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jueves, 26 de septiembre de 2013

Mal destino - I _

Quería dar una sorpresa a la mujer de mi vida. Con un ramo de rosas en la mano y haciendo un esfuerzo grande, abrí la puerta del piso con el mayor de los silencios posibles para que no escuchase mi regreso.
   Al  entrar en la casa, la soledad  me ha recibido con los brazos abierto. No era mi hora de llegada normal, pero unas transacciones aceptables hicieron que todo fuese muy bien en cuanto al trabajo y merecía unas horas de relax. Quería estar en casa descansando mejor que en cualquier lugar de copas celebrando lo conseguido con los empresarios extranjeros. Esos quehaceres burocráticos los dejaba para los jefes que ellos si sabían disfrutar de esos acontecimientos.
Mi llegada a casa tan temprano suponía una situación anómala, aunque, más extrañado me he quedado al ver que ella no estaba. En aquellas horas del día siempre estaba en casa dedicada a sus labores o incluso un rato con Internet. Mi pensamiento evadió cualquier tormento. Me decía que por cualquier circunstancia podía haber salido o podía estas tomando un café con una amiga. No era usual en ella y de hacerlo, me habría llamado como tantas veces había hecho. No debía acoger malos augurios ni entrar en torpes conjeturas. El silencio sepulcral si me conmovía y deseaba que volviese pronto.
 
   Mientras aguardaba su regreso, me daría una ducha. Relajarme era lo que más me apetecía después de la intensidad en las negociaciones. Con dirección al baño, escuché unos sonidos de queja que extraño mi pensamiento. Con paso sigiloso, llegué a nuestro dormitorio. Allí tendida en la cama era una Venus maravillosa. Estaba desnuda completamente. Boca abajo mostraba su espalda y los deseos hacia ella me pudieron...en ese momento se movió, y con la cintura levantada, mostraba ese culo tan perfecto que poseía y se mostraba esa vagina que deseaba ser chupada.
   Vi aparecer su mano por debajo del cuerpo  y comenzar a masturbarse lentamente. Estaba tan preciosa que contemplarla ya era todo un gozo. Con avidez comenzó a tocarse. Su clítoris estaba enrojecido lo que me llevó a pensar que llevaba rato dándose placer o que algo había provocado esa extenuación y humedad tan voraz que mostraba... sus manos acariciaban su entrepierna y recorrían sus muslos. Notaba como sentía un estremecimiento que la llevaba a mover la cabeza en movimientos enloquecedores de gusto. Sus labios vaginales recibían las caricias más suculentas lo que propiciaba que más gruesos y excitados se fuese poniendo... era todo un espectáculo verla allí en la cama tendida.
   Jugaba con su sexo humedecido. Sus pechos deseaban ser acariciados al ver que sus pezones mostraban una fortaleza grande. La piel le relucía en aquel perfecto cuerpo.
   De pronto, mi alma se sobrecogió de tal manera que no veía la lógica ni me explicaba la razón de ser de lo que escuchaba.
Tras la puerta, la voz de un hombre se pronunció : - Cariño, sigue así. Masturbate que yo me estoy masturbando y pronto te voy a follar. Te follaré tantas veces pueda y quiero que hoy me saques toda la leche de mi cuerpo -.
Era la sensación más desagradable que podía esperar. No podía creer lo que escuchaba.
El hombre apareció sin percatarse de mi presencia pues la puerta no estaba completamente abierta. Dirigiéndose hacia la cama, llevó su mano a la húmeda vagina. Al sentirla, ella gritó de forma extenuante y gratificadora. Mas entusiasmo alcanzó cuando le metió los dedos y comenzó a lamerle el clítoris.
- ¡ Sigue así, no te detengas, sigue, sigue !-
Con la otra mano le acariciaba su piel y se alzaba para llegar a sus pechos. Estaba en los pasos previos para follarla y así derretirse ambos en el amor más profundo.
   Inmersos en el juego sexual y con una vehemencia apasionada no se percataron de mi presencia en ningún momento. Os miraba sin saber que hacer ni como actuar aunque la rabia se iba apoderando de mi templanza.
-¡ Amor, follame de nuevo !-
Aquel hombre introdujo su pene de forma impetuosa. De la boca de mi mujer salió un gemido, su sumisión era plena. El placer le recorría por cada palmo de su piel. Su excitación iba en aumento cada vez que la penetraba.
- ¡ Siiii, sigue así, pero quiero que me des más placer. Follame diferente a las veces anteriores y que nos corramos juntos, y esta vez no la saques de dentro !
Yo seguía contemplándola sin dejar de pensar en nuestras horas de amor y en la unión que nos hacía ser una perfecta pareja. Aquel momento que estaba viviendo era más doloroso que si fuese perdido el mejor negocio de mi vida...la perdía a cada suspiro que daba y cuánto más la pasión iba absorbiendo de aquel joven. Me sentía desvalorado, perplejo...el ser que más quería en mi vida me jugaba una de las peores situaciones. Nunca imaginé que fuese a estar con otros hombres mientras nuestro amor reluciese como la luna.
Ahora cada grito, cada gemido, cada suspiro...cada susurro era un puñal en mi corazón, cada embestida que le proporcionaba su amante me ahondaba más en la desgracia...iba comprendiendo su codicia y que sólo le apetecía estar follando a cada momento fuese con quién fuese.
En ese instante en el cual yo me iba perdiendo por lo contemplado, cambió de posición.
-¡ Cambiemos de posición, tesoro. Quiero ponerme encima de ti. Debemos hacer las mejores posturas del kamasutra, así , alcanzaremos la plenitud del sexo !-
Sus gestos, sus movimientos, los gemidos de excitación...verla allí subida encima de aquel tipo que yo ni conocía me ponía en los peores pensamientos. Todo era una agradable visión para el indiferente pero yo iba sufriendo de una manera desmesurada. Aparte de ser una diva del sexo, era mi mujer la que estaba retozando en el placer y la veía con gran pasión como si encima obtuviese más recompensa de aquel tipo joven.
   Estaba más preciosa que nunca con su pelo alborotado y sus pezones enrojecidos fruto de sus manoseos y los que le daba él cuando ponía sus manos en sus pechos. Te contemplaba, y cuanto más lo hacía más excitado me iba poniendo. Quisiera ver sido el que estaba allí tendido en la cama contigo encima. Salí del trabajo con la idea de estar todo el día contigo desnudos por la casa y follando a cada momento. Quería recompensarte por esos días de mi nerviosismo y dejarte a un lado.
 
   Con mucha prudencia fui abriendo un poco más la puerta. Sus gemidos iban incrementándose y el jadeo del hombre se elevaba con más intensidad. Sus ojos seguían cerrados para ser más real el momento y adquirir todo el jugo de amor que le daba la mujer que brincaba encima de él.
- ¡Me corro , me corro ¡- , eran sonidos que emitías con lujuria para que los percibiese tu amante y así que se excitará más .... así te lo decía él también y tu obedecías a todas sus palabras y deseos. Ese gusto que te estaba dando te hacía alcanzar un estado sexual apoteósico... Al intensificar el movimiento, ambos se aferraron al camino del desenfreno total. Ella no podía contenerte y él, agarrado a su cintura con las manos, la atraía severamente para que no se saliese su polla de su coño completamente humedecido.
La frustración me podía. ¿ Cómo podía pasarme esto a mi cuándo le daba todo lo que quería e incluso hacía el amor cuando deseaba, aunque viniese cansado del trabajo ?... Las deducciones no tenían lógica y me iba pudiendo la ira.
 
   Con una dulzura en su boca lo beso pidiéndole que no se la sacase y se corriese dentro de ella... El joven hizo caso y un grito frenético fue la declaración que se había corrido dentro. Ella seguía en su empeño hasta que por fin, le vino ese orgasmo que deseaba y que tanto había buscado.
Calló rendida en la cama. Su sonrisa fue una imagen veraz de lo logrado. El jubilo le salía por todos lados y la satisfacción se le notaba. Vuestras manos se enlazaron en señal de amor mientras mi sangre hervía de dolor.
   Ya que había concluido la sesión placentera, abrí la puerta de par en par. Si la sorpresa de él fue continuada con un sobresalto apabullante, tu cara, al percatarse de mi presencia, fue un cambio radical como si fueses pasado en segundos de la claridad del día a la oscuridad de la noche.
Tenía ganas de cualquier cosa en aquel momento pero mi calma supo sacar la cordura....
-¡ Tú, vístete y vete. No tienes la culpa...No tardes mucho vaya que vea en ti al culpable que eres también !-
El joven a medio vestir salió de la habitación sin abrir la boca.
Después puse mi mirada fijamente sobre ella. A pesar del miedo que le corría por la sangre, parecía tranquila esperando cualquier reacción.
- ¡ Con respecto a ti no sé que hacer ahora mismo. No sé si echarte de la casa y repudiarte o intentar pedirte una explicación y amarte más intensamente para que tu me ames más !-
El llanto no significaba nada. Fui a ducharme y entrar en ese relax que necesitaba. Había vivido unas horas intensas tanto en el trabajo como en mi casa...¡ Fuese sido mejor haber ido al bar a tomarme una copa !. Allí fuese conversado con alguna chica que precisase también una copa o un poco de compañía.. Las palabras volarían hacia los sentido e igual lo fuese pasado tan bien como lo había pasado mi mujer, de esa manera, ambos fuéramos logrado un placer maravilloso y nadie se fuese enterado de lo vivido por cada cual.
  El destino, a veces, juega una mala pasada.

martes, 17 de septiembre de 2013

Quiero hacer el amor contigo.

Cuando me miras siento escalofríos en mi piel
los precipitados latidos de mi corazón 
se vuelven marea
provocando en mi un oleaje apasionado
que me riega la desnudes de mi cuerpo .
En tu euforia me pierdo,
me siento abrazado por un bosque de estímulos
del cual los senderos me llevan sólo a tu cuerpo.

¡ Quiero hacer el amor contigo !

El estruendo del querer que nos acoge será
la liberación de los sentidos buscando la intensidad
del sexo que deseamos en la noche.

¡ Encontremos el tacto que nos una para llegar
a satisfacer nuestro impulsos más lujuriosos !
¡ Ven y me masturbas,
yo te daré ese placer que ambos deseamos !

A cada movimiento de seducción
hallaremos ese fuego llamado placer
del cual deseamos ser participes
y entregarnos a él enteramente.

De nuestro interior surgirá el flujo del deseo, 
de la pasión, de los espasmos y jadeos deliberantes.
Seremos fuego que se rocíe por cada cuerpo
dando un regocijo ejemplar para así encontrarnos
en el anhelado amor nocturno.

¡ Buscaremos el orgasmo con la plenitud de nuestros sexos
y aliviaremos las ansias de tenernos mutuamente !.
¡ Tu en mí y yo en ti...
almas que buscan sin contemplación
la capacidad de disfrutar del cuerpo a cuerpo,
corazones embriagados en las miradas
deseosos de copular al llegar las horas del alba !

sábado, 14 de septiembre de 2013

Pasión en el tren.


El café sabía a agua, típico de estaciones de tren. Un sabor amargo me indicaba que no tomase café allí aunque me invitaran. Ahora comprobaba porqué había tan poca gente a aquella hora de la mañana . Solamente una mujer mayor era la concurrencia de aquel bar.
Mis ojos se detuvieron un instante en su persona. Su belleza la hacía ser un mujer apetecible, madura pero con un aspecto joven. Tenía ojos bonitos, pechos seductores que le salían por el escote del vestido negro ajustado que llevaba y unas piernas que me enseñaba con descaro. Cuanto más la miraba más se acariciaba sus piernas para continuar hacia su entrepierna. Era una situación conflictiva. Mi pene que entró flojo se erguía para ponerme en evidencia. Aquella mujer conseguía ponerme cachondo perdido.

En ese momento , entró el tren. Su pitido me bajo del estado al cual había subido. Muy rápidamente salí del bar con mi cartera delante para que no se notase mi bulto entre mis piernas.
Me acople en mi departamento que marcaba mi billete y esperé a que se pusiese en marcha para revisar los papeles de negocios. Estaba conmocionado por la seducción a la que había sido sometido...pero era tan bonita aquella mujer que no me la quitaba de la cabeza. Me recorría por mi cuerpo toda su belleza... aunque se debía calmar mi pensamiento para que se relajase aquel bulto que me delataba. Igual podía entrar más pasajeros o en la próxima estación entrar más gente , no era razón que yo apareciese con mi pene erguido fruto del momento vivido. Me dije que mejor estaría sin compañía. Salí al pasillo para fumar un cigarro y ocurrió lo inesperado. Una voz de mujer se acoplaba detrás de mi. Apareció para decirme : ¿ Joven, me das fuego ?.
Ella estaba allí. La mujer del bar me estaba pidiendo fuego. Me quedé que no sabía como reaccionar: - ¡ No te pongas nervioso que no te voy a comer, hombre !-.
Ella cogió el encendedor ante mi inoperante movimiento y encendió su pitillo.
Con agradecimiento me lo devolvió para entablar conversación.
- ¿ Se ha calmado tu pajarito ?- dijo con voz tierna y dulce.
El sonrojo en mis mejillas hablaba por si mismo. La erección persistente me delataba. Ella sabía que yo la había estado mirando todo el rato... Mientras me hablaba, mi pene se iba engrandeciendo a cada palabra que salía por aquella boca encantadora,  y más, cuando puso su mano en mis partes. Sus caricias me llenaban de un gusto sublime. Ella me cogió mi mano y se la puso en su entrepierna. El goce era maravilloso. Susurrándome al oído, quiso que nos fuésemos a su departamento. La mujer viajaba lejos y había elegido la parte de los departamentos-cama que estaban a continuación de donde yo estaba ubicado. Entramos y colocó en la puerta el cartel de NO MOLESTEN.
Ella me besaba apasionadamente. Sólo pude dejarme llevar e ir a buscar su vagina con mi mano. Aparté su tanga . Mis dedos, índice y corazón, se adentraban en su coñito que estaba humedeciéndose. Mi cuerpo encendido no asimilaba nada. Mi dedicación era darle placer y hacer el amor con aquella mujer de la cual no sabía ni el nombre. Tenía ansias de aquella belleza seductora y ella más de mi visto lo pronto que me quería llevar a la cama.
Su experiencia hizo que sosegase mi ímpetu. -¡ Calma , cariño .Tenemos toda la noche para llegar al orgasmo que deseamos !.
Con rapidez nos desnudamos y caímos en la cama buscando la unión de nuestros cuerpos. Con sus manos puestas en mi cabeza me incitaba a comerle aquel coño que derramaba placer y desprendía tanto fuego como un olor que me atraía. Mi lengua lamía sin parar . Ella , muy habilidosa, se fue girando para poner mi polla en su boca . ¡¡ Como gozábamos en el silencio de la noche !!.

Cuando mi pene se encontraba en su mayor plenitud, se lo metió en su rajita húmeda. Comenzó a moverse sobre mi con movimientos lentos y llenos de lujuria. Mi boca lamía sus pechos y recordaba como se los tocaba ella en el bar de la estación. Esto me hacía tener más intensa mi polla que se abría paso entre sus labios vaginales ardientes.
Mi boca jadeaba. Mi voz se entrecortaba y la respiración se hacía intensa...todo era por los movimientos intensos que ya iba dándome y me hacía alcanzar sensaciones inigualables. Se movía con soltura y elegancia. Sabía cuando parar, cuando ser más intensa. Estaba completamente tan seducido por aquella mujer que no me dí cuenta que habíamos llegado a mi destino.
Inmerso en satisfacerla y en alcanzar lo supremo del sexo, quedé allí follando sin percatarme que tenía que bajarme. El tren se puso en marcha y nuestros cuerpos seguían con los movimientos de placer. Ella se puso de espaldas para que la penetrase por su culo que se abría con esplendor ante mi. - ¡ Sigue , no te pares, no te pares !- me decía con una intensidad apasionada.
De pronto , ya no pude aguantar más y con mi voz entrecortada, le susurre que me iba a correr. Se colocó delante de mi polla para chuparla con maestría, lo que hizo que mi leche se derramase con mas gusto. Me corrí sobre sus tetas . Quedé muerto , inerte ante aquella preciosa mujer que me había hecho feliz .

¡ Siento correrme !. Con su dedo en mi boca, me mandó callar para decirme: ¡ Tranquilo , cariño, tenemos toda la noche para que hagas que yo me corra también !.
El tren caminaba hacia un lugar incierto pues nada era apreciable en mí. Aquella mujer me había hipnotizado de tal manera que había dejado de percibir las horas. Solo la veía a ella...sus pechos y su coño estaban a mi disposición y lograríamos gozar plenamente. Satisfacer sus ganas era mi deseo. Todo en mi era complacerla y así pasamos largo rato hasta conseguir que ella se corriese también.
Cuando llegaba el tren al destino de la mujer , me dijo que era el final. Me besó . Era el beso de la muerte pues sabía que no la volvería a ver jamás.
-¡ Me lo he pasado muy bien contigo , pero debo vestirme que el tren llega a mi ciudad !-.
Quedé desolado porque se iba, además, me percaté que me encontraba muy lejos de mi lugar de destino. Ahora debería volver y dar explicaciones por mi ausencia.
Al besarla de nuevo en el arcén, sentí que mi timidez había concluido. Aquella mujer me había enseñado todo lo relacionado con el placer, los encantos de la pasión y la seducción. La vi marcharse con la elegancia que la había visto en el bar de la estación....siempre la recordaría como una bella canción de amor.

lunes, 9 de septiembre de 2013

He sentido la llamada de tu amor.

He sentido la llamada de tu alma. El silencio nos acoge.
 Dos cuerpos paralizados cruzan miradas intensas.
Es sometimiento lo que siento al tenerte frente.
Te contemplo y más te quiero.
Siento como late mi corazón cuando contemplo esos pechos desnudos sedientos de mis besos.
Se rocía en mi piel una sensación que me devora. El descontrol al saberte mía, me impulsa a adentrarme en tu cuerpo para disfrutar de ese amor que nos produzca un placer incontrolable.
Quiero absorber el olor de tu piel al entrar en contacto cuerpo a cuerpo.
Te miro...fluyen esos sentimientos que me conducen a ti cada día
y que me hacen inculcar la pasión que te desprendes por tu boca en cada suspiro de amor.
Al entregarme a ti, me regocijo en la expresión de tus ojos. Tu boca es la cueva de la cual no quisiera salir. Allí vivo con la saliva de tu ser, allí respiro con la corriente de vida que me das...
La conquista de su piel sedosa es mi deseo. Al estar atrapado entre tus manos, siento que me olvido de vivir. Tu eres mi fuente de energía y a ti quiero estar adosado.
Otro suspiro... Un delirio de deseos lascivos me encamina a la humedad de tu entrepierna.
Mi boca estalla en las sensaciones más sublimes. Ese olor vaginal hace que pierda la noción del tiempo y sólo me satisface estar beso con beso con tus labios sexuales.
Te brillan los ojos al sentir que ya estoy dentro.
Notas como mi lengua te provoca ese gusto perdido en los días sin mi... te contoneas y mis manos cabalgan con tus movimientos.
Tus pechos desnudos son mi emoción ponderosa. Quiero tener tus pezones jugando con las yemas de mis dedos. Hacerte sentir fuera de la realidad es mi dedicación pues haremos el amor hasta que el amanecer nos diga que ya salió el sol.
Arde tu cuerpo en un fuego desequilibrante.
Dentro de ti, mi pundonor quiere llevarte al camino de la felicidad. Cada envestida busca alcanzar un orgasmo que nos haga naufragar en los estímulos más maravillosos.
Tu conmigo, yo abrazado a ti...
Vivir el placer a tu lado es conseguir asumir que el amor es el camino que nos marca el destino.
Siempre a tu lado para sentir que mi corazón late por ti...

sábado, 31 de agosto de 2013

Placer desconocido...

Se arrodilló ante él. Quería desequilibrar toda la integridad que poseía, así obtendría el ímpetu y la fuerza de aquel erecto miembro que llamaba a ser masturbado tanto manualmente como por una boca que se abría para recibir un agradable placer. Dulcemente, estiró la piel hacia atrás. La cabeza de aquel viril órgano apareció rojiza. Su olor era intenso; un afrodisiaco para ella. Una vez llevada la piel hacia su tensión idónea, la mano se aferró al cuerpo de aquel miembro que estaba bien fortalecido. Los dedos se enroscaban dispuestos a dar el consuelo más emotivo que se puede dar en aquellas circunstancias.
Presionó el miembro. Estaba rígido como una piedra. Aquel aprisionamiento produjo un leve dolor a él que exhaló un gemido medio de placer combinado con un esbozo doloroso. El estremecimiento acaparó la alteración de todas las neuronas sensitivas. En su entrepierna sufrió un pinzamiento que le produjo sensaciones muy agradables con la consiguiente intensidad del pene. La acción masturbadora no se hizo esperar. A cada masaje, él tragaba saliva; suspiraba intensamente. Sentía cubrirse de una excitación ponderosa, a la vez, que su cuerpo, en general, se iba acalorando por los movimientos a los que era sometido.
Los suspiros se hacían interminables conducidos por palabras llenas de un placer estimulador. No podía zafarse de aquellos síntomas de extenuación que le brindaba aquella mujer  deseosa de sexo. No deseaba incurrir en la osadía de desligarse de aquel volcán de fuego sexual. Sin repulsa ninguna iba recorriendo el glande con una dedicación plena. En cada lametón, alzaba su cabeza para ver los gestos que salían de la cara de aquel hombre entregado a los placeres bucales.
Al paso del tiempo, su compostura se debilitaba...no sabía hasta cuándo sería capaz de contenerse sin derramar el semen en la boca de aquella impulsiva dama. Se mordía el labio inferior fruto del éxtasis. Cerraba los ojos y sus manos apretaban la cabeza de ella para que así todo el pene entrase en su boca.
Las mamadas se sucedían de cada vez más intensas y lubricantes. La saliva no permitía que el glande se cubriese de sequedad alguna. Los gemidos resonaban en aquella silenciosa habitación. Del movimiento intenso, pasó a un ritmo lento. Ella era consciente del estado en el cual se hallaba. Sabía que si seguía con el rimo intensivo, pronto eyacularía. Su cometido no era ese tan pronto. En la lentitud, fue recobrando fuerzas. A pesar de minorar la dedicación, unas primeras gotas seminales hicieron ver que si seguía pronto se correría completamente.
Las contracciones se calmaron, ya dejaron de ser perpetuas y mortificantes para dar paso a un placer exhaustivo. En la calma notaba la dulzura de aquella mujer. Su boca sabía conducirlo a un gusto pleno con unos masajes labiales estupendos. La relajación fue como un baño de agua cuando el acaloramiento te hace presa de la fatiga.
Ese estado fue momentáneo pues la mujer paulatinamente fue acelerando el ritmo nuevamente. Mientras masturbaba el cuerpo del pene con su mano bien adosada, su boca abierta recibía aquel glande que nuevamente comenzaba a ponerse colorado. Ahora la recompensa fue mayor. El delirio se mostraba de manera suprema hasta tal punto que él echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. El placer le corría por las venas regando todo el cuerpo de aquella agradable sensación.
La mano dejo de masturbarlo para pasar al tocamiento de genitales. La boca era la encargada de concluir el trabajo administrado por la mano incesante. En sus entrañas, el fuego le sobrecogía. Su poder se iba debilitando y, en ese momento, ella no se detendría. Las intensas chupadas provocaban un desliz pasional. Sin poder contenerse más eyaculó dentro de la boca de ella. Las gotas salieron con fuerza llegando hasta su garganta para en el debilitamiento, ir llenando su boca totalmente.
Estaba feliz por dar a aquel hombre unos momentos maravillosos.
El se sentía inmerso en un gusto continuo...estaba también lleno de placer de aquella mujer de la cual sólo sabia el nombre.

martes, 27 de agosto de 2013

Odas de amor....


Odas de amor discurren por mi desnudes en tu espera.
Te deseo y quiero alcanzar el punto culminante contigo,
entrelazados copularemos en una acción perfecta
y alcanzaremos esa excitación ponderosa
que sea similitud a una bocanada de brisa de amor.

Ante tu cuerpo desnudo las contracciones interiores
se vuelven dagas que quieren entrar para darte placer.
Llamo a tu puerta sexual con caricias tenues
y la ternura te hace doblegar al gusto incipiente.

Cada estimulo es un atisbo de desmoronamiento ante los besos.
Los lugares vulnerables al tacto, tanto labial como manual,
son recorridos con un empeño descomunal para que así
sientas que tu cuerpo es invadido por sensaciones desbordantes
que te lleven a saborear la poesía erótica de mi deseo.

Ya dentro estoy. Caliente está tu cuerpo y más delirante el mío.
El placer se acomoda en mi miembro y erecto se muestra
para producir una marea sexual creciente en el tuyo.
Las contracciones en la vagina hacen producir movimientos vertiginosos
lo que nos conducirá a caer fulminados por el sexo.

Copulación, masturbación....pezones que incitan al lamerlos,
el juego del amor es un cantar tan apetecible que a nadie 
le es indiferente.
El retozar es un condimento sexual que nos lleva al delirio
y a sentirse extenuado cuando el placer supremo te aborda.

Ahora me regocijo en tu desnudez para saborear tu piel,
vinculados estamos por un acto sexual que nos complace
y nos lleva a encontrarnos mutuamente.
El gusto es el mejor aliado y a gusto me hallo ante tu desnudes
porque eres la ninfa que me da su querer.

viernes, 26 de julio de 2013

Un amor muy primordial - y IV -

   Arregladas para una gran velada, sus vestidos eran todo una joya. Cualquiera dirían que estaban hechos para aquellos dos cuerpos perfectos. Uno en blanco y otro en negro.
Hacia media noche, la casa era un murmullo por todos lados. La música en directo sonaba desde el jardín hasta la última de las habitaciones. Los invitados bailaban, reían y se divertían...pero la joven, a pesar de que continuamente la mujer se acercaba a ella para estar juntas e incluso darle un beso, se sentía fuera de aquel ambiente. Lo notaba, allí no conocía a casi nadie salvo a su amada y otras pocas personas que había visto en la fiesta en la cual conoció a su nuevo amor. Se sentía por momentos abandonada y le sobrecogía la pasividad hasta tal punto que pensaba retirarse a su cama.
   A pesar de no tomar alcohol, su decisión fue que alguna vez tendría que ser la primera y el instante así se lo hacía ver. Tras algunas copas, comenzó a sentirse con esa alegría que le hacía bailar sin detenerse. Se sentía a gusto y quería disfrutar esa noche aunque no tuviese a aquella mujer que le había dado tanto durante el día. A pesar de su indiferencia momentánea, quiso saber dónde se encontraba. Fue a preguntar al mayordomo pero no encontró la respuesta que deseaba. Notó que su sinceridad no era la correcta pero omitió comentar nada más. La búsqueda fue en vano y ya hacía largo tiempo que no la veía. Esa sensación le provocaba angustia porque quería estar con ella. Después de buscarla y no dar con ella, entró nuevamente al salón. Comprobó que el mayordomo aún seguía recto en la subida de la escalera sin dar paso a nadie. Aquello le causó ciertas dudas que sumadas a no ver a la dueña de la casa más incertidumbre le acogió. Sabía por dónde subir a las habitaciones superiores sin pasar por la escalera y se encaminó a ver qué ocurría. Mientras iba por el jardín, multitud de cosas le pasaron por la cabeza. Aquella parte no estaba habilitada para la fiesta pero ella pasó como si se encontrase en su propia casa. Ya se situaba en otras escaleras y le sobrecogía la desconfianza. No sabía el por qué pero en ella había algo de resquemor.
   Sigilosamente subió las escaleras. Con pasos lentos se dirigió a las habitaciones donde se encontraba la fiesta y allí se encontró lo que no deseaba.
A pesar del ruido de la música, unas palabras fogosas resonaron como un eco en un valle. Lentamente se dirigió donde provenían unos gemidos que cada vez se hacían más intensos. Se paró en lo que era la habitación de su amada. La puerta no estaba completamente cerrada. Poco a poco fue abriéndola y ver lo que no deseaba.
Allí estaba ella con un hombre en la cama. Su primera impresión la descentró pues creía que era lesbiana pero ante sus ojos comprobó que también disfrutaba con los hombres.
 
Encima del hombre, sus movimientos se complementaban en busca de estar unidos para alcanzar el deleite supremo del placer. Sin inhibición follaban. El desenfreno les hacía ser dos fieras del sexo buscando obtener el mayor número de sensaciones lujuriosas. Lo mismo la besaba con un ímpetu como si fuese a comerse su boca que pasaba a sus pechos propinándole bocados en los pezones y apretando sus senos de manera intensiva. Ella también descargaba sobre él su deseo. Le chupaba su pene de forma extenuante y cuando lo sacaba de su boca, le propinaba una masturbación que hacía temblar al hombre. La vehemencia los tenía tan sumergidos en el furor que no se dieron cuenta de la presencia de la joven. Ella los contemplaba mientras de sus ojos las lágrimas eran ríos de dolor.
Los suspiros de la mujer llenaba la habitación cuando la tenía a cuatro patas y la penetraba por detrás. La virilidad de aquel joven se hundía en su coño humedecido. Aquella situación se propinaba un delirio prolongado. Estaba sumisa a su joven conquista. Su cuerpo caliente al filo de lo irracional la tenía perpleja por cuando recibía. Su respiración jadeante hacía ver que disfrutaba cuando el chico entraba su miembro en la vagina y en el ano. La ansiedad le hacía pedirle más. Quería recibir más placer a lo que él contestó introduciendo un consolador en su ano. Ahora los gemidos eran más intensos. El cuerpo de ella se irguió. El sacó el consolador de su culo y lo metió en su boca. Ella lo agarró con ferocidad y lo chupaba . El tocaba sus pechos y estiraba sus pezones. La fogosidad les salía por los cuerpos sudorosos. Inclinada nuevamente, la volvió a penetrar tanto por la vagina como por su ano con el consolador. Esta vez la ebullición placentera la iba llevando a un orgasmo delicioso.
Extasiada se retorcía por las embestidas de poderoso miembro del joven. Los movimientos los hacía más perseverantes ante la llegada de su frenesí también. Notaba como le iba llegando el gusto y se preparaba para correrse en las tetas de ella como le decía. Así acontecieron los minutos hasta que ambos ya no pudieron aguantar más. La mujer se tendió en la cama y el joven se posicionó encima de ella abierto de piernas. La masturbación de ella hizo que su semen saliese como una bala de su miembro llenando sus tetas. Aquella sensación le gustaba. Frotaba el liquido seminal y a la vez chupaba sus dedos....
   En ese momento, la joven ya no aguantó más y se marchó dando un portazo. Bajó por las escaleras donde estaba el mayordomo para sorpresa de éste. Corriendo se dirigió a la calle. Quería marcharse. Se sentía engañada por una mujer sin escrúpulos y no la quería volver a ver. El amor que la iba acogiendo , en esos momentos había desaparecido para convertirse en odio.
   Al ver que un coche se ponía en funcionamiento, fue hasta él. Preguntando hacia donde se dirigía, se subió. El joven que conducía quería saber que le ocurría aunque ella sólo hacía llorar. El dolor le impedía hablar. Llegando ya a la ciudad le habló para decirle si podía llevarla a un lugar que no fuese su casa. Así lo hizo el joven. En un bonito parque se quedaron frente a frente sentados en un banco. Tras unos minutos, el llanto se detuvo. El agradecimiento salió por la boca de la joven que veía en aquellos ojos de su acompañante a un chico de su misma edad.
   El día daba sus primeros pasos. Ante las cosas que le contaba el chico, la joven fue sintiéndose mejor y hasta la sonrisa le regresó. En ese instante sonó el teléfono. Era ella pidiéndole explicaciones por su actitud. Ella no se alargó en palabras expresándole todo lo que había visto y que ella no era quería ser su juguete. Con agradecimiento por lo vivido se despidió de ella diciéndole que no la buscase más.
   Colgó el teléfono, volvió a sonreír y a fijarse en aquellos ojos tan bonitos de aquel joven que la había auxiliado. Cada gesto y cada expresión le sabía a gloria. Se sentía cómoda y así se lo hizo ver... Ya el sol estaba en plenitud. Era hora de regresar para dormir.
- ¡ Te volveré a ver algún día ! - dijo el con esa timidez deseoso de que contestase que si.
-¡ Si, me has salvado y mereces una recompensa !- dijo ella.
   De su bolso sacó papel y lápiz para anotarle su teléfono. Llámame mañana y tomaremos un café.
Con una sonrisa en los labios y deseosa de besarlo, se despidió de él. Al llegar a su cama y pensar en todo lo acontecido notó que del odio al amor se pasa en un suspiro. Se decía que podría conquistarlo  y ver si aquel joven era verdaderamente su amor primordial.

viernes, 19 de julio de 2013

Un amor muy primordial - III -

  Desvanecida en aquella gran cama y a todo lujo, se sentía una dama de renombre. Se sentía como le gustaba vivir. La opulencia le absorbía el pensamiento y aquella mujer le estaba entregando todo pero de un modo muy alocado.
   Escuchaba el ruido del agua tras una gran puerta. ¿ Cómo había llegado a aquella cama tan amplia ?. Estaba estupefacta pues sabía que había hecho el amor en el jacuzzi pero que no se había metido en cama alguna. Las dudas le sobrecogían. Se levantó con dirección al baño. Le ardía el cuerpo y saber que la mujer estaba en la ducha le daba morbo. Al abrir la puerta , allí estaba con toda la belleza que atesoraba. Su cuerpo humedecido le provocaron ganas de follar allí de nuevo. Sin reprimirse , los ojos no dejaban de estar encima de ella. Su sumisión era total en tan poco tiempo.
- ¡ Hola , mi pequeña dormilona !- La sonrisa apareció en su cara. - ¡ Cariño, te quedaste dormida en el agua y mi mayordomo te tuvo que llevar a la cama !. ¿ Quieres una rica ducha verás como se te va todo el sueño que te ha tenido ocupada unas horas ?
   Todo acontecía muy rápido. El almuerzo fue ligero pues tenían que ir de compras. De nuevo salieron corriendo con el coche descapotable camino de la ciudad. Ella era la anfitriona de una gran fiesta que estaba organizando y debía lucir un gran vestido. La incertidumbre corría por su cuerpo pero un beso tranquilizador hizo que todo se calmase dentro de la chica. -¡ Quiero comprarte el vestido más lindo para ti !-
   Llegadas a la tienda todo era glamour. Pronto fue eligiendo vestidos. Se probaba uno y después otro...¡ todos era lindos !. En uno negro de brillantes se fijó, al probárselo la mujer entró con ella en el probador. Con el puesto,  la mujer comenzó a tocarla con ostentosas caricias por todo su cuerpo desnudo. La joven la miraba fijamente a los ojos. Se sentía seducida y entregada a cuanto desease su mecenas. Los besos dieron paso a mordiscos en el cuello mientras con las manos levantaba el vestido para tocar su coño e ir metiendo los dedos en su vagina. Aquel tacto la sobrecogía y no pudo contener un suspiro intenso. Por sus caderas subían las manos hasta la cremallera. El vestido calló sin importancia. De su cuerpo emanaba  un gratificante deseo, quería hacer el amor allí. Sus pechos comenzaron a notar el manoseo. Los pezones se irguieron notando su cuerpo llenarse de un clímax clamoroso. Entre tantas caricias y besos, se sentía como evadida de la realidad, aunque, al notar como algo duro se introducía en su coño, abrió los ojos. El beso fue como de agradecimiento por aquello conmovedor que la estaba penetrando plácidamente. Su ansiedad le llevaba a querer desnudar a su amada, pero la mujer la contuvo. Se agachó y besó su coño. Era como decirle que ella era la que debía disfrutar en ese momento.
   Los suspiros se sucedían en su boca. Le vibraba todo el cuerpo pues mientra el consolador la penetraba por su culo, su vagina recibía aquella lengua que le colmaba de placer. Con su mano apretaba la cabeza como pidiendo más, mucho más ....estaba fervorosa, caliente y le temblaba todo el cuerpo. El morbo de ser la primera vez que hacía una cosa de esas en un lugar así le estaba llenando de sensaciones muy apetecibles.
Ante las continuas embestidas y el chupeteo de su coño, hizo que no pudiese contenerse más. Extasiada por las sucesivas penetraciones no pudo contenerse y se corrió. El grito fue acompañado de agarrar a la mujer por su cabeza y aprisionarla en su vagina.
- ¡ Señora , ocurre algo !...No, cielo , tranquila. Le he dado con una uña de ahí su grito.
La dependienta como acostumbrada a sus extravagancias hizo caso omiso y se marchó. La mujer cogió los vestidos. - ¡ Te espero fuera !. La joven mientras se limpiaba los labios vaginales que estaba muy humedecidos, se vestía y se arreglaba un poco el pelo y el maquillaje.
   Ya montadas en el coche, el beso de gratitud fue intenso. En el iba el agradecimiento por los vestidos que le había regalado y cuántas cosas le hacía vivir en el sexo con otra mujer, algo que nunca se le había ocurrido hacer. Las convulsiones aún le corrían el cuerpo y al simple toque de su pierna, la humedad en su coño fue aflorando. Tras continuas tiendas, donde ya se contuvieron, la vuelta a la mansión no se hizo esperar. El viaje transcurrió envuelta en la paralización de los sentidos pues fue montarse en el coche de nuevo y comenzar a provocarle caricias, tocamiento de senos, meter el dedo en la boca y sucesivos movimientos en su vagina que la volvieron a la fogosidad impetuosa de lo vivido en el probador de aquella tienda. El placer la dejaba perpleja. La intensidad se hacía perseverante y su cuerpo era sometido a un ferviente gusto del cual no quería que sucumbiese. Se retorcía en el sillón. - ¡ Cariño, masturbate tu ahora !-.
Sus palabras fueron obedecidas. Se despojó del tanga, se abrió más la camisa y abrió las piernas hasta sentirse cómoda. Mientras se metía dos dedos, miraba a aquella mujer con unos ojos morbosos, deseosos de que ella la follase allí mismo. Su piel suave comenzaba a humedecerse con un sudor intenso. Estaba poseída por el sexo y se daba con vehemencia. Su respiración se hacía jadeante con una descarga pasional que estimulaba a la mujer que comenzó a masturbarse ella también pero lentamente. El gusto les iba apareciendo y complacidas llegaron al orgasmo deseado. Se besaron. El delirio sufrido por dos veces, hizo que la joven se quedase relajada con el consiguiente sueño.
   Al llegar a la casa, se despertó. Medio camino había transcurrido y no se había enterado.
Ya dentro fueron supervisando las cosas para el acontecimiento que les esperaba. Deseaba que todo saliese bien pues muchos amigos esperaban esa fiesta como un día especial en el verano. La joven fue a la habitación para probarse el vestido cuando vio varios. Las dudas comenzaron en ella...¿ Cuál le gustaría a su benefactora ? Ante una llamada, la contestación es que no podía en ese momento atenderla. Ella fue a darse un baño y despojarse de toda la excitación sufrida.
   Ya en el agua, rememoraba todo lo que había supuesto esos dos días intensos. El pensamiento iba dando cavilaciones. Dulcemente se acariciaba la piel percibiendo el buen aroma de los productos de baño. Se extendió y comenzó a masturbarse de nuevo pero con más calma. Se acariciaba las ingles, deslizaba sus manos por su coño y se elevaban hacia sus pechos para tocar los pezones. Su lengua humedecía sus labios...todo era un conjunto de sensaciones que la llevaban a una excitación irresistible. Su estado era tan pacificador que no notó que la mujer había entrado. Ella se sentó en un sillón a contemplarla...
   La joven, con sus ojos cerrados, ponía todo su dedicación en la suculenta masturbación. Empujada por los primeros síntomas vertiginosos del sexo , comenzó a contonearse. El agua era otra fuente de caricias. Estaba abstraída y solo deseaba llegar a la culminación de la felicidad que la albergaba. El éxtasis la abrazó con los pertinaces jadeos... Al abrir los ojos se percató de la presencia de su amada.
-¡ Eres una fuente sexual inagotable y quiero beber de ti todos los días !. Aquellas palabras sonaron a que no se separaría de ella nunca.
- ¡ Jovencita, fuera del baño ya que va siendo hora de arreglarse que los primeros invitados pronto llegarán !
Con besos sucesivos salieron del baño. Los vestidos estaban sobre la cama bien arreglados y con todo preparado para elegir... Estaba en un sueño y no quería despertar. Aquella mujer era maravillosa, primordial y todo un amor. Aunque no se había percatado nunca del amor entre mujeres, ahora que estaba inmersa en ello, se sentía enamorada plenamente por toda la sensibilidad que encontraba en su amante. Notaba su complacencia en todos los aspectos y con ella quería estar.

sábado, 13 de julio de 2013

Un amor muy primordial - II -

   La joven, al entrar en el salón, divisó a sus amigos. Hacia ellos fue rápidamente como si algo anormal fuese acontecido. Una de sus amigas lo advirtió y le hizo preguntas. Contestó con esa tranquilidad de no haber sucedido nada fuera de lo normal. Había estado hablando con alguien por ahí. El miedo a que se declarase que había estado con una mujer en la cama le llevaba a meditar cada palabra .
   No se sentía dolorida por lo sucedido. Esos momentos con esa mujer fueron maravillosos. Estar en su cuerpo desnudo, besar sus pechos , sus ingles...su vagina humedecida. Meter los dedos y notar que le estaba dando un gran placer fue algo que no había vivido. Mientras se disponían a marcharse, estaba como perdida y con una sonrisa llena de misterio aceptable. Quería localizarla y en su mirada decirle hasta pronto o hasta mañana.
   En el trayecto de vuelta a casa, sus palabras no se dejaron oír. Permanecía muda y con aquella sonrisa llena de recuerdos. Su amiga más personal, que estaba en el asiento delantero, la miraba por el espejo y sabía que algo le había pasado pues no era tan normal que estuviese callada. Al llegar a su casa, bajó del coche y se despidió de sus amigos. Le dijo a su amiga que ya la llamaría....
  En toda la noche no pudo dormir. Se la pasó con el pensamiento puesto en las acciones de aquella mujer que la había llevado a sustentar un placer nada igualado por un hombre. El recuerdo la llevaba a masturbarse delicadamente. Acariciaba sus labios vaginales con una mano mientras la otra jugueteaba con sus pezones. Poco a poco le iba abordando lo vivido en la fiesta lo que la llevaba a masturbarse con más intensidad. Se tocaba su cuerpo desnudo, lascivo y deseoso de pasión y sexo...estaba embrujada por aquel ser cuyas manos eran ternura pura. El placer le corría por las venas, sus pechos estaban duros y su vagina estaba muy humedecida. Estaba llena de lujuria . Su masturbación le hizo llegar a correrse y adentrarse en un descontrolado frenesí...Era la segunda vez que se sentía en aquel estado en cuestión de horas y no quería que se fuese esa sensacion que le recorría en su adentro.
Exhausta cayó en la cama sin preocuparse de ponerse algo para cubrir su desnudez.
   La letanía en su casa, el concurrir de los coches y el ruido del día la despertaron. El móvil comenzó con esa melodía que anunciaba un mensaje. Con pasividad lo cogió pensando que era su amiga que quería saber...su sorpresa fue mayúscula. Era esa mujer que la había llevado en la noche a disfrutar de un sentimiento distinto. Tras ver que era ella,  inmediatamente quiso llamarla. El mensaje le daba una dirección y una hora. Su cara cambió y fue a la ducha con un canturreo de felicidad.
En poco tiempo,  había desayunado, saludado a su madre y hermanos y se disponía a salir hacia otra aventura de la cual no sabía que acontecería.
Allí en el lugar estaba con un poco de antelación y se desesperaba. Le acogía el miedo al ver como se aproximaba la hora acordada. El estremecimiento aconteció cuando la tenía frente por frente. Su majestuosidad la hizo caer en el silencio. Aquella mujer se presentó envuelta en una belleza superior a la noche loca de la fiesta. La mujer la besó en la boca dándole los buenos días.
-¡ Mi coche está cerca, vamos !-
  En el trayecto concurrieron las palabras mitigando el nerviosismo. La joven la miraba y más bella la veía. Fueron recordando lo vivido en la noche y el momento que se puso nerviosa y se marchó con una precipitación acalorada. Tras un rato de charla, las risas distendieron el ambiente y la relajación se manifestó en unos primeros toques en las nalgas de la joven. No se alteró. Si acompaño a la mano de la mujer hacia su tanga. La falda era corta lo que hacía más fácil llegar al sitio requerido. Pronto noto como los dedos pasaban de tocar la tela a introducirse en su coño.
 
 La carretera se hacia larga y la joven iba gozando de un modo extenuante por la labor encomendada de su acompañante. Ya se retorcía en el sillón de gusto. Se tocaba los pezones hasta tal punto que un pecho se lo sacó de la camisa y lo mostraba. Estaba embriagada en todo lo que le daba aquellos dedos impulsivos....era un manantial de amor y quería que su sexo fuese cubierto de un placer maravilloso.
   En ese juego al que estaba sucumbiendo, deseó incorporarse para llegar a la boca de aquella mujer. Quería besarla, tocarle sus pechos y darle el mismo fuego que ella había recibido, pero un gesto tranquilizador la hizo acomodarse en el sillón.
- ¡ Calma, amor, tenemos mucho tiempo por delante !-
Aquella palabras supieron a calma aunque la introdujo en un misterio que a la vez que le gustaba le hacía intranquilizarse por momentos pues no sabía hacia dónde iba.
  Al fin divisó una reja de una gran finca. Ahora es cuando más impaciente se mostraba. La mujer la notaba desesperada . Un beso le hizo calmarse y más tras decirle la mujer que era una finca suya. Allí, si no tenía inconveniente, pasarían el día. En la noche habría una gran fiesta y quería que ella también estuviera presente. Al llegar a la casa, su deslumbramiento no dejaba cabida al asombro. Estaba estupefacta ante la belleza de aquel paraje.
   La mujer animó a que llamase a su familia para decirle que pasaría el día con una amiga. Sin reparar mucho en lo expresado, ella se dijo como sabía que no había dicho a nadie dónde venía ni con quién iba. Aquella mujer le fascinaba pero le creaba incertidumbre porque siempre sabía lo que ella quería. Se anteponía a sus deseos.
Con gran atención, un criado salió al paso de las dos mujeres y un cordial saludo fue su encuentro. - ¿ La bañera está preparada ?- Con un gesto afirmativo asintió el hombre. Con una voz la llamó, ella estaba absorta de tanta hermosura como veía a su alrededor. Cogidas de la mano se introdujeron en " la bañera " que era un gran jacuzzi. La joven no podía creer en el sitio que estaba. Fue tanto su encomienda en mirar a un lado y otro que apenas notó que fue desnudada al completo. Mientras, la mujer también se desnudó y se sumergió en el agua que estaba riquísima. Con sus manos la incitaba a entrar. Al llegar a ella la beso apasionadamente y el desenfreno corrió por los cuerpos desnudos. Las lenguas se entrelazaban en delirantes besos que hacían activar todas las terminaciones sensitivas que se unen a la piel.  La libido las llevaba a un ansia de poseerse y con caricias instigadoras hacia lugares íntimos, los estímulos se encandilaban para crear una tensión sexual plácida. Cada beso estaba lleno de placer. Los pezones de ambas se endurecieron tras continuados toques.

   Al empuje de la mujer, la joven se puso en el borde del jacuzzi. Con un gesto provocador abrió las piernas para posicionarse frente a su vagina que estaba fogosa. El primer roce de la lengua ya le supo a un gozo desgarrador. La sucesión de lametones y besos en sus labios sexuales le producía un abatimiento profundo que la dejaba en una convulsión enriquecedora. Más sufrió cuando la lengua fue al clítoris y dos dedos empujaban para entrar en su vagina.
   La joven, llena de entusiasmo, se aferro a la cabeza de la mujer. Le tocaba la espalda y pasaba a tus pechos para jugar con los pezones. Quería darle placer también pues recordaba que su punto débil era los pezones. Allí permanecieron un tiempo que no contabilizaron...estaban embriagadas en el sexo sin notar el paso del tiempo.
   Con sigilo puso un dedo en la boca de ella en posición de silencio. Ella salió del agua en busca de cualquier cosa que estaba en un tocador renacentistas precioso. Lo que sacó de la mesa lo ocultó en la espalda. Nuevamente con el dedo la incitó a que llegase hasta la cama donde ella se había recostado. Con una ternura instigadora le dijo que cerrase los ojos. Así lo hizo ella. La mujer se levantó y la condujo a la cama. Comenzaba a estar nerviosa cuando un beso en su boca la volvió a la calma. En ese momento, en su pechos notó algo duro. Sus dudas se abrieron aunque en las cavilaciones se quedaron porque rápidamente supo de qué se trataba.
   Un primer quejido la sobrecogió. Aquel instrumento duro se habría paso en la vagina. De pronto, el gusto se fue apoderando de ella hasta hacer de su boca que emanasen gemidos y suspiros intensos. Estaba llevada por un camino embaucador donde el fuego la llevaba a un vicio lujurioso. La mujer comprobó que le gustaba y la intensidad no se hizo esperar. Los movimientos de su cuerpo se cobraban de un desfallecer pleno pues estaba en una agitación impetuosa y siendo su cuerpo consolado por un infinito delirio.
   La mujer no cesaba con el consolador en su vagina mientras la besaba y su mano tocaba los pechos...todo era una marea gustativa enorme lo que le administraba. La joven solo gemía de placer hasta que de su boca salieron las palabras que deseaba oír experta mujer: Me corróooo.
En el grito desfalleció, sus suspiros eran intensos. Un beso llegó a sus labios. Los ojos de la mujer la miraban de una manera satisfactoria. - ¡ Hoy vas a disfrutar de la vida, esto , sólo es el principio !-



martes, 9 de julio de 2013

Un amor muy primordial - I -

Notaba como en su estómago se producía una agitación perseverante. Le habían dicho que eso, simbólicamente, era el sugestivo volar de las mariposas cuando van alcanzando escalafones en el querer. Significado de que el amor le había atrapado y se sentía como en una galaxia diferente al resto de mortales...Sólo quería estar con esa chica. Su presencia le infligía unos estímulos tan agradables que por esa mujer sentía algo diferente a lo que un hombre le había proporcionado. Al tenerla presente, su reacción era incontrolable; quería seducirla, le temblaban las piernas y un fuego le subía por las ingles. Ese estremecimiento se posaba en su entrepierna extendiéndose por todo su cuerpo. Una turbación le recorría sus pechos. Estaba sumisa a ella aunque no se atrevía a decirle que sentía un amor en plenitud.
De nuevo estaba a su lado. Sus músculos se debilitaban y ponía todo su empeño en tener el valor de expresarle su cariño...mientras, la otra chica la contemplaba, le guiñaba y entendía perfectamente lo que estaba ocurriendo pero le corría las dudas de si era real y verdaderos cada gesto que contemplaba en aquella mujer que ya la miraba con una provocación desmedida.
Deseosa de aclarar el asunto, puso sus pasos hacia la mujer. Ella simulaba que bailaba y tomaba un trago. El saludo conllevó la normalidad de un encuentro. Los besos en las mejillas parecieron como si el tiempo se hubiese detenido y lentamente fuesen aconteciendo. El disfrute de la chica más tímida fue un impacto primordial. La fluidez de la conversación dio paso a los primeros toque en el pelo y en el cuello. Los gestos afectivos no tardaron en hacer acto de presencia...
Aquella fiesta fue organizada por un amigo en común. Allí había tanto hombres como mujeres con tendencias sexuales variables pues la joven veía parejas heterosexuales con bailes sugestivos, hombres que suponían homosexuales pues un hombre no besa a otro hombre en la boca así porque si y luego también había algunas parejas de lesbianas...era una fiesta donde corría el sexo, las drogas y el rock and roll...
La mujer no se contuvo. Fue incitándola a que se acercase a una puerta que daba a un jardín frondoso. La música se tornó más sensual y lasciva. Las parejas se iban definiendo y cada cual actuaba libremente en cuanto a besos, tocamiento y caricias se trataba. Ellas se contuvieron aunque lo deseaban...las miradas lo delataban. Ya en la puerta y con motivo de que la luz se hizo menos intensa, la mujer la besó. Al principio la joven dudó por pudor y miedo a ser vista por algún amigo o alguna amiga con los cuales había llegado.
Sin divagaciones, y fruto de las caricias que ahora si le daba aquella impaciente mujer, la besó intensamente. Las palabras eran omitidas para dar paso a los sonidos que emitían la intensidad de los besos. La joven notaba aquellas manos que le habían dado unas caricias maravillosas, ahora, iban subiendo su vestido. Tocaba sus muslos. Se sentía abordada por ese conjunto de mariposas del amor.
Un primer jadeo salió de su boca cuando la mujer acarició su entrepierna pasando sus dedos por su rajita de placer. Esos contactos hicieron que sufriera un gusto delirante. Su vagina comenzó a ponerse húmeda. Le abordaba los labios de aquella mujer seductora que le iba propinando un intenso placer. Mientras dentro la normalidad de la fiesta iba sucediendo, fuera las dos estaban en una faceta de conocimiento, aunque, los
efectos de acaloramiento que iban asumiendo incitaba a algo más.
Como si aquella mujer conociese la casa, le dijo que conocía un lugar donde podían estar más a gusto. Al principio dudo, pero inducida por aquellos suculentos besos y aquellas palabras que la sedujeron totalmente, se abalanzó a decirle que adelante. El lugar era una habitación amplia con una cama cubierta de unos adornos impresionantes, aunque lo que más la deslumbró fue el amplio espejo que había en el techo. Mientras sus ojos se posaban en el espejo , la mujer comenzó con sus caricias, besos y a decirle cuanto deseaba hacerle el amor en aquel momento. Ella no se desestabilizó pues también lo deseaba. El apetito sexual le llevó a ella a tomar las riendas de lo acometido. Para ella , aquello era nuevo pero se dijo que tan diferente, en cuanto a los preliminares con un hombre, no sería. Inducida por los estímulos que iba asimilando, fue desvistiendo a aquella lasciva mujer. Una vez quitado el vestido pasó a la ropa interior. Fue quitando las medias como una profesional del sexo. Era tan delicada en las acciones que parecía que lo había hecho toda su vida. Ya puesta ante el tanga de la mujer, tocó primeramente su vagina. A través de la tela la notó húmeda también y más tras manchar el tanga. Suculentamente y con besos en los muslos, las ingles y la cintura, quitó la prenda hasta dejarla completamente descubierta. Después, fue en busca de sus senos. Con un movimiento rápido, el sujetador acabó en el suelo. Su boca iba lamiendo los pezones que se mostraban erguidos, a la vez, su mano iba penetrando la vagina haciendo que la mujer diese los primeros suspiros de placer. Del acaloramiento, fueron pasando a sensaciones embriagadoras. El apetito sexual se apoderó de los cuerpos y estaban dominadas por la lujuria.
La mujer gemía. Sufría ardor por todo el cuerpo desnudo. El arrebato frenético la tenía dominada y deseaba ser llevada a un orgasmo intenso. La joven se había dejado llevar y su actividad bucal y táctil estaba logrando excitar a aquella mujer.
Con un movimiento lento se fue incorporando hasta besar la boca de la joven. Era como decirle que lo propiciado había sido de un alto grado estimulador. Su vehemencia había servido para trasladarla a un estado de apoteosis exquisita. 
A cada palabra, se le iba acercando más con un movimiento lleno de perversidad seductora. En pocos segundos , la joven estaba desnuda. Le acogía un rigor corporal que no sabía que significado darle. Ella había dado placer a su pareja nocturna y en ese momento, le tocaba a ella ser llevada al apogeo sexual.
Sus labios comenzó a sentir los besos cálidos que otorgaban aquellos labios apasionados. Las lenguas se entrelazaban. La mujer chupaba su lengua para introducirla en una practica delirante. Seguidamente fue abandonando la boca para besar el cuello. Su lengua al contacto con la piel hacia que se sintiese abordada por una convulsión corporal tras otra. La manos tocaban sus pezones mientras su pierna se movía en su coño como si fuese a penetrarla. La acogía tres focos de placer. Así, había perdido la noción del tiempo.
Cuando la mujer estaba dispuesta a comerse aquel coñito rapado y lleno de belleza, unos toques en la puerta provocó en la joven un miedo atroz.
Al ver que la habitación estaba ocupada, la volvieron a cerrar. La mujer quiso seguir en su dedicación pero la joven no estaba. Cuando encendió la luz, la joven estaba vestida. Le suplicaba que debía irse con sus amigos. Ella trató de calmarla, aunque lo consiguió en parte, la joven no lograba de pensar si habían sido alguno de sus amigos que la echaban de menos y fueron a buscarla y la habían visto con una mujer.
La mujer la calmó nuevamente y le dijo que no habían sido sus amigos, pues había reconocido la voz de aquel hombre y aquella mujer.
Aquello la hizo reaccionar, pero ya estaba vestida. Con un abrazo y un beso que duró un tiempo considerable le habló. Al despedirse, le entregó su número de teléfono. Quería volver a verla...

jueves, 4 de julio de 2013

Estoy sediento de ti.



Estoy sediento de ti. Quiero absorber el jugo de tu cuerpo que sale como chorro de placer.
Mi boca te busca culminando en tu boca el deseo que me corre por mi cuerpo.
Mis labios recorren tu piel lentamente, te excitas al rozarte con mi lengua , y una inmensa pasión  aumenta tus caricias.
Cuando mi boca bebe  dulcemente del jugo de tu candente vagina, siento el fuego palpitante que emana de tu adentro.
Tu cuerpo vibrante es un volcán y allí dentro quiero sucumbir.
Mis labios descienden suavemente donde más desea tu mente.
Tu movimiento excitante invita a mi boca a provocarte. Esa melena de negros cabellos me hace enloquecer e inquieto estoy porque sólo quiero desfallecer junto a tu cuerpo.
Reposar tu perfumada flor sexual después de un amor intenso.
Es mi deseo  ardiente tenerte en mis brazos y agarrarte para que no te vayas de mi lado.
Eres  mi deseo, mi pasional mujer y en tus pechos de amor quiero despertar tras fornicar. Quiero mirarte a los ojos y besarte.
Al verlos repletos de amor, dulcemente me se siente mi corazón por haberte llevado a un frenesí estimulador.
Tus orgasmos me apasionan y verte conseguir el clímax en su plenitud es mi delirio.
Tus pétalos vaginales se abren para embriagarme de placer nuevamente.
Mis sentidos se desarbolan cuando comienzas a besarme. Entro en ese estado de excitación y te llamo a que masturbes mi miembro que exaltado te espera.
Estremecido me encuentro contigo. No quiero dejar que fluya el placer ni que se apague la llama del deseo que te tengo.
Mis labios comienzan una rítmica succión acelerando tu emoción. Te estremeces con ansiedad haciendo que tu vagina de nuevo se engalane con esa humedad que me excita.

Mientras tu cuerpo toco, el deleite te atrapa.
Mis dedos juegan a darte gratificantes sensaciones de placer cuando se introducen en tu interior.
Espero ansioso la transformación de tu rostro marcado por la pasión. Sueño tu deleite lleno de esplendor, lo cual me conmueve y provoca en engrandecimiento de mi pene.

Eres mi musa y desnuda te miro para ser mi abanderada del amor.
Me das calor. Me invitas con pasión a disfrutar de tu cuerpo y se acelera la intensión de poseerte hasta que sucumbas a la fornicación que te doy.
Sientes el momento culminante y te apresuras a sentir ese instante.
En un vaivén desenfrenado, con tu cuerpo caliente y mojado, tus flujos se deslizan y tus gemidos se agudizan.

Un estremecimiento me hace flotar,
y nuevamente me invitas a gozar porque el orgasmo que te agrada te está abrazando todo el cuerpo.
Eres un mar de placer,
donde mi amor 
te hace florecer.