrarnos mutuamente.
El gusto es el mejor aliado y a gusto me hallo ante tu desnudes
porque eres la ninfa que me da su querer.