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jueves, 9 de abril de 2015

Una relación sin final - 2 -

   El mayor problema no radicaba en la dependencia que estaba mostrando, sino que, por su propia cuenta, había contado a su familia su situación sentimental y para más complicación, había mencionado que pasarían el verano juntas en la playa.
   A cada palabra que mencionaba entre sollozos era un puñal que se clavaba en la otra chica. Siempre habían acordado no involucrarse en una relación. Aquella situación era agradable, pero era solo sexo...nada de enamorarse y, menos, adentrarse en una relación de pareja. Ella había salido de un estado conflictivo con otra chica y no deseaba volver a pasar por ese dolor que marca el amor hiriente.
   Cuando las lágrimas fueron menguando en los ojos de la chica más joven, sus palabras llevaban el camino del perdón. Su exposición era comprensible después del tiempo que llevaban unidas y compartiendo piso. Sin embargo, también entendía los problemas por los que había pasado su compañera. Los nervios se fueron apaciguando y las razones floreciendo. La chica mayor concluyó diciendo que pasarían el verano juntas ya que así lo había hablado con su familia y no quería dejarla en mal lugar. Después, todo terminaría y cada una viviría su vida. Una vez mostrado el amor, la convivencia no sería del mismo modo. Por nada del mundo quería otra relación...y así, de nuevo, se lo hizo ver.
   Un abrazo sello el pacto acordado...no obstante, era una situación límite porque debería pasar por un estado que no era real. Por más que ocultasen el no formar pareja, en cualquier momento, se descubriría y las discrepancias podrían ser la gota que colmase la paciencia.
   Mientras llegó el verano, la relación fue distanciándose. Tenían sus juegos de placer y buscaban la calma sexual. Se encontraban con las miradas y disfrutaban de la lujuria en ese momento...siempre sabiendo en el acuerdo que había alcanzado.
   El verano las condujo a la playa. El lugar era maravilloso. La chica mayor quedo encantada de aquel fantástico lugar. Allí fue presentada a sus padres, su hermano y sus tíos que pasaban unos días. Al principio la situación fue más tensa, aunque todos la acogieron con respeto y amistad.
   Transcurridos unos días tuvo el primer momento de tensión. El calor la agobiaba aquella noche y el insomnio la hizo deambular por la casa en busca de ese agua fresca en la nevera. Unos primeros gemidos la desconcertó. La sangre le hervía...quería saber que pasaba en aquella habitación. Su curiosidad le llevó a lo más inesperado: La madre de su amiga se lo estaba montando con su cuñado.
La habitación estaba lejos de los dormitorios lo que suponía no ser escuchado siempre que no hicieran ruido. En una primera ojeada presenció como la mujer estaba encima del hombre disfrutando de manera fascinante. Se le veía desbordada por el placer que le infringía aquel pene del cual parecía estar exultante. Aquella situación no era la primera vez se decía y notaba un afín obsesivo. Su pensamiento se puso a cavilar. Enseguida puso su visión a lo que sucedía allí adentro. Aquel día la luna estaba llena lo que hacía que presenciase todo con claridad.
Tras las galopadas acometidas, llegó la hora de la mamada. Su boca se llenó de aquel miembro. Las chupadas provocaban un gusto enorme al hombre para sin más detención decirle que deseaba hacer un 69 y así los dos obtendrían el placer más deseado. Los lametones producían una sonoridad dentro del silencio de la noche. En esos momentos, ella fue notando como su clítoris se estimulaba. Notaba como aquella pareja la estaba excitando. Sin titubeos comenzó a tocarse. Un potente gozo la acogió. Se sentía humedecida y las acometidas eran más profundas. Mientras ella se masturbaba, la pareja cambio de postura. El hombre estaba en lo alto y la penetraba con fiereza. Ella así lo quería porque le empujaba sus glúteos para que entrase su miembro hasta lo más profundo del clítoris y así llevarla a una fascinante corrida. Entre los suspiros de ella y los quejidos y gemidos de la pareja, la noción del tiempo y la situación que estaba le hizo olvidarse del conflicto que sería ser hallada allí. Al calmarse un poco notó como la pareja se detuvo. Ella no fue previsora y pensaba que cambiarían de posición, sin embargo, no acontecieron las cosas como ella desease. Sin darse cuenta la puerta se abrió. En un leve empujón la madre de su amiga la apartó de la visión de su cuñado. Sin mencionar palabra, le insinuó por gesto que se fuese a dormir y que mañana hablarían. La situación no fue nada propicia y con paso firme se fue a la cama. Ahora si que no conciliaría el sueño pasado lo que había pasado. Esperaba una gran repulsa al día siguiente por parte de la mujer, e , incluso, del hombre. El primer problema que surgía y no sabía cómo podía acabar, aunque, también se decía, que podía decirle a la madre de su amiga que nada de reprimendas porque iba a su marido y entonces si que se podría liar un caos sentimental.
 La noche avanzaba. Sus dilemas acontecían. Pensaba en la represión, en los cuernos, en cómo se sentiría su amiga si le dijese algo. En lo que más se detenía era en el espectacular cuerpo que tenía la mujer. En aquellos pechos y en los pezones tan erguidos. No entendía como se había excitado al ver la pareja copular. Su deliberación le llevó a pensar que se veía ella como el hombre. Al pensar en la madre, notaba como se le estremecía su piel y le abordaba una excitación frenética. Tanto era el placer que le rondaba que comenzó a masturbarse. Los gemidos despertaron a su amiga. Sin darle explicaciones la desnudó e hicieron el amor. Al concluir, la joven notó cambiada a la chica. ¿ Qué le había pasado para tratarla tan suavemente y hacerla llegar al orgasmo más excitantes en mucho tiempo ?
Ambas quedaron rendidas en la cama. El sueño y el placer las hizo claudicar hacia un estado maravilloso. Deberían aprovechar porque pronto llegaría el día y tenían previsto nuevas actividades.

viernes, 20 de marzo de 2015

Una relación sin final.- 1 -

"Siento cómo me tambaleo al tenerte cerca. Tu presencia aniquila mi consistencia y mi organismo comienza a entrar en un estado de efervescencia que hace descontrolar todos mis sentidos. Los orgasmos se suceden. Sin límites ni pudor quisiera obtener los flujos que hay en tu adentro.
Anhelo, a cada instante, darte todo el placer para que ambas consigamos introducirnos en el mundo frenético del éxtasis corporal.
Ya no me sonrojo cuando te desnudas, ni la vergüenza se apodera de mi al mirarme con esa forma lujuriosa. Me excita todo lo que hay en ti y te deseo. En esos momentos solamente quiero poseerte y tener sexo, amor y pasión contigo. Al ver tus pechos la atracción me desborda. Cuando descubres tu intimidad más oculta, mi sangre cobra una velocidad desquiciante y sin aliento me dejas.
 Esa mirada fija me embriaga. Tus ojos seductores manipulan cada nervio de mi cuerpo... quiero agarrarte de la cintura y atraerte contra mi pecho. No deseo que te marches de mi lado, soy felicidad sin límites al estar fusionadas en la pasión más enérgica.
Ante tal momento de unión, el sexo es un vinculo que nos aúna a no separarnos. El querer es llamada en nuestro interior y el delirio corre por nuestra piel. Eres tu la que calma mis deseos y equilibras mi pasiones.
Cuando me besas con esa perseverancia magistral, las pulsaciones se desorbitan...penetra en mi cuerpo un abrazador ímpetu que explosiono de placer y no deseo dejar de besarte. El gusto recibido a nada es comparable. Las sensaciones que obtengo de tu boca me lleva al desenfreno más apasionante.
La respiración se vuelve jadeante. Suspiro y los gemidos me atrapan. Tus besos en mis pezones me convulsionan todas las células nerviosas y sufro del más grato estimulo. Al deslizarte de esa forma estimulante por mi cuerpo sufro descargas emocionales que aviva la fogosidad de mi interior. Ardo con tu empeño en lamer mi vagina y alterar mi clítoris.
Ante tanto encantamiento, soy sumisa de ti. Me atrapas con tus actos y al sentirme mojada, las vibraciones en mi vulva  crea alarmas pasionales en cara poro de mi piel. Me expones a arrebatos sexuales y creo desfallecer de gusto. Mis partes vitales palpitan. Cierro los ojos y quiero abrazarte y no separarme de ti.
Deseo tener sexo a cada momento y sentir ardes los puntos sexuales de mi cuerpo. Con tus mordiscos en mi cuello quedo complacida...exhalo suspiros y creo que el orgasmo se abre paso en mi interior para salir fuera y dar fe del placer que tengo dentro.
No te marches. Quédate un rato más y cubramos nuestra piel de las ceremonias sexuales más intensas. Lleguemos a los estados más morbosos y logremos exponernos a los rituales más profundos del amor.
No te marches todavía. Quiero amarte para siempre y morir a tu lado mientras nuestros labios se dan el último beso."

Aquella declaración tan penetrante dejó inmóvil a la chica. Su exposición era todo un testimonio de amor intenso...cada palabra la estaba descentrando y no comprendía cómo habían llegado a ese punto cuando todo había quedado claro con antelación en otros encuentros sexuales. Para ella, era eso, encuentros de sexo sin amor. Se atraían mutuamente pero no quería adentrarse en el mundo de las relaciones duraderas. Eran, como se dice, " amigas con derecho a sexo ". Ella así lo había expuesto y así lo entendía, aunque, por parte de la otra chica, las sensaciones iban en un camino muy diferente.
En sus ojos se veía esa lágrima sincera que habla por si sola.
Un abrazo las llevó al mutismo más atronador. Una pensaba que había causado efecto su sinceridad, sin embargo, el efecto causado aún era más contradictorio y esperaría a que se calmase para aclarar todas las confusiones.



domingo, 8 de marzo de 2015

Baño de placer.

Un imperioso fuego arde en las miradas
fuego embriagador que seduce.
Sin palabras se habla
los ojos son insinuaciones...
Cae el agua llamando a cuerpos calientes
en el contacto hierve la piel.
La excitación lleva a la unión.
Cuerpos que se funde en una explosión de amor.
Impetuosas caricias, abrazos arrebatadores,
besos escalofriantes...pasión.

Al cerrar los ojos el placer se desborda.
Enlazados como un sólo cuerpo el gusto es delirio.
La consecución del sexo es plenitud.
El estremecimiento recorre las espaldas,
mientras, no cesa el agua que sosiega la piel ardiente.
En la penetración, el dolor es satisfacción.
Los movimientos encandilan a seres que se buscan.
Se convulsionan los sentidos.
El sexo se encamina hacia el orgasmo.

Con los espasmos preliminares se detiene el ritmo.
Ella se desliza a la búsqueda de la erección del pene.
La masturbación es lamentos para el hombre.
Cada acción bucal derrumba la firmeza masculina.
El agua de la ducha no se detiene
y apacigua el calor de cada chupada en el pene.
La debilidad se hace presente.
Acomodada, ella desplaza sus manos a la vagina
y se masturba para llegar a la excitación máxima.
Irresistible se hace la situación.
Cada cual recibe las acometidas del gusto
y enjabonados en placer
se desmoronan a la llegada del orgasmo.
El semen es alegría en la boca femenina.
Ahora las miradas se buscan
llegan a estar frente a frente
y un beso 
da calma a seres que se quieren.

jueves, 12 de febrero de 2015

La insinuación de tu mirada.

La insinuación es un aliciente que apremia el deseo, vaticina un estado de descontrol que induce a actos morbosos que conducen al delirio.
En las miradas se produce una opresión lujuriosa que hace hervir a la sangre, se descontrola todo nuestro espacio de solvencia y buscas poseer esas pupilas que abanderan la pasión más calenturienta.
Instigado a poseer esos ojos que te hablan de placer respiras, y la cautela no queda entre tus manos. Un parpadeo de ojos desvanece...quieres adueñarte de esa mirada y conseguir los favores sexuales más intensos y fogosos.
Surge una fusión calenturienta que te desvía a las pasiones más incesantes. Ya estás sometido a un desbordamiento corporal y, aunque te sientas vulnerables a los encantos, no pones trabas a la acción sino que dejas correr tu voluntad para adentrarte en ese juego misterioso.
La seducción comienza. El éxtasis se apodera de la paciencia y notas como estímulos extremos hacen engrandecer un miembro apaciguado. Explosiona cada músculo del cuerpo y el apetito sexual te atrapa. Padeces la llamada opulente de la atracción...la sequedad cubre tu garganta y quieres ser rociado por los besos de su boca exquisita.
Notas como su lengua se desliza por tu cuello. Una bocanada ansiosa te incita a rodearla con los brazos y no dejar que huya. Su piel es suave, las manos se llenan de ternura...la sucesión de gusto acontece para sentir en el cuerpo un placer radiante.
Sin detenerse, ella sigue derramando saliva por el vientre con dirección a ese miembro que ya está erecto y vigoroso. Sus labios rozan el prepucio. El estremecimiento supera cualquier sensación...es un estado tan exquisito que nada tiene comparación. Su movimiento masturbatorio va de más lento a más rápido, lo que supone que los gemidos aumenten. El ritmo impulsivo es un júbilo indescriptible que me lleva a la perdida de los sentidos.
La detención es un consuelo. Consuelo por no querer eyacular tan rápidamente. Con suavidad se sube encima de mi. Su mano masturba mi pene con la intención de que no decaiga mi rigidez. Me mira con la intensidad de un principio...ahora sus ojos son más ardientes, más viciosos. Esa forma de mirar me atrae, me fascina. En el juego visual nos detenemos, y sin notar su movimiento, pone mi pene en su vagina y , de forma contundente, cae su cuerpo encima de mi. El gemido es mutuo y al mismo compás sucede la expresión.
Con cada movimiento alcanzamos una vibración interior maravillosa. Sus ojos encandilan y no puedo dejar de contemplarlos porque más excitación me llega. Las sacudidas cobran ritmo. Acaricio sus pechos, su cintura...no puedo dejar de tocar ese cuerpo tan perfecto.
Cambiamos de posición. Ahora soy yo quién produce las acometidas. Suavemente las primeras y con más intensidad las sucesivas. Ella me coge de la cintura con fuerza. Su objetivo es más aceleración en las envestidas...El desfallecimiento se acerca. Los primeros brotes del orgasmo aparecen al igual que los primeros sudores.
¡ Quiero tu leche en mi boca !
Su voluntad nos hace hacer un 69. La humedad de su clítoris me fascina. Mi lengua es pura dedicación para que alcance el orgasmo requerido. Ella con su dedicación a chupar me lleva a los extremos del placer. Discurridos unos momentos con las acciones que nos concernía, las palabras : - me corro, sigue - dan veracidad al fuego que corre por nuestros cuerpos.
Los gritos son una cadena expresiva: me corro, me corrooo.
Tras unos instantes en silencio, solo se escucha los jadeos de cuerpos estupefactos. Alcanzar el grados superior del placer es lo más agradable y maravilloso.
Recuperada la posición, nos miramos. Las miradas hablan en sustitución de nuestras boca. Una sonrisa nos dice que estamos con un gusto intenso y que el acto sexual ha sido fantástico para ambos.
Pasado el vicio, las miradas ya no son tan insinuantes y toman otras riendas...esos ojos tan bonitos siempre dan miradas suculentas.

martes, 20 de enero de 2015

Tócame y haz que me corra.

Noto las venas con ese grosor que marca la excitación.
Son ríos de placer que riega mi cuerpo.
Caudales sexuales sin control
que tienen mi interior colmado de gusto.
La alteración es un juego sexual que estimula mi miembro.
En su empeño seductor he sucumbido
y los encantos de toda su dedicación me dislocan los sentidos.
Sus caricias activan mis neuronas pasionales.
El tocamiento es un placer que me lleva a cerrar los ojos
e insinuar que deseo alargar mi estado.
Me abordan unas sensaciones muy apetecibles
cuando su boca abierta recibe mi pene eréctil.
A cada chupada me pone más cachondo
y el desenfreno me tiene sumido en un frenesí exquisito.
Con la masturbación sufro contracciones, 
convulsiones van y vienen, y hasta mi piel
se acalora con un rico temblor. 

La dedicación bucal que infringe a mi pene
es más intensa y abatido me va dejando.
Cada movimiento me hace vibrar...
me siento atrapado en su deleite maravilloso.
Tras chupar, eleva su cuerpo para ponerse a mi altura.
Su boca derrama saliva en mi piel y con su lengua
la esparce en mi cuerpo.
Me late el corazón, se contraen los músculos...
¡ Quiero hacer el amor contigo !
Su calma me persuade y comienza a masturbarme 
con esos movimientos suaves que estimulan mi pene.
A la vez, me muerde y el dolor infringido es gusto 
del que no quiero desprenderme.
El calor es intenso...sufro pero más me gusta.
¡ Sigue, sigue...no pares !
Sin más demora, el semen sale como lava de un volcán.
Me corro...me lleno de suspiros
y no puedo articular palabra alguna.
El placer es un delirio salvaje.
La voracidad sexual me ha atrapado y estoy en un gozo
que me produce una paz interior.


martes, 6 de enero de 2015

Acércate a mí.

Es una tentación mirarte a los ojos, pues en tu mirada hallo el deseo más fiero. Me miras y siento como tus labios se derriten por mi cuerpo. Esos ojos me ponen cachondo, lo que me incita a querer besarte y hacer el amor contigo.
Estoy descontrolado, desbordado por esas gesticulaciones que salen de tu boca. Al pasar tu lengua por los labios es una sensación que arde en mi piel. Quisiera que me martirizaras con tu lengua de la manera seductora que lubricas tus labios ardientes...¡ Ven, bésame !.
Ahora son las caricias que proporcionas a tu cuerpo. Cuando te tocas tus pechos siento que son mis manos las que cuidadosamente te acaricia. Te contoneas mientras deslizas tus manos por la cintura y voy notando en mi entrepierna como se pone erecto mi pene. Una marea lujuriosa me abraza cuando tus manos se hunden en tu arco de amor. De la suavidad pasas a la intensidad más arrebatadora y yo no puedo contenerme más...¡ Ven y deja que te bese !.
La adrenalina es un fuego en mi interior. Siento los latidos de mi corazón desbocados y los gemidos interiores van saliendo hacia fuera. Me has puesto cachondo con tus movimientos, con tus gesticulaciones bucales y con esas caricias en tu anatomía que no controlo mi pasión.
Quiero tenerte a mi lado. Deseo estar desnudo y piel con piel con tu cuerpo. Sentir la suavidad de tus pechos y besar tus labios seductores. Mirarte...deseo contemplarte desnuda y sentirte mía. Quedo abatido con la osadía de tus insinuaciones y tu atrevimiento. Eres seda con la que arroparse y quiero saborear hasta la última gota de placer de tu cuerpo.
¡ Ven y hagamos el amor !
Nos desbordaremos en la pasión de los juegos sexuales hasta alcanzar el orgasmo más acogedor. Candentes estarán nuestros cuerpos para adentrarse en los placeres más íntimos y deleitarnos con los movimientos más suculentos.
Ven que quiero sentir en mis dedos la humedad de tu vagina. Anhelo penetrarse y notar como entra suavemente fruto de tu excitación. Yo quedo extasiado al percibir tu estado lujurioso y me baño en placer con el jugo que sale de tu interior vaginal.
¡ Ven !. ¡ Bésame y hagamos el amor !.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Cae la noche y te busco.

Cuando la noche se expande por un cielo de estrellas
respiro profundamente con un sueño en mi mente.
Observo a través de mi ventana la luna
y en su brillantes veo tu cuerpo desnudo.
Ese terciopelo que envuelve tu figura se clava en mis pupilas.
Con empeño te miro y la respiración se vuelve más intensa.
Un interminable deseo me aborda.
La frecuencia de tus besos son añoranza, el tacto de tus manos
es placer que en esta noche no llega.
Sacio mis impulsos con el roce en mi pene.
Las caricias son mensajes estimuladores que me acercan a ti.
Esas caricias quisiera expandirlas por tu desnudes
y llegar a tus senos con mis labios para que así notases
el ímpetu que llevo dentro.
El fuego cautivador que corre por mis venas
ya no se siente aliviado porque tu no estás.
La pasión está desubicada y la capacidad de disfrute
no cubre mis necesidades sexuales.
La masturbación no atesora saciar estas ganas de ti
que en esta fría noche deseo.
Quisiera derramar mi saliva por tus pezones,
hacer vibrar ese clítoris para que consigas llegar
a esa excitación suprema.
¡ Me gusta mirarte cuando el éxtasis te arropa !
Tengo ganas de penetrarte con mis dedos y que halles
esa humedad morbosa que incita a la penetración de mi miembro eréctil.

Al hacerse los movimientos más desvanecedores
quedaremos fundidos en el sexo más ejemplar.
El dolor no acontecerá y si esas sensaciones más placenteras
que nos haga disfrutar del cuerpo a cuerpo.
Con énfasis buscaremos la pureza del amor.
La reiteración de envestidas será una explosión de placer
que nos lleve alcanzar ese estado exuberante
que se produce cuando nos miramos.
¡ Me gusta verte complacida !
Son tus quejidos la insistencia.
Son tus expresiones faciales mi empeño.
Son tus susurros ...gusto interno.
Cada penetración nos lleva a mutuo estremecimiento.
El calor de tu vagina produce más aceleración en el movimiento.
Las pausas encienden más mi pasión.
Quiero placer porque te amor.
Sin quererlo, la masturbación es un echo
y el semen se esfuma cuando quisiera entregártelo.
Otra noche estaré sólo.
Otra noche el sexo será individual
pero no decaigo en temor 
porque sé que pronto a mi lado estarás.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Madrugada sin ti

Con esa frescura que da la madrugada de otoño y más cuando cae la lluvia sin tregua, quiero tener el calor de tu cuerpo desnudo. Las palabras predicadas con las horas del día resuenan en mi mente lo que me hace buscar ese amor que salía de tu boca deliciosa...quería tener la combinación del amor, del sexo, de la pasión y la lujuria.
Notar en mis labios tus besos, mirarte y complacerme porque, al tenerte adosado a mi desnudez, siento que tus ojos brillan como las estrellas en una noche de verano.
El simple roce de tu cintura ya ha enaltecido mi miembro. Todo estaba dispuesto para caer rendidos en los brazos del frenesí. Mi piel deseaba sentir la caricia de tus dedos. La necesidad de placer ha roto el sueño y anhelaba entrar en ese juego amoroso que nos hiciera caer rendidos fruto de movimientos sin tregua. Verte complacida y yo entrado en un delirio desequilibrante es una satisfacción que me une a cada momento a ti.

En los besos seremos placer sin control.
Las caricias llevaran a arrebatos sexuales desmedidos.
Al entrar en tu cuerpo hallaremos la bendición 
de las sensaciones más orgásmicas.
El deleite del acto sexual nos liberará los sentidos.

Cuanto se piensa con el silencio de las últimas horas de la noche no se hace realidad si el apetito sexual no se hace presente.
Esperaba que con las caricias en tu cintura, en tu pecho y en tu trasero se refrendase ese fuego que parece dormido con la llegada del sueño. Al dormir desaparece las ganas de tu cuerpo y sufro un martirio. El pensamiento me traslada a cuantas palabras han rememorado tus momentos de juventud y siento que no eres la misma. La negación provoca desgana, nula motivación y buscar el placer en la masturbación nada apetitosa cuando has absorbido la pasión del cuerpo adyacente.
Quería notar como tus labios me besaban y alcanzar un regocijo maravilloso.
Deseaba tocar tus pezones y hacerlos engrandecer para que se pusieran duros para después lamerlos y elevarte a esas alturas que noto cuando cierras tus parpados. Me apetecía esas caricias de tus manos, esa masturbación que me enloquece. Codiciaba esos suspiros cuando te penetro por detrás y consigues un placer ponderoso al igual que yo. Correrme en tu cuerpo era mi aspiración porque se que te llena de satisfacción...pero esta noche todo ha sido en vano y el sueño te ha impedido entregarte a mis impulsos y deseos.

Sin tu cuerpo siento la ausencia del placer.
Nada me satisface cuando tus besos se evaporan en la noche.
Siento que no seremos rociados por juego sexual
y la abstinencia provoca pensamientos indebidos.
Te busco y el rechazo me desalienta.
Te busco y tu presencia es solo sueño.
¿Que ha sido de esa fogosidad
y de esos placeres que alcanzabas en el pasado ?


sábado, 15 de noviembre de 2014

Un fuego que se ha aletargado.

Pregunto a la noche dónde se halla ese fuego que tus palabras predicaban. El silencio mudo se muestra, ya no escucha los suspiros que de tu cuerpo salían cuando llegabas al orgasmo. La pasión se desintegra con el paso del tiempo y yo, anhelante de un placer desconocido, no siento las enseñanzas sexuales que escuchaba por comentarios de bocas secundarias.
Al calor de unas sábanas calurosas he apreciado la llamada del deseo. Las ganas han inflamado las venas de mi cuerpo y mi sangre era estímulos que engrandecían mi miembro. El acercamiento era una incitación al contacto más íntimo. Las caricias propinadas querían hacer emerger ese fuego pasional que habita en tu interior y que se estaba apagando con el transcurso del tiempo. A pesar del continuo frotamiento en tu entrepierna, sólo he notado leves estremecimientos y un rechazo que ha sido como flechas que propinan la muerte.
Noto como la frialdad cubre tus ojos, se hace extensión en tus caricias y congela el amor. Tus manos se han convertido en puro hielo y en mi desnudes percibo una aflicción que desintegra todas las sensaciones de un principio. Ya tus pezones no me buscan, tu vagina no se muestra humedecida fruto de el sólo contemplarme. Ya tus besos parecen como un regalo que no llegan a enardecer mi corazón...
La madrugada pasa con el silencio de la mano. Quisiera masturbarme y saciar así mis ganas de placer...¡ ya ni eso se me hace cercano !
A cada momento te busco con esos leves pellizco en los pezones, con tiernas cachetadas que hagan cubrirte de emociones sexuales. Busco tus labios para que los besos alienten a ese fuego que permanece aletargado y hagamos el amor hasta que logremos descargarnos de las retenciones acumuladas.
Nada sabe igual sin tu acompañamiento. Días pasados, la tensión cubría mente y cuerpo en mi persona. El fuego se deslizaba por mi piel. El calor me delataba...quería hacer el amor, pero sólo hallé el rechazo de tus manos y el giro de un cuerpo que ambicionaba. La turbación hizo que las ganas de ir al baño apareciesen. Sólo era ir al servicio y volver rápidamente para intentar conciliar un sueño que no me apetecía. Acabado mi acto en el baño, la erección continuaba...en aquel momento si que me atacó ese ansia sexual que hace despertar todas las neuronas sensitivas del cuerpo. Sin pensarlo dos veces, comencé a masturbarme. Al principio, mi acción me llevaba a un pensamiento vano, sin sentido, pues, en la cama tenía a una diosa maravillosa con la que deseaba follar. Con el avanzado acto el gusto iba apareciendo. La excitación erizaba cada pelo de mi piel. Estaba adentrándome en el camino más placentero y ese mismo efecto codiciaba tenerlo yo mismo en la cama y transmitirlo a tu interior para que así saliese ese fuego del que tanto había oído hablar. La continuación condujo al entusiasmo. El gozo se hacía presente...notaba como el semen iba llegando a la punta de mi pene para ser expulsado como la lava de un volcán. Con un suspiro quedé complacido. Todo aquel semen esparcido se lo llevaría el agua cuando me apetecía expandirlo por tu cuerpo o ver la cara de satisfacción al ser engullido por tu boca.
Concluido mi acto, el regreso a la cama fue sin sabor. Nada me había quedado. La descarga seminal había significado un impulso solamente, y, una vez concluido, poco valor había alcanzado. Mis pretensiones no habían sido complacidas y lo ambicionado no lo había abrazado.
Tu sueño seguía profundo, profundo como el fuego que ya ni espero. El sexo se había evaporado y nuevamente la decepción se interiorizaba. Ese fuego incitador se lo llevaría el pasado. El pensamiento se desborda y pregunto a la noche qué hacer para que ese calor pasional salga de tu cuerpo.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Saciemos el fuego que dentro llevamos...

Se agita el vientre 
la respiración se vuelve irregular
placer que se ahonda por todo el cuerpo
y, mientras te miro, el gozo me cubre.
Vibra la piel por las caricias
manos que se deslizan por mi pecho,
por la cintura, por las caderas...
manos que buscan complacer
lo deseado.
La extenuación es sabor que penetra,
el regocijo hace retorcer el cuerpo.
Los suplicios del deleite a mi llegan
y más ganas tengo
de hacer el amor esta noche.

Tus súplicas quiero hacerlas realidad,
quiero derretirme a tu lado y adentrarnos
en la pasión sexual más profunda.
¡ Apodérate de mis sentidos
cuando tu vagina atrape a mi pene
en el más sensual juego del amor !
Siento la humedad de tu entrepierna.
La excitación me apasiona e imploro
para que la demora no se haga eterna.
Encima de mi tengo la mejor de las visiones,
eres afrodita...pero, aún, más llena de belleza.
¡ Copulemos  y saciemos el fuego 
que dentro llevamos !

viernes, 24 de octubre de 2014

Masturbame sin hacerlo.

Hoy, quiero sentirme aliviada por mi misma. Deseo descargar en mi intimidad todo el placer que requiere mi cuerpo cuando tu no te encuentras a mi lado. Hoy, quiero satisfacerme yo misma y saciar mis ganas de sexo.
Atrapada en un fuego que hierve mi sangre estoy, necesito de la suavidad de mis dedos. El contacto con los labios vaginales es el principio de ese gusto que se concibe con solo tocar. La continuidad atesorará que lograré alcanzar los margenes de la felicidad. Cierro los ojos y las caricias propias hacen vibrar mis neuronas apagadas por la tristeza de verte marchar.
Ese roce de mi piel desarbola mi adentro. Los estímulos cobran vida en todas las partes de mi cuerpo y siento como mis pezones se erizan. Poco a poco logro la excitación requerida. Poco a poco, me va pudiendo la sensibilidad que cobra las partes más excitables de mi cuerpo desnudo.
Desde mi boca hasta mis pies siento la corriente sexual que me corre con bravura con sólo las caricias. Dependo de mi propia masturbación para lograr lo que tu logras en mi. ¿ Por qué te has ido cuando tu me haces subir al extremo del placer ?
Pasado el preludio de las caricias, la disposición de mis sentidos es penetrarme. El consolador no se me pasa por la cabeza utilizarlo, quiero recibir de mi...quiero llenarme de mi misma y saborear la fuente del gusto sin artilugios que provoquen la plena satisfacción.
Mi dedo se adentra. Es un desgarro apetecible que me lleva a una desfase de mis sentidos. Cierro los ojos y los primeros jadeos acontecen con una musicalidad suave. En mi mente suena voces internas que gritan más, quiero más...sigue sin detenerte.
Las convulsiones se apoderan de mi cuerpo...es una sensación sublime que me lleva como el mar a las olas hacia la playa. Rompo con un grito el silencio de la habitación. Se hace más intensiva la penetración y me retuerzo de gusto. Ahora, mi pensamiento no lleva tu camino. Solamente soy yo enfrentada a mi cuerpo para lograr la consecución de mi objetivo.
El clítoris se humedece y es mi dedicación. Hierve mi cuerpo. Pierdo la conciencia de la realidad y me invade el ogro gustativo. Toda mi entrepierna es una humedad que habla por si misma de lo alcanzado.
Una mano en mi clítoris y otra en mi vagina hacen que toda la pasividad mostrada en la noche se transforme en un cuerpo con plenitud de logros placenteros. Los gritos atesoran que estoy a punto de llegar a cubrirme de lo pensando cuando se iniciaron las caricias. Las neuronas padecen el descontrol. Mi sangre es marejada incontrolable y mi piel se humedece con un estremecimiento desbordado.
La intensificación en las caricias son el camino a la culminación requerida. Entro en un estado maravilloso cuando noto que la humedad llenan mis dedos y la excitación está alcanzada.
Chupo mis dedos. El sabor es algo indescriptible...y la relajación me hace estallar de felicidad.
Abro los ojos sin saber que buscar ni hacer, pues, poca importancia tiene lo que acontezca tras lograr ese estado de satisfacción.
Al poner, nuevamente, mis sentidos al corriente de la realidad mi pensamiento se apodera de mi mente...¿ Sin estar aquí era como si tú me fueses masturbado ?

miércoles, 15 de octubre de 2014

Masturbame mientras me besas.

¡ Masturba mis sentidos 
hasta que el placer llene mi cuerpo !.
¡ Cubre mi miembro con tu suave mano 
y hazme sentir que la erección 
está a tu disposición !.
¡ Dame tus besos !
¡ En tu boca quiero poner mi pene
y llegar a dejar correr mi semen
por tus labios !.

viernes, 3 de octubre de 2014

¡ Ven, que esta noche te espero !.

Quiero derretirme contigo esta noche. 
Estar a tu lado cuando la luna se desnude.
Deseo hacer brotar ese fuego que se acomoda en tu cuerpo.
Debemos librar esa batalla sexual en la cual ambos alcanzamos
el más plácido de los orgasmos.
La llamada del sexo nos unirá para deleitarnos
y alcanzar esos momentos que nos fascinan.
¡ Ven y quédate adosado a mi !
¡ Ven, hagamos el amor 
y dejemos correr al viento
los sentidos !
Estar bañado de tu aroma es mi placer.
 Tu cuerpo desnudo es el regocijo de mis ojos.
Alcanzo la extenuación
cuando mis manos acarician tus pechos,
cuando llego a tu sexo y noto como la humedad 
se ha apoderado de tu intimidad.
Hoy, me apetece saborear tu esencia,
sentirte encima de mi y fornicar hasta el amanecer.
Quiero morderte el cuello.
Quiero que las gotas del mesurado dolor
te bañen en un deleite pleno.
Quiero que te embriagues en un gusto desorbitado.
¡ Pídeme lo que desees !
¡ Tus deseos serán mi dedicación !
Cada gemido nos hará liberarnos de la abstinencia
y alcanzar esos instantes que, con nuestras manos entrelazadas,
nos llevará al placer más requerido.
¡ Ven y adentrémonos uno en el otro !
¡ Ven, que esta noche te espero !.

sábado, 27 de septiembre de 2014

En mi desvelo te echo de menos.

Me desvelo con el silencio de la noche. Pensando qué sería si tu estuvieras aquí me toco mis genitales para seguir con una leve masturbación que me lleve a calmar las ganas de tenerte a mi lado. Esa ruptura del sueño me hace imaginar y recordar...Mi mente puesta en lo pasado me traslada a momentos inigualables contigo.
El recuerdo me traslada a esos instantes en que estoy abrazado a tu cuerpo. Al decirte lo mucho que te amo, te lo digo con todo mi corazón. Decirte cuánto te quiero es demostrarte el valor que causas en mi y por eso te deseo tanto.
Al besarnos hallamos la profundidad del amor. Boca con boca alentamos a los malos augurios a salir de nuestros cuerpos y a que nos dejen conseguir el placer que tanto nos agrada.
Tu ausencia me ahoga. Quiero estar adosado a tu cuerpo, sentir el calor de tu piel, notar esos pezones erguidos dispuestos al tacto de mi lengua. Quiero poner mi mano en tu intimidad y con mis dedos penetrarte muy suavemente... Deseo hacer el amor contigo y quedar rendido junto a ti contemplando ese techo que tantas veces ha hablado cuando tu no estás.
Con el pensamiento puesto en tu persona, la excitación me invade. Se me viene a la mente el momento que me arrodillo dispuesto a hacerte ese culiningus que te lleva a las estrellas del placer. Poco a poco recorro tus muslos con mi lengua. En la tensión de tus músculos noto que te sobrecoge un gusto que te desarbola. Te veo echar para atrás la cabeza como señal de que los primeros estímulos van llegando como olas que llegan a la playa. Cierras los puños. La almohada sufre la fuerza que provoca esas corrientes sexuales que te hacen sentir que el orgasmo más saludable ha comenzado. Ese oleaje desalentador no amaina a pesar de levantar mi cabeza. Son mis dedos en tu vagina los que te lleva a desmantelar tu interior con el toque suave en el clítoris y la posterior masturbación. Tus ojos se cierran y esbozas los sucesivos suspiros...sólo mirarte ya contemplo que ese diluvio sensitivo te abraza y vas tomando un fuego interno que me apasiona.
Sin más divagaciones, mi lengua va a tus labios vaginales...el gusto me absorbe y el olor me conduce a buscar más adentro ese placer compartido que nos lleve a quedar rendidos en la cama. Con un brío cauteloso, mi lengua se abre paso en tu vagina. Tus súplicas, esos arrebatos impulsivos de cogerme la cabeza y gritar, tus jadeos...todo ese conjunto de ruidos emocionales son argumentos que me hacen ser más incitante, más aguerridos.
Solo alzar mi cabeza y mirarte ya sé que estás lista para recibir mi pene. La penetración no se deja esperar. Encima de ti me muevo con delicadeza para que, en cada envestida, mi pene vaya adentrándose más en tu vagina humedecida. El contacto de nuestros órganos sexuales provocan un pequeño ruido que te gusta. En tu mirada lo noto y con más intensidad pongo mis sentidos sexuales para darte todo el placer que deseas y yo deseo también.
Las posturas se suceden, pero esa postura que nos llevó a alcanzar el primer delirio es la que más me une a ti. El ponerte a cuatro patas me excita de manera fascinante. Abro tu vagina, aunque, veo tu ano y me produce una osadía superior por penetrarte por ese lugar. Se que siempre has dicho que ya llegaría el momento y no quiero hacer lo que tu no deseas porque te trae unos recuerdos nada apetitosos.
Suavemente mi pene es engullido por tu apetitoso coñito. El gusto me llega a medida que va adentrándose y me provoca tal impetuosidad que no doy más moratoria a la penetración total. Cada sacudida nos colma de apetitosas sensaciones. El placer concebido es el fin que deseamos lograr.
Te agarro de tu trasero para atraerte a mi. La penetración se hace más intensa notando como la cabeza de mi pene se despoja del prepucio consiguiendo así una mayor estimulación, esto provoca que el grosor aumente y tu sientas una satisfacción más maravillosa.
Las sucesivas penetraciones hacen que vaya notando como el líquido seminal vaya recorriendo su camino dispuesto a salir. Con el entusiasmo infligido, la leche no se demora. Es el momento que tu imploras que deseas recibir el semen en tu boca. Tus órdenes se ejecutan.
Tu boca me masturba y no se hace esperar el semen. Mis suspiros ahora son los que hacen marchar al silencio, La habitación se llena de placer con mis gemidos y me corro en tu boca...el placer ya lo notamos los dos; ambos cabalgando por las estrellas sexuales hemos alcanzado esa pasión que nos une fuertemente. Quedamos rendidos y mirando a ese techo que dice muchas cosas, y un cigarro nos conduce a una relajación plena hasta quedar dormidos. El sueño se hace más apetitoso tras hacer el amor.
Con mi pensamiento en ella y en cuanto hacemos cuando estamos unidos, pasan el momento. Mientras mi memoria narraba lo anteriormente, la masturbación ha trascendido. Ya no es igual cuando estaba en soledad, ahora, tu eres la que me masturba mejor y me llega un gusto más interesante. Te echo de menos...espero pronto estar a tu lado y hacer el amor dulcemente. Te quiero.

domingo, 24 de agosto de 2014

Tu boca y la mía.

Tu boca, como estímulo que despierta en mi una pasión indefinida, atrapa mis besos. Es un mar donde baño las sensaciones mas apetitosas cuando deposito mis labios en ella. Me besas y me excito. Cuando lames mi cuerpo desnudo entro en un desequilibrio, cuando mi órgano sexual es acariciado por tu lengua es arrojarme a un orgasmo que me deja rendido cada músculo...todo cuanto hace esa boca que me aborda con besos encantadores es un delirio en mi.
Al besarnos, mis labios se adentran en un juego bucal que hacen vibran todas mis neuronas. Adosado a ti estoy y me encuentro atrapado en tus garras labiales que, incluso, si quisiera despegarme de tus jugosos labios, no quiero. Con cada contacto la erección se apodera de mi pene. El estremecimiento no lo controlo lo que conlleva el levantamiento progresivo de mi órgano sexual.

Me matas con tu boca...tus besos me conducen al camino de lo sexual y quiero hacer el amor contigo.
Tras dejarte hacer, la iniciativa corresponde a mi boca.
Te busco con frenesí. La pasión se desata cuando te atrapo entre mis brazos y te beso. Mi lengua se abre paso entre tus labios en busca de tu lengua escondida. Boca con boca quedamos inmersos en un deleite pasional. Tus pezones se excitan y se muestran duros. Las yemas de mis dedos así lo aprecian e inmediatamente es mi boca la que busca la seducción de esos pechos que me apasionan....Su olor, su sabor, la piel tan dulce, la dureza de los pezones...No controlo mi deseo y sin detención alguna los besos frenéticamente. Los toco, los chupo, los acaricio...la combinación del tacto con los besos te hacen alcanzar un estado que nubla tus sentidos. Al alzar mi vista tu ojos están cerrados. Es el fruto de la estimulantes vibraciones lo que alcanzo a notar y me siento con ganas de darte más amor, más sexo...más pasión.
A continuación, mi boca alcanza tu intimidad más apetecible. Tu sexo está húmedo. Los espasmos afloran en tu cuerpo desnudo. El placer te cubre...todo trasmite altos brotes de estímulos, lo que conlleva a que las ganas de hacer el amor ronden tu cuerpo.
En el silencio de la noche escucho tu voz ardiente y fatigosa: ¡ No me abandones y entrégame todo el placer que llevas en tu ser. Haz de mi un conjunto de gratas emociones sexuales y llévame al orgasmo que deseo con ahínco !
En tu afán de compartir, no deseas aglutinar todo el placer. En un vertiginoso movimiento el 69 hace que los cuerpos queden perfecto para dar el ultimo sobresalto hacia el camino del requerido orgasmo. El pene erecto es chupado y lamido por esa boca tuya que me desequilibra. Tu coño es llevado a los extremos de la convulsión a través de los besos de mi boca, de introducir mis dedos y de las caricias de mi palma de l mano...todo en un control riguroso para hacer que te corras en el momento clave de la excitación. Ambos recibimos los destellos más lujuriosos con las mamadas intensas. Mientras tu metes mi pene en tu boca, tu vagina recibe mi lengua fogosa.
La piel se me eriza y los músculos se tensan.  Cada mamada me enloquece y me hace darte más ímpetu en tu clítoris. Lo beso, lo masturbo...la extenuación hace que desborde en ti todo mi fuego sexual. La piel de mi miembro la conduces hacia atrás. Ese movimiento me hace explotar de júbilo, aunque, más placer me provoca cuando tu lengua recorre mi prepucio y el glande de mi polla. Los gemidos no se hacen esperar tanto de tu parte como de la mía. Tu con la dedicación a mi pene y yo dando intensidad a tu vagina. La excitación nos abraza con la pasión que cada cual ponemos.
Sin ya poder contener los impulsos, los sexos buscan correrse mutuamente. Mi liquido seminal llena tu boca. Tus espasmos los noto en mi boca y de tu clitoris unas gotas que indican que te has corrido como yo. La satisfacción es plena. Los cuerpos quedan rendidos en la cama mientras las bocas permaneces con sus jadeos. Las palabras no aparecen. El placer emerge en los dos cuerpos desnudos...
Tras unos momentos de individualidad, las bocas se buscan como apremio a la entrega dada. Los besos son interminables. Son besos de mutuo agradecimiento por la conquista de un placer que ha llenado dos personas que deseaban quedar absorbidos por la pasión.