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sábado, 16 de noviembre de 2013

Pasión en la Universidad - 4 -

   Los encuentros se fueron haciendo más usuales por la coincidencia del transporte, incluso, a la hora del desayuno, tanto uno como el otro, hacíamos por vernos...en cada encuentro iba surgiendo esas sensaciones de aproximación que hierven la sangre. Cada mirada se hacía más jugosa y la serenidad pasaba , a veces, a un extremo no muy pacificador. La atracción se iba concretando de forma paciente, pero muy eficaz, lo que hacía que la amistad fuese surgiendo más allá del recinto de la universidad.
   Como persona más adulta, vi que tanta unión en la cafetería podía levantar sospechas o habladurías que no quería más siendo con una alumna. Ahora cambié la situación. Haciéndole ver las consecuencias, le dije que si quería podíamos tomarnos ese café por la tarde y así resolver alguna duda que tuviese...sería su profesor en la universidad y profesor particular para ampliar conocimientos en mi disciplina y en otras materias. Ella comprendió todo y aceptó mi propuesta.
   Otro frente tenía abierto con Leonor. Ella quería quedar más veces y repetir la noche vivida. No quería una relación formal, aunque , si quería esa persona que la consuela cuando tiene ganas de sexo y compañía. Yo podía acceder a tu petición...estaba soltero. Después de pensarlo alguna noche, vi que aquello sería más placer que compañía para salir y divertirse, así que decidí explicarle la situación desde mi punto de vista y añadí que me habían propuesto dar clases de ayuda a alumnos que lo habían solicitado... ingenioso en aquel momento que surgió. No lo había pensado pero fue una salida que lo aceptó de buenas maneras, de todos modos, le dije que iríamos a cenar, a pasear en cualquier momento, y pasar una tarde estupenda siempre que no tuviese esas clases. Ella lo aceptó comprendiendo que también necesitaba de horas extras para equilibrar los gastos económicos del año...conforme con lo dicho, no puso reparos a un próximo encuentro. Por mi parte encantado, ya se sabe que las personas no somos de piedra y en cualquier momento, necesitamos de una caricia, un beso, y esa compañía que te libere de las tensiones diarias llevando los sentidos a un placer nocturno. Así quedó sellado y así se haría...
    Mientras, mi pasión era aquella criatura que en cada reunión saboreaba su belleza y toda la juventud que llevaba en sí. Era una chica dulce, amable, educada, divertida...gustaba escucharla hablar. Sus momentos de inocencia afluían , a la vez, que esos instantes de madures. Estaba encantado y en mis ojos, mis mejillas y mi corazón se notaba. Los primeros momentos transcurrieron con esa normalidad que dicta la coherencia de un profesor de 45 años y una alumna de 25 años. Sorprendido quedé al decirme su edad, ya que pensé que era más joven por su cara de ángel divino.
   En un momento de la clase diaria en la universidad sonó el teléfono. Aquel instante me sorprendió...¿ Quién podía ser ?. Ante el abucheo de los alumnos, tuve que asumir la culpa y que un alumno leyese el correspondiente mensaje o washap...así lo habíamos convenido en la clase y así se estaba ejecutando con rigor estrictos. Esta era la manera de no interrumpir la clase...esta vez me tocó a mi, aunque, primero lo leí yo vaya que fuese algo que no pudiese leerse delante de los alumnos. Se decía solamente el mensaje aunque no el remitente. Aquello creaba unos momentos de risas que no entorpecían la clase y todo se controlaba de mejor manera. ¿ Quién desea decir lo que le mandan ?...de esa forma se apagarían los móviles por una hora...pero esta vez me tocó a mi. - ¡ HOY ES MI CUMPLE, ME GUSTARÍA VERTE LUEGO !-
Tras leerlo comenzaron los típicos comentarios y vi como algunas amigas de ella se sonreían a su lado. Ella llena de vergüenza se ocultaba...poca gente sabía su cumpleaños, aunque los que lo sabían le gastaron bromas.
   El encuentro fue con mucho entusiasmo. Tres días sin quedar daban mucho para contar y más siendo su cumpleaños. Un fuerte abrazo y dos besos en sus mejillas fue el previo. Fue una agradable sensación. Quería ir a un sitio donde no hubiesen ido y que fuese especial. Yo no sabía mucho pero si alguno más intimo...al estar allí un rato comentó que le había dicho a sus padres que lo pasaría con unas amigas y que se quedaría a dormir con su mejor amiga. A la vez que hablaba, iba cogiendo mi mano de forma afectiva y se acercaba hacia mi. No era una situación incómoda , aunque , de cara a la gente que estaba en aquel lugar, podía dar indicios de sospecha de algo que no pasaba realmente. Ella me hablaba de lo bien que lo pasaba conmigo y de lo que iba surgiendo entre ambos...todo fue subiendo de tono hasta que no se lo pensó dos veces y dijo que quería hacer el amor. Sería el mejor regalo que le hiciese porque sería con el primer hombre que se acostase...mi respuesta sólo fue en lo último expresado: - ¿ Eres virgen ?- Mi pregunta la intimido. Se sonrojó y dejó de tener su mano en la mía. Vi su rechazo y no quería que se sintiese dolorida. La giré hacia mi para hablarle. Fue en ese instante cuando, sin premeditación, me besó. No le rechacé el beso, sin embargo, no lo hice durar mucho tiempo. Mirándola estaba sin saber qué decirle. Ella con su cara de felicidad estaba radiante.
   Terminada la cena, no sabía qué decirle, aunque, deseaba estar a su lado. Le hice ver la dimensión de todo lo que me había explicado y todo lo que quería. En un fuerte abrazo y en un beso más prolongado me dio su respuesta. Ahora no me separé de ella como dentro del local. Fue un beso donde la lengua jugaba con su lengua, donde las caricias no cesaban en su cuerpo...tenía ganas de tocar aquellos pechos , si no muy voluminosos, eran de un tamaño estupendo. Me separé un momento de ella: - ¿ De verdad quieres pasar la noche conmigo ?- Ella habló sólo con su gesto de afirmación...Ya en casa, su impaciencia refrendaba su deseo. Desabotonó con rapidez mi camisa y llenó de besos mi pecho. La miré por un momento, mi conciencia dudaba el seguir...¡ era tan bonita !. Sin más contemplaciones quedamos desnudos en la cama con las caricias y besos secundando nuestra explosión pasional. Tocaba su cuerpo provocando en mi un deseo intrínseco que me llevaba al estremecimiento y a engrandecer la virilidad de mi pene. Con vehemencia me masturbaba, me besaba y me pegaba bocados en mis pezones que erguidos estaban. En su cara se reflejaba las ganas que poseía. Ante la situación presentada, mi calma la relajó un poco al decirle que teníamos toda la noche. Nada de prisas y que recordase aquel momento como algo bonito en su vida.
 
Mi boca la llenaba de besos. Un mordisqueo en los labios la llevaba a una ola de gusto que se combinaba con la dedicación que ponía en sus senos pellizcando sus pezones. Hacía círculos en sus pechos buscando la dureza de los pezones y que notase como esas caricias de mis yemas le regaban su cuerpo de un emocionante regocijo. Despacio la hice girar...su espalda era un mar donde llenarse de belleza. Desde su nuca hasta su trasero fui rociando su piel de un gusto sublime proporcionado por mi lengua. Su anatomía femenina me había cautivado desde el principio y ahora, estaba entregada a mis deseos. Quería satisfacer sus ganas de sexo pero haríamos el amor con esa docilidad que lo recordase siempre. No quería follar y que notase el dolor que provocaba perder la virginidad...quería que fuese el mejor regalo que le podían hacer en ese día de cumpleaños.
   Al llegar a sus glúteos, la incité a que abriese sus piernas. Su sexo rapado era una belleza maravillosa. Sin llegar a penetrarla, mis dedos fueron apretando la entrada de su vagina y abriendo sus labios. Ella notaba aquellas sensaciones....unos gemidos pequeños lo decían. Mi mano pasaba por su coño en unas caricias estremecedoras. Tocarle su intimidad me llenaba mi cuerpo de gusto, al igual, que mi pene florecía con intensidad para penetrarla. Muy suavemente, mi dedo corazón fue penetrando en su vagina. Aquello no era nuevo pues ella se masturbaba, aunque , el gusto le llenaba porque se contoneaba plácidamente. Pasados unos segundos, quería girarse y tenerme frente por frente. Así me lo dijo. Accedí, aunque , la seguía penetrando con mis dedos. Ahora ya era también con el indice. Estaba encendida en emocionantes sensaciones y eso se le notaba en la cara...el dolor le iba llegando al meter más profundo mis dedos. Ella, deseando mi cuerpo, me llamó con sus brazos.
    Ya encima de ella, me susurró que deseaba ser follada y notar como mi pene se metía en su vagina. Quería notar ese dolor que su amiga le había dicho que padeció cuando lo hizo por primera vez con su novio. La besé para seguidamente decirle que la haría feliz en aquella noche.Suavemente la fui penetrando. Mi pene ya no era un dedo, aquello era ya más grande y conforme iba introduciéndose, sus gestos fueron cambiando. Los movimientos se sucedían a la vez que ella gritaba y me abrazaba fuertemente. Cada vez que la penetraba, el dolor salía por su boca pero seguía insistiendo en que no cesase de follarla que se sentía muy a gusto. Se abrió más de piernas lo que hizo que ya se la introdujese toda. Fue un momento fantástico porque los movimientos se hicieron más intensos. Así lo requería ella. Al poco tiempo, la note húmeda pero no nos detuvimos a nada. Quería encima de mi y la complací...estaba a lo que ella quisiera. Una vez pasado el dolor, el gusto le corría por todo el cuerpo...de esa manera me lo dijo y más intenso fue la penetración. Le besaba su boca, sus mejillas, su barbilla. Acariciaba sus pechos, su cintura, su cuerpo....todo perfecta armonía para hacerla feliz. El ritmo fue más intenso...¡ sigue, sigue...que un gusto muy grande me viene !. La respiración se volvió más delirante. Tanto en su cuerpo como en el mio, las estimulaciones llegaban a todos los puntos sexuales...todo fue delirante y fenomenal. Los espasmos sensoriales fueron apareciendo tras la intensiva dedicación a la que le daba y mi polla ya estaba cargada del semen para ser expulsado como la lava de un volcán.

   La última postura nos llevaría al encuentro del orgasmo deseado. La penetré en pompa. Fuertemente la agarre de su cintura y los movimientos la hacían gemir sin contemplación. Ahora notaba el verdadero sexo que deseaba en un principio y lo poco que decía era : - sigue, sigue, no pares de follarme -
El fuego que tenía en mi cuerpo ya debía de salir. Estaba sudando tras un largo rato con plena dedicación al acto sexual. Ella tenía su cuerpo también sudoroso...todo estaba perfecto para hallar el orgasmo perfecto. Tras unos finales movimientos incesantes comenzó a gritar que se corría, que se corría...a mi me llegó la misma frecuencia y me corría también. Saqué mi polla y comencé a masturbarme. En una acción rápida, se giró e hizo que yo declinase en mi acción y fuese ella quién lo hiciera. A la misma vez, ella me masturbaba. Se la puso en la boca y allí recibió todo el semen. No dejaba de masturbarse....un gemido final fue la explosión de lujuria requerida. Al igual que me había corrido, ella había hecho lo mismo.
   Rendidos quedamos en la cama con nuestras miradas puesta al servicio del amor y la pasión. Sin hablar transmitíamos los mayores deseos. El frenesí estaba en nuestros cuerpos...¡ Gracias por estos momentos que me has hecho vivir !. Sus palabras me emocionaron y con un abrazo la recompensé.
   La calma fue llegando a nosotros. Ya eran de noche, pero no me preocupé porque ella dijo que pasaría la noche con su amiga festejando su cumpleaños.
   Se levantó con sobresalto dirigiéndose al baño. Al llegar yo, la vi como se lavaba su sexo. Los síntomas de la virginidad habían desaparecido...me miró con ternura y agradeció que fuese sido conmigo esa intimidad tan propia de mujeres. Con un beso se lo agradecí de nuevo y la llamé a bañarnos juntos...
  La noche fue muy especial y, de nuevo, hicimos el amor. Una noche maravillosa donde verdaderamente saboreamos el amor y el sexo. En la madrugada, quedamos abrazados hasta despertar de igual manera y ver llegar el día.
 

martes, 12 de noviembre de 2013

Pasión en la Universidad - 3 -

   Poco trayecto había desde la ciudad a la universidad pero fue ponerse en marcha y los ojos se me cerraron. De pronto, una dulce voz me llamaba y me movía el hombro. Ante la agitación, abrí los ojos alejando de mi mente aquel sueño en el cual me encontraba. Mirarla fue ese baño agradable que sosegaba el cansancio de mi cuerpo por la noche vivida.
- ¿ Se encuentra bien ?-
Sus palabras dieron calma al sobresalto inicial. Me sentí aliviado por la sonoridad de aquella voz que se preocupaba por mi estado. Volvía a mirarla y al contemplarla veía el más grato despertar de un día maravilloso.
   Ante su preocupación, contesté que si estaba bien, sólo que había dado una cabezada pues la noche no había sido muy apropiada debido a la comida. Me excusé con esa ocurrencia para salir de la curiosidad de la chica. Mis palabras calmaron a la joven, aunque , no se movió ya de mi lado hasta llegar a la estación de la universidad. Su acercamiento me había despertado. El olor que desprendía era algo formidable con su perfume expandiendo naturaleza viva.
- ¡ Gracias por despertarme a tiempo. Todos se habrán reído mucho al verme dormir !-
Tanto ella como su amiga se sonrojaron dando muestra de que había sido así. Ella contestó que no había que darle importancia. - ¡ Hay mucha gente que se queda dormida y los mismos alumnos lo despiertan en solidaridad !... La bonita sonrisa volvió a llenar su boca.
Sin pensarlo le mencioné tomar un café. No sabía si tenían clase...después reflexioné, - ¿Tenéis clase ?- . Ella dijo que no e hizo callar a su amiga con una mirada asesina...su amiga, visto con el énfasis que lo dijo, comprendió lo que deseaba, a lo cual respondió que ella tenía que ir al lavabo y a sacar unas copias..
-¡ ahora regreso !-
   Como sabiendo bien la lección, la joven no regresó. Ella tomó un zumo de piña mientras yo me tomé un café doble para alejar de mi el sueño. La dejé que preguntase primero: - ¿ Qué cenó para que le causase el malestar ?. Antes de nada, le dije que no se dirigiese a mi con el tratamiento de usted pues me hacia mayor y era una situación incómoda.
La conversación fue sucediendo con sonrisas y un ambiente grato. Su simpatía fluía y a mi me llenaba su juventud en general. Todo era perfecto hasta que vi llegar a Leonor...allí estaba como había dicho. En cuanto llegó ante nosotros, me excusé echando esas mentiras que no son molestas pero te hacen pasar del momento de angustia... a la joven la veía como se sonreía y se llevaba la mano a la boca para detener la tos que le entró. Sabiendo que estaba de más, se disculpó diciendo que tenía que ir al baño y hacer copias para la siguiente clase...la vi marcharse y me guardé las ganas de decirle:  Te quiero.
   La jornada transcurrió con la normalidad de todos los días. El sueño, llegada cierta hora, me podía y tuve que cambiar el ritmo de la clase para no quedarme dormido... La última hora no había clase por unas circunstancias que ni me enteré ni quería enterarme. Sólo quería volver a mi casa y dormir un buen rato. Ya de vuelta, esta vez tomé el tren...mi amiga Leonor tenía que quedarse a cumplimentar unas cosas y no regresaría hasta más tarde.
 
En el tren me encontré con ella. Iba sola en esta ocasión...para mi fue como despertar del letargo en el cual me hallaba. Comenzamos a charlar y el trayecto se me hizo demasiado corto...Sin pensar mi pregunta, me lancé a decirle que si deseaba tomar algo antes de ir a su casa. Ella aceptó. Su mirada era intensa y penetrante. Me provocaba ganas de besarla cada vez que tomaba la palabra...era una joven con unos pensamientos muy amplios y con rotundidad en cuanto a lo que decía y opinaba.
   Cuando estás bien, que ligero pasa el tiempo....
Ella reaccionó al ver el reloj. Ya debía de estar en casa...quise acompañarla pero sus palabras fueron que vivía cerca de allí y que no había peligro en ese lugar ya que todo era muy tranquilo. La vi marcharse....de nuevo mi deseo era decirle que me había embrujado. Me contuve nuevamente. Llegué a mi piso para caer rendido en la cama...me dije que no me levantaría hasta que mi cuerpo sintiese la fatiga de estar en la cama.
La chica se giró para despedirse. Ella sentía en su adentro algo que no había percibido en otros días, ahora si le volaban esas mariposas en el estómago que tienen un significado concreto.
   Al llegar a casa, la normalidad de siempre revoloteaba por la paredes. Almorzó y decidió echar una siesta. Aunque no durmiese, estaría tendida que es lo que le apetecía. Su pensamiento sólo iba en mi sentido. Negaba con la cabeza, aunque , el corazón la incitaba a buscarme nuevamente. Se encontraba en una relajación tan estupenda que se evadió de la realidad. Al mismo tiempo que nos uníamos en una isla paradisíaca, su mano comenzó a deslizarse por el cuerpo desnudo. Se pellizcaba los pezones y apretaba toda su teta al completo por una mano que no cesaba en propinar un gusto estremecedor en ella. Culminada la acción, las dos manos se dispusieron en acariciar el cuerpo desnudo de la joven. En las caricias, veía mi imagen sobre ella. Al masturbarse , noto gran placer como si mi pene fuese entrado en su cuerpo...tenía ganas de estar a mi lado y también, de besarme. Dentro le hervía la sangre lo que la llevaba a masturbarse con más ímpetu. Los sudores le llenaban su piel .Con delicadeza se infringía un placer fuera de lo común...en un movimiento se alzó para coger de su mesa de noche un consolador, ya hacía tiempo que lo tenía y le encantaba meterselo. La punta del aparato lo restregaba por su clítoris para después llevarlo hacía la abertura que ya tenía su vagina.
   Cuanto más se daba, más frenesí iba alcanzando. Los movimiento los intensificaba con el consiguiente suspiro jadeante que salia por su boca. No paraba de meterse aquel consolador...la humedad de su coño no tardo en aparecer y dar síntomas de la pasión que le estaba entrando. De su vagina pasó, de nuevo, al clítoris, y de ahí, a su trasero. El orificio anal esperaba ser penetrado con el furor del momento que iba transcurriendo. Con gemidos intenso se contenían. Ella aplicaba más intensidad hasta que quedó rendida, exhausta y con gran deseo en su rostro...tras padecer aquel delicioso acto lujurioso, calló rendida en la cama. Su sueño divagó por el sexo a mi lado haciendo el amor en todas las posturas que más satisfacción nos daba a ambos.
   Así se pasó la tarde. Al bañarse, otro tanto de lo mismo pues quería que estuviésemos fundidos cuerpo a cuerpo haciendo el amor. Ella se masturbaba. El agua la hacía correr por su cuerpo para notar las mejores sensaciones y llenarse de placer. La cena la pasó sin mucha participación en la unidad familia y tras hacer los deberes, se puso a buscarme por las redes sociales. Mi nombre aparecía en Facebook y twitter. Al verme, la alegría le encendió los ojos e inmediatamente pidió ser agregada. Si rápido me encontró, más rápido fue aceptada....Hola apareció en el chat. Ella quedó sin saber que hacer hasta que contesté a mi saludo. La conversación fue comiéndose las horas hasta que hubo que cortar porque era bien tarde.
   Con gran alegría, ella comenzó su intento de dormir. Fruto de la euforia, sus manos no pararon de tocar su cuerpo desnudo. La masturbación la hizo caer rendida...el sueño al final le pudo y quedó saboreando un día que para ella había sido maravilloso.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Pasión en la Universidad - 2 -

  El nuevo día acontecía brillante. Mi respiración estaba más serena y los nervios, aunque se resignaban a marcharse, estaban controlados. El ajetreo en el tren me llevó a otear los perfiles femeninos...no hallé lo que buscaban mis ojos. Mi expresión fue que las casualidades sólo surgen un día y luego, todo pasa inadvertido.
   El tren no se hizo esperar. La diversión en las caras de los jóvenes me hacían recordar mis momentos de estudiante...en ese pensamiento estaba cuando a lo lejos vi tres chicas que corrían desesperadas. El tren debía salir. Mi impulso fue apretar el botón de abrir la puerta y así que se detuviese. Con ahinco advertí a  aquellos jóvenes que venían corriendo. Una sonrisa en mi adentro me hizo cambiar mi opinión sobre las casualidades... Dos gestos de agradecimiento entraron por la puerta, pero una sonrisa bonita, un " buenos días " y la palabra " gracias " salió de la cara de aquella joven que me había quitado el sentido en la noche. Con una señal le señalé mi asiento. Sólo fue la sonrisa la que habló con negación al ofrecimiento y sus ojos dieron a ver que iba con sus amigas que estaban de pie al otro lado.
   El rumor corría por aquellas jóvenes y , seguro, que hablaban de mi acción para que no perdiesen el tren y por ofrecer el sitio a su amiga.
Las clases transcurrieron con el sentido propio de los inicios. Cada vez que tocaba dar clase a aquella cara bonita me costaba porque en mi corazón se producía algo que no llegaba a comprender...los días fueron pasando. Algunos días nos encontrábamos con el saludo pertinente y otros no, aunque, eran los menos. Siempre estaba ella esperando a las amigas y, otras veces , estaban juntas como esperando a que yo llegase para entrar conmigo o un poco detrás...¡ en sus conductas se veía claro su espera !.
   Mientras, la relación con los profesores iban sucediendo, en especial, con una profesora, de nombre Leonor, que vivía cerca de mi casa y mi calle, era su paso obligatorio. Cuando supo dónde vivía, se ofreció para llevarme en la vuelta. No suponía ninguna molestia, también llevaba a otra compañera. En la mañana, nuestro horarios diferían, por lo cual, no podía irme con ella , así que el tren era mi medio más rápido, cómodo y barato...además, tenía ya el aliciente de ver a aquella princesa juvenil.
   La primera reunión de profesores tuvo lugar a los dos meses de iniciado el curso escolar. La noche se nos presentó sin esperarlo. Algunos profesores, sobretodo los solteros, decidimos ir a cenar y tomar una copa. Al final quedamos los tres que siempre íbamos de regreso en el coche. El ambiente creado fue extraordinario y de lo que menos se hablaba era del trabajo. Aquella reunión había surgido de la nada y no era el tema del trabajo la mejor conversación para amenizar esas horas de descanso. Al estar dos mujeres y yo solos, ya surgieron temas más personales, familiares e íntimos. Ellas preguntaban buscando saber sobre mi estado, de mi personalidad....saber en un conjunto global de como era mi vida y como había llegado a aquella ciudad siendo de un lugar tan opuesto al lugar que nos encontrábamos.
   La charla se hizo amena. Ellas contaban de sus circunstanciales vidas y más morbosa se hizo la conversación cuando una dijo que estaba divorciada. Su pasado había sido fatal con su pareja y que ahora llevaba 6 meses divorciada. El cambio de universidad le había venido bien. No tenía hijos lo que le hacía estar más tranquila. Su familia en cualquier momento podría venir a visitarla o al contrario. La otra era todo lo opuesto pues había dedicado su vida a estudiar y sacar las oposiciones de profesor que es lo que le había gustado desde un principio, aunque también, influenciada por su padre.
   Entre preguntas y respuestas la medianoche acababa con un día para comenzar otro. La mujer divorciada que era la del coche fue la que mencionó que el trabajo no sabía de juergas nocturnas. Una vez en el coche explicó que primero me dejaría a mi y luego a la otra compañera...así era lo pactado. La conversación siguió. En un momento dado le dije a mi compañera que mi calle se la había pasado, ella, muy sorprendida y echando la culpa a la noche, se excusó diciendo: - cambio de planes ; primero dejaré a Sonia  y, después, te dejaré a ti, Dario.
   Poco conocía a Leonor, pero intuía que aquello lo había hecho deliberadamente...Tal como lo dijo lo hizo. Cuando nos despedimos de Sonia, me miró: - ¿ una última copa te apetece ?-
Su mano fue a mi pierna y la insinuación sólo llevaba un camino....¿ En tu casa o en la mía ?. De mi boca salieron las palabras que Leonor esperaba , aunque, no sabía si era lo correcto.
   A esas horas en la calle no había nadie. Entramos en silencio con dirección al ascensor. Ya dentro, las miradas se fusionaban hacia algo que ambos deseábamos. El acercamiento no se hizo esperar. Con gran intensidad aparecieron los besos y las primeras caricias en todo el cuerpo. Su boca me mordía los labios y seguidamente el cuello. Sentí que el bocado estaba marcado. El suave dolor así me lo decía. Sus manos no paraban hasta que la cremallera de mi pantalón se bajó. Noté como su mano tocaba mi pene. Ante las intensas sacudidas, la erección aumentaba...allí mismo se inclinó y lo metió en su boca. El sudor me corría por la frente con el pensamiento puesto en lo que estaba haciendo y con el temor de que cualquier vecino quisiera coger el ascensor. La situación sería muy comprometida ....
   La parada nos hizo ver que estábamos en mi piso. Los besos volvieron a intensificarse. Ella me reclamaba apasionadamente. Mientras metía la llave y abría la puerta, no paraba de tocar mi polla que fuera estaba. Ya dentro todo fue diferente. Antes era ella la que me buscaba...ahora, era yo la que desabrochaba su camisa y el pantalón que llevaba. Mi mano entró en su coño y noté humedecida su vagina. Mi boca buscaba sus pezones y en ese camino, mi lengua iba llenando su piel de saliva. Ya en sus pechos, con mi otra mano libre,  quité su sujetador. Sus tetas eran como todo en ella: una hermosura en todos los sentidos. La hora de dirigirse a la cama no llegaba. En el pasillo ya se encontraba con su cuerpo superior desnudo. En el suelo había tanto ropa de ella como mía.
    Si antes ella me había lamido mi polla, tras desnudarla completamente, era yo el que le chupaba su húmeda vagina. Su rajita de placer estaba rapada y más gusto me daba lamerle todo aquel coño que era para mi en esta noche. Le metía la lengua hasta todo lo que daba decir. Las lamentaciones surgieron con un descontrol tanto en su interior como en el mio. El disfrute la llevaba a pedir más. Ante su respuesta, metía un dedo para después meterle dos y moverlos rápidamente, a la vez, que le metía mi lengua en su clítoris.
   Así, de forma pausada, llegamos a mi habitación. No pensamos ni en la copa que nos íbamos a tomar ni nada...lo mejor era estar follando toda la noche y que el día aconteciese de la forma que fuera.
 
Ella se tendió en la cama y con sus manos me llamaba. Pronto estuve a su lado ya que mucha ropa no me quedaba encima. Desnudos nos fundimos en un abrazo intenso. Sólo notar nuestro cuerpo a cuerpo, la tentación llevó a engrandecerse mi pene. Ella lo notó en su piel...con suavidad fue bajando de mis labios hacia mi pecho. Su lengua jugaba con mis pezones . El gusto era extenuante. Me llegaba unas sensaciones agradables, aunque, más gusto noté cuando , de nuevo, su boca recibió a mi polla. Cada mamada me hacía cerrar los ojos. Echaba el pellejo hacia atrás y la saliva, que salía de su boca, se esparcía por mi capullo que comenzaba a enrojecer. A continuación, con la palma de la mano lo volvía a extender lo que me producía más satisfacción. Mis deseos era que ya se montase encima y follar...pero ella llevaba el control de todo y con calma me apaciguaba.
   El 69 fue ese momento maravilloso en el cual sentimos que uno estamos dentro del otro. Si ella me masturbaba rápido o lentamente, al igual, hacia yo en su coño. Pasados un tiempo....las desbordantes acciones iban tomando furor interno.
    Fue en ese instante cuando si se posó encima de mi. Su vagina se abría de forma cauta al ir entrando mi polla. Sin llegar a cubrir toda la profundidad, comenzó a moverse. Hacia delante, hacia atrás...haciendo círculos e , incluso, los compaginaba haciendo un ocho que cuando lo culminaba más intensamente subía para después bajar con más rapidez. Mis manos tocaban su muslos, la cintura y unos pechos que estaban con unos pezones duros y grandes. Cerraba los ojos para disfrutar de los movimientos que me daba. Cada vez iba con más rapidez. Los suspiros cambiaron a jadeos. Ella gritaba como poseía por el dios del placer. Cogí sus manos apretándolas fuertemente y que las sensaciones se transmitieran de su cuerpo a mi cuerpo y de manera adversa. Su voz entrecortaba me suplicaba que quería más, más, más....
   Me elevé abrazando su cuerpo. Mi boca chupaba sus pezones y los mordisqueaba...Cambiamos de posición para penetrarla por detrás. Su mano agarró mi polla para masturbarla y así que no decayese...tras su acción se la metió. En aquella posición, era yo el dominante. Le daba palmadas en su culo a lo que correspondía con un gemido intenso y con la petición de más...Dejé de sostenerla por la cintura....ella debería ser la que se moviese buscando la profundidad y el movimiento que desease. Sabía en el sexo, su dedicación fue plena por buscar a cada momento la culminación de los sentidos. Lo mismo iba suavemente que la penetración la intensificaba, lo mismo se movía de un lado a otro que solo era a dentro y fuera. El ritmo lo ponía ella...su respiración se volvía por momentos acalorada al igual que la mía.
   La noche iba pasando sin saber cuando caeríamos rendidos por el disfrute al que estábamos entregados. El ritual de la posición lo cumplimentamos...buscamos otra postura que nos llevase a un final que no se hacía esperar...ya iba notando como ese placer que hacia soltar el semen iba llegando. Ella tendida y yo encima buscábamos follar intensamente. Nuestros sexos estaban acalorados por la impetuosidad administrada. Los espasmos complacientes aparecieron.
   Ella con sus manos en mis brazos apretaba con furor. Cerraba los ojos fruto del regocijo y gritaba de forma delirante. El ritmo se hizo más perseverante y mis palabras alentaron a mi compañera....¡ me voy a correr !. Ella, con rapidez se posicionó en la postura del 69. Mientras me chupaba mi polla, yo hacía lo mismo con su sexo...la explosión máxima del placer no se hizo esperar mucho y ambos quedamos complacidos cuando mi semen se quedó en su boca y ella tenía su coño humedecido de un flujo interno.
   Al volver al abrazo y al beso gratificante, las miradas se cruzaban sin salir palabra alguna de las bocas. Los labios se unían en besos de cariño como regalo de lo vivido.
- ¡ Perdona, no te he dejado correrte dentro de mi porque .... ! Con el dedo de mi mano silencié sus palabras. Comprendía lo que hizo y no había que darle más vueltas. Yo sabía que no tenía preservativo puesto y que igual ella no tenía ninguna protección ...ni tomando nada y el riesgo podía ser elevado. Aquel asunto pasó como un relámpago y allí en la cama quedamos mirando la noche.
 
Después de un periodo de tiempo, ambos sucumbimos al sueño. Todo había sucedido tan rápido que nada tenía explicación. Pronto me desperté y miraba su cuerpo. Era una mujer con firmeza, con valor y gran personalidad. Mi evaluación me llevaba a verla posesiva y siempre sabiendo lo que hacía...Al sentir un escalofrío corporal, se giró y sus ojos se abrieron. Ninguna palabra dijo aunque los besos volvieron a comenzar. La noche seguía su caminar al igual que nuestro empeño en disfrutar de la pasión a la que nos habíamos entregado. Nuevamente estaban nuestros cuerpos en la lujuria, deseosos de hallar el máximo placer por parte del otro...así conseguimos llegar casi al alba hasta caer fulminados nuevamente tras correrme en su cuerpo esta vez. Seguidamente la misma acción, el sueño aunque esta vez, sólo yo fui el que quedó bajo un dormir intenso. Cuando desperté ella se fumaba un cigarro mirando tras la ventana como la ciudad iba comenzando su quehacer diario. Tras fumarse el cigarro volvió a la cama. Sus palabras fluyeron como en la cena...en ese preciso instante ya me contó más de su vida que no había contado antes y sus problemas con su ex. Así nos llegó la hora de bañarnos, vestirnos e ir a clase....Un nuevo día nos esperaba. Este sería agotador por la falta de sueño y por el desgaste concebido.
   Al montarse en el coche, un nuevo beso fue como dar las gracias. Ambos lo tomamos así. Debía darme prisa para coger el tren...ella tendría que ir a su casa, preparar alguna cosa que tuviese e irse también para la universidad pues la diferencia conmigo era de una hora.
- ¡ Hasta luego, en la cafetería nos vemos !. Un guiño fue el adios...y con el recuerdo de lo vivido vi como se marchaba el coche. No podía quedarme pensativo porque el tren no espera....

sábado, 2 de noviembre de 2013

Pasión en la Universidad - 1 -

   Con la designación de mi nuevo lugar de trabajo quería encontrar más tranquilidad, aunque, también deseaba sentirme más abierto al entorno repleto de gente. En ese mundo loco de ir y venir me hacia sentir más realizado. El estar tan prisionero en lo que supone un lugar pequeño me producía un ahogamiento profundo, y yo, quería sentirme en libertad y con independencia. Ahora, impartiría la enseñanza en una ciudad que poseía de todo, tanto en comunicación como es distracción en las horas libres. Además, quería pasar más desapercibido que, al fin al cabo, era mi deseo...
   Aquel primer día fue como el comienzo de un trabajo nuevo. El nerviosismo lo llevas por dentro...Al ir a sacar el billete de tren, pues la universidad quedaba a las afueras de la ciudad, tropecé con una muchacha joven. Con todo mi respeto le pedí disculpas y ya le pregunté sobre qué tren coger. Su perfil daba a entender que estudiante era. Muy amablemente me indicó. En sus ojos vi el mejor despertar en mucho tiempo. Era brillante su mirada, ojos azules, pelo largo...era una belleza hecha mujer, aunque su edad rondaría los 20 años. Las indicaciones fueron perfectas y, con el pensamiento en la chica, trascurrió mi entrada en la sala de profesores. Las presentaciones y la cordialidad fueron perfecta...al poco tiempo comenzó " mi calvario ", la hora de enfrentarse a mi primera clase. Ese nerviosismo que se había paliado con la visión de la joven, se acrecentaba y ella no estaba. Al entrar, todo fue rutina. Había 34 personas, aunque en la lista que me facilitaron debía haber 40. Para no entrar en materia, poco a poco, fue paseando por el aula y haciendo que los alumnos dijesen su nombre y el por qué de la elección de la asignatura de Historia.
Cada cual decía su opinión mientras yo iba viendo los perfiles de cada cual. Uno me llamó la atención. ¿ Era o no era la chica que me ayudó en la estación de tren ? Sin duda, al girarse comprobé que era ella. Su iluminación me deslumbró y aquellos ojos me producían un estremecimiento que no lo había conseguido cualquier mujer. Con la sutileza de una dama pronunció su nombre y su interés en la materia.  Su voz me cautivaba, era como una caricia en mi corazón. No sé si se notaría pero mi acaloramiento se fue elevando fruto de verla como una chica poseída por la delicadeza de la primavera...Con mis ojos puestos en ella transcurrió la clase. Cuando salía, mi impulso fue llamarla. ¿ Macarena, puedes venir ?...Al acercarse, mi corazón latía a un ritmo desorbitado. Le agradecí su colaboración en la estación...ella con un gesto amable lo agradeció y se marchó por la puerta con otras amigas. En el pasillo, tanto ella como sus amigas se giraban con esa sonrisa juvenil. A la chica le decían cosas y ella se sonrojaba...
   El día transcurrió ya dentro de la normalidad. El regreso fue muy esperado, aún tenía que colocar libros y algunos enseres en su piso alquilado. Al no tener mucho que preparar para el día siguiente, la tarde la pasé paseando y conociendo más cosas de aquella ciudad que me producía mucha admiración. La noche se hizo derogar...el tiempo había cambiado y aunque anochecía un poco antes, aquel día parecía como si no
quisiese llegar la noche. En la cama recordaba lo vivido en todo el día y allí estaba presente aquella joven que me había deslumbrado. Con tanto debatir con lo hallado, la tentación no la pude contener. Primero fueron unas simples caricias en mi pene cubierto. Seguidamente, y al calor que estaba entrando en mi cuerpo, la masturbación no se hizo esperar. Suavemente me tocaba. Veía la cara de la chica y eso hacía que más intensamente me tocase. El placer iba adentrándose en mi cuerpo desde pies a cabeza. La imaginación se echó a volar viéndola a mi lado en su desnudez completa. Notaba como ella era la que me masturbaba con una suavidad tan agraciada que me producía un gusto desorbitante.
   Su dedicación me tenía encendido mi interior. De su boca salía saliva para echarla en mi polla y así no se resecase mi glande. Al notar la lubricación, el gusto se hizo más intenso. Por mis testículos corría unas sensaciones maravillosas, por mis piernas subían unas corrientes nerviosas que me tenían ido el conocimiento, a mi corazón llegaban cantidad de espasmos desequilibrantes que hacían que estuviese entregado en cuerpo y alma a aquella joven que me masturbaba de forma espectacular.
   La masturbación la acompañaba con chupadas que ya  me desmoronaban. Cuando la sentía en su boca, el equilibrio mental se desparramaba totalmente y me sumergía en la plenitud de la pasión. De los movimientos rápidos pasó a un movimiento apacible....Su mirada se posaba en mis ojos. Las palabras no surgían pero los ojos hablaban por si solos. Las pautas las marcaba ella porque yo me encontraba en una situación que tenía tensos todos los músculos.
   De nuevo, de su boca salió saliva. Ahora la ponía en sus yemas de los dedos y tocaba mi glande. El clímax extenuante me mortificaba. La suavidad administrada era el descontrol en los nervios sensitivos de mi adentro. Nuevamente con destreza se aplicó en la masturbación. De mi boca salía suspiros intensos y enloquecedores. Mi concubina me daba sensaciones placenteras que me llevaban a gratificantes oleadas de placer. Tan intensa se hizo su dedicación en mi pene que ya no pude contenerme más. El semen salió como la lava de un volcán. En mi vientre calló gran cantidad...en ese instante la realidad me condujo a abrir los ojos.
Aquel momento lo había vivido tan real y había sido tan agradable que me contuve un rato en aquella posición. Era como esperar que apareciese en ese momento de relajación de mi cuerpo. Su presencia me llenaría de satisfacción al lamer mi leche caliente y que ella me dijese que le gustaba. Después se deslizaría por mi cuerpo hasta mi boca para fundirnos en un beso que nos llevase a un querer interminable...nada aconteció como lo soñado, sino que expandí mi semen por mi vientre y allí exhausto conseguí la llegada del sueño.
   Pronto sonó el despertador...la maldición salió rotunda, pero un nuevo día esperaba y ya había que acometer las clases con dedicación, contundencia y haciendo ver que la Historia era preciosa si se sabe entender.

miércoles, 30 de octubre de 2013

tu en mi y yo en ti.


Aborda mi cuerpo con tus besos
cuando tu cariño quiera entregarse a mi.
En la voracidad del amor,
que tu boca calme las ansias de mis besos.
Me entregaré a ti 
segregando de tu corazón
el impulso para hacer el amor
y hallar el camino del placer
al estar desnudos hasta el amanecer.
Al encuentro de los sentimientos con la luna
miraré tu cara para albergar en mi corazón la belleza de tu piel.
Las caricias aflorarán con suavidad para que sucumbas
ante la ternura que te entrego.
Como mujer sensual que te muestras, quiero hacer de tu pasión
la culminación que nos lleve a un apogeo sexual en toda la noche.
En cada movimiento que nos pida el cuerpo
lograremos alcanzar estímulos vehementes y cubiertos de gozo,
así, el camino del amor nos inducirá a fornicar con un apetito
que nos libere de las tensiones de la distancia.
Tu en mi, yo a tu placer...juntos bajo los efectos del sexo
y conjuntados en la prácticas de las posturas más sensuales.
Tus manos recorren mi cuerpo colmando de un apoteosis sexual  mi pensamiento en ti.
Desfallezco ante tu presencia enamorado de los besos que me entregas
y el amor tan profundo que encontramos cuando tu estás encima de mi.
Tus movimientos son de una excitación palpable y nada de sueños....
te siento en mi adentro
te excita mi penetración y la erección de mi miembro
te lleva a la confesión de que no quieres abandonar el gusto 
que recibes de mi cuerpo.
Avivado de tanto mirarte y con el desenfreno a flor de piel,
el entusiasmo nos lleva al salvaje mundo de sexo.
Es el encuentro de nuestras miradas.....nos fundimos en la pasión,
en el querer, en el cariño, en el sexo y en la lujuria.
¡ ven, atrapame en las redes de tu sexo !
¡ ven para quedar doblegado entre tus piernas !
¡ Enciende la llama que da fuego a tu cuerpo
y dame el calor que llevas dentro !
Doblegados caeremos tras asumir el valor de las miradas incesantes,
de esos labios que me besa y esa boca
que muerde mis pechos.
Tu en mi, yo en ti
la pasión nos une, nos lleva a desearnos.
Hagamos que el silencio se marche
y en la habitación, los susurros de amor
se expandan por las paredes.
Tu en mi y yo en ti
te quiero, mi amor.

jueves, 24 de octubre de 2013

Tu acción es pura tentación.

Sentado en el sillón veo amanecer. Los primeros rayos de luz iluminan tu cuerpo desnudo tendido en la cama. Un baño de satisfacción es contemplarte mientras me fumo un cigarro en la calma de la habitación. Huelo el perfume que ha dejado la noche de pasión de nuestros cuerpos entregados al amor. Tu torso desnudo me recuerda los momentos pasionales en la noche y mi deseo se agudiza con tentaciones que me cubren toda mi desnudez.
   Al estar fundidos en el acto sexual, hemos encontrado la liberación de los sentidos y nos hemos desahogado de ese tiempo sin tener caricias ni besos. El tiempo nos ha llevado a la ausencia, aunque cada unión la viviremos como si estuviésemos unidos día a día. Nuestro encuentro será intenso hasta el extremo más lujurioso. Sellaremos con los besos la pasión distante y cuando hagamos el amor, recibiremos los impulsos sexuales más consoladores. La combinación de sexo y amor nos colmará hasta caer rendidos en la noche.
   Entretanto que te miro y en mi cabeza secunda los deseos, te estremeces con un movimiento sutil que descubre al completo tu cuerpo de diosa de amor. El contoneo sobre las sábanas dejan a mis ojos en una desbordante sensación. La provocación iniciada me incita a ir a tu lado al amparo de tu cuerpo ansioso de placer; cuerpo que quiere saborear un nuevo apareamiento y llegar a la extenuación más sublime.
   Ante las insinuaciones, mi control ha prevalecido. Tus manos han recorrido el vacío dejado por mi cuerpo en la fría cama y me llamaban , a la vez, que te ibas acariciando tus pechos que se mostraban con gran esplendor. Bañados los senos en caricias suaves, los pezones han florecido como flores en la mañana....desde mi lugar en la habitación los he visto como se ponían duros. Cubierto de una situación placentera, mi miembro ha iniciado su elevación y por mi interior, una agradable emoción ha recorrido cada palmo de mi piel.
   Al ver que mi regreso se demoraba, tus manos han comenzado en el diestro saber de las caricias estimulantes. Una, de forma vertiginosa, se deslizaba hacia tu vagina; tanto los dedos como la vagina y el clítoris han jugado apasionadamente para alcanzar ese gusto delirante que ha provocado los primerizos gemidos placenteros. La otra, se ha mantenido en tus pechos con camino hacia tu boca para chupar los dedos de tu mano de forma excitante... Una vez más las ganas me impulsaban a ir a la cama y entrar en contacto con tu cuerpo para que las frías sábanas se tornasen en un calor agradable.
 
Sin más titubeos, has comenzado a masturbarte con gran pasión. Ahora, mi mente hablaba a mi corazón diciendo que la calma había merecido la pena. Una de las cosas que me atraían de ti era verte entregada a la masturbación. Mientras alcanzabas el deleite supremo, tus ojos, al abrirse, aparecían más bonitos y en tu cara se reflejaba una ternura que me descontrolaba mi vivir. Verte entregada al consuelo propio, te llenaba de una belleza que me apasionaba....
   Entregaba en tu dedicación, alcanzabas momentos de un regocijo superior que te hacía elevar tu cuerpo de la cama. Te retorcías de gusto con los dedos de una mano penetrando tu vagina y los de otra mano introduciéndose en tu ano. La excitación te cubría toda tu piel de tal manera que te hacía ser la hija de Apolo. Cada envestida que te dabas alcanzaba un estremecimiento alentador. Tus dedos humedecidos los chupabas de forma tan sensual que yo quisiera estar con esos dedos en mi boca....vuelta otra vez a las envestidas ya no te detuviste a más titubeos. Tu dedicación estaba puesta en llenar tu cuerpo de éxtasis y correrte de gusto con el flujo que saliese por tu vagina.
    La masturbación intensa hizo que los gemidos se intensificasen hasta que un grito impetuoso recorrió las paredes de la habitación. La respiración era profunda y susurrabas palabras de satisfacción. Ahora si era el momento de levantarme e ir hacia ti. Me eché en la cama, te entregué mi abrazo y te dije lo mucho que me excitaba verte masturbarte. El intenso beso nos unió. Abrazados quedamos viendo como el sol daba brillantez a un cielo azul como los ojos de mi chica. El día nos esperaba...era hora de disfrutar de otro placer.

viernes, 18 de octubre de 2013

Encuentros de placer.

Con ese suculento amor que depositas en mi,
incrementas múltiples alicientes para caer rendido a tu cuerpo.
La exquisitez de tu piel dispara mis deseos
y sólo se calma mi ansiedad 
al tenerte agazapada entre mis manos
que te abrazan con un frenesí impulsivo.
Con suculentas caricias abordo tus senos
alejando ese nerviosismo inicial... ya en ellos
el tacto en los pezones hace que la excitación te suba
entrando tu interior en un acaloramiento intrépido.
Fluye una corriente alentadora que va de pies a cabeza
cargada de placer y que provoca un conjunto de estímulos
tanto perseverantes como desbordantes que consiguen
llevarte a una palpable humedad en tu vagina.

Fulminantes besos me llevan a estar atrapado en tu boca.
Me acuno en tus labios con el fin de obtener el mejor sabor de tu entrega.
Tu mirada me fulmina con esos suculentos ojos 
que me llevan a un mar de amor del cual no quiero salir.
Me acoplo a ti con precisos besos
y caigo rendido a tus imperiosos deseos.
Mientras nuestros labios se funden al encuentro del delirio bucal,
el fuego embrujado me cubre mi cuerpo y más logra
cuando te pones encima de mi con la disposición de hacer el amor.
Tu desnudes, ese olor perturbador y esos ojos combativos
me seducen sin contemplación para caer rendido a ti.
Deslizas tu boca por mi pecho desnudo con el objetivo
de producir esos espasmos sensuales y sensoriales que haga
que mi miembro no pueda contenerse.
Colmado de pasión reluce entre tu mano.
La masturbación no se demora mientras tus ojos me brindan
una excitación contundente.
Sin poder contener el aliento, los gemidos derrotan al silencio
y me desvanezco ante tus toques manuales en mi pene.
Un abrazo nos une logrando un disfrute subliminal
y más estimulaciones logro cuando tu lengua recorre mi cuello
y el lóbulo de mi oreja.
Me besas y de tu boca sale esas palabras que aguardo con tesón:
- ¡ Hagamos el amor hasta que caigamos rendidos por el placer ! -
Los movimientos se suceden acompañados de ansiosas maniobras corporales
complaciendo los cuerpos al encuentro de las sensaciones sexuales.
Saboreo tus labios en un profundo beso...
tu mano consigue que mi miembro
halle el camino de tu vagina.
Nos fusionamos con el consecuente brotar de gemidos.
Nos regocijamos en la copula intensa con exhalaciones de palabras
que evidencian el puro amor que posee nuestros corazones.
La culminación nos deja en una extenuación alarmante
con la piel empapada en el amor entregado.
Te beso....me besas.
Nuestros labios se recrean como finalidad de lo expresado
en el placer hallado.
Es el premio tras un fornicar extenuante 
donde las sensaciones amorosas han corrido
como gotas de agua que van al mar.
El abrazo nos une con miradas que se desean
y el nuevo beso nos colma de felicidad.
Unidos quedamos al amparo de la noche
con las ganas al servicio del momento
para volver a encontrarse mutuamente
en el placer.

viernes, 11 de octubre de 2013

Masturbación hasta desfallecer.

Con una fuerza efervescente entras en mi cuerpo.
Tus besos, por lugares insólitos, hacen que se contraiga mis músculos
y que mi piel sea azotada por un vertiginoso placer.
Esas caricias conmovedoras se deslizan hacia mi entrepierna,
una llama persistente fluye en mi adentro...
tus dedos juegan con mi sexo y entro en un éxtasis sugerente.
Con la palma de la mano tocas mi enrojecido prepucio...
suspiro, susurro y mi cuerpo comienza a arder.
El contacto de tu lengua ya me lleva a padecer 
el estremecimiento más suculento
y más conmoción hallo
cuando tu mano comienza a masturbarme.
La excitación se hace irresistible al aumentar el ritmo 
con la consiguiente marea sexual que me aborda.
Una energía incesante me corre por mi piel
con la habilidad de tu boca.
La dureza del falo te hace persistir con más intensidad.
Sobrecogido por un chorro de placer
me muevo para apaciguar la masturbación entregada
y no correrme deliberadamente.
Por las piernas, un río delirante va contracorriente
llenando mi cara de gesticulaciones.
El gusto es arrebatador.
La erección va sucumbiendo a la plena dedicación
y las contracciones conmemoran la tarea sexual
de la belleza que está a mi lado.
Ahora su saliva en mi miembro lubrica y hace
que se alivie un resecado pene.
Ante la impetuosidad nuevamente entregada,
la respiración vuelve a profundizarse y convertirse en gemidos.
Su lengua rocía mis testículos de saliva.
Sus besos me mortifican más
y las consecuencias de la excitación aparecen
cuando las primeras gotas de semen emergen.
Contenerse es una acción imposible
y descargo todo lo contenido en la boca
que espera el líquido seminal.
La capacidad del disfrute se ve reflejada en su cara
y satisfecha me besa.
Rendido en la cama sufro aún los espasmos 
surgidos de la masturbación contundente.
La beso...
sus labios me reciben mientras cierra sus ojos.
El amor comienza a surgir para copular
cuando la luna se entregue a la noche
y las estrellas brillen
hasta que llegue el amanecer.


lunes, 7 de octubre de 2013

Mal destino - y III -

   Los destellos de la noche no se hizo esperar. Apareció mientras mis pasos iban dispuestos hacia un hogar donde nada encontraba, pues el calor de la mujer a la que amaba ya se había deteriorado. Pasaron algunos días desde el encuentro con mi compañera de trabajo y había trascurrido como un mes desde que vi a mi esposa gozando con su amante en mi cama. La convivencia iba por unos cauces que nombre no tenía. Ella seguía durmiendo en la cama matrimonial pero yo no podía dormir con ella. A cada momento la veía haciendo el amor con aquel joven y así decidí irme a otra habitación hasta ver en lo que quedaba nuestra relación.
   Con paso firme andaba por la calle solitaria. Todo el cielo gris lo llevaba en mi espalda aunque llegando a mi casa, la negativa me hacía deteriorar mis pasos y casi prefería irme a tomar una copa....El razonamiento correcto me hacía ver que lo mejor era afrontar la realidad. Una ducha, una cena rápida y a la cama o un rato con el ordenador hasta que el sueño me llevase a dormir. Mi mayor propósito era no hablar mucho con ella , aunque, ahora yo había hecho igual como si le fuese devuelto la moneda. Nuestro estado había llegado a tal extremo que nada era razonable en nuestra relación.
   Al entrar a casa, el pensamiento me llevaba a aquel día que la vi retozando como una concubina. El saludo no se lo negué mientras se dirigía a la cocina. Mis ojos se quedaron con un enardecimiento desmesurado. No sabía si habría estado con alguien o es que había salido fuera, pero estaba con una belleza como hacia tiempo no la había visto. Estaba arreglada con una hermosura desequilibrante. De pronto, me abordaron las ganas de besarla, de acariciar sus pechos e incluso de alzar su falda y hacer el amor con ella. Sin pretenderlo quizás, me había seducido y mi corazón estaba conmocionado por el resurgir al que estaba sometido.
-¡ Hoy te veo muy guapa !- ¿ Has salido ?
    Tal vez la pregunta sobraba...igual había metido la pata. Sin furor se giró y dulcemente dijo que había salido a pasear con su amiga. Más tarde se encontraron con su madre y estuvieron almorzando juntas ya que llevaban mucho tiempo sin coincidir las tres. Sus palabras no fueron ofensivas y si de una ternura como pasaba en otro tiempo. Aquellas palabras fueron el comienzo de mis dudas y pensaba en que todo era una falsa...en ese instante sonó el teléfono.
-¡ Deja, yo lo cojo !-
La suegra comenzó con su discurso gratificante hacia mi y me hizo tranquilizar cuando dijo que mañana a ver si podía acompañarla de nuevo como en esta ocasión porque debía ir al médico y así lo pasarían también como en este día....
-¡ Es tu madre. Quiere hablarte !-
Con gesto sonriente le entregué el teléfono marchándome hacia la cocina. Mi estado corporal rebosaba satisfacción por saber que no había estado con ningún hombre. A su regreso, la mesa estaba puesta y todo dispuesto para sentarnos a cenar. Una sonrisa se produjo en su boca. Estaba sorprendida aunque no sabía que había sucedido ni que había hablado con su madre...tampoco pregunto y cenamos cordialmente como no lo habíamos hecho en días. Le ayudé a fregar los platos pero siempre mostrando mi sonrisa e incluso dedicándole palabras dedicadas a su belleza.
   En un momento me detuve a contemplarla en toda su hermosura y no aguanté más mi deseo por besarla. Al principio se mostraba sorprendida. Se dejó llevar e intercambiamos besos como cuando eramos un sólo corazón pleno de amor. Mi resistencia se fue debilitando hasta tal punto que metí mi mano entre sus piernas. Ella lo aceptó con deseo. Sus palabras sonaron en mi oído muy fraternizadoras. La calentura sexual iba aumentando cuando, ahora, ella metía su mano en mi bragueta y me sacaba mi pene con la consiguiente acción marturbatoria. Cada movimiento que propinaba en mi miembro hacia que engrandeciese. Mientras, yo no paraba de tocarle su clítoris y la vagina. A cada segundo estaba más humedecida y más ganas me daba de seguir en la acción que me encontraba. Por un instante nos detuvimos, nos miramos y comprendimos que sería la noche donde íbamos a disfrutar del amor, del sexo o de lo que fuese pero no nos íbamos a separar ya iniciado aquel suculento juego de amor.
   La puse sobre la mesa, eché su falda hacia atrás y mientras la miraba, le bajé el tanga muy suculentamente. Los ojos hablaban de sexo, de pasión, de frenesí y del calor interior a la que estaban sometidos los cuerpos. Mi boca fue a parar a sus ingles. Las caricias con mi lengua en sus muslos la hacían cerrar los ojos y disfrutar del estremecimiento. Las ansias le podía, al igual que a mi y con sus manos en mi cabeza apretaba como si no quisiese que me separase de su entrepierna. Poco a poco fui subiendo el deslizamiento de mi lengua hacia su coño que aparecía con una hermosura persuasora. Con mis dedos abrí sus labios vaginales. Metí mi lengua dentro buscando el clítoris que me llamaba para ser avivado en el placer más profundo. La excitación nos llenaba a ambos ya que mientras mi boca permanecía en su vagina, me iba masturbando para ir alcanzando los mismos estímulos que yo le administraba a ella.
-¡ Quiero que me folles aquí mismo !-
   Aquella voz se clavó en mi alma. La insinuación había que corresponderla inmediatamente...ahora, mi boca cargada de besos iba sumiendo por su vientre, al mismo tiempo, que mis manos se posaban en sus pechos. Cuando mis labios llegaron a los senos, toda su belleza me esperaba con plena desnudez. Los pezones al recibir el contacto de mi lengua enardecieron elevándose. A la misma vez, que mi lengua jugueteaba con un pezón, mi mano tocaba el otro pecho descubierto. Tras unos momentos lamiendo su cuerpo, mi boca fue hacia su boca. Ahora las lenguas se fundían en un beso interminable. El gusto nos corría por la piel que comenzaba a llenarse de un rocío sudoroso fruto de la intensidad del amor nocturno. Me detuve un segundo para contemplarla y descubrir la belleza que atesoraba. De nuevo mi dedicación iba en dos caminos, uno hacia su boca y otro hacia su húmeda vagina. Un suspiro intenso la llevó a sentir dentro mi pene. Engrandecido se abría paso hasta lo más hondo de su coño. De los suspiros fue pasando a los minuciosos gemidos que, a cada vaivén que le propinaba, se iban intensificando. La convulsión le abrasaba aunque pedía más y más. Era una fuente de lujuria cuya voracidad no tenía límites. Quería ser follada salvajemente pero también con la ternura más sublime.
   Abierta de piernas, mi pene se introducía con ritmo frenético. Para hacerle llegar a ese orgasmo delicioso, comencé con mi pulgar a excitarle su clítoris. Eso lo acogió con mucho agradecimiento pues un grito lo confirmó. Su cuerpo doblegado a la pasión que le iba recorriendo por cada rincón de su interior, se sentía con una agitación maravillosa. Estaba tentada por  la penetración y por las caricias...efectos agonizantes que la tenían en la cúspide del clímax sexual.
- ¡ Mi amor, quiero follarte por detrás !-
   Su cuerpo se giró y aquel trasero se contoneaban esperando ser embestido con furia y pasión. Su movimiento inicial me hacía estremecerme completamente. Me entregaba a lo que me daba y no quería separarme de aquel cuerpo que tanto había deseado y al que tanto adoraba. De su movimiento pasamos a que yo me moviese con más plenitud hasta que mi pene estuviese dentro completamente. Su dominación me hacía entregarme en un arrebato desbocado. Me echaba encima de ella, me agarraba de sus hombros para así metersela hasta el final y que sus gemidos se hicieran más intensos. El gusto me iba llegando y así se lo hice saber.
- ¡ No te detengas. Quiero que te corras dentro de mi !-
   La inducción me hizo cogerla de la cintura y con fiereza penetrarla. Si sus lamentos eran placenteros, mi jadeos se aceleraban...la culminación estaba cercana. Mi pene lo notaba encendido en placer y a punto de expulsar todo el semen contenido de varios días sin hacer nada. La consumación aconteció con un sabor delicioso.
-¡ Me corrooooo !-
   Unos instantes recibió mi semen en su coñito pero se giró y puso su boca en mi pene. Cada mamada era una expulsión más de líquido seminal. Estaba debilitado en aquel momento, aunque, no desfallecería completamente. La subía a la mesa, abrí sus piernas y comencé a lamer nuevamente su coño lleno de humedad y con una disposición integra para estar toda la noche follando sin parar. Entre mi lengua y mis dedos la embaucaron en una desintegración vibrante que le recorría cada palmo de su piel. Con intensidad la penetraba. Su agitación le hacía temblar hasta que ya no pudo contenerse más....Cerró sus piernas y en el quejido se quedo con los ojos cerrados. No mencionaba palabra alguna. Soplaba como deseando que el placer llenase todo lo que la rodeaba. Abatida abrió los ojos; sonriente se mostró y sus palabras avivaron el silencio: - ¡ Eres el hombre que más feliz me ha hecho !-
   Guiado por su mano llegamos a la cama. A cada paso de las horas la entrega era total...unas veces hacíamos el amor con ternura, otras la lujuria nos llevaba a la feroz seducción, otras nos mirábamos y entregados a un abrazo nos guiábamos por los sentidos y el apetito sexual...La noche transcurrió como el brillo en los ojos de unos enamorados. Exhaustos quedamos en un profundo sueño. Ninguno de los dos habíamos previsto que la noche transcurriese de esa manera. Todo había surgido de la nada y el placer nos había vuelto a unir.
   Cuando los ojos de ella recibió unos fuertes rayos de luz, lo primero que quiso  fue encontrarse en un beso con mis labios... sólo encontró el vacío en la cama. Con desesperación buscó por la casa. Al volver a la cama si halló una carta con mis palabras de despedida. Hacer el amor con ella había sido lo más bonito de la despedida. La convivencia no iba a mejorar por haber estado follando. Ya nada teníamos que decirnos. En la carta iba también mi sinceridad, le mostraba que la había traicionado después de lo visto con aquel joven. No se lo decía para hacerla sufrir sino para que notase que ya no seríamos los mismos. Además, no podía quitarme la visión de aquel joven acariciando su cuerpo y dándole un placer inmenso. Mi traición había sido con aquella amiga del trabajo que le había presentado en alguna fiesta.
   No deseaba que me buscase pues me iba a tomar unas vacaciones para desconectar de todo. Solitario vagaría un tiempo para encajar cada pieza de mi vida en su lugar. A mi regreso pasaría por mi equipaje y a solucionar los papeles del divorcio.  Mis letras no significaban un hasta nunca sino un hasta pronto y quedar como dos personas que se quieren pero que no pueden convivir....al final mi despedida era : " te quiero, mi pequeño colibrí...siempre estarás en mi ".

sábado, 28 de septiembre de 2013

Mal destino - II -

   Paseando por la calle, aún no me podía creer lo que días pasados habían visto mis ojos. Mis horas en la oficina se hacían eternas, no deseaba volver a casa. Nada me consolaba. Mis compañeros de trabajo veían que estaba diferente, que mi rostro era todo un poema de desencuentros y que ese ánimo que dispensaba a todas horas del día, ahora, se había convertido en un conformismo desmesurado que me hacía estar evadido de la realidad. Seguía pensando en su desnudes, en aquel joven penetrándola y dándole un placer exquisito...los recordaba derretidos en el amor y me comían los celos y los pesares.
Mi negación me llevaba a ninguna parte pues en ningún lado estaba bien.
   De pronto, una voz femenina me llamó, me era familiar. Al girarme, vi la brillantez de ojos más bonita que había visto. Seguía mostrándose con un cuerpo tan espectacular que podría uno perderse en su piel. Estaba más elegante que cuando trabajaba en la oficina...¡ cualquiera diría que le había tocado una lotería y que le había ido muy bien en esos meses que llevaba sin verla !
   Con vehemencia, y con esa forma tan sutil y agradable que tenía de tratarme, me saludo. Su abrazo me pareció eterno. Era lo mejor que me estaba pasando en varios días y no había ocurrido nada aún; solamente saludarnos y estar sorprendido por verla de nuevo ya me alegró la mañana. En la sonrisa vi los recuerdos. Nunca sucedió altercados entre nosotros, aunque, siempre desee estar en la intimidad con ella. Lo había intentado en alguna ocasión, pero por unos motivos u otros, nunca llegó a culminarse la cita.
    Esta chica se había marchado de la oficina al amparo de un nuevo trabajo con mejor posición, y no había más que verla, parecía una gran señora.... y más, con el vestido ajustado que llevaba puesto. Sería la impresión de encontrarme o el fresco que iba corriendo, que sus pezones se alzaron y me avergonzaba mirarlos. Su sensualidad me descentraba antes y ahora me producía latidos desgarradores en mi corazón.
- ¡ He estado en la oficina saludando a mis amigos pero no te vi. He preguntado por ti y me han dicho que acababas de salir ! ¿ Qué te ocurre, han insinuado que te has vuelto más silencioso y en tu cara no se refleja la alegría de siempre ? -
- ¿ Quieres tomar un café y así recordamos los viejos tiempos ?- me alegro mucho de saludarte y haberte encontrado.

   No sabía si el café era bueno, lo que si eran bonitos eran sus ojos. No pude contenerme en cogerle la mano al mismo tiempo que le hablaba de que no me iba bien en mi matrimonio. Fue la conversación idónea para entablar un dialogo duradero. No quería soltar su mano, ella tampoco le molestaba mi acción. Mis ojos reflejaban el jubilo...no quería saber del tiempo. Tanto en las preguntas como respuestas salía el amor, la pasión, los celos, la convivencia, y por supuesto, el sexo. Al mencionar esa palabra me entro una marea de sensaciones que me vi atrapado en los besos de aquella mujer. Mi respiración comenzó a ser irregular fruto del éxtasis que se estaba apoderando de mi cuerpo.
- ¿ Qué te ocurre, te incomodo con mis preguntas ?-
- ¡ Nooo, es que hace tanto tiempo que no te veo que pareces ahora más bonita que cuando compartías con nosotros los días !
 
Ella se ruborizó, no esperaba tal respuesta. La conversación tomó un rumbo más personal e intimo. Hablábamos de ella y de mi. Tenía que decírselo porque si no iba a explotar por dentro: - ¡ Sabes que llegué a quererte mucho de un modo distinto a la amistad !.
Si antes se había ruborizado, ahora, no sabía como reaccionar; un estremecimiento plácido le acarició su cuerpo. Un gesto con su dedo me hizo acercarse más a ella. El beso no se hizo esperar. Llegados a ese momento sus labios se fundían en los mismos, su mano tocaba mi pecho y , como deseosa de culminar la caricia, me tocaba mi pene que ya se había puesto engrandecido. La situación se tornaba embarazosa ya que no era lugar de los hábitos en los que estábamos inmersos.
- ¿ Quieres dar un paseo ?-
No hizo falta decir nada. Nuevamente me besó y salimos de aquel lugar.
- Tengo tiempo libre para mi...¿ Quieres ir a algún lado en especial ?-
Las dudas me poseyeron de la misma forma que lo hicieron cuando estuve con ella en aquella comida de empresa. Estaba tensón ante su pregunta. Ella lo notó y quiso calmarme: - Espero no incomodarte con mi sinceridad. Siempre me quedaba diciendo como serías actuando de amante -
   - La verdad que dispongo de todo el tiempo posible. Si quiero ir contigo a donde a ti te apetezca y pasar a tu lado esas horas que te queda por estar aquí -.

   La habitación era fría, poco alentadora para una mañana de amor. Las palabras dejaron de ser intensas. La seducción a la que estaba siendo sometido me desbordaba y me hacía pensar en mi mujer y que de ese modo le pagaría con su propia moneda... pero no podía echarme atrás pensando. Mi mujer me había puesto unos cuernos grandísimos, ella había gozado y sepa Dios, cuántas veces lo habría hecho y con cuántos hombres. Yo llevaba un tiempo que ni masturbarme me apetecía. Allí a mi lado, tenía a una diosa de la belleza que me reclamaba el sexo que antes no pudimos disfrutar.
   Al ir desnudándose, su piel parecía más bonita. Su cuerpo era un campo de flores en el que bañarse con un aroma de pureza inigualable. Cuando se quitó el sujetador, ya  el descontrol me pudo y me abalancé hacia ella besándola apasionadamente. Cada beso me desahogaba del tiempo pasado y de lo presenciado en casa. Sólo quería disfrutar de su cuerpo, de su amor, del encuentro...perseguir a cada instante las emociones sexuales más pasionales posibles.
   Encima de mi, sus movimientos eran un reclamo al gusto. Nos adentrábamos en lo prohibido de los juegos sexuales y nos gustaba estar uno cerca del otro. Ambos eramos sometidos a ansiosos deseos. Nuestra consigna era conseguir la extenuación más suculenta que pueden dar dos cuerpos que se involucran en el sexo más apetitoso. Cada vez que lamía sus pezones me llenaba del fuego de su interior. Las caricias en sus pechos me hacían entrar en una fusión sabrosa de la cual no quería separarme.
    Los movimientos llevaban a disfrutar de una variedad de posiciones; el mismo placer alcanzábamos al penetrarla por detrás que haciendo un 69. Los gemidos se esparcían por la habitación cuando metía mis dedos en su vagina y ella me masturbaba mientras nos besábamos acaloradamente. Su vagina empapada en ese baño de excitación me volvía loco...no podía parar de darle más intensidad; quería que se corriese. De la misma manera, ella me sometía a una masturbación delirante y de mis genitales subía tan agradables sensaciones que no se podían describir.
   Antes de volver a introducir mi pene en su vagina, lo movía por sus labios vaginales. Me miraba con satisfacción. Su lengua relamía los labios en una actitud de lo más estimulante. En sus ojos veía los espasmos sensuales que albergaba su cuerpo...era una fuente lujuriosa y yo quería beber de aquel agua que salía por su vagina. Comencé a lamerle su clítoris y más cachonda se iba poniendo. Se derrumbaba ante lo que le hacía y más gusto consiguió cuando la puse a cuatro patas y metí mi pene en su ano. Su chillido fue delicioso...más ímpetu puse en mi movimiento hasta que ya los gemidos se convirtieron en gritos apasionados. Cada vez más fuertes salían de su boca y me susurraba que no me detuviese.
- ¡ Sigue, sigue, que me viene un orgasmo maravilloso !-
Me echaba encima de ella para así tocarle sus pezones y que entrase en mas éxtasis aún. Le encantaba que le tocase las tetas ya que disfrutaba de ese momento. Sin más contemplaciones, la penetré por su vagina. Las envestidas nos llevaron a una respiración desorbitada y cuánto más rápido la follaba, más cerca estaba mi semen de salir.
-¡ Córrete dentro de mi !-
Así lo hice. Mis suspiros eran intensivos lo que me llevó a desfallecer momentáneamente. Fue cuando mi pene salió de su sexo. Mi semen lo notaba caliente y se lo restregaba por su vagina. Ella se tocaba....le metí, de nuevo, mi polla, aunque, los movimientos no eran tan impulsivos pero le sirvió para encontrar el orgasmo que había buscado desde que le dijeron que me encontraba mal y me había ido a casa.
   En aquella cama quedamos convulsionados por la explosión sexual que habíamos degustado. La miraba y más bonita me parecía.
- ¡ Debemos irnos porque mi tren sale pronto !-
En la estación nos despedimos. No quisiera que se fuese ido, pero su sitio ya no estaba en esta ciudad. Con un guiño me dijo que la próxima vez sería mucho mejor...Vi marcharse el tren, mi sonrisa me decía que estaba contento por lo vivido.
   La tarde iba menguando y me apetecía tomar una copa. Quería saborear yo sólo el encuentro con aquella mujer que antes había sido maravillosa por su amabilidad y amistad, y ahora, porque me había dado unas horas sublimes tanto de amor como de conversación.