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sábado, 29 de marzo de 2014

Quiero llegar a ti y encontrar el placer.

Te llevo en la sangre
sufro de una persistente agitación
cuando me acaricias
y por mis poros sale el gusto desbocado
que te desea a cada momento.
En la noche te contemplo con tu cuerpo desnudo
y se me altera todo el pensamiento
porque deseo hacer el amor contigo.
Quiero desfallecer a tu lado cuando llegue el amanecer
mi satisfacción es llenarte de placer
y que me beses cuando por todo tu cuerpo
sientas las sensaciones que te doy.

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Desnúdate lentamente
enciende la llama de tu interior
y convierte mi cuerpo en un azote emotivo.
Excitarme con tus vertiginosos besos,
con esa lengua que me enjabona en gusto,
con esas yemas de los dedos
que son como terciopelo.
Adosa tu piel a mi piel
que nuestros cuerpos sean un manantial apetitoso
y nos lleve a noche al delirio supremo.
Cada bocanada de placer
hará que nuestros sexos se exciten más,
se enciendan en un estremecimiento
que evoquen un fuego intenso.


Sacia mi deseo ...
llévame al extremo del sexo
que surjan alaridos y gemidos
de nuestras bocas que se buscan.
Penetraremos uno dentro del otro
y los movimientos estimulantes
acompañados de caricias
serán un certero camino
para lograr fornicar
como ambos deseamos.

---------------
Desliza tus pechos sobre mi pecho
embrujame con el tacto
de tus pezones en los míos.
Alivia mis sentidos al tocarte
porque la pasión me puede
y deseo esos pechos
que loco me tienen.

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Quiero ser parte de ti
absorber el fuego de tu clítoris
y entregarme al calor de tu cuerpo.
Te miro y soy vulnerable
tus ojos me incitan
tu boca me apasiona
tus pechos es un estimulo
tu piel un deseo
tu vientre un estremecimiento
tu sexo....una lujuria.
Una lujuria donde yo quiero entrar
y saborear la esencia de tu interior.
Quiero correrme en cada movimiento
quiero la frescura de tus labios...
perturbarme con tu lengua
y hagamos el amor
hasta que caigamos rendidos
por estos momentos de pasión.









domingo, 16 de marzo de 2014

Amigos que encuentran amor - y III -

   En su casa el silencio era conmovedor. Todo era tan amplio que esa sensación de frío se introducía en el cuerpo a cada paso que daba. La única forma de entrar en calor y olvidarse de aquella soledad era traerla hacia él para estar juntos. Su boca fue la superación, sus besos el alivio...todo fue cambiando tras ir desnudando aquel cuerpo maravilloso que tenía para su complacencia. Discurría el tiempo disfrutando de su compañía en toda regla. Los besos se derramaban por su cuello, le besaba sus pechos, lamía los pezones...la seducción le sobrecogía y quería entrar en su vagina rápidamente, sin contemplaciones.
   Ella lo detuvo. Con sus ojos parpadeando lo sosegó y tonificó aquel hombre ebrio de sexo. Mirarla era entrar en un misterio en el cual quería descubrir todo lo que concernía a su pensamiento y deseo. El vicio sexual lo notaba en sus ojos. Estaban inmersos en su ansia libidinosa, aunque sabía cuando dar o recibir el placer...de ahí que controlase sus impulsos. Nuevamente el morreo los unió. Sobre una gran mesa se dejó caer y como presa de su cuerpo se acoplé a ella. Sabía en sus deseos, abrió sus piernas como incitándole a que se adentrase más hacia sus partes más íntimas. Sin preámbulos, su mano fue directa hacia su
entrepierna. Estaba bien humedecida toda la vagina....había pasado un cierto tiempo desde la discoteca hasta su casa pero ella mantenía la lubricación de sus labios vaginales. Con la mano acariciaba aquella fuente de placer. Aquellas yemas de los dedos eran una fantasía de la que disfrutaba aquella mujer. A cada caricia se comenzaba a alterar más. En su cara se iba reflejando que nuevamente el gusto la absorbía, le llenaba su cuerpo casi ya desnudo de una fascinación de locura.
   Aquella perspectiva en la que estaba más cachondo lo tenía. Tendida sobre la mesa, lo abrazaba con sus piernas, sin embargo, no dejaba que la penetrase, quería hacerle sufrir de ganas y ver reflejada en su cara los deseo de follar con ella. Era una provocadora en toda regla y así se lo hacía ver. Las miradas eran cautivadoras y más cuando las acompañaba unas palabras excitantes en su contenido.
Una de sus piernas se elevó hasta su pecho desnudo. Con su dedo mayor del pie fue recorriendo su cuello, su pecho, su abdomen...su espíritu se alteraba y más engrandecida tenía aquella polla que anhelaba entre en la cueva ardiente de ella.
Un vendaval de pasión era cada acción que hacía en su cuerpo. Ahora, con sus dos pies cogía su pene erecto con una acción masturbadora. El estremecimiento atroz le hacía sucumbir a las iniciativas de la mujer. Una marea de gratas sensaciones le cubrían a cada movimiento de aquellos pies. Ya no se pude contener. La atrajo fuertemente hacia él y sin más contemplaciones la penetró hasta llenarle su vagina de toda la firmeza que poseía aquel pene ostentoso. No puso oposición y en un gemido constató que el gusto le había llegado bien hondo. En ese momento, el hombre era quien dominaba. Quería moverse pero él se movía a su ritmo. Eran dos cuerpos de amor entregados a la posesión. Mi movimiento de caderas le gustaba...de su boca salían gemidos que lo corroboraban. Ella le iba abordando un clímax enloquecedor y así se lo hacía ver.
   Un caudal efusivo los cubría. Boca con boca los besos dejaron de ser besos para ser mordiscos y un morreo pasional. La penetración la tenía atrapada. Con intensidad iban teniendo el sexo que deseaban y a cada instante las sacudidas eran más fuertes para que ambos llegasen cuando antes al delirio final. Deseaba correrse dentro de ella como premio a lo vivido en toda la noche. Les palpitaban los corazones a la vez que los susurros se hacían más sonoros. El sudor comenzaba a fluir...eran dos cuerpos ardiendo de placer a merced del sexo. Del amor pasaron al puro e intenso sexo. Estaban delirando de gusto...No había dosificación de ninguna clase. El ansia les podía y deseaban llegar al punto culminante cuanto antes...así pensaba el joven, sin embargo, ella lo detuvo cuando más hincapié estaba poniendo y más furor administraba a aquel coño que recibía a su pene con gratitud desmedida.
-¡ Tranquilo, no quiero que te corras aún !-
Aquellas palabras desconcertaron tu dedicación. Activo como estaba deseaba correrse dentro de ella. A pesar de lo que él dijese, sabía que ella impondría siempre su opinión al ser una mujer calculadora al máximo. En sus cavilaciones, noto como unas palabras en el oído le decían de cambiar de postura. Quería que se la metiese por el culo, por detrás...a ella le encantaba hacerlo en esa posición. El comentario no le relajo su miembros. Con su mano se masturbó, puso saliva en su prepucio y seguidamente se dispuso a follarla nuevamente. En los gritos de ella verificaba lo susurrado. Se echaban en encima de ella y le infligía más poder a su ritmo. La postura daba para agarrarla del pelo y penetrarla intensamente. Daba para rociar su espalda con caricias, podía agarrarse a los pechos e infligirle más gusto tocando los pezones o, mientras la penetraba por el culo, tocarle el clítoris para que la cubriesen las más maravillosas sensaciones amorosas. Aquella posición daba mucho juego y había que disfrutar porque la noche se iba.
    En esta posición si asumió él el control de todo. Ahora se sentía ganador de la batalla sexual. Los cuerpos desnudos se mostraban sudorosos...entusiasmados por la práctica del sexo. Encima de ella, mordisqueaba su cuello, su hombro...con un arrebato giró su cabeza para decirle que no hiciera eso. No quería marcas de ninguna clase porque su marido podría sospechar.
   El ritual sexual continuaba con gemidos calurosos, palabras pasionales y lamentos placenteros. Al dominar la situación no dejaría convencerse nuevamente y esta vez si se correría dentro como quería. Los suspiros se volvieron descontrol. El ritmo era intenso y el delirio llevaría a la convulsión de dos cuerpos que disfrutaban del sexo. El éxtasis le corría por la piel húmeda.
El joven gritó de placer : - me corro, me corro.
Por más que ella quería separarse ya no podía. Su perseverancia había hecho que se corriese dentro de ella.
Cuando ya aflojaron sus fuerzas, se separaron con vigor. Ella se dirigió a él diciéndole que no quería que se corriese dentro. No tomaba nada para prevenir y no tenían protección alguna. El gesto de la cara cambió todo lo vivido en la noche.
- ¿ Tú que dirías si un día se presenta tu mujer diciendo que está embarazada cuando tu sabes que llevas un tiempo sin tener sexo con ella ? -
La pregunta le recorrió por la cabeza a él. Comprendió su imprudencia y ahora comprendía porque ella siempre había terminado con el pene en la boca y después habían hecho para que ella llegase al orgasmo.
Lo que comenzó siendo una velada maravillosa concluyó con un desencuentro fortuito. Cuando se vistieron se despidieron. El cabizbajo esperaba una despedida más convincente después de lo vivido en la noche.
Antes de entrar en el coche, lo llamó. Le dijo que se olvidaba su abrigo. Con la astucia que atesoraba, y por miedo a ser vista por la vecindad, lo esperó más adentro. En cuanto entró se dirigió hacia el con el abrigo. No esperaba más de ella...sin embargo, lo besó con locura diciéndole lo bien que lo había pasado. Quería su perdón por su forma de tratarlo pero que se había puesto nerviosa cuando notaba el semen dentro de ella, de ahí su reacción. Unos besos calmaron a ambos y la despedida si fue ya como era debida después de lo vivido entre ambos... aunque también le sugirió algo más: - mañana seremos amigos. No me busques porque no habrá otra próxima vez. Nos conocemos de hace mucho tiempo y lo que ha pasado ha sido maravilloso...pero somos amigos y mañana será un nuevo día -
 

domingo, 2 de marzo de 2014

Amigos que encuentran amor - II -

Ya en la discoteca, la liberación fue total. Cada persona iba a pasarlo bien y a no inmiscuirse en lo referente al que tenía al lado. Era un lugar poco acostumbrado por él cuanto menos por ella...era idóneo para pasar desapercibidos. El alcohol ingerido fue haciendo mella en el control de su cuerpo femenino. Se sentía liberada y quería bailar sin prejuicios de ninguna clase. El llegó con dos copas. Entrelazados se tomaron el primer sorbo como celebración de su noche. A continuación, un beso certificó que era hora de divertirse. La música la llevaba. Por su interior notaba ríos de optimismo que la hacían eximirse de su entorno, de su trabajo, de su marido...sólo tenía ojos para su acompañante. En un momento su baile sensual se detuvo para acercarse a él. Ahora la lentitud de su contoneo provocaba un ostentoso deseo. Sin contemplaciones él la atrajo hacia su cuerpo y comenzó a acariciar su espalda, su cintura y esos glúteos que no dejaban de contonearse. Ella, sin discreción, puso su pierna en la entrepierna logrando la excitación de su amigo. Los movimientos iban en aumento como el calor corporal que se apoderaba de su control. El frenesí se le notaba en sus ojos. Radiaba sensualidad por toda su persona....
Su amigo ya no pudo contenerse y la besó con descaro mientras las luces menguaban sus destellos. El flash los encubría de cierta manera, aunque, a ellos poco le importaban. Los toques corporales se intensificaron. Eran víctima de un conjunto de estímulos que nos conducían al descaro total. El joven , más centrado en sus actos, la tomó de la mano y fueron a parar a un reservado en la oscuridad. Allí el desenfreno fue dinamismo sexual puro. Mientras el besaba sus labios, ella quería desabrochar el pantalón. La locura los envolvió en una promiscuidad exuberante. Si por la mujer fuese sido, allí mismo fueran tenido sexo...notando que podían ser el centro de las miradas, volvieron a la pista de baile. Ella se dejaba llevar por la melodía tan atrayente de la música. Su cuerpo estaba sin tensión y desarrollaba movimientos propios de una bailarina del sexo. Con desplome lo abrazaba incitándolo a que sus labios fuesen besados por la boca de su acompañante. Tomaba sus manos e iba recorriendo su escultural cuerpo. Sus gestos faciales eran erotismo puro que tenían desarbolado al joven. La veía en ese estado y su miembro se endurecía. Su deseo era penetrarla y tener sexo cuanto antes. Su ofrecimiento lo acataba. Tomándola de sus glúteos, la serenidad mantenida se perdió. En ese momento era seducción por completo porque ambos expresaban con sus cuerpos los deseos que tenían. Era como tener sexo pero sin desvestirse...
   La noche fue transcurriendo con normalidad. Ellos disfrutaban de su baile y de las caricias que se propinaban. Cuando la lucidez volvió a su cabeza, la incitó a irse ya para su piso. Allí continuarían la fiesta programada. La mujer no puso contra ninguna. Tenía ganas de follar y cuanto antes llegasen las ansias se liberarían.
  En el coche los besos no se hicieron derogar al igual que los tocamientos corporales. El tocaba los pechos de ella y ella , con un desliz vivaz, desabrochaba la cremallera del pantalón y propinaba una masturbación plena al miembro excitado del joven. La tentación los llevaba a quedarse allí inmersos en sus acciones. Las oleadas de placer les llegaba como torrentes de pasión. El fuego le corría por la sangre y no deseaban detenerse. Ahora se veían en un punto culminante...el descontrol había aparecido y ella besaba el pecho desnudo de su amigo con dirección hacia abajo en busca de su pene. Cada mamada lo desorbitaba; esto acompañado de las caricias en los testículos, provocaban una agitación en todo el cuerpo de él. Su enardecimiento fue acompañado de las caricias a los pechos de ella que ya aparecían desnudos. Uno estaba inmerso en el otro. Cada mamada era un punto de explosión en él; cada vez que pellizcaba los pezones de ella, su cuerpo entraba en un delirio estremecedor ya que uno de sus puntos sexuales más profundos era sus pezones. Exaltados por el deleite sensual y sexual no se percataban de la gente que podía entrar en el aparcamiento.
   El control vino en él cuando una ráfaga de luz le advertía si iban a salir o quedarse. Fue ese momento cuando puso en marcha el motor del coche para salir. Ella elevó su cuerpo, sin embargo, no dejaba de masturbar aquel pene cuya erección era un destello de alegría. Una vez en la carretera, volvió a su cometido. Conduciendo desfallecía de gusto y el advenimiento de su semen se acercaba.
- ¡ Sigue, cielo, me voy a correr de gusto !-
Esas palabras resonaron en sus oídos con firmeza y más dedicación infligía a aquel miembro que estaba enrojecido. Su resistencia iba disminuyendo. El cuerpo se le debilitaba fruto del placer infringido...las últimas convulsiones le llegaban y un grito dio constancia de que se estaba corriendo. Ella recibía el semen en su boca. Al acabar de echar toda aquella leche acumulada, se elevó relamiéndose los dedos y los labios.
- ¡ Cuando te tenga en la cama, te voy a follar como nunca te han follado !-
Un gesto de aceptación en su sonrisa confirmó lo que la mujer había dicho. Mientras llegaban a su piso, las piernas de la mujer se abrieron y ella misma comenzó a masturbarse. Recuperado del sufrimiento placentero, él depositó su mano en la vagina de su dama de la noche. El frotamiento intenso llenó de placer el cuerpo femenino. A más intensidad, más desfallecimiento iba logrando. Así permanecieron un rato hasta que los gemidos finales de ella verificaron que el orgasmo estaba cerca.
    Antes que descargase todo lo acumulado, giró el coche para la oscuridad de un callejón. Sin interrupción, ella se subió encima de él. Cada movimiento desfloraba su vagina. La atracción los llevaba a un desbordamiento emocional hasta que la consumación se hizo realidad. Por la boca de la mujer salía gritos y jadeos...era la culminación de lo perseguido con tanta insistencia.
   Ya más calmados pusieron rumbo a su hogar y allí vivirían el resto de la noche.

domingo, 23 de febrero de 2014

Amigos que encuentran amor - I -

Sentados frente a frente disfrutaban de una formidable cena. Toda la comida era de una calidad suprema y el local acentuaba una tranquila apetecible. Nadine y Jean , eran unos fenomenales compañeros de trabajo y además, magníficos amigos. Todos en la empresa donde trabajaban pensaban que estaban liados, pero ellos ni desmentían ni confirmaban. Vivían su buena relación sin dar cuentas a ninguna persona. Nadie podía decir que habían sido encontrados en situaciones impropias siendo una mujer casada y un joven soltero.
 Aquella noche sus miradas se cruzaban. Fluía la conversación.  Jean insinuó, sin venir al tema que les concernía, que estaba más linda que cualquier día. Su vestido negro ajustado con un poco de descote, su cabello suelto y la elegancia que mostraba hacía enamorar a cualquier hombre.
Nadine estaba casada. Su relación era normal con su esposo. Esa noche estaría sola y quiso que su amigo la acompañase a cenar. El marido estaba de viaje de negocios y pasaría unos días fuera....
Ella se iba sonrojando con las continuas miradas de Jean.  En sus ojos había misterio...esa clase de miradas que dejan entrever que le gustas a una persona. Eran muy diferentes de las que se profesaban normalmente.
Cada plato de comida era acompañado de una botella de vino. En ella no era usual tomar tanto vino, pero esa noche quería pasarlo bien y el vino era buen compañero para reanimar el cuerpo. Tras ingerir varias copas, el calor lo notaba. Sus mejillas se enrojecieron.
La normalidad de la conversación fue pasando a temas más personales y de índole más sexual. El se le ocurrió preguntarle como iba con su marido. De ahí pasaron ha hablar de las relaciones personales de Jean y de por qué aún no tenía pareja cuando media oficina se lo rifaba. Del vino pasaron al champan...En Nadine el alcohol iba alcanzando unas dimensiones inigualables.
Sin pensarlo, y ya que la mesa tenía un mantel que le cubría las piernas, se quitó sus zapatos y en un acto sin premeditación pasó su pie por la pierna de su amigo. Este la miró. Sus ojos lanzaban fuego seductor . Ella no se detenía mientras quería saber quién le gustaba en la oficina o si tenía enfocado su deseo en cualquier mujer. Con el roce de los pies, aquel hombre se iba estremeciendo poco a poco. Sus miradas se encontraban. Inmerso en explicarle sus sentimientos le cogió la mano. Ella la tomó con placer. Tras un corto periodo de tiempo con su pie en la pierna de su amigo, su siguiente gesto fue ponerlo entre las piernas. Aquello alborotó todas las neuronas de su cuerpo y en seguida comenzó a endurecerse su miembro con la consiguiente enrojecimiento de sus mejillas. El vino, la conversación, las miradas, los deseos.... todo era un cúmulo de circunstancias que los había llevado al deseo intimo. Estaban tan metidos en sus devaneos que obviaban a la gente que tenían alrededor.
De pronto, de la boca de Nadie salió unas palabras que no supo como tomarlas:
- ¿ Has deseado alguna vez tenerme en tu cama o te has masturbado pensando en mi ?
Sin saber qué decirle, no sabía como afrontar aquella situación. Su salvación fue la llegada del camarero para retirar todo y entregarles la cuenta.
Terminada la cena, la mujer se levantó para ir al servicio. A los pocos minutos y sin causar sospechas, Jean sucumbió a los deseos que tenía de besarla y fue tras ella. Allí estaba esperándolo en la puerta . Sin mencionar palabras, se introdujeron en el servicio de señoras y sus cuerpos candentes se llenaban de emoción. Sus bocas se juntaban con pleno ardor. Sus lenguas absorbían todo el jugo que salían del amor que se brindaban. Jean acarició los pechos. Estaban duros y sus pezones más aún. Presentía que deseaban ser lamidos y juguetear con ellos. La excitación iba en aumento.
Antes de que le desabrochase la camisa lo detuvo. Lo miró y le dijo: - No has contestado a mi pregunta -
El ya no se contuvo y le dijo afirmativamente que si.
Botón a botón fue abriendo su camisa para ver aquellos pechos que siempre había deseado tenerlos en la boca. Le subió el sujetador y con determinación chupó los pezones. Ella estaba desbordada por la impetuosidad de su amigo. Su cuerpo se llenaba de maravillosas sensaciones que le recorrían de arriba a bajo. Con destreza, le quito el tanga rojo que llevaba y se lo introdujo en su chaqueta. " Este será mi, un recuerdo para siempre de este feliz momento"- le dijo a Nadine.
Ella con sarcasmo le dijo: ¿ Y me dejarás mi coño al aire toda la noche , o es que piensas llevarme a tu piso y darme calor hasta el amanecer ?.
 Mientras la escuchaba hablar , Jean no se detenía. Con determinación lamía los labios vaginales y produciéndole gran alboroto sensorial. Sus alaridos y jadeos iban surgiendo en el silencio con el riesgo de ser pillados.
- ¡ Dame tu polla. Quiero tenerla dentro de mi boca ! Cada mamada era un gusto extremo en él. Con muchas ganas recibía aquella masturbación bucal. Era lo soñado en algunos momentos. Sin pararse a más preámbulos, Jean la levantó y la cogió por la cintura. La subió hasta situar el coño frente a su polla. No tardó en introducirle aquel pene erecto. Sus movimientos intensos producían jadeos en ambas bocas, sus caricias encarnaban la lujuria de una noche de sexo intenso.
El deseaba aquel cuerpo con frenesí. Su pasión era desorbitada. Sus manos acariciaban los pechos de su amiga. Los pellizcaban con vehemencia. Los mordisqueaba...todo un juego mientras su pene iba penetrando sin detención en aquella vagina que lo recibía con placer.
Intensificando las sacudidas, iban encontrando el gusto estremecedor que tanto se habían profesado con las miradas . Sin sacar el pene de la vagina de la mujer, se sentó y ahora, era ella la que se movía intensamente. Esa posición le era más propicia para darle todo el amor a su amigo. A cada instante  se abría más las piernas para sentir más adentro aquella polla. Su corazón latía fruto del momento y del misterio de ser pillados in fragantes....
Jean no paraba de lamer aquellos pezones que estaban a cada instante más duros . Con su mano derecha  le iba introduciendo el dedo corazón en el culo para que sintiese el éxtasis supremo. Ella ya no contenía sus gemidos. El joven, con su mano izquierda tapaba la boca. Los quejidos resonaban en aquel solitario servicio. El fruto del placer les llevo a sentir como se atraían mutuamente.
El joven no pudo resistir más los movimientos sexuales que su amante le daba y se corrió intensamente . Con un beso en la boca, le dijo ella: ¡ Esto no ha hecho nada más que comenzar !.
Igual que entraron al servicio salieron casi sin crear sospecha. Ahora fueron a la barra a tomar una copa.Tras permanecer un poco calmados, pago Jean y se marcharon. En la calle, los besos no se hicieron esperar.
¿ Dónde vamos ?. Su pregunta causó alarma en Jean. ¿ Quieres ir a bailar o a mi piso ?
¡ Quiero divertirme esta noche contigo en todos los aspectos. Deseo bailar un rato y pasarlo bien después en tu piso !...Aquellas palabras fueron ordenes que Jean acató. Se metieron en el coche. Se besaron y pusieron rumbo a una discoteca para allí tomar unas copas y bailar.

sábado, 15 de febrero de 2014

Te miro y me seduces.

Un acaloramiento me recorre cuando me miras con esa seducción tan arrogante. Penetras en mi con sigilo y el escalofrío corre por mi piel tambaleando mis sentidos. Segrego los impulsos sexuales que traes como aura...Me miras con ojos salvajes . Tu cuerpo se contonea y me aborda unas sensaciones que me impulsan hacia ti.
 Mi sudor fluye, me enrojezco...vienes a mí y mordisqueas mis labios. Absorbo la sustancia de tu interior en el beso. Con un juego abrazador, tu lengua recorre mis labios, mi cara; mientras, tu dedo penetra en mi boca. La acción es inmoral pero a ti te vuelve lujuria viva y la calentura en mi cuerpo asciende de manera desorbitada....siento que estoy sumiso a tu disposición. El salvaje ardor se posa en mi cuerpo haciendo palpitar mi corazón con latidos frenéticos.
Abres las piernas. Con disposición te posas encima de mí, momento que me hace entrar en un acaloramiento desmesurado. Tus besos logran estremecer cada poro de mi piel. Mi entrega es total dejándome hacer cuanto desees, pues, me doblego a cuanto eres y a tu cuerpo maravilloso. Con suavidad muerdes, de nuevo, mis labios haciendo que me retuerza de gusto. A continuación, llegan a mi cuello provocando el delirio tras morderme intensamente. Me hablas pero estoy en un desequilibrio que no siento lo que dices. Tus dientes se clavan y el placer me lleva a gritar.
 En mis pezones juegas con pellizco persuasores. Me excito...me provocas un gusto interior que me recorre todo el cuerpo, a la vez, que mi miembro cobra vigor. La intensidad roza tu cuerpo y en tu mirada noto la excitación que logras cuando comienzas a moverte encima de mí. Desenfreno, voracidad, extenuación, cachondo... fluye en mi un apetito sexual que te haría el amor en este instante.
Mientras la seducción me altera todos los sentidos y el advenimiento sexual me provoca una pasión instigadora, tu calmas mi persona. Besas mi vientre y con caricias delirantes en mis pezones haces que más deseo me entre. Mi pensamiento sólo está en ti, en cuanto me haces y en lo que se aviene. Sin poder contenerme, te digo : - ¡ Deseo que me la chupes ! -
Por más que te ruego fornicar, me detienes en la precipitación. Bajas mis pantalones dejando desnudo todo mi cuerpo. La erección es palpable. Tu boca no se detiene ante nada y con determinación comienzas a chupar mi pene enrojecido. Ese olor varonil que engulles de mi piel te vuelve más gata salvaje, lo que te lleva a masturbarme intensamente.
Absorbes toda mi fuerza. Con tu voz melódica me imploras que aún no me corra y tu ejecución me provoca un éxtasis estremecedor. Al lograr mi erección suprema, te arrojas encima de mí. Tu vagina está ardiente. Los labios vaginales humedecidos. Todo es fruto de la actividad que has practicado en mi cuerpo. A la vez que me avivabas, te encendías tu también. Con ansia coges mi pene y lo haces llegar a tu clítoris. Lentamente haces que te llegue el gusto extremo con solo su roce. Gozas y me haces gozar. La respiración se acelera sufriendo contracciones. Lo mismo que siento yo, veo en tu mirada. Tu cara es pura insinuación y te beso. En ese preciso momento me hablas: -¡ Ahora si, follame ! -
Recibes mi pene con deseo máximo. La penetración da paso a sacudidas delirantes. Tus movimientos me desequilibran, me llevan a un doblegamiento que me desorbita. Empujas con deleite y al alcanzar cada vez más profundidad, tu cuerpo vibra de placer. Como hembra en celo sacias tu hambre de sexo con una empate atroz. Con tus manos en mi cuello pones intensidad para lograr ese frenesí que nos haga llegar al apoteosis final.
Enaltecido por tu pasión, te hago cambiar de postura. De espaldas, el proceso se hace similar. Coges mi pene y lo introduces en tu vagina. Tus movimientos ahora son más impetuosos al lograr una comodidad más agradecida. El ritmo lo intensificas y me dejo caer sobre el respaldar del sofá sufriendo unas contracciones contundentes. No cesas en tu movimiento ...jadeas con brío, te agarras a mis muslos y me hablas con acaloramiento. La respiración se agita. A un lado, a otro...tu cuerpo se mueve sin cesar hasta que un gemido sale de mi boca. Notas como tu vagina se llena de semen. Sin sacarlo de tu interior, te contoneas plácidamente.  Convulsionado por lo que me has entregado, alzo mi cuerpo.
Mis manos van a tus pecho. Pellizco tus pezones a la vez que un dedo de una mano va a tu boca. Chupas con deseo. Ese dedo va a tu clítoris que lo aclama con locura. Después de excitarlo, vas notando como me muevo . Mi pene dentro de ti no se viene abajo y entra en vigor.
Ahora soy yo quien más cómodo se siente. La postura es más agraciada. Tu a cuatro patas recibes mi pene impetuoso. Sin mesura te entrego mi virilidad y mi fuerza sexual. Gimes, mueves la cabeza, gritas de placer...tu cuerpo sufre mi voracidad y los movimientos insistentes. La convulsión nos puede. El regocijo nos cubre nuestros cuerpos desnudos ...emito mi primer grito consolador diciendo que me viene nuevamente, a la misma vez , tu boca menciona lo mismo. La fogosidad hace que no me detenga hasta desfallecer en ti. Los calambres me corren piernas arriba y no puedo detener la eyaculación. Tus jadeos son intensos . En la última explosión de placer el orgasmo te llena y satisfecha respiras intensamente.
Cuando las últimas gotas de semen  salen, desfallezco . Caemos rendidos cuerpo a cuerpo en el sofá con ese aliento entrecortado en nuestras bocas. El beso es el premio a lo vivido. Sentados nos abrazamos. Las miradas intercambiadas son satisfacción...El placer nos conduce a una feliz calma y en el abrazo quedamos en silencio.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Tu cuerpo es ardiente como el placer.

Mi interminable deseo busca tus estímulos.
Esas sensaciones estremecedoras atesoran que tu sexualidad
emerja para engrandecer mi pene.
Desvanecido por la excitación me cubro de un placer
que nombre no tiene.
Cuando tus zonas erógenas producen ese delirio en mi interior,
vulnerable me siento...quiero adentrarme en ti
para copular sin descanso hasta que la fatiga nos envuelva
y desfallezcamos en la cama ardorosa.
Te miro. Tu pelo me desequilibra.
Te miro y quiero sentir en mi piel los besos de tu boca
y las caricias de tus suaves manos.
Cada gesto de tu escultural cuerpo fogoso me tiene
y con ese ritual apasionado que tienes para llegar al amor
haces que mis espasmos sensuales se desboquen.
En tus pechos mis labios desean jugar.
Tus pezones son fuente ardiente que gusto da
y con mis manos en ellos
el disfrute me hace engrandecer mi miembro
que espera tu masturbación más complacida.
Mi mano en tu vagina te excita.
Los bocados en tu cuello te desorientan.
Acaricio tus pechos y entras en un estado desorientador.
La capacidad de disfrute nos atenaza, nos alivia...
el flujo sale al recibir mis dedos en tu clítoris.
Te beso para nuevamente adentrarme en tu cuerpo.
La penetración nos hace retorcernos de gusto
y, frente a frente, nos miramos
deseosos de alcanzar el orgasmo que exhaustos nos deje.
Con ritmo arrebatador el estremecimiento nos secunda.
Tu cuerpo encendido en placer.
Mi cuerpo abrazado al tuyo siente la contracciones de tu vagina
que desea mi pene erecto.
Te abro más las piernas y así penetrarte más intensamente.
Con vehemencia entro en ti. Los movimientos nos hacen vibrar.
Mutuamente el delirio nos cubre... la explosión placentera
se atenúa con la profundidad de la fornicación.
Tus ojos me miran mientras yo te beso.
Al llegar orgasmo final, abrazados quedamos
sin abrir nuestras bocas.
Te miro y sonrío.
Me miras y me besas.
El amor ha fluido en nosotros
como siempre hemos deseado.

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿ Dime que sientes ?

¿ Dime que sientes cuando la dureza de mi pene 
está en tu mano ?
Lléname de gusto. Masturbarme...
 haz que salga de mi boca ese jadeo que colma mis sentidos,
que la conmoción aborde a mi ser.
La respiración se entrecorta...con un ritmo incesante
el estremecimiento es superior y en las secuencias cortas
me absorbe una ternura que me desborda.
Te hablo y tu me hablas...
Tus palabras son mi satisfacción y al pronunciarlas tu boca,
el placer me eriza mi piel...aunque, ¿ dime que sientes
cuando mi miembro está en tus pechos ?
Tus pechos me desorbitan. Me engullo en un arrebato
donde el riego interior se estremece y sólo tengo ganas
de esparcir mi semen por tal belleza.
Esos pezones me sobrecogen, me excitan, 
me dan ganas de mordisquearlos y estar acariciándolos
hasta que se pongan duros como mi pene.
Tu cuerpo es...¿ Que decir de tu cuerpo 
cuando estando en contacto con tu piel se me dislocan 
hasta las neuronas ?.
¿ Dime que sientes cuando te abrazo y nos fundimos en el querer ?
 Tienes la anatomía de las musas del amor,
de las diosas pasionales y las vestales del sexo.
Prisionero me siento de ti ...te contemplo. Tu vientre,
caudal de sensualidad, es perfección
en la cual quiero constantemente depositar mis besos.
Me convulsiono al llegar a tu entrepierna. Un arrebatador deseo
hace que mi mamo llegue a tus labios vaginales... ¡ Qué gusto !
El presionar mis dedos hacia dentro de tu vagina
la excitación me acoge, una explosión de deseo se apodera de mi.
¿ Dime que sientes al tocarte ?
Quiero ser inquilino en tu sexo y llevarte a los placeres mas sobrecogedores.
Llenarte de suavidad, ternura y delirio sexual.
Ser el fuego que te alivia y el ritmo frenético que te hace vibrar.
¿ Dime que sientes cuando me corro en ti ?
Mi leche es lava que se esparce por tu cuerpo
produciendo un deleite indefinido.
Te cubres de sensaciones que dejan tu mente volar, te regocijas de placer 
y notas como tu piel entra en una convulsión maravillosa.
El orgasmo te llega...disfrutas, 
mientras, busco tus labios, te beso. 
Las miradas hacia tus ojos nos acercan,
la comunicación nos une
y sonrío para decirte... ¿ Dime qué sientes ?.

sábado, 1 de febrero de 2014

Llegas a mi y me excitas...

Siento que una desbordante marea de placer riega mi cuerpo
con sólo mirarte caminar hacia mi, 
mi pasión se desborda, las neuronas se desequilibran
y todo mi riego sanguíneo se acelera.
En cada movimiento me otorgas unas vibraciones 
de exquisitez atenuada. 
Vienes hacia mi con tu contoneo sensual,
tu figura marcada me hace arder por dentro y tener deseos 
de hacer el amor contigo.

Me lleno de ti. Tus ojos son mi deseo.
Tu mirada se esparce por mi desnudez
y mi cuerpo se siente azotado por un placer inmenso 
al estar más cerca.
Mi piel es calada por tu deslumbramiento.
Llegas hasta mi corazón abanderando unas sensaciones sexuales
que hacen crecer de una forma ponderosa mi miembro.
Presiento como si tu mano me tocase lentamente,
como si un advenimiento gustativo se posase entre mis piernas.
Mientras te miro como te acercas, una sensación maravillosa 
corre desde los pies hasta mi cintura.
Mi miembro va cobrando vigor y noto 
como si tu mano me masturbase muy suavemente.
Muy despacio haciendo el movimiento de abajo arriba y el gusto
me cubre todo mi ser.

Los muslos se tensan, la excitación aparece.
Vertiginosas bocanadas de placer me llevan a estar complacido.
Agarro tu cabeza y quiero que tu boca reciba mi pene erecto.
¡ No te detengas ! ¡ Sigue ! ¡ Chupa hasta correrme !


Ya estás a mi lado y un beso nos llena nuestros labios.
Te susurro cual ha sido mi pensamiento mientras te acercabas
y una sonrisa picarona ha salido de tu boca.
La llama sexual se ha manifestado sin demora.
Tus dedos han entrado en mi boca con un movimiento estremecedor.
¿ Te gusta ? ¿Te pongo cachondo ?
La excitación me ha contraído todos mis músculos
aunque mi respuesta no ha tardado en llegarte:
¿Quieres hacer el amor conmigo ?

Sin sugerir palabra alguna, tus besos han sido la mejor respuesta.
El acoplamiento no ha tardado y hemos copulado con pasión.
Nuestros sexos, inmediatamente, han entrado en delirio.
Mi mano en tu entrepierna y la tuya en mi pene...
el juego de la masturbación nos ha conducido a regocijarnos
en las caricias más calurosas.
Tu vagina encendida, mi pene erecto...
un 69 nos ha unido en el roce de nuestra desnudez
y nos ha llevado a alcanzar delirios inigualables.
Las contracciones se multiplican. El fuego acontece.
Fusionados en el amor nos hallaremos
hasta que nuestros cuerpos desfallezcan en el placer
que ambos buscamos.

La convulsión nos cubre tras un tiempo unidos.
Las caricias son secundadas por posturas más intrépidas
donde la penetración sea más certera para complacernos 
en un delirio que ambos deseamos.
Frente a frente el movimiento nos lleva a unas miradas deliciosas.
El ritmo se intensifica....estimulantes caricias lo acompañan.
Sin contemplaciones buscamos el éxtasis más embaucador
para hacer que toda zona sensible se cubra 
de una sensación atenuantes.

La llamada del orgasmo acontece con gesticulaciones.
Los jadeos acompañan a las palabras .
La consecución del amor se logran con determinación
y fundidos quedamos cuando nos llenamos de placer.
El líquido seminal queda en tu boca como premio 
a lo brindado por el encuentro.
Te miro y en tus ojos tienes la brillantez de la luna.
Si antes eras fuente de deseo, 
ahora eres flor rociada por el amor.
Nuestras miradas se cruzan. Mudos quedamos...
sólo una sonrisa habla
para ver que contentos estamos.

martes, 21 de enero de 2014

Pasión en la Universidad - FIN -

El encuentro que tanto presagiaba sucedió cuando menos lo esperaba. La cara de la joven decía todo. Se posicionó delante de mi y su silencio hablaba por si solo... Con un gesto tranquilizador la llevé fuera de la universidad. Mis clases terminaron, aunque, a ella aún le quedaba la última. Muy sigilosamente le dije que prestase atención a lo que le iba a explicar. Mi ritmo cardíaco iba en aumento y con un nerviosismo que no sabía si diría lo que tenía que decir. Poco a poco fue explicándole lo vivido en mi pueblo y que hacía mucho tiempo que a esa chica la conocía. Lo que pasó fue algo inesperado, algo que podía haber pasado hacía mucho tiempo y sin embargo, no pasó. Mientras le hablaba, sus ojos comenzaron a derramar unas lágrimas significativas de dolor...pero en sus palabras iba viendo que comprendía la situación.

- Nunca quise hacerte daño. Te vi y fue un pinzamiento en mi corazón...fue algo tan bonito como hacía tiempo no lo había vivido. Haz sido una mujer maravillosa porque no sólo sexo es lo que he vivido contigo, sino que ha sido un amor engrandecido por las sensaciones mutuas, por tu encanto, por la alegría de tu persona...eres un encanto de mujer y a tu lado también me he engrandecido yo de vitalidad y juventud -

Al contemplarla, sus lágrimas ya eran ríos por su cara. La abrace con fuerza y con palabras tranquilizadores le hice que reaccionase. Un beso en la mejilla le gustó...quería más, aunque, la detuve por un momento para mirarla y ver que su cara ya era otra cosa. Ahora si era el momento de darle ese beso que requería. Sucedió y nos fundimos en un abrazo dulcemente.
Cuando nos separamos comenzó a hablarme. Sus palabras eran sinceras. Sus ojos brillaban sin salir lágrimas dolorosas.

- Se y soy consciente de la diferencia de edad. De lo que supone para ambos una relación profesor-alumna...pero mi querer ha sido de una vitalidad imperiosa. Al verte con esa mujer me entró celos, rabia y deseo de hacerte daño. Contemplaros cuando no me veías fue bajar a la realidad y vi que era puro amor lo que sientes por ella. Asumo que pierdo a lo que más quiero y deseo para ti que vivas un intenso amor con esa mujer. En mi siempre estarás porque mi sentir me lleva a llevarte conmigo...tu olor no es fácil quitárselo de encima, tus caricias saben diferente a los chicos de mi edad, tus besos son estímulos para mi corazón. Contigo he vivido en un estado de sueño hecho realidad. Tu forma de amarme, tu manera de hacerme el amor y tus caricias han provocado que estés en mi para siempre. Quizás un día me vuelva a enamorar de otra persona, sin embargo, tu permanecerás en mi como una de las cosas más bonitas que se me ha presentado en mi corta vida. -

A cada palabras, sufría un estrangulamiento de mi corazón. Mis manos cogió a las suyas y la escuchaba atentamente. Su mensaje me decía que entendía la situación y que no habría remordimientos ni ceguera amorosa. Comprendía mi postura y mi estado. El abrazo nos acercó finalizada su intervención. Con un gesto rápido, sus labios se posicionaron en mis labios. El beso fue como poner finalidad a nuestra relación y quedar como amigos. Tras el paso del tiempo, le dije que me tenía que ir...mi madre y ella me esperaban. El taxi que pedí llegó puntual. La despedida ya no fue tan dolorosa como esperaba. Ya con el coche puesto en marcha me giré. Con mi mano la saludaba y le lancé un beso para que siempre estuviese en su corazón como un regalo. Ella correspondió con el mismo gesto...
El fin de semana pasó rápidamente en compañía de la que se suponía era mi novia y mi madre. Nuestro acercamiento corroboró lo vivido en Navidad. Aunque había habitaciones para los tres, cuando mi madre quedaba dormida, pasaba la noche con ella en la cama. Su desnudez me hacía perderme en su cuerpo. Añoraba sus besos y la suavidad de su piel. Sus pechos los saboreaba intensamente como consiguiendo llevarme toda la ternura para la época de ausencia. Hacíamos el amor constantemente siempre con la precaución de no elevar el sonido de nuestros gemidos. Al conseguir el orgasmo uníamos nuestras bocas para amortiguar el alarido de placer...Todo era de una magnitud maravillosa y estaba contento de tenerla a mi lado. Antes de que se levantase mi madre, volvía a mi cama. Era una ridiculez sabiendo que mi madre era de pocas horas de dormir y de levantarse constantemente en sus desvelos. En alguna ocasión tuvo que escucharnos hacer el amor...
La despedida fue dolorosa pero de un grado menos intenso porque sabía que pronto estaríamos juntos. El fin de curso se iba acercando. Ya habíamos hablado que iba a pedir un lugar más cercano o vivir juntos y que ella buscase algo de su ocupación en la ciudad donde me destinasen...lo que importaba es estar unidos como una pareja.
La mañana se presentó triste. Mucho había cambiado en el proceder diario. La chica no la veía como había sido usual...eso me llevaba a pensar que igual no estaría bien y no iría a clase. Me censuraba mi actitud y me culpaba por no haber detenido lo surgido...me rondaba un estupor nada propicio para el comienzo de la semana.
- ¡ Hola guapetón, como te ha ido el fin de semana ! -
Al verla sabía que tendría que hablar con ella también. Debería acabar con aquellas insinuaciones rápidamente antes de malos entendido. Mi compañera estaba a mi lado con esa cara lujuriosa como incitándome a tener sexo desde por la mañana. Sin pensarlo, le insinué que en la hora de descanso me gustaría hablar con ella. Un guiño fue su afirmación y con un gesto de sus labios me lanzó un beso. No podía creer lo que acontecía, cada día estaba más cachonda y no se tapaba de sus gestos hacia mi. El transcurso de la mañana se hizo correctamente. Cada vez que miraba para la joven algo me entraba en mi corazón...¿ Podría quitarmela de la cabeza en algún momento ?...La situación llevaría su tiempo pero era urgente.
A la hora estipulada, mi compañera estaba aguardando mi presencia. Su falda ajustada, su jersey ceñido a su cuerpo...era una fuente de provocación ya que ante mi se había quitado la chaqueta que llevaba. Sus pechos parecía más apetitosos. No sé que pasaba por su mente pero hasta los pezones se le notaban. Mirar aquellos senos me produjo un estremecimiento en mis partes y como pude me contuve. - ¿ Cuál será nuestro nido de pasión hoy ? - Aquello ya despejo mi estado y regresé a la normalidad porque me estaban entrando ganas de irme con ella....- ¿ Vamos a tomar algo y hablamos de nosotros ? - La respuesta de ella se reflejo en la ilusión de su rostro. Esta vez no iban a ningún lado sino que fueron a la cafetería, pidieron un café y se sentaron en una mesa apartada de la concurrencia.

- Ya sabes que estoy con una mujer. No puedes ir gestos ni lanzamiento de besos hacia mi. Todos pueden sospechar y no quiero que pase nada. Ahora estoy muy bien con ella y no quiero perderla después de tanto tiempo. -
- Cariño si yo no te quiero para amarte profundamente sino para que me eches un polvo cuando tenga ganas, lo pasemos bien en la cama y nada más...-

Sus palabras ya me aturdieron y vi que lo que deseaba es tener sexo cuando ella quisiera. Claramente le dije que aquello no podía seguir así y que se debía de contener en sus alusiones hacia mi persona. Eramos compañeros y como tal nos teníamos que comportar.
Con pocas palabras la reunión se cerró, aunque , antes de irse, me dijo:

- Tranquilo, te dejaré. Viendo que ya no querías follar conmigo, me he buscado a otro y me complace más que tu -

Sus palabras pretendían hacerme daño, sin embargo, aquello fue lo mejor que me podía pasar...Con la tranquilidad en el cuerpo la jornada transcurrió estupendamente. En casa la calma me gustaba y sabía que ella me llamaría o nos veríamos por la cámara.
El tiempo pasó....la llegada de fin de curso marcó las despedidas y como no me gustaban, todo fue rápido.
Ni me despedí de mi compañera ni de la joven. Tampoco quería ni llantos ni palabras de suplica...la situación era la que había y no iba a cambiar. Además, sin que nadie se enterase pedí traslado y me lo concedieron. Iniciaría el curso más cerca de mi pueblo, así, ella podría venirse conmigo o venir a visitarme con más asiduidad.
El verano fue maravilloso. La diversión en el pueblo me despejó un poco de mi trabajo y de cuanto había sucedido en todo el curso escolar. Todo se iba alejando, sin embargo, algún que otro momento me acordaba de lo vivido con aquella joven y pensaba que sería de ella.



jueves, 5 de diciembre de 2013

Pasión en la Universidad - 8 -

   El encuentro para la despedida fue más que doloroso. Mientras paseábamos, pocas palabras interrumpieron al silencio, ya que tendría que pasar muchos meses para que yo volviese al pueblo. Era una verdadera tortura ese paseo unido de las manos, pero nada se podía hacer y las clases en la universidad se reanudaban en dos días. Me iba con antelación para ordenar mis cosas y pensar...necesitaba pensar mucho porque estaba metido en un círculo de amor que no sabía como salir. Mi compañera de trabajo estaba deseando volver a quedar para pasar la noche juntos, la joven, en cuanto supiese que estaba ya de regreso, querría que nos viésemos, y, en el pueblo, dejaba a la mujer por la cual sentía, de verdad, algo profundo. La separación costó lágrimas a ambos, aunque, le prometí que volvería en cuanto pudiese y que estaríamos en contacto por medio de las redes sociales o, incluso, me podía llamar o yo a ella. Todo el trayecto hasta donde tenía mi residencia fue un constante ir y venir de premisas y conjeturas. De repente, sonó el teléfono. Era ella. Su boca se expresaba con palabras entrecortadas y ese moquear era evidencia de que estaba llorando. Su voz sonó: - Te quiero y estos días han sido maravillosos -
   Un poco tiempo estuvimos hablando y le reafirmé lo que le había dicho. Un adiós cariñoso fue la despedida junto un hasta pronto que sonó a puro amor. Fue colgar el teléfono cuando un mensaje me alertaba. Al ver su nombre no sabía como actuar. Esta vez era la joven diciendo que cuando llegase a la ciudad que si nos podíamos ver. La lucidez me llevó a decirle que llegaría tarde y que iría a descansar porque habían sido unas vacaciones muy ajetreadas. Mi tranquilidad fue que no volvió a sonar el teléfono hasta el día siguiente para avisarme que había que ir a trabajar.
   Como el primer día, el ir y venir de gente me tenía aturdido...sólo que todo desapareció cuando la vi llegar. Sus amigas dieron los buenos días pero avanzaron más aprisa con el fin de dejarnos solos. En el tren nos sentamos juntos y veía en sus ojos las ganas de besarme y darme un abrazo intenso. Fue bajar e, inmediatamente, me insinuó a los servicios. No pude contradecirle y allí nos dimos todos los besos que deseaba. Me hablaba de lo mucho que me había echado de menos, que fuese querido hablar conmigo, que había llorado por mi ante la ausencia...un sin fin de cosas que me hizo calmarla y decirle que era hora de clase y que después ya hablaríamos en mi casa.
   Aún me esperaba el encuentro con mi compañera...fue pensarlo y allí frente a mi estaba. Dos besos aconteció en el saludo y con un guiño se despidió diciendo que después nos veríamos porque tenía que contarme muchas cosas...El lío ya estaba de nuevo formado, aunque, ahora era de más calibre por el amor que me había dejado en el pueblo.
   Las horas fueron pasando y el primer encuentro fue con mi compañera. Como sabía mi horario, no me dejó mencionar palabra...- ¡ Vamos a tomarnos algo y me cuentas como te fue ! - La conversación fue discurriendo con tranquilidad hasta que noté como su mano iba buscando mi paquete. Su descaro me enrojecía y me estaba poniendo mi polla para estallar. Tras tomarnos la cerveza, de nuevo, a la universidad. Nos faltaba un rato para iniciar nuestras clases y allí no se contuvo...¿ Ven que te voy a enseñar una cosa ?
Me llevó al baño de profesores. Sin más contemplaciones se agacho y comenzó a chuparme mi pene. Sus lametones eran intensos, insinuadores...la puse de pie, la abrí de piernas y la penetré por detrás. Sus suspiros ya eran intensos lo que hacía que estuviésemos en peligro de ser escuchados follando. Sin detenerme a nada, infligí más ritmo hasta que pasado un poco tiempo me corrí. Ella se quedó de pie, mientras yo me senté. Ahora era yo la que le chupaba su vagina y metía sus dedos. Con mi mano libre me masturbaba...el gusto me venía de nuevo al igual que a ella. Sin poder aguantar más, ambos nos corrimos satisfactoriamente. Con discreción salimos deseando no ser vistos...tal cual lo pensamos, así aconteció. El cambio de clases se produjo y ahora debería enfrentarme a mi otra debilidad...la chica joven.
   La clase transcurrió mejor de lo previsto. Tras terminar, ella se acercó a mi y me dijo a la hora que estaría en mi casa. Acepté porque de todos modos iba a ir. Con el pensamiento puesto en ella pasaron las horas hasta que se presentó a la hora indicada. Al abrir la puerta ni un saludo ni nada, un beso fue el saludo. Por la cintura la cogí entrandola hacia el piso. Cerré la puerta rápidamente...siempre hay alguna vecina mirando a ver quién sale o entra de mi casa. Tras cerrar, los besos continuaron. Lloraba de alegría por estar de nuevo conmigo. No decía palabras, solamente estaba en el afán de desnudarme. - ¡ Quiero follar ! -
   En la cama gozamos deliciosamente. Nuestra entrega fue maravillosa dando cada cual su placer máximo. Tras copular frenéticamente, quedamos tendidos en la cama. Nos cubrimos con la ropa y quedamos unidos en un tierno abrazo. Ahora, ella si hablaba. Me contaba todo lo pasado en sus vacaciones y que un chico le había propuesto tener una relación. Que en fin de año, ese mismo amigo le propuso follar y ella se negó porque solo deseaba estar conmigo. En su rostro se reflejaba la felicidad de aquella jovencita que se había enamorado de mi. Con ella si estaba metido en un laberinto porque no quería que sufriese. Quise contarle lo que había pasado realmente, pero, no me atreví a llenarla de dolor.
   Así terminó el primer día, ya el segundo fue con más tranquilidad aunque la joven me buscaba a cada momento. En la noche tuve la satisfacción de hablar con la chica de mi pueblo. Aquello si me produjo un placer enorme. Fue ella la que me llamó y la charla fue estupenda....dormí aquella noche como no hacía tiempo pues recordaba su voz melosa y me llenaba de entusiasmo.
Pasaron los días con la agitación de clases y exámenes...la rutina no cambiaba nada y los días pasaban. Llegó la primavera y la sangre alteró a todo el mundo. Se veía a la gente con ganas de disfrutar el buen tiempo, de llenarse de sol y disfrutar las tardes en parques y terrazas. Yo seguía encontrándome con la joven y le hacía comprender que todo no era sexo en la vida ni en la relación de pareja. Hacer el amor era distinto a tener sexo y tener una relación había que combinarlo con hacer el amor cuando ambos tengas esas ganas. No se debía de formar a ninguno para hacerlo porque se haría sin ganas y no serviría de nada el encuentro.
 
Un día, casi finalizando la clase, me llamaron para que fuese a la sala de profesores. Las dudas me aterraban pues no sabía a qué venía aquella llamada... al entrar, mi sorpresa fue mayúscula. Mis padres habían venido a verme y para mayor sorpresa, ella estaba también. Sin corte de ninguna clase la abracé y nos besamos calurosamente. Estaba sorprendido y aquello había que celebrarlo. Tomando café explicaron que tenían ganas de verme y ella se unió a la expedición. Les dije que me quedaba una clase y que tras ella ya nos podríamos ir y disfrutar juntos.
   A la salida de la clase, ella me esperaba en la puerta. Una vez dentro, a solas, nos besamos...en ese momento entró la joven. La situación para mi fue engorrosa. Como pude le dije que si deseaba algo a lo cual contestó que quería saber las horas de tutoria cuando eran para consultar unas dudas. Al recibir su cuestión, cerró la puerta y corriendo se fue. Con sus pasos llevaba el dolor y las lágrimas. Yo lo notaba. Mientras estuvo mi amor en la ciudad no insinuó nada. Nos veía juntos, incluso, besándonos...sabía que cuando se fuese ella y mis padres tendría que dar muchas explicaciones.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Pasión en la Universidad - 7 -

Los días se sucedían con la presunción de que no debió pasar lo que pasó y que, tras un tiempo, algo podía resurgir. Cada encuentro era una mutua satisfacción. Los sentimientos se adquirían con la forma de decir las palabras, con la ternura de las caricias y con esa distinta forma de hacer el amor. No era puro sexo lo que había en cada encuentro sino que nos podía la felicidad y anteponíamos el querer a la práctica sexual. No deseábamos tener sexo y luego, pasar inadvertidos como dos personas que no se conocen. Nos acogía una sensación agradable y en ella nos regocijábamos. El pasado quedó atrás. Por las circunstancias juveniles, por los estudios, por cosas que surgen en la vida, te desvinculas de un camino y no ves con certeza lo que tienes a tu lado...ahora, estaba comprendiendo que un amor de una vida mi corazón abría y feliz me sentía a su lado.
   Llegado el día 31 de diciembre. Quedamos para disfrutar de los acontecimientos típicos de la marcha del año viejo y entrada de un nuevo año. Tras la celebración con las uvas y el champán, lo siguiente era los correspondientes besos pasados los segundos previos de un año que se deseaba fuese algo mejor que el que se había ido...después de los saludos, quedaba disfrutar de la noche. Por todo el pueblo había fiestas y, aunque, algún pub estaba abierto, no había la diversión que se esperaba.
Nos invitaron a una fiesta de amigo míos y allí asistimos...después, nos acercamos a otra de los amigos de ella. La noche fue transcurriendo entre bailes, cantes...tomar copas y disfrutar de aquel día tan señalado en el calendario. El acercamiento nos llevaba a querer algo más. Aunque cada uno estaba en su diversión, siempre había ojos que controlaban la situación. De allí podía salir muchas habladurías, a mi no me preocupaba pues me iría al pasar día de Reyes, peor situación sería para ella por quedarse allí en el pueblo soportando las cosas que se podían decir.... la imaginación volaría , aunque, no dirían nada de lo que no hubiese pasado.
   Como pasando inadvertidos, salimos a una terraza grande que daba a un patio. La verdad que hacía frío, pero más calor llevaba en mi cuerpo y quería transmitírselo. La terraza nos llevaba a un pasillo con habitaciones. Como un regalo del cielo, nos adentramos en la última. Allí solos estaríamos. Su timidez y el peligro de ser pillados in fraganti tenía en tensión su pensamiento. Le besaba los ojos, sus labios, sus mejillas...su cuello. Mis caricias la incitaban a que la tranquilidad fuese recorriendo su cuerpo. Le decía que nadie pensaría en nosotros o que se imaginarían que estaríamos follando, así que, nosotros debíamos disfrutar el momento.
   Los besos fueron ahuyentando al miedo. A la intensidad, se unía la dulzura. Los juegos bucales daban un calor reciproco al unirse nuestras lengua e ingerir en los deseos mutuos. Tanto mis caricias como las de ella iban con dirección a nuestros sexos. Una vez dejó al descubierto mi pene, la incité a que me lo chupase. Sus movimientos me producían un gusto increíble... la tuve que detener porque me corría antes de empezar. Su dedicación era máxima.
-¡ Calma, cariño, queda mucha noche! -
Mis besos le llegaban a su cuello...tal era el furor que tenía que le propiné un bocado. El mordisco la llevó a gritar con pasión...me miró y más frenesí había en sus ojos. Con su mirada firme, comenzó a quitar los botones de mi camisa y dejar mi pecho al aire. Me chupaba mis pezones, los pellizcaba y, al igual que hice yo con ella, me mordió en mi cuello. Fue ese instante que la llevé a una pared. Mis manos se abrían paso entre su vestido buscando su sexo. Llegado a su entrepierna, mis dedos fueron rozando aquel tanga que humedecido iba apareciendo. Sin das más tregua, se lo quité y me incliné ante ella. Mi lengua recorría su abertura sexual, era un gozo chupar aquel coño tan maravilloso. Su olor me seducía y era como una llamada a la posesión inmediata.
   Entre mis dedos, que entraban y salían, y mi lengua que alteraba a su clítoris, fue acumulando un calor intrigante y que le hacía entrar en un estado gustativo maravilloso. Ya nada pensaba sino en disfrutar del momento...fue tal su deseo que sin más preámbulos solicitó ser follada con vehemencia y poderío. Ante su reclamo, la subí de cintura y me acoplé a ella. Como si ya fuese maestra en la acción, cogió mi polla y la posicionó frente a su vagina. - ¡ Follame, follame hasta que nos corramos de placer ! -
   El amor fluía por nuestras venas. La pasión nos conducía por esas sensaciones que se notan cuando te corre el placer por dentro, el actor sexual nos incitaba a no separarnos y disfrutar juntos. Embriagados de gusto consumíamos la noche. De esa posición pasamos a otra. Me senté en la cama y toda desnuda ella, se puso de espaldas. Abrí mis piernas. Sus manos se acoplaron a mis muslos y comenzó a moverse suavemente. Ya no era la aterradora mujer que deseaba follar rápidamente por miedo a ser vista...el gusto que corría por su cuerpo la había sosegado y la inquietud había desaparecido. Deseaba aquella polla que tenía dentro y que tanto placer le estaba dando. Sus gemidos eran un cantar en su boca y así estuvo un rato sin detenerse. Suspiraba y suspiraba; suplicaba más rapidez....yo caí en la cama. Ella aprovechó mi debilidad para cambiar de postura y ponerse encima de mi. En ese instante, su habilidad fue suficiente para meterse mi sexo nuevamente en su vagina. No quería perder momento alguno....quería llegar hasta lo más profundo de la lujuria y ser atrapada por un amor verdadero. Sus manos me acariciaban mi pecho. Notaba como estiraba, de nuevo, mis pezones y, a la vez, como caía con todo su peso en mi polla hasta llegar a saciar la
profundidad de su coño abierto. La satisfacción me abordaba. De mi boca salía un quejio placentero. Sin decir nada, el ritmo se hizo más intenso. Se inclinó hacia mi para su dedicación resultase más eficiente. Tocaba sus pechos, sus pezones, la besaba...hasta que ya no pude contenerme más y con un grito le dije
que me iba a correr.
Rápidamente cambió de postura. Quería recibir mi leche en su boca y que yo notase la humedad de su entrepierna. Si ella chupaba con intensidad, yo lamía con la misma dedicación y metía dos dedos en su vagina...no pasó mucho cuando ya no pude más y me corrí en su boca.
- Sigue, sigue, sigue...ya me viene, ya me viene - sus súplicas me hicieron persistir en la masturbación hasta que el placer la hizo correrse también.
- ...qué gusto mi amor -
Ambos quedamos complacidos, exhaustos y abrazados. Los besos eran sensibles como nunca fueron. Las miradas sostenían el verdadero amor que había brotado. Eramos una fuente de pasión unidas sin miedo a nada ni a nadie.
   Cuando nos vestimos, nuestro regreso se hizo de la manera más natural. Lo que había pasado allí era asunto de nosotros. Tras tomar unas copas la besé delante de todo el mundo. Allí nadie estaba pendiente de nadie y más a esas horas de la madrugada que el alcohol y las drogas solo piden diversión...Llegando el amanecer, ella estaba cansada. Fue lo suficiente para decirle que yo también y que podíamos ir a tomar café y churros para luego ir a dormir. Dicho y hecho...me despedí de dos o tres amigos y ella igual y nos marchamos. Tras desayunar, la dejé en su casa. - Nos vemos mañana, verdad -. Su afirmación fue recibida con felicidad en mi corazón que estaba como hacía tiempo no había estado. Al llegar a casa caí rendido en la cama...¡ Nunca hubiese planeado pasar un año nuevo como lo había pasado !.
    El alcohol no dejó mucha resaca al despertarme. Un poco dolor pero cosa que se podía controlar. Era 1 de Enero y había quedado con ella para tomar algo...Estando juntos, unos cuantos amigos mutuos se presentaron y dijeron que ya había reservada mesa. Dos no significaría ningún problema y que todos nos íbamos a almorzar fuera. La comida fue excelente, la conversación fluida y, aunque nadie quería decir nada, las miradas deambulaban como diciendo que nosotros ya estábamos saliendo o era el principio de una relación más intima...
Aquellas suposiciones quedaron ahí porque luego nos fuimos a tomar unas copas. Ni a conciencia nos habíamos reunido ya que todos éramos pareja...así que todo era más ameno y las risas eran bien vistas por todos. De las risas surgió una voz...¿ Por qué no vamos a cenar a ese sitio que me han hablado muy bien ?. Allí junto al fuego estábamos las 4 parejas. Era una situación extraña pero confortable. Después de cenar y la última copa, era momento de despedida porque al día siguiente muchos trabajaban.
Yo me despedí de mi bella mujer. Las sonrisas hablaban por si mismas. Los besos eran de
cariño...Quedamos en vernos en la mañana. Sería mi último día en el pueblo. No quería separarme de ella pero vi como sus manos se marchaban de las mías...¡ estaba tan feliz que me fuese ido con ella al fin del mundo !.


domingo, 24 de noviembre de 2013

Pasión en la Universidad - 6 -

   Los días iban pasando. Cada encuentro lo vivíamos de una manera diferente con el consabido riesgo en el que estábamos inmersos. Ella, era una joven que había descubierto un mundo de amor no vivido antes y yo, un hombre de cierta edad que había vivido sus experiencias y ahora, estaba atrapado por unas circunstancias de locura. Un amor que me podía causar fatales consecuencias. Sólo pensaba cuando la noche me acogía entre sus brazos y la luna me hacía ver la realidad de los hechos. Cuando estaba con ella, mi mundo se obcecaba en su mirada, en sus ojos, en su boca, en su alegría...su juventud me hacía ser joven a mi mismo. El estado de dependencia iba obsesionándome y veía que en mi trabajo no rendía como era de suponer. Nadie se había cruzado en nuestro camino, por lo cual, vivíamos los días con pasión, amor, intensidad y sexo. Todo parecía tan perfecto que ninguno de los dos pensaba en más allá del próximo encuentro.
   El trascurso del tiempo nadie lo detiene y llegó ese tiempo de vacaciones. La separación era inminente pues yo quería estar con mi familia en las navidades...Ella, con lágrimas en los ojos, reclamaba mi instancia en la ciudad porque ante mi marcha, sola se sentiría. La despedida fue amarga y en su rostro las lágrimas eran ríos de pena. Con esa misma amargura la vi quedarse en la estación hasta que me acoplé en mi sillón. Fue ese momento que comenzó mi mente a cavilar. Quería sus besos, tener su cuerpo y hacer el amor durante todas las vacaciones, sin embargo, notaba que lo que estaba viviendo con esa joven se me escapaba de las manos. Era un deseo que me paralizaba. Estaba ansioso por terminar la clave para ir en su búsqueda, el solo mirarla, me tranquilizaba. También me preocupaba esa acción que me iba atrapando y que no había sabido nunca de ella: los celos. Una amalgama de cosas me corrieron por mi cabeza en el transcurso del camino.
   Ya en casa todo fue pasando, aunque, no completamente. El estar con algunos amigos hizo que momentáneamente todo persistiese, luego, también estaba esa amiga que fue pero nunca llegamos a nada. Ella se mantenía en su soltería y fue un placer volverla a saludar después de un cierto tiempo sin saber de ella. Siempre habíamos dicho de quedar para recordar viejos tiempos; nunca llegaba esa ocasión de encontrarnos solos ya que se acoplaban amigos de ambos y esa intimidad no florecía.
    Pasados algunos días si se dio ese acercamiento pues la invité a cenar. Ella conducía y le dije que mejor sería fuera. No por lo que fuesen a insinuar quien nos viese juntos, sino para que nadie se nos uniese y así se perdiera la intimidad de un rato charlando a solas...Todo fue magistral en la cena. Ambos hablamos hasta por los codos como se dice y quedamos enterados de la vida de cada cual. Ya de regreso a altas horas de la noche, yo la miraba mientras ella conducía. Recalé mis palabras en lo guapa que se mantenía...la intimidad de lo que pudo ser y no fue salió a flote. Sin premeditación, toqué su pierna. Aquellos muslos seguían firmes. Mi atrevimiento condujo a un acercamiento...Ella detuvo el coche. Me miró y nos besamos con una prolongación adecuada. La separación nos hizo respirar intensamente. Nos miramos y ya no pudimos detener nuestro deseo. Palpaba sus glúteos mientras la besaba pero quería ir más adentro; mis ganas era llegar a su sexo y meter mis dedos para que la excitación la fuese conduciendo a un placer adecuado y así hacer el amor allí en el coche. Ella, fue directa a mis partes. Fácilmente bajó la cremallera y comenzó a masturbarme provocando en mi cuerpo unas sensaciones estupendas. De esa manera estuvimos un rato hasta que la incité a que me la chupase. No dijo nada, su boca recibió mi pene erecto y comenzó a jugar...sus acciones me fascinaban. Mi mano mientras buscaba la desnudes de sus pechos.

   Por unos momentos se detuvo. Se desabrochó el sujetador y dejó sus tetas al amparo de mis manos. Ella se acopló de nuevo a mi pene y a su labor. Tocarle los pezones la llenó de unas sensaciones imperiosas. De su boca salían pequeños gemidos significativos de que le gustaba lo que estaba haciéndole.
De repente la detuve: -¡ espera, quiero follarte !. Con un gesto de aprobación nos embaucamos en la acción que nos llevaría a lo que tanto deseábamos. Corrí los asientos para atrás, tumbé los sillones y tanto ella como yo nos quedamos desnudos de cintura para abajo. Una vez tendido, se dedicó a seguir chupando mi pene. Al ponerlo duro nuevamente, se alzó y se subió encima de mi. Con calma se lo fue metiendo en su vagina apareciendo gestos en su cara que pasaban del dolor al gusto. Mis manos se las puse en su cintura e inicio el movimiento. Yo la acompañaba. No quería que fuese rápido....quería disfrutar de aquel momento aunque la posición no fuese lo más cómoda posible. El descontrol iba apareciendo al paso de los minutos y la intensidad florecía. Sin dejar que se saliese de su vagina, acometía movimientos más rápidos...ya iba notando como le subía el placer y quería recibir más éxtasis en todo su cuerpo.
   Como el gusto la iba llevando a extremos tentadores, se tendió para estar cuerpo a cuerpo conmigo. La abracé y más intensidad ponía yo también. Mientras ella bajaba su cintura, yo que subía mi polla hacia arriba. Al impacto de los cuerpos, los gemidos de ambos afloraban. El calor era desbordante y la pasión nos tenía presos uno contra el otro. Llegado a un punto de excitación suprema, la incité a que volviese a su sillón.
La animé a que siguiese masturbándome a la misma par que yo la masturbaría a ella. Así quedamos unos instantes hasta que ambos ya no pudimos soportar más aquella arrebatadora masturbación mutua. - ¡ Chupamela, chupa, cielo - Sin decir nada, su boca se acoplo a mi pene y tras no muchos lametones me corrí intensamente. Al ponerse en su sillón, aunque sin muchas fuerzas, metí mis dedos en su vagina. Con intensidad máxima la masturbé hasta que no pudo contenerse. Cerró las piernas y los quejios aparecieron con unos gestos en su cara de gozo esplendoroso. Después me tendí en mi asiento y allí quedamos ambos disfrutando aquel momento.
   Con las sonrisas en nuestras bocas, nos incorporamos. Nos vestimos a pesar de los inconvenientes del lugar y todo quedó como si allí no fuese pasado nada. Un beso nos unió nuevamente. Una sonrisa de agradecimiento fue ese momento que sin palabras eres capaz de decir más que si abres la boca.
    Tras un cierto tiempo sin fumar y al ofrecimiento de ella, me fumé un cigarro disfrutando de la tranquilidad y al amparo de las estrellas. Comenzaba a hacer frío y la noche no se detenía:- Es hora de irse - La música amenizó el regreso. Ya dentro del pueblo comenzamos a hablar de lo pasado y lo bien que habíamos cenado en aquel lugar. Sin dejar que dijese nada, le dije que en la mañana estaría ocupado, a pesar de eso, la llamaría para luego decirle que si deseaba un café o dar una vuelta.
Ella lo aceptó perfectamente. Con un hasta mañana nos despedimos, aunque en nuestros rostros, se deseaba un beso eterno. Esa sonrisa que salió de sus labios me lo transmitía....y de igual manera se lo hice notar yo.
La madrugada continuaba sus pasos acompañada de un frío intenso. Yo nada notaba, al contrario, estaba con felicidad en mi cuerpo...sabía que la noche no me daría malos sueños.