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viernes, 8 de mayo de 2015

Una relación sin final - 4 -

La noche se presentaba calurosa, por más baños que se diesen no quedaba la piel con esa frescura deliciosa que apacigua la sequedad del ambiente veraniego. Ese sofoco traía a la madre con malestar y con un poco de mal humor. Estando en esa situación desestimó el ofrecimiento de su marido y cuñados para ir a la fiesta del pueblo y así pasar la noche más entretenidos. La negación no hizo cambiar de idea al resto de inquilinos de la casa...Las que no sabían que hacer eran las dos chicas. En un mar de dudas estaba la amiga, sin embargo, la chica, tras la negación observada, no quería ir a ningún lado. Aunque no podía quedarse en casa. Si rechazaba cualquier propuesta podría despertar las dudas de su amiga y prefería verla sumida en su mundo que no controlando todos los pasos que pudiese hacer ella. Tras su elocuente pensamiento accedió a dar un paseo con los demás. En su mente estaba que la madre se había quedado sola y era una oportunidad inmejorable para hacer el amor con ella.
Una vez arreglados todos, pusieron rumbo al pueblo. El ambiente era genial, sin embargo, no podía dejar de pensar en aquella seductora mujer que se había quedado sola en la casa. No participaba del baile ni correspondía con alegría a las acciones que hacia su amiga. Por su mente pasaba multitud de escusas para abandonar aquel lugar e ir a follar que era su pensamiento y deseo.
Al ver aproximarse a su amiga, su reacción fue fingir arcadas como si tuviese ganas de vomitar. Las preguntas se sucedían por si había comido algo en mal estado. Ella solo dijo que tenía ganas de estar en la cama y que se quería marchar. No hacía falta que la acompañase ya que se llevaría el coche. No deseaba fastidiar la felicidad que estaba mostrando con su familia. Era ella la que no se divertía y no podía estar en aquellas circunstancias en la fiesta. Sin ver más allá de lo presente, la amiga accedió. Se lo estaba pasando bien y no fue más allá de la acción a la que se enfrentaba con la chica.
Cuando se alejó de la fiesta, fue como liberarse de unas cadenas que la tenían atrapada. Ahora veía con más claridad las ganas de follar que tenía con la madre después de lo acontecido en el baño. Si ella ponía algo de trabas la seduciría para yacer con ella hasta que llegasen los restantes miembros familiares.
Al ver llegar el coche, el gesto de la cara fue otro. Intuía que era la chica, aunque, no lo sabía con certeza. Nada más verla la sonrisa fue a sus labios. Frente a frente se saludaron. No paraban de mirarse. Era como si no fuese pasado el tiempo y se encontrasen en la misma situación del baño.
De pronto, la chica se fue hacia ella y la besó. No le cogió de improviso aceptando con fuerza todo el amor entregado. Los besos se sucedían por su boca, por su cuello, por su cara. Sin más premisas, le quitó la camiseta dejándola con el sujetador. Su lengua iba de un lado para otro en aquel cuerpo ardiente. Sus manos se enredaban en el pelo de la chica...estaba disfrutando de aquel instante. Sus pechos se elevaron con el simple hecho de las caricias que le propinaba.
La puso de espaldas y le mordía la nuca, algo que excitaba a la madre que estaba ya en las garras sexuales de aquella joven. El sujetador fue quitado con suavidad, al igual que sus pechos cayeron. Al estar al descubierto fueron manoseados con ternura. Aquellos masajes la estaban desorbitando. Los masajes la cubrían de un placer maravilloso. Estaba a merced de las cosas que quisiera hacerle aquel ángel de amor. Ahora las manos calientes iban buscando la falda y sus braguitas. Sin darte cuenta estaba desnuda...aquel aroma a mujer le fascinaba a la chica. El olor era una seducción mortificante y no dejaba de besar y lamer aquel cuerpo de mujer madura.
Con un gesto la incitó a sentarse en el sofá. Se echó encima y ambas se besaban sin contemplaciones. De la dulzura y suavidad inicial pasaron al desenfreno total. La madre notaba su cuerpo vibrar...había follado con hombres pero aquel placer que le subía de los pies para arriba era muy diferente.
Mientras tenía el pensamiento en mente, notó como los dedos entraban en su vagina. Poco a poco se iba retorciendo de gusto. Las piernas las abría para recibir más placer. Los músculos vaginales se dilataban deseando sufrir un delirio estremecedor de aquella joven. Las convulsiones iban y venían por todo su cuerpo. Los movimientos en su clítoris la llevó a un extremo inigualable. Ella se masturbaba, pero notaba más gozo en lo que le estaba haciendo aquella mano que no se detenía. Percibía la satisfacción sexual por todos lados. El pezón se iba estirando a la vez que la mano jugueteaba con él y si no, era la boca la que chupaba aquella teta que se mostraba ya con gran dimensión fruto del éxtasis alcanzado.
Los gemidos se sucedían con una frecuencia magistral. Su cuerpo era fuego que ardía desde dentro a fuera. Su piel sudaba...el ritmo no menguaba y su respiración se entrecortaba como señal de la excitación que tenía. Ya su coño estaba en una humedad superior. Se detuvo en la penetración la joven y la miraba con intensidad. No hacía falta palabras, la comunicación estaba presente.
Fue en aquel momento cuando ella tomó a la joven. Comenzó a masturbarla al cambiar de posición.
La ansiedad le podía y fuertemente apretaba su mano contra aquella vagina que deseaba todo aquel empuje. Los gritos aparecieron en la chica acompañados de una respiración delirante.
Alzo su pierna, se la posicionó en el hombro y puso su vagina contra la vagina de la otra. Fue un acto reflejo pero buscando el frotamiento de los dos sexos y así lograr la explosión de la pasión sexual.
Ambas se movían con arrebato. Los chorros de placer corrían aquellos dos cuerpos que deseaban lograr el mayor de los orgasmos. Cada una iba recibiendo olas de satisfacción que les hacía evadirse de la realidad y del lugar que estaban.
Disfrutar del sexo era lo que deseaban y lo estaban logrando. Apretaban los clítoris con énfasis para en el rozamiento alcanzar el desvanecimiento total.
Mojados los labios vaginales los estímulos les recorrían aquellos cuerpos desnudos con frecuencias mínimos...querían soportar todo el placer que fuese posible y que la satisfacción en aquella noche no la pudiesen olvidar en mucho tiempo.
Así lograron alcanzar el mayor de los éxtasis con la fricción de las vaginas. La madre empujaba más. A ella le estaba llegando el orgasmos preliminar y no tardaría mucho en correrse.
La joven cambió de posición. Era la misma pero ella envestía a su compañera de cama. Con los movimientos apropiados, los calambres finales aparecían. Todo estaba listo para llegar al orgasmo final. Las caricias llegaron a los senos de la madre y fue la gota que colmaba aquel fuego interno...el grito la hizo vaciar el flujo de su adentro. Le pidió que continuase en sus movimientos para así colmarse del placer más profundo. La joven gritó también y era evidente que se había corrido encima de la mujer.
Los dos cuerpos desnudos se posaron en el suelo. Estaban exhaustos y requerían un momento de calma para recuperar unas fuerzas debilitadas por la intensidad del sexo practicado.
Las dos se incorporaron a la vez para besarse con intensidad...eran besos de trofeo por la conquista lograda. En sus bocas quedaron una media sonrisa que las llevó a abrazarse. Así permanecieron un rato...ninguna palabra.
Habían perdido la noción del tiempo, sin embargo, estaban con una felicidad enorme. La madre fue la que interrumpió el silencio diciendo que nunca había hecho eso, aunque, había recibido sensaciones más maravillosas que el placer que se alcanza cuando follas con un hombre.
En una conversación entraron cuando a lo lejos escucharon el regreso de la familia. Sigilosamente cada una se marchó a su habitación.
Al llegar la joven a la habitación vio a la chica en la cama y con un sueño profundo. Se acostó en la otra cama y se dijo que en la mañana ya vería como se encontraba su amiga.
La madre reposaba en la cama. El marido llegó con ganas de follar...se encontró la negativa pues estaba aún con las emociones de la joven y no quería desecharlas así tan fácil.
Ante la negación el hombre se fue a dormir y así quedó la casa en silencio hasta el próximo día.

sábado, 2 de mayo de 2015

Una relación sin final - 3 -

Con los primeros rayos de claridad sus ojos se abrieron. Allí estaba la joven toda desnuda con una belleza descomunal. Mientras la contemplaba, pensaba en lo sucedido en la noche. Su pensamiento no iba dirigido en haber pillado a la madre de su amiga follando con su cuñado, ni lo sucedido en la cama con su amiga después de presenciar aquel acto de sexo. No le quitaba el sueño la infidelidad que había presenciado. Lo que le hacía recapacitar en ese momento de la mañana era la atracción que le producía el fantástico cuerpo desnudo de la madre. Aquellos pezones la tenían en un desequilibrio perturbador, al igual que su intimidad despoblada. Su cuerpo se estremecía al pensar en ella, aunque sabía que era entrar en un campo de batalla muy peligroso.
Sus dedos iban acariciando la piel de la joven sin obtener estremecimiento alguno. Cada caricia la extendía en el cuerpo pero con su mente puesta en aquel cuerpo maduro.  El pensamiento hacia la señora de la casa la estaba evadiendo de la realidad y en su semblante había un gesto de felicidad muy elocuente. Era atracción lo que engendraba esa fuente de placer.
Sin notar nada, la joven se despertó con el consiguiente giro de su cuerpo desnudo. Al ver a su amiga con aquella cara de aislada, su reacción fue acercarse a ella y besarla. Se quedó en el intento porque no llegó a hacerlo ya que la chica lo impidió. El gesto de darle un beso fue como bajarla de aquel sueño tan bonito que tenía. De pronto su gesticulación cambió. No poseía la cara que había contemplado al abrir los ojos...¿ en qué estaría pensando o qué circulaba por su mente para poseer aquella cara tan agraciada?
Por separado se vistieron para llegar al desayuno. En casa ya estaban todos levantados y cada cual decía el plan que iba ha desarrollar en aquel esplendido día de verano. La joven emitió su veredicto pensando que su amiga la acompañaría. Tenía unos asuntos pendientes en la ciudad y esperaba que la acompañase...pero no, sus rumbos iban en otra dirección. Cada persona dedicaría su tiempo a estar fuera de la casa en ese día por diversos motivos. El último turno quedaba para la señora de la casa. Ella haría las faenas y después marcharía a hacer las compras para después ir a la playa. La chica, inmediatamente, le insinuó que si podía acompañarla y así se conocerían mejor. No ofreció objeción alguna pues una mano compañera le vendría muy bien y, de este modo, antes acabaría la limpieza de aquel hogar tan concurrido. Esto supuso el enojo de la joven. La miraba sin comprenderla y no entendía por qué declinaba ir con ella a la ciudad y así estar juntas.
Cuando se fueron marchando, la calma afloró en la casa. Ahora se estaba bien. La temperatura era propicia para la relajación y estar disfrutando la soledad. Todo lo pensado se esfumó en segundos al llegar la madre y decirle el plan de trabajo. Ella aceptó cuanto le decía...su idea estaba puesta en marcha y todo iba saliendo estupendamente. No se separaban ni un momento. Si ella ponía cara alegre, la madre se contagiaba y su cara estaba repleta de felicidad. Ambas se conjuntaron muy bien. En un primer momento los temas de conversación llevaron el rumbo de los estudios, después pasaron a temas más personales para pasar a temas más íntimos. Buscaba saber si su hija tenía alguna relación o algo parecido porque la había notado muy contenta en las últimas llamadas antes de verse en la casa de la playa. La notaba como enamorada...muy espontánea y risueña.
Ya en la cocina se dispusieron a preparar la comida y ahí salieron temas más picantones. Ella no ocultó su tendencia lesbica. Siempre había sido un poco bisexual, aunque, le interesaban más las mujeres que los hombres. Estos no se habían portado muy bien con ella y había decidido no tener más relaciones con hombres.
Aquella confesión no alteró a la mujer, aunque si la descentró un poco. Pensaba que la chica tenía pareja. El tema trajo una conversación fluida entre las dos mujeres con la consiguiente mención de la madre diciendo que ella no lo había hecho nunca con una mujer. Si tenía referencias por amigas y curiosidad en internet del placer que se recibía porque hacerlo con una mujer conllevaba más ternura, más sensualidad, más excitación...era muy diferente a practicarlo con el hombre y llegabas a un orgasmo más pleno, más penetrante y más estimulador. Mientras hablaba, a la chica le vibraba todo el cuerpo, hasta los pezones se le habían puesto más erguidos y duros mostrándose en la camiseta con todo descaro. Por la entrepierna le subía un calor muy exquisito que la sumía en unas ganas locas de abalanzarse y poseer a su acompañante. En ella veía a una persona por descubrir tanto en lo sexual como en lo femenino. Sus impulsos la tenían en una dualidad mortificante. Si se lanzaba hacia ella podía hacerle el amor alli y quedar ambas complacidas o ganarse una reprimenda y quedar mal ante los ojos de aquel ser tan maravilloso.
Ya el colmo de la desesperación fue cuando le insinuó que iba a darse un baño. La faena iba adelantada y tenía calor.  Ahora si que recibía las palabras como una acción directa. El solo pensar en bañarse juntas le seducía. Desnudas disfrutarían del sexo y le haría encontrar una satisfacción más deseosa. El placer sería diferente al realizado con un hombre y la pondría a dudar cual sexo le gustaba más. Bajo su ropa notaba la humedad de su clítoris...sus ganas de ser acariciada le absorbía todos los sentidos. Estaba cubierta por una obsesión que la hacía perder la realidad.
Cuando la mujer se dirigió al baño, ella tomó el mismo rumbo. Con voz melosa dijo que iba a poner un poco de orden en su habitación para cuando llegase su hija. Esperaba que la replica fuese: Ven conmigo a la ducha y hagamos el amor.
La puerta no quedó completamente cerrada. Como persona curiosa, regreso con pasos silenciosos y se puso a mirar por la pequeña abertura. Su visión le hizo ver una silueta deslumbrante...en su cuerpo notaba las manos de ella untando la espuma. Sus labios querían besarla y morder ese cuello de piel suave. Al dejar de caer el agua, sus sentidos reaccionaron. Debía de marcharse porque sería descubierta y podría reaccionar de la manera que antes le mortificaba la cabeza. Un grito la alertó. La voz requería su presencia para que le llevase una toalla grande que había en su dormitorio. No se detuvo ningún instante y fue al dormitorio para coger lo requerido. Sobre la cama estaba toda su ropa: sujetador, braguita, camisa, falda...y la toalla. Contemplar la ropa intima fue la seducción total, pero, nuevamente, la voz la hacia volver a la realidad. En ese momento que ella entraba en el baño, la mujer salía de la ducha. Su cuerpo desnudo cubierto de gotitas de agua la excitaron más. Era el instante deseado, la situación perfecta para follar con ella y declararle su pasión desde que la vio.
La madre miró a la chica. Sus ojos estaban brillantes, encendidos en amor, pasionales...eran pura lujuria...parecía estrellas relucientes en un cielo oscuro.
- Mujer no me mires así. Me estás ruborizando - ¿ Te gusta mi cuerpo ?
- Aunque no es de una joven, me gusta conservarme bien y mi trabajo me cuesta...aquí están los resultados -
- ¿ Has visto mujeres con mi edad cuyo cuerpo este de esta manera ?
La joven no sabía que decir y, ahora, las convulsiones la hacían ruborizarse. Estaba fascinada con lo que tenía delante, y, solamente, las dudas formaban una barrera inquietante. Mirarla suponía hechizo, no querer separarse ...estar follando en ese lugar y disfrutar de aquella madura que la estaba poniendo muy cachonda.
De nuevo una voz despertó el silencio creado en el baño. Las miradas seductoras despertaron...Aquella voz de mujer preguntaba dónde estaban...
No desearía ver escuchado a su amiga, pero contestó con un grito que despertó al silencio. Se dijo que la pesada le había quitado la oportunidad de acercarse más hacia su presa sexual.  El encuentro de las tres mujeres fue frío y distante...tanto la madre como la chica actuaron de forma natural...como si no hubiese pasado nada, aunque, ambas sabían que algo había acontecido. Las miradas silenciosas hablaban por si solas. La chica comenzó a decirle a su amiga lo que había hecho pero teniendo en mente qué hacían las dos en el baño.
Con el resto de la familia en casa todo se fue diluyendo, sin embargo, la chica seguía viendo la silueta de la mujer madura y más ganas tenía de hacerle el amor.


jueves, 9 de abril de 2015

Una relación sin final - 2 -

   El mayor problema no radicaba en la dependencia que estaba mostrando, sino que, por su propia cuenta, había contado a su familia su situación sentimental y para más complicación, había mencionado que pasarían el verano juntas en la playa.
   A cada palabra que mencionaba entre sollozos era un puñal que se clavaba en la otra chica. Siempre habían acordado no involucrarse en una relación. Aquella situación era agradable, pero era solo sexo...nada de enamorarse y, menos, adentrarse en una relación de pareja. Ella había salido de un estado conflictivo con otra chica y no deseaba volver a pasar por ese dolor que marca el amor hiriente.
   Cuando las lágrimas fueron menguando en los ojos de la chica más joven, sus palabras llevaban el camino del perdón. Su exposición era comprensible después del tiempo que llevaban unidas y compartiendo piso. Sin embargo, también entendía los problemas por los que había pasado su compañera. Los nervios se fueron apaciguando y las razones floreciendo. La chica mayor concluyó diciendo que pasarían el verano juntas ya que así lo había hablado con su familia y no quería dejarla en mal lugar. Después, todo terminaría y cada una viviría su vida. Una vez mostrado el amor, la convivencia no sería del mismo modo. Por nada del mundo quería otra relación...y así, de nuevo, se lo hizo ver.
   Un abrazo sello el pacto acordado...no obstante, era una situación límite porque debería pasar por un estado que no era real. Por más que ocultasen el no formar pareja, en cualquier momento, se descubriría y las discrepancias podrían ser la gota que colmase la paciencia.
   Mientras llegó el verano, la relación fue distanciándose. Tenían sus juegos de placer y buscaban la calma sexual. Se encontraban con las miradas y disfrutaban de la lujuria en ese momento...siempre sabiendo en el acuerdo que había alcanzado.
   El verano las condujo a la playa. El lugar era maravilloso. La chica mayor quedo encantada de aquel fantástico lugar. Allí fue presentada a sus padres, su hermano y sus tíos que pasaban unos días. Al principio la situación fue más tensa, aunque todos la acogieron con respeto y amistad.
   Transcurridos unos días tuvo el primer momento de tensión. El calor la agobiaba aquella noche y el insomnio la hizo deambular por la casa en busca de ese agua fresca en la nevera. Unos primeros gemidos la desconcertó. La sangre le hervía...quería saber que pasaba en aquella habitación. Su curiosidad le llevó a lo más inesperado: La madre de su amiga se lo estaba montando con su cuñado.
La habitación estaba lejos de los dormitorios lo que suponía no ser escuchado siempre que no hicieran ruido. En una primera ojeada presenció como la mujer estaba encima del hombre disfrutando de manera fascinante. Se le veía desbordada por el placer que le infringía aquel pene del cual parecía estar exultante. Aquella situación no era la primera vez se decía y notaba un afín obsesivo. Su pensamiento se puso a cavilar. Enseguida puso su visión a lo que sucedía allí adentro. Aquel día la luna estaba llena lo que hacía que presenciase todo con claridad.
Tras las galopadas acometidas, llegó la hora de la mamada. Su boca se llenó de aquel miembro. Las chupadas provocaban un gusto enorme al hombre para sin más detención decirle que deseaba hacer un 69 y así los dos obtendrían el placer más deseado. Los lametones producían una sonoridad dentro del silencio de la noche. En esos momentos, ella fue notando como su clítoris se estimulaba. Notaba como aquella pareja la estaba excitando. Sin titubeos comenzó a tocarse. Un potente gozo la acogió. Se sentía humedecida y las acometidas eran más profundas. Mientras ella se masturbaba, la pareja cambio de postura. El hombre estaba en lo alto y la penetraba con fiereza. Ella así lo quería porque le empujaba sus glúteos para que entrase su miembro hasta lo más profundo del clítoris y así llevarla a una fascinante corrida. Entre los suspiros de ella y los quejidos y gemidos de la pareja, la noción del tiempo y la situación que estaba le hizo olvidarse del conflicto que sería ser hallada allí. Al calmarse un poco notó como la pareja se detuvo. Ella no fue previsora y pensaba que cambiarían de posición, sin embargo, no acontecieron las cosas como ella desease. Sin darse cuenta la puerta se abrió. En un leve empujón la madre de su amiga la apartó de la visión de su cuñado. Sin mencionar palabra, le insinuó por gesto que se fuese a dormir y que mañana hablarían. La situación no fue nada propicia y con paso firme se fue a la cama. Ahora si que no conciliaría el sueño pasado lo que había pasado. Esperaba una gran repulsa al día siguiente por parte de la mujer, e , incluso, del hombre. El primer problema que surgía y no sabía cómo podía acabar, aunque, también se decía, que podía decirle a la madre de su amiga que nada de reprimendas porque iba a su marido y entonces si que se podría liar un caos sentimental.
 La noche avanzaba. Sus dilemas acontecían. Pensaba en la represión, en los cuernos, en cómo se sentiría su amiga si le dijese algo. En lo que más se detenía era en el espectacular cuerpo que tenía la mujer. En aquellos pechos y en los pezones tan erguidos. No entendía como se había excitado al ver la pareja copular. Su deliberación le llevó a pensar que se veía ella como el hombre. Al pensar en la madre, notaba como se le estremecía su piel y le abordaba una excitación frenética. Tanto era el placer que le rondaba que comenzó a masturbarse. Los gemidos despertaron a su amiga. Sin darle explicaciones la desnudó e hicieron el amor. Al concluir, la joven notó cambiada a la chica. ¿ Qué le había pasado para tratarla tan suavemente y hacerla llegar al orgasmo más excitantes en mucho tiempo ?
Ambas quedaron rendidas en la cama. El sueño y el placer las hizo claudicar hacia un estado maravilloso. Deberían aprovechar porque pronto llegaría el día y tenían previsto nuevas actividades.

viernes, 20 de marzo de 2015

Una relación sin final.- 1 -

"Siento cómo me tambaleo al tenerte cerca. Tu presencia aniquila mi consistencia y mi organismo comienza a entrar en un estado de efervescencia que hace descontrolar todos mis sentidos. Los orgasmos se suceden. Sin límites ni pudor quisiera obtener los flujos que hay en tu adentro.
Anhelo, a cada instante, darte todo el placer para que ambas consigamos introducirnos en el mundo frenético del éxtasis corporal.
Ya no me sonrojo cuando te desnudas, ni la vergüenza se apodera de mi al mirarme con esa forma lujuriosa. Me excita todo lo que hay en ti y te deseo. En esos momentos solamente quiero poseerte y tener sexo, amor y pasión contigo. Al ver tus pechos la atracción me desborda. Cuando descubres tu intimidad más oculta, mi sangre cobra una velocidad desquiciante y sin aliento me dejas.
 Esa mirada fija me embriaga. Tus ojos seductores manipulan cada nervio de mi cuerpo... quiero agarrarte de la cintura y atraerte contra mi pecho. No deseo que te marches de mi lado, soy felicidad sin límites al estar fusionadas en la pasión más enérgica.
Ante tal momento de unión, el sexo es un vinculo que nos aúna a no separarnos. El querer es llamada en nuestro interior y el delirio corre por nuestra piel. Eres tu la que calma mis deseos y equilibras mi pasiones.
Cuando me besas con esa perseverancia magistral, las pulsaciones se desorbitan...penetra en mi cuerpo un abrazador ímpetu que explosiono de placer y no deseo dejar de besarte. El gusto recibido a nada es comparable. Las sensaciones que obtengo de tu boca me lleva al desenfreno más apasionante.
La respiración se vuelve jadeante. Suspiro y los gemidos me atrapan. Tus besos en mis pezones me convulsionan todas las células nerviosas y sufro del más grato estimulo. Al deslizarte de esa forma estimulante por mi cuerpo sufro descargas emocionales que aviva la fogosidad de mi interior. Ardo con tu empeño en lamer mi vagina y alterar mi clítoris.
Ante tanto encantamiento, soy sumisa de ti. Me atrapas con tus actos y al sentirme mojada, las vibraciones en mi vulva  crea alarmas pasionales en cara poro de mi piel. Me expones a arrebatos sexuales y creo desfallecer de gusto. Mis partes vitales palpitan. Cierro los ojos y quiero abrazarte y no separarme de ti.
Deseo tener sexo a cada momento y sentir ardes los puntos sexuales de mi cuerpo. Con tus mordiscos en mi cuello quedo complacida...exhalo suspiros y creo que el orgasmo se abre paso en mi interior para salir fuera y dar fe del placer que tengo dentro.
No te marches. Quédate un rato más y cubramos nuestra piel de las ceremonias sexuales más intensas. Lleguemos a los estados más morbosos y logremos exponernos a los rituales más profundos del amor.
No te marches todavía. Quiero amarte para siempre y morir a tu lado mientras nuestros labios se dan el último beso."

Aquella declaración tan penetrante dejó inmóvil a la chica. Su exposición era todo un testimonio de amor intenso...cada palabra la estaba descentrando y no comprendía cómo habían llegado a ese punto cuando todo había quedado claro con antelación en otros encuentros sexuales. Para ella, era eso, encuentros de sexo sin amor. Se atraían mutuamente pero no quería adentrarse en el mundo de las relaciones duraderas. Eran, como se dice, " amigas con derecho a sexo ". Ella así lo había expuesto y así lo entendía, aunque, por parte de la otra chica, las sensaciones iban en un camino muy diferente.
En sus ojos se veía esa lágrima sincera que habla por si sola.
Un abrazo las llevó al mutismo más atronador. Una pensaba que había causado efecto su sinceridad, sin embargo, el efecto causado aún era más contradictorio y esperaría a que se calmase para aclarar todas las confusiones.



domingo, 8 de marzo de 2015

Baño de placer.

Un imperioso fuego arde en las miradas
fuego embriagador que seduce.
Sin palabras se habla
los ojos son insinuaciones...
Cae el agua llamando a cuerpos calientes
en el contacto hierve la piel.
La excitación lleva a la unión.
Cuerpos que se funde en una explosión de amor.
Impetuosas caricias, abrazos arrebatadores,
besos escalofriantes...pasión.

Al cerrar los ojos el placer se desborda.
Enlazados como un sólo cuerpo el gusto es delirio.
La consecución del sexo es plenitud.
El estremecimiento recorre las espaldas,
mientras, no cesa el agua que sosiega la piel ardiente.
En la penetración, el dolor es satisfacción.
Los movimientos encandilan a seres que se buscan.
Se convulsionan los sentidos.
El sexo se encamina hacia el orgasmo.

Con los espasmos preliminares se detiene el ritmo.
Ella se desliza a la búsqueda de la erección del pene.
La masturbación es lamentos para el hombre.
Cada acción bucal derrumba la firmeza masculina.
El agua de la ducha no se detiene
y apacigua el calor de cada chupada en el pene.
La debilidad se hace presente.
Acomodada, ella desplaza sus manos a la vagina
y se masturba para llegar a la excitación máxima.
Irresistible se hace la situación.
Cada cual recibe las acometidas del gusto
y enjabonados en placer
se desmoronan a la llegada del orgasmo.
El semen es alegría en la boca femenina.
Ahora las miradas se buscan
llegan a estar frente a frente
y un beso 
da calma a seres que se quieren.

jueves, 12 de febrero de 2015

La insinuación de tu mirada.

La insinuación es un aliciente que apremia el deseo, vaticina un estado de descontrol que induce a actos morbosos que conducen al delirio.
En las miradas se produce una opresión lujuriosa que hace hervir a la sangre, se descontrola todo nuestro espacio de solvencia y buscas poseer esas pupilas que abanderan la pasión más calenturienta.
Instigado a poseer esos ojos que te hablan de placer respiras, y la cautela no queda entre tus manos. Un parpadeo de ojos desvanece...quieres adueñarte de esa mirada y conseguir los favores sexuales más intensos y fogosos.
Surge una fusión calenturienta que te desvía a las pasiones más incesantes. Ya estás sometido a un desbordamiento corporal y, aunque te sientas vulnerables a los encantos, no pones trabas a la acción sino que dejas correr tu voluntad para adentrarte en ese juego misterioso.
La seducción comienza. El éxtasis se apodera de la paciencia y notas como estímulos extremos hacen engrandecer un miembro apaciguado. Explosiona cada músculo del cuerpo y el apetito sexual te atrapa. Padeces la llamada opulente de la atracción...la sequedad cubre tu garganta y quieres ser rociado por los besos de su boca exquisita.
Notas como su lengua se desliza por tu cuello. Una bocanada ansiosa te incita a rodearla con los brazos y no dejar que huya. Su piel es suave, las manos se llenan de ternura...la sucesión de gusto acontece para sentir en el cuerpo un placer radiante.
Sin detenerse, ella sigue derramando saliva por el vientre con dirección a ese miembro que ya está erecto y vigoroso. Sus labios rozan el prepucio. El estremecimiento supera cualquier sensación...es un estado tan exquisito que nada tiene comparación. Su movimiento masturbatorio va de más lento a más rápido, lo que supone que los gemidos aumenten. El ritmo impulsivo es un júbilo indescriptible que me lleva a la perdida de los sentidos.
La detención es un consuelo. Consuelo por no querer eyacular tan rápidamente. Con suavidad se sube encima de mi. Su mano masturba mi pene con la intención de que no decaiga mi rigidez. Me mira con la intensidad de un principio...ahora sus ojos son más ardientes, más viciosos. Esa forma de mirar me atrae, me fascina. En el juego visual nos detenemos, y sin notar su movimiento, pone mi pene en su vagina y , de forma contundente, cae su cuerpo encima de mi. El gemido es mutuo y al mismo compás sucede la expresión.
Con cada movimiento alcanzamos una vibración interior maravillosa. Sus ojos encandilan y no puedo dejar de contemplarlos porque más excitación me llega. Las sacudidas cobran ritmo. Acaricio sus pechos, su cintura...no puedo dejar de tocar ese cuerpo tan perfecto.
Cambiamos de posición. Ahora soy yo quién produce las acometidas. Suavemente las primeras y con más intensidad las sucesivas. Ella me coge de la cintura con fuerza. Su objetivo es más aceleración en las envestidas...El desfallecimiento se acerca. Los primeros brotes del orgasmo aparecen al igual que los primeros sudores.
¡ Quiero tu leche en mi boca !
Su voluntad nos hace hacer un 69. La humedad de su clítoris me fascina. Mi lengua es pura dedicación para que alcance el orgasmo requerido. Ella con su dedicación a chupar me lleva a los extremos del placer. Discurridos unos momentos con las acciones que nos concernía, las palabras : - me corro, sigue - dan veracidad al fuego que corre por nuestros cuerpos.
Los gritos son una cadena expresiva: me corro, me corrooo.
Tras unos instantes en silencio, solo se escucha los jadeos de cuerpos estupefactos. Alcanzar el grados superior del placer es lo más agradable y maravilloso.
Recuperada la posición, nos miramos. Las miradas hablan en sustitución de nuestras boca. Una sonrisa nos dice que estamos con un gusto intenso y que el acto sexual ha sido fantástico para ambos.
Pasado el vicio, las miradas ya no son tan insinuantes y toman otras riendas...esos ojos tan bonitos siempre dan miradas suculentas.

martes, 20 de enero de 2015

Tócame y haz que me corra.

Noto las venas con ese grosor que marca la excitación.
Son ríos de placer que riega mi cuerpo.
Caudales sexuales sin control
que tienen mi interior colmado de gusto.
La alteración es un juego sexual que estimula mi miembro.
En su empeño seductor he sucumbido
y los encantos de toda su dedicación me dislocan los sentidos.
Sus caricias activan mis neuronas pasionales.
El tocamiento es un placer que me lleva a cerrar los ojos
e insinuar que deseo alargar mi estado.
Me abordan unas sensaciones muy apetecibles
cuando su boca abierta recibe mi pene eréctil.
A cada chupada me pone más cachondo
y el desenfreno me tiene sumido en un frenesí exquisito.
Con la masturbación sufro contracciones, 
convulsiones van y vienen, y hasta mi piel
se acalora con un rico temblor. 

La dedicación bucal que infringe a mi pene
es más intensa y abatido me va dejando.
Cada movimiento me hace vibrar...
me siento atrapado en su deleite maravilloso.
Tras chupar, eleva su cuerpo para ponerse a mi altura.
Su boca derrama saliva en mi piel y con su lengua
la esparce en mi cuerpo.
Me late el corazón, se contraen los músculos...
¡ Quiero hacer el amor contigo !
Su calma me persuade y comienza a masturbarme 
con esos movimientos suaves que estimulan mi pene.
A la vez, me muerde y el dolor infringido es gusto 
del que no quiero desprenderme.
El calor es intenso...sufro pero más me gusta.
¡ Sigue, sigue...no pares !
Sin más demora, el semen sale como lava de un volcán.
Me corro...me lleno de suspiros
y no puedo articular palabra alguna.
El placer es un delirio salvaje.
La voracidad sexual me ha atrapado y estoy en un gozo
que me produce una paz interior.


martes, 6 de enero de 2015

Acércate a mí.

Es una tentación mirarte a los ojos, pues en tu mirada hallo el deseo más fiero. Me miras y siento como tus labios se derriten por mi cuerpo. Esos ojos me ponen cachondo, lo que me incita a querer besarte y hacer el amor contigo.
Estoy descontrolado, desbordado por esas gesticulaciones que salen de tu boca. Al pasar tu lengua por los labios es una sensación que arde en mi piel. Quisiera que me martirizaras con tu lengua de la manera seductora que lubricas tus labios ardientes...¡ Ven, bésame !.
Ahora son las caricias que proporcionas a tu cuerpo. Cuando te tocas tus pechos siento que son mis manos las que cuidadosamente te acaricia. Te contoneas mientras deslizas tus manos por la cintura y voy notando en mi entrepierna como se pone erecto mi pene. Una marea lujuriosa me abraza cuando tus manos se hunden en tu arco de amor. De la suavidad pasas a la intensidad más arrebatadora y yo no puedo contenerme más...¡ Ven y deja que te bese !.
La adrenalina es un fuego en mi interior. Siento los latidos de mi corazón desbocados y los gemidos interiores van saliendo hacia fuera. Me has puesto cachondo con tus movimientos, con tus gesticulaciones bucales y con esas caricias en tu anatomía que no controlo mi pasión.
Quiero tenerte a mi lado. Deseo estar desnudo y piel con piel con tu cuerpo. Sentir la suavidad de tus pechos y besar tus labios seductores. Mirarte...deseo contemplarte desnuda y sentirte mía. Quedo abatido con la osadía de tus insinuaciones y tu atrevimiento. Eres seda con la que arroparse y quiero saborear hasta la última gota de placer de tu cuerpo.
¡ Ven y hagamos el amor !
Nos desbordaremos en la pasión de los juegos sexuales hasta alcanzar el orgasmo más acogedor. Candentes estarán nuestros cuerpos para adentrarse en los placeres más íntimos y deleitarnos con los movimientos más suculentos.
Ven que quiero sentir en mis dedos la humedad de tu vagina. Anhelo penetrarse y notar como entra suavemente fruto de tu excitación. Yo quedo extasiado al percibir tu estado lujurioso y me baño en placer con el jugo que sale de tu interior vaginal.
¡ Ven !. ¡ Bésame y hagamos el amor !.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Cae la noche y te busco.

Cuando la noche se expande por un cielo de estrellas
respiro profundamente con un sueño en mi mente.
Observo a través de mi ventana la luna
y en su brillantes veo tu cuerpo desnudo.
Ese terciopelo que envuelve tu figura se clava en mis pupilas.
Con empeño te miro y la respiración se vuelve más intensa.
Un interminable deseo me aborda.
La frecuencia de tus besos son añoranza, el tacto de tus manos
es placer que en esta noche no llega.
Sacio mis impulsos con el roce en mi pene.
Las caricias son mensajes estimuladores que me acercan a ti.
Esas caricias quisiera expandirlas por tu desnudes
y llegar a tus senos con mis labios para que así notases
el ímpetu que llevo dentro.
El fuego cautivador que corre por mis venas
ya no se siente aliviado porque tu no estás.
La pasión está desubicada y la capacidad de disfrute
no cubre mis necesidades sexuales.
La masturbación no atesora saciar estas ganas de ti
que en esta fría noche deseo.
Quisiera derramar mi saliva por tus pezones,
hacer vibrar ese clítoris para que consigas llegar
a esa excitación suprema.
¡ Me gusta mirarte cuando el éxtasis te arropa !
Tengo ganas de penetrarte con mis dedos y que halles
esa humedad morbosa que incita a la penetración de mi miembro eréctil.

Al hacerse los movimientos más desvanecedores
quedaremos fundidos en el sexo más ejemplar.
El dolor no acontecerá y si esas sensaciones más placenteras
que nos haga disfrutar del cuerpo a cuerpo.
Con énfasis buscaremos la pureza del amor.
La reiteración de envestidas será una explosión de placer
que nos lleve alcanzar ese estado exuberante
que se produce cuando nos miramos.
¡ Me gusta verte complacida !
Son tus quejidos la insistencia.
Son tus expresiones faciales mi empeño.
Son tus susurros ...gusto interno.
Cada penetración nos lleva a mutuo estremecimiento.
El calor de tu vagina produce más aceleración en el movimiento.
Las pausas encienden más mi pasión.
Quiero placer porque te amor.
Sin quererlo, la masturbación es un echo
y el semen se esfuma cuando quisiera entregártelo.
Otra noche estaré sólo.
Otra noche el sexo será individual
pero no decaigo en temor 
porque sé que pronto a mi lado estarás.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Madrugada sin ti

Con esa frescura que da la madrugada de otoño y más cuando cae la lluvia sin tregua, quiero tener el calor de tu cuerpo desnudo. Las palabras predicadas con las horas del día resuenan en mi mente lo que me hace buscar ese amor que salía de tu boca deliciosa...quería tener la combinación del amor, del sexo, de la pasión y la lujuria.
Notar en mis labios tus besos, mirarte y complacerme porque, al tenerte adosado a mi desnudez, siento que tus ojos brillan como las estrellas en una noche de verano.
El simple roce de tu cintura ya ha enaltecido mi miembro. Todo estaba dispuesto para caer rendidos en los brazos del frenesí. Mi piel deseaba sentir la caricia de tus dedos. La necesidad de placer ha roto el sueño y anhelaba entrar en ese juego amoroso que nos hiciera caer rendidos fruto de movimientos sin tregua. Verte complacida y yo entrado en un delirio desequilibrante es una satisfacción que me une a cada momento a ti.

En los besos seremos placer sin control.
Las caricias llevaran a arrebatos sexuales desmedidos.
Al entrar en tu cuerpo hallaremos la bendición 
de las sensaciones más orgásmicas.
El deleite del acto sexual nos liberará los sentidos.

Cuanto se piensa con el silencio de las últimas horas de la noche no se hace realidad si el apetito sexual no se hace presente.
Esperaba que con las caricias en tu cintura, en tu pecho y en tu trasero se refrendase ese fuego que parece dormido con la llegada del sueño. Al dormir desaparece las ganas de tu cuerpo y sufro un martirio. El pensamiento me traslada a cuantas palabras han rememorado tus momentos de juventud y siento que no eres la misma. La negación provoca desgana, nula motivación y buscar el placer en la masturbación nada apetitosa cuando has absorbido la pasión del cuerpo adyacente.
Quería notar como tus labios me besaban y alcanzar un regocijo maravilloso.
Deseaba tocar tus pezones y hacerlos engrandecer para que se pusieran duros para después lamerlos y elevarte a esas alturas que noto cuando cierras tus parpados. Me apetecía esas caricias de tus manos, esa masturbación que me enloquece. Codiciaba esos suspiros cuando te penetro por detrás y consigues un placer ponderoso al igual que yo. Correrme en tu cuerpo era mi aspiración porque se que te llena de satisfacción...pero esta noche todo ha sido en vano y el sueño te ha impedido entregarte a mis impulsos y deseos.

Sin tu cuerpo siento la ausencia del placer.
Nada me satisface cuando tus besos se evaporan en la noche.
Siento que no seremos rociados por juego sexual
y la abstinencia provoca pensamientos indebidos.
Te busco y el rechazo me desalienta.
Te busco y tu presencia es solo sueño.
¿Que ha sido de esa fogosidad
y de esos placeres que alcanzabas en el pasado ?


sábado, 15 de noviembre de 2014

Un fuego que se ha aletargado.

Pregunto a la noche dónde se halla ese fuego que tus palabras predicaban. El silencio mudo se muestra, ya no escucha los suspiros que de tu cuerpo salían cuando llegabas al orgasmo. La pasión se desintegra con el paso del tiempo y yo, anhelante de un placer desconocido, no siento las enseñanzas sexuales que escuchaba por comentarios de bocas secundarias.
Al calor de unas sábanas calurosas he apreciado la llamada del deseo. Las ganas han inflamado las venas de mi cuerpo y mi sangre era estímulos que engrandecían mi miembro. El acercamiento era una incitación al contacto más íntimo. Las caricias propinadas querían hacer emerger ese fuego pasional que habita en tu interior y que se estaba apagando con el transcurso del tiempo. A pesar del continuo frotamiento en tu entrepierna, sólo he notado leves estremecimientos y un rechazo que ha sido como flechas que propinan la muerte.
Noto como la frialdad cubre tus ojos, se hace extensión en tus caricias y congela el amor. Tus manos se han convertido en puro hielo y en mi desnudes percibo una aflicción que desintegra todas las sensaciones de un principio. Ya tus pezones no me buscan, tu vagina no se muestra humedecida fruto de el sólo contemplarme. Ya tus besos parecen como un regalo que no llegan a enardecer mi corazón...
La madrugada pasa con el silencio de la mano. Quisiera masturbarme y saciar así mis ganas de placer...¡ ya ni eso se me hace cercano !
A cada momento te busco con esos leves pellizco en los pezones, con tiernas cachetadas que hagan cubrirte de emociones sexuales. Busco tus labios para que los besos alienten a ese fuego que permanece aletargado y hagamos el amor hasta que logremos descargarnos de las retenciones acumuladas.
Nada sabe igual sin tu acompañamiento. Días pasados, la tensión cubría mente y cuerpo en mi persona. El fuego se deslizaba por mi piel. El calor me delataba...quería hacer el amor, pero sólo hallé el rechazo de tus manos y el giro de un cuerpo que ambicionaba. La turbación hizo que las ganas de ir al baño apareciesen. Sólo era ir al servicio y volver rápidamente para intentar conciliar un sueño que no me apetecía. Acabado mi acto en el baño, la erección continuaba...en aquel momento si que me atacó ese ansia sexual que hace despertar todas las neuronas sensitivas del cuerpo. Sin pensarlo dos veces, comencé a masturbarme. Al principio, mi acción me llevaba a un pensamiento vano, sin sentido, pues, en la cama tenía a una diosa maravillosa con la que deseaba follar. Con el avanzado acto el gusto iba apareciendo. La excitación erizaba cada pelo de mi piel. Estaba adentrándome en el camino más placentero y ese mismo efecto codiciaba tenerlo yo mismo en la cama y transmitirlo a tu interior para que así saliese ese fuego del que tanto había oído hablar. La continuación condujo al entusiasmo. El gozo se hacía presente...notaba como el semen iba llegando a la punta de mi pene para ser expulsado como la lava de un volcán. Con un suspiro quedé complacido. Todo aquel semen esparcido se lo llevaría el agua cuando me apetecía expandirlo por tu cuerpo o ver la cara de satisfacción al ser engullido por tu boca.
Concluido mi acto, el regreso a la cama fue sin sabor. Nada me había quedado. La descarga seminal había significado un impulso solamente, y, una vez concluido, poco valor había alcanzado. Mis pretensiones no habían sido complacidas y lo ambicionado no lo había abrazado.
Tu sueño seguía profundo, profundo como el fuego que ya ni espero. El sexo se había evaporado y nuevamente la decepción se interiorizaba. Ese fuego incitador se lo llevaría el pasado. El pensamiento se desborda y pregunto a la noche qué hacer para que ese calor pasional salga de tu cuerpo.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Saciemos el fuego que dentro llevamos...

Se agita el vientre 
la respiración se vuelve irregular
placer que se ahonda por todo el cuerpo
y, mientras te miro, el gozo me cubre.
Vibra la piel por las caricias
manos que se deslizan por mi pecho,
por la cintura, por las caderas...
manos que buscan complacer
lo deseado.
La extenuación es sabor que penetra,
el regocijo hace retorcer el cuerpo.
Los suplicios del deleite a mi llegan
y más ganas tengo
de hacer el amor esta noche.

Tus súplicas quiero hacerlas realidad,
quiero derretirme a tu lado y adentrarnos
en la pasión sexual más profunda.
¡ Apodérate de mis sentidos
cuando tu vagina atrape a mi pene
en el más sensual juego del amor !
Siento la humedad de tu entrepierna.
La excitación me apasiona e imploro
para que la demora no se haga eterna.
Encima de mi tengo la mejor de las visiones,
eres afrodita...pero, aún, más llena de belleza.
¡ Copulemos  y saciemos el fuego 
que dentro llevamos !

viernes, 24 de octubre de 2014

Masturbame sin hacerlo.

Hoy, quiero sentirme aliviada por mi misma. Deseo descargar en mi intimidad todo el placer que requiere mi cuerpo cuando tu no te encuentras a mi lado. Hoy, quiero satisfacerme yo misma y saciar mis ganas de sexo.
Atrapada en un fuego que hierve mi sangre estoy, necesito de la suavidad de mis dedos. El contacto con los labios vaginales es el principio de ese gusto que se concibe con solo tocar. La continuidad atesorará que lograré alcanzar los margenes de la felicidad. Cierro los ojos y las caricias propias hacen vibrar mis neuronas apagadas por la tristeza de verte marchar.
Ese roce de mi piel desarbola mi adentro. Los estímulos cobran vida en todas las partes de mi cuerpo y siento como mis pezones se erizan. Poco a poco logro la excitación requerida. Poco a poco, me va pudiendo la sensibilidad que cobra las partes más excitables de mi cuerpo desnudo.
Desde mi boca hasta mis pies siento la corriente sexual que me corre con bravura con sólo las caricias. Dependo de mi propia masturbación para lograr lo que tu logras en mi. ¿ Por qué te has ido cuando tu me haces subir al extremo del placer ?
Pasado el preludio de las caricias, la disposición de mis sentidos es penetrarme. El consolador no se me pasa por la cabeza utilizarlo, quiero recibir de mi...quiero llenarme de mi misma y saborear la fuente del gusto sin artilugios que provoquen la plena satisfacción.
Mi dedo se adentra. Es un desgarro apetecible que me lleva a una desfase de mis sentidos. Cierro los ojos y los primeros jadeos acontecen con una musicalidad suave. En mi mente suena voces internas que gritan más, quiero más...sigue sin detenerte.
Las convulsiones se apoderan de mi cuerpo...es una sensación sublime que me lleva como el mar a las olas hacia la playa. Rompo con un grito el silencio de la habitación. Se hace más intensiva la penetración y me retuerzo de gusto. Ahora, mi pensamiento no lleva tu camino. Solamente soy yo enfrentada a mi cuerpo para lograr la consecución de mi objetivo.
El clítoris se humedece y es mi dedicación. Hierve mi cuerpo. Pierdo la conciencia de la realidad y me invade el ogro gustativo. Toda mi entrepierna es una humedad que habla por si misma de lo alcanzado.
Una mano en mi clítoris y otra en mi vagina hacen que toda la pasividad mostrada en la noche se transforme en un cuerpo con plenitud de logros placenteros. Los gritos atesoran que estoy a punto de llegar a cubrirme de lo pensando cuando se iniciaron las caricias. Las neuronas padecen el descontrol. Mi sangre es marejada incontrolable y mi piel se humedece con un estremecimiento desbordado.
La intensificación en las caricias son el camino a la culminación requerida. Entro en un estado maravilloso cuando noto que la humedad llenan mis dedos y la excitación está alcanzada.
Chupo mis dedos. El sabor es algo indescriptible...y la relajación me hace estallar de felicidad.
Abro los ojos sin saber que buscar ni hacer, pues, poca importancia tiene lo que acontezca tras lograr ese estado de satisfacción.
Al poner, nuevamente, mis sentidos al corriente de la realidad mi pensamiento se apodera de mi mente...¿ Sin estar aquí era como si tú me fueses masturbado ?

miércoles, 15 de octubre de 2014

Masturbame mientras me besas.

¡ Masturba mis sentidos 
hasta que el placer llene mi cuerpo !.
¡ Cubre mi miembro con tu suave mano 
y hazme sentir que la erección 
está a tu disposición !.
¡ Dame tus besos !
¡ En tu boca quiero poner mi pene
y llegar a dejar correr mi semen
por tus labios !.

viernes, 3 de octubre de 2014

¡ Ven, que esta noche te espero !.

Quiero derretirme contigo esta noche. 
Estar a tu lado cuando la luna se desnude.
Deseo hacer brotar ese fuego que se acomoda en tu cuerpo.
Debemos librar esa batalla sexual en la cual ambos alcanzamos
el más plácido de los orgasmos.
La llamada del sexo nos unirá para deleitarnos
y alcanzar esos momentos que nos fascinan.
¡ Ven y quédate adosado a mi !
¡ Ven, hagamos el amor 
y dejemos correr al viento
los sentidos !
Estar bañado de tu aroma es mi placer.
 Tu cuerpo desnudo es el regocijo de mis ojos.
Alcanzo la extenuación
cuando mis manos acarician tus pechos,
cuando llego a tu sexo y noto como la humedad 
se ha apoderado de tu intimidad.
Hoy, me apetece saborear tu esencia,
sentirte encima de mi y fornicar hasta el amanecer.
Quiero morderte el cuello.
Quiero que las gotas del mesurado dolor
te bañen en un deleite pleno.
Quiero que te embriagues en un gusto desorbitado.
¡ Pídeme lo que desees !
¡ Tus deseos serán mi dedicación !
Cada gemido nos hará liberarnos de la abstinencia
y alcanzar esos instantes que, con nuestras manos entrelazadas,
nos llevará al placer más requerido.
¡ Ven y adentrémonos uno en el otro !
¡ Ven, que esta noche te espero !.